miércoles, 31 de diciembre de 2014

sábado, 20 de diciembre de 2014

Lay off

Dicen especialistas de la educación de pensamientos progresistas, que la vara de medida en los niños se ha alzado de tal manera que cualquiera que quede por debajo de ella se le llega a diagnosticar con algún tipo de déficit.

Eso veíamos en un documental antier y lo comentábamos Fefé y yo anoche después de nuestra primera visita con Harry a un psiquiatra. Esto lo recomendó el terapeuta que lo está atendiendo, ya que habíamos empezado con tratamientos naturales (vitamínicos, ejercicio) y no estaban impactando suficientemente en su bienestar.

El diagnóstico del psiquiatra después de varias horas de consulta, fue que Harry  tiene un estado de ansiedad muy elevado (que lo padece desde que recuerdo) relacionado con el TDAH. Nos comenta que hasta hace muy poco tiempo se pensaba que en la adolescencia no debían seguirse administrando los medicamentos para esta condición. A Harry se los quitaron iniciando la secundaria, y aunque ya había aprendido a manejar bastante bien el autocontrol y la disciplina, la ansiedad siguió latente y se le fue agravando poco a poco. Por eso él dice que recuerda haber empezado a sentirse así desde segundo de secundaria.

Los niveles de ansiedad sumados a los pensamientos catastróficos que no puede controlar provocaron el estado en el que está ahorita. El médico propone para empezar, el uso del medicamento para TDAH, terapia cognitiva  y dependiendo de los resultados, un antidepresivo.

De regreso a casa Harry me contó cómo son sus días. Cómo se levanta sin ganas de hacerlo, sin interés, sin motivación. Cómo va a la escuela y se esfuerza duramente en concentrarse. Cómo esto, y la hora de levantarse y los camiones, hacen que llegue extenuado a casa a sólo querer estar acostado. Cómo comienza luego a sentirse ansioso, a caminar por el cuarto, a rasguear su guitarra, mientras en un rincón espera su mochila y sus tareas. Cómo es que sabe que tiene cosas qué hacer y no tiene la voluntad ni la fuerza para hacerlo. Cómo es que a medida que avanza el día sigue generando pensamientos más y más negativos. Cómo para las doce de la noche se siente tan cansado que su cuerpo está relajado y no lo obliga a moverse más. Cómo entonces es que se levanta, hace sus tareas y termina por dormirse a las dos de la mañana para levantarse cuatro horas después y volver a empezar.

No.

Yo nunca he esperado que las capacidades de mis hijos estén al nivel de esa vara, pero si yo veo que su sufrimiento sí la supera, no voy a quedarme cruzada de brazos digan lo que digan los especialistas.

 

Y por cierto.

Lay off my daughter´s ADHD”

 

 

martes, 16 de diciembre de 2014

Tiempos interesantes

Puedo afirmar que mi paso por esta empresa hasta el momento, ha sido todo menos aburrido.

Ya me tocó que hayamos tenido que evacuar la planta en dos ocasiones, que mi cubículo se incendiara (bueno, bueno, prendió fuego el panel que me separa de otro cubículo, igual se llama incendio) y ahora, que fuésemos vilmente robadas.

Resulta que el día de ayer un camión tiró un poste cercano a la empresa, lo que ocasionó que no tuviéramos energía eléctrica. Y como en este lugar no se puede hacer nada sin luz, todos nos echamos cual huevo torta, diría mi jefe, a tirar relax y echar la platicada.

Pero nunca falta la gente productiva. En este caso fue mi compañera J, quien está a cargo de eventos y festividades. Queriendo aprovechar el tiempo, nos sonsacó a otra persona y a mí, para que la acompañáramos a comprar los regalos faltantes de la rifa navideña para los empleados.

Yo aborrezco ir de compras y más en estas fechas, pero todo por el trabajo en equipo y blablablá… allá fuimos. Terminamos de comprar en una tienda, nos fuimos a otra y por último nos echamos una hamburguesa antes de regresar a la planta, con la Van parcialmente a la vista.

Al volver a ella para cargar las cosas restantes nos encontramos con la sorpresa de que no había nada en ella, ninguna vajilla, ni sartenes ni teléfonos celulares ni microondas. Tampoco el suéter de J ni mi abrigo gris hermoso con botones de madera.

Pffff…

Nos deschaparon las puertas.

Y ya, perdimos el día ahí esperando a seguridad pública, a la seguridad de la tienda por lo de los videos (las cámaras que tienen son de adorno), a la aseguradora por lo del daño en las puertas (que ni aplicaba, sólo si la camioneta se la hubieran llevado y luego la hubieran encontrado dañada) y de ahí, nos fuimos a levantar la denuncia.

Pudo haber sido peor.

Esta vez no llevábamos cosas tan caras.

Los rateros podrían haber saqueado los regalos navideños de alguna familia.

De habernos quedado en la camioneta, podrían habernos lastimado para quitarnos las cosas.

Consuelos, consuelos.

Lo que sí es que fue un día interesante el que tuvimos ayer y en esas crisis se conoce verdaderamente a la gente.

Tengo suerte de trabajar con ellas.

lunes, 15 de diciembre de 2014

Barcos

Qué curioso es ser una suegra. O más bien, mamá de un novio.

Es curioso, interesante y sorprendente ser observadora de la transformación de tu hijo en un novio.

William me había contado de una presentación de la escuela de baile donde asiste la morrita y me había pedido permiso para ir.

El día del evento amaneció enfermo del estómago y trajo náuseas todo el día. Le dijimos que no fuera a la presentación, que se quedara a descansar… incluso ofrecí  mentir,  que le dijera a la niña que yo lo había castigado por no sacar a Hobbes a pasear (lo cual al mismo tiempo llevaba un mensaje /amenaza en forma implícita) a lo cual se negó rotundamente porque la nena se iba a enojar ya que anteriormente había faltado a una de sus presentaciones. Y además no quería que la niña pensara que yo no era una Cool Mom (I´m not a regular mon, I´m a cool mom… chiste que nomás mis hijos, yo y los fanses de Amy Poehler y Mean Girls entienden). Así que no tenía opción.

Fue, dijo que le había gustado y que tuvo oportunidad de platicar después con ella por aproximadamente 30 segundos, con el papá de ella presente, quien por cierto no debe saber que la niña tiene novio pero por supuesto se enteró, porque ¿qué amigo lleva a la amiga un Scooby Doo de peluche y un disco de música así nomás porque sí?

Fuera de todo el contexto de la ennoviada, me da gusto ver que el hijo cumpla con sus compromisos. Y me da risa, por otro lado, verlo dominar  estrategias mediáticas, tecnológicas y comerciales  en su canal de Youtube (ya gana lo mismo que yo, damn it…) mientras que batalla en tomar decisiones en los aspectos más básicos de interrelaciones humanas.

La semana pasada la niña le regaló una bolsa de chocolates. Me contó que la abrió en cuanto la recibió. Luego se quedó pensando y preguntó alarmado:

-  ¿Estuvo mal? ¿Debí esperar a estar en casa para abrir la bolsa?

-  Mientras le hayas convidado chocolates, no hay problema- le respondí. Pero no es cierto, lo correcto habría sido abrir la bolsa en casa para compartir con la mamá todos los chocolates, y no nomás los Reeses.

Y así navega el hijo en las inquietas, inexploradas y desconocidas aguas de la adolescencia.

 

El otro hijo navega con lo que puede, manteniéndose a flote con su guitarra de remo y los papás de brújula y velas. O al menos es lo que queremos pensar. Quién sabe si a estas alturas todavía somos de utilidad. No sé si somos viento, velas, brújula o ancla. Eso lo decidirá él, supongo y mientras ahí estamos como sus seguidores incondicionales.

Ayer tuvo presentación con su bandita, “Los Beatlemaniacs”, como les dice su profe, aunque yo más bien los llamaría “El beatlemaniac y unos compas que le siguen la corriente con tal de tener oportunidad de tocar en los conciertos”. Primero tocaron los ensambles que arma el maestro en clases. Ahí acompañó en una rola de Creedence y otra de Coldplay. Y al final tocaron su minitributo a los Beatles.

Me encanta verlo presentar las canciones, hacer un chiste, conseguir que se rían, y luego soltar su voz.

Es otro cuando canta. O más bien es el mismo que conocemos y al que habíamos extrañado.

Las vacaciones le han caído muy bien.

Hemos estado buscando escuelas de karate cercanas o alguna otra que le llame la atención. Lo que encontramos fueron clases de Tai Chi. El terapeuta se lo había propuesto como opción y parece que se va a inclinar hacia ella. Que practique lo que sea con que le haga bien.

 

Y ya empezaron las posadas.

Me gusta esta época pero suele coincidir con la salida de mi introvertida interior (ya sé, no hay de otras). Amo la pachanga pero con medida; voluntaria, no obligada, y en estas fechas una siente obligación de ir a todo.

Pero pos ya qué… al final me arrepiento más de lo que no hice y como a mí no me gusta arrepentirme de nada, non, je ne regrette rien.

 

sábado, 13 de diciembre de 2014

Hay cosas que deben compartirse

Foxes performs 'Don't Stop Me Now' on board the O…: http://youtu.be/h-OTYT02W7E

jueves, 11 de diciembre de 2014

They call us ugly

Cuentan una historia en el departamento de una ocasión en que un gerente se quejaba del desempeño de un par de subordinadas. Uno de los presentes comentó que qué importancia tenía, si estaban muy guapas y de ahí pasaron a hablar sobre la imposibilidad de que la belleza y la inteligencia vengan juntas. Como remate, el gerente de mi departamento dijo: “Yo sólo tengo gente brillante en mi área”, lo cual, en el contexto de la charla era sinónimo de “Están bien pinches feas”.

Me acordé de la anécdota por una plática que tuvimos ayer mi grupo de amigas.

No hay charla, para empezar, en la que no toquemos el tema de nuestros cuerpos. Y no somos cariñosas ni compasivas ni respetuosas con ellos. El tópico número uno es el sobrepeso. De hecho, creo que es casi el único lo cual resulta sorprendente considerando que hay toda una maquinaria construida con el único fin de hacer que odiemos cada parte de nuestro cuerpo. En el comedor de la empresa hay pantallas que sintonizan en no sé qué canal a mediodía y los anuncios son una retahíla de todo lo que las mujeres tienen mal: arrugas, ojeras, canas, celulitis, peso, manchas, sonrisa… Tendría que agradecer a los anunciantes que me iluminen al explicarme que aquello que yo pienso es efecto del paso normal del tiempo, es en realidad un defecto que corregir.

Este tema no suele estar presente en las pláticas masculinas en la misma forma en que nosotras lo abordamos. Pero es lógico. Los mensajes que ellos reciben no son los mismos que nosotras recibimos, y no sólo de la publicidad. Los mensajes los hemos recibido todas nuestras vidas en casa, en la escuela, como adultas, en nuestros trabajos (y como ejemplo, la anécdota). El efecto de todo esto en la autopercepción es tremendo. Quien no vive en nuestra piel seguramente no puede entenderlo.

¿Cómo cambiarlo? No creo posible cambiar las tácticas mercadotécnicas aunque hay casos de revistas que no utilizan Photoshop en sus modelos, en sus bellisísimas y delgadas modelos. O empresas como Dove que creen estar haciendo las cosas diferentes. La realidad es que Dove sigue centrando su mensaje en la belleza y en la validación externa. Su publicidad no es distinta a otra. A lo mucho, más sutil.

Personalmente, me duele.  No es un asunto de vanidad.

Veo el dolor que causa en la gente que quiero el no poder alcanzar los estándares mínimos establecidos de belleza. No ser delgadas, no ser blancas, no ser altas entre una lista muy larga de atributos.

Dice Tina Fey en “Bossypants”:

“But I think the first real change in women’s body image came when JLo turned it butt-style. That was the first time that having a large-scale situation in the back was part of mainstream American beauty. Girls wanted butts now. Men were free to admit that they had always enjoyed them. And then, what felt like moments later, boom—Beyoncé brought the leg meat. A back porch and thick muscular legs were now widely admired. And from that day forward, women embraced their diversity and realized that all shapes and sizes are beautiful. Ah ha ha. No. I’m totally messing with you. All Beyonce and JLo have done is add to the laundry list of attributes women must have to qualify as beautiful. Now every girl is expected to have Caucasian blue eyes, full Spanish lips, a classic button nose, hairless Asian skin with a California tan, a Jamaican dance hall ass, long Swedish legs, small Japanese feet, the abs of a lesbian gym owner, the hips of a nine-year-old boy, the arms of Michelle Obama, and doll tits. The person closest to actually achieving this look is Kim Kardashian, who, as we know, was made by Russian scientists to sabotage our athletes.”

Yo no sé qué puede hacerse para sobrevivir con amor propio en la cultura en que vivimos.

Bueno, sí sé. Pero no sé exactamente cómo.

Sé que debemos dejar de ver la valoración externa como criterio de belleza.

Sé que debemos dejar de otorgarnos valor por nuestra apariencia.

Sé que querernos y aprender a apreciar cada detalle “imperfecto” (y con imperfecto quiero decir normal) no es sólo liberador, es rebelde. Querernos es una enorme rebeldía porque vamos en contra de todo lo que nos dicen las revistas, las canciones, las películas, la publicidad, es decir, la gran maquinaria que nos dice feas para poder vendernos cosas.

Como dije, no sé muy bien cómo se logra todo eso, pero yo creo en las palabras. Pienso que son poderosas. Y no, no creo que vernos al espejo cada día y decirnos bonitas ayude. O habrá a quien le sirva, no lo sé. Pero lo que sí sirve es no decirnos feas. No usar el lenguaje para denostarnos. El lenguaje construye la realidad. Somos lo que nos decimos y cómo nos pensamos.

Si tienes alguna idea, comparte.

Y si nada de esto funciona, dice Fey:

“If you retain nothing else, always remember the most important rule of beauty, which is: who cares?”

martes, 9 de diciembre de 2014

Culpa y libros

Leo de nuevo.

Es la parte que más me gusta de que termine el semestre en la maestría.

Durante clases no puedo leer más que los muchos muchos documentos que nos asignan: libros, ensayos, investigaciones… Y no es que no lea por el placer de, porque lo de la escuela me quite mucho tiempo, es más bien porque la culpa no me deja… Es decir, tengo harto material que leer para la escuela. Anteriormente leía a conciencia, tomaba notas, hacía mapas mentales y por supuesto, sólo eso tenía tiempo de leer. Luego fui flexibilizando, cuando me di cuenta que era demasiado material. Uno de mis tutores dijo que lo importante era conocer los documentos y poder revisarlos una vez que tengamos más tiempo de hacerlo. Por mi parte yo aprendí que la vigencia de los textos se perdía demasiado pronto como para siquiera sacrificar el espacio de disco duro de mi computadora. Así que me hice más práctica: leo bien lo que sé que me sirve en específico para hacer un trabajo (o sea, ¿como para qué aventarme la lectura de todos los indicadores de evaluación de la UNESCO más los de otras tres entidades si los que voy a utilizar son los del BID?) y de pasadita lo que no. Además por mero hobby, leo bastante investigación educativa.

Pero, no soy de hule, y mi liviandad me pesa en la conciencia, así que cada vez que me acerco a mi librero me digo “Debería darte vergüenza, con tanto libro de la escuela que tienes por leer” y ya no agarro nada, pero tampoco leo mucho de la escuela lo que me arroja inevitablemente a los brazos abiertos del sillón frente a la televisión.

Pero ahorita no traigo culpa. Soy libre.

A la par de un libro de Galeano (no el que me mandaste, Amalthy, ése lo dejé ir… trabajosa y dolorosamente, pero lo dejé ir) me puse a releer “Good Omens”. Es mi lectura de ocio en el trabajo. Porque soy tan ociosa que incluso en el trabajo consigo tiempo para ello. Y me puse a releerlo porque para este mes los fanses de Terry Pratchett y Neil Gaiman, así como los de otros fandoms como Sherlock, Merlin, Game of Thrones, Shaun of the Dead (que yo sospecho somos los mismos) tendremos un orgasmo múltiple y masivo gracias a la adaptación radiofónica  del libro que correrá a cargo de Dirk Magg, quien ya había antes hecho lo mismo con “Neverwhere” (nota mental: releer) y había dirigido para cine “Hitchhiker’s Guide to the Galaxy” (nota mental: releer). Y aunque el elenco no será el mismo que la Güen y yo habíamos soñado muy húmedamenta (Colin Firth y Johnny Depp como Aziraphale y Crowley… insuperable) para nuestra versión cinematográfica, bueno, nos ayudará a esperar la versión que Terry Gilliam tiene planeada.  Un día.

Y bueno, si la idea de navidad que manejan involucra los Cuatro Jinetes, digo, motociclistas, del Apocalipsis y un poco de anticristo, Radio 4 estará transmitiendo esta adaptación, del 22 al 24 de diciembre. Búscalo por aquí:http://www.bbc.co.uk/programmes/b04knt4h

Eso y “Hogfather” harán mi navidad completa.

Claro y la familia y la cena y los regalos y el niñodios y el nacimiento y el árbol y todo lo demás.

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Recuperando

Harry decidió que retomará algunas cosas que antes lo hacían feliz, como regresar a sus clases de Karate. Me dejó muy contenta su decisión. Cerca de casa tenemos una escuela de Tae Kwon Do, pero sería su segunda opción. Lo importante es que haga una actividad física que disfrute.

Cuando tenía como diez años entró a una escuela de artes marciales. Le gustaba mucho y le ayudaba bastante a su concentración. Además lo dejaba extenuado y feliz.  Me comprometí a hacer ejercicio también si él no se rajaba. Y hasta eso que sé que no se raja fácilmente.

Hace unas semanas una amiga me preguntó si Harry podría darle clases de música a su hijito Dany.  A mí me gustó la idea pues esa actividad lo sacaría de su cuarto, lo obligaría a socializar con alguien, sería con una actividad que a él le gusta y además obtendría un dinerito. Cuando se lo propuse, batalló en aceptar pero una vez que lo hizo, no se ha rajado. Incluso días en que lo he visto muy desmotivado, él sale con Dany a enseñarle a tocar guitarra. Y yo creo que la interacción con él le hace bien. Es un niño muy curioso y ocurrente aunque creo que la semana pasada le rompió el corazón a mi pobre hijo, cuando Dany dijo con la absoluta seguridad de sus seis años, que no le gustaban los Beatles, que estaban muy feos con esos cortes de cabello.

Ni modo. Harry tiene que aprender a lidiar con la ferocidad de la crítica.

Además de esto, le ha ayudado a William con pequeñas piezas para musicalizar los videos que hace para su canal de Youtube. William ha ofrecido pagarle las piezas, pero Harry ha sido más listo y ha pedido un porcentaje de ganancia por video que musicalice. Y al ritmo que lleva el crecimiento del canal de William, creo que le va a ir muy bien en los próximos meses.

Y es que William ahora se está dedicando a los tutoriales de Minecraft, después de haber pasado por la animación cuadro por cuadro e historias con efectos especiales. Dice que quiere seguir haciendo historias pero que primero quiere hacer algo más lucrativo, para poder comprarse una cámara decente. Por lo pronto sus ganancias ya le alcanzaron para comprar una computadora muy buena. Dice que lo que sigue es la cámara, una consola  y comenzar a diversificarse con otra clase de contenidos.

Me llama la atención la madurez con la que toma decisiones y el entusiasmo que pone. Y  me gusta que mantenga ese interés, sobre todo porque lo mantiene centrado en algo que no es su novia.

¡SU NOVIA!

Así es.

Ya tiene novia. Me lo confió hace un par de semanas. Me dijo que ya tenía como cuatro meses (una infinidad en tiempo adolescente) saliendo con la muchachita en cuestión y que no me había dicho porque conociéndome, estaría compartiendo la noticia en Facebook. Falso. Sólo lo hice en todos mis grupos de Whatsapp y me esperé dooooos semanas antes de ponerlo por aquí. Si eso no es ser una madre discreta, no sé qué lo sea.

Sé que está en la pura edad de enamorarse desde las uñas de los pies hasta el final de sus pestañas, y sé también lo absorbentes que pueden ser esas relaciones adolescentes. Por eso me da gusto que siga –por el momento- bien clavado con su canal y sus múltiples intereses.

Por lo pronto y gracias a su nueva solvencia económica, me gané una Kindle para navidad.

Quihúbo…

Ya sé quien me va a atender en mi vejez.

lunes, 1 de diciembre de 2014

<3

Harry comenzó a visitar a un terapeuta hace dos semanas. El primer día fue rudo. La sesión duró una hora y cuando nos pasaron a Fefé y a mí, encontramos al hijo con los ojos rojos y un bote de basura con kleenex al lado. El doctor dijo que todo lo hablado era confidencial y que a menos que algo estuviera poniendo la vida de Harry en riesgo, como el consumo de alcohol, drogas o pensamientos suicidas, no podría decirnos nada.

Al llegar a la casa, Harry se encerró y así siguió un par de días más hasta que en la escuela le dieron la noticia de que las clases serían suspendidas.

Si viven acá en mi rancho, sabrían que esta noticia de la suspensión levantó bastante polémica por las razones que fueron dadas para cerrar el ciclo escolar antes de tiempo. A mí me molestó mucho el caos que se armó por la evaluación pero sobre todo por la simulación a que se prestó todo: las autoridades simulando que el c lima era la causa de la suspensión, los alumnos simulando que harían sus últimos trabajos  bien y los maestros simulando que los evaluarían adecuadamente.

Pero no puedo negar, en medio de mi molestia, que cuando Harry me habló muy entusiasmado para avisarme, me sentí feliz. Tenía muchos meses sin escucharlo así de contento. Y es que la escuela lo traía con bastante estrés. Comúnmente batalla para concentrarse, pero sumado a ello su estado actual, no sólo batallaba para entender, no tenía ganas de hacer nada, no quería ni levantarse en las mañanas.

Aun así cerró el año con buenas calificaciones, en parte, lo sabemos, por lo de la simulación que hablaba, y por otra, porque Harry con todo es un adolescente responsable.

Así que empezó la semana medianamente bien y cuando le tocó ir de nuevo al terapeuta, estaba más receptivo. Al salir me contó todo lo que había hablado en la sesión, me dijo qué era lo que tenía, cómo se sentía y cómo planeaba mejorar. Hablamos durante más de tres horas y aunque sigo muy preocupada por él, me da confianza todo lo que me contó. Me conmovió muchísimo que me diera las gracias por haberlo atendido y se comprometió a seguir asistiendo hasta que estuviera bien.

Pienso en él y en su lucha por encontrar un equilibrio, por no invalidar sus sentimientos, por permitirse sentirse feliz en medio del caos, por no impedirse empatizar con los otros a pesar del dolor, por tratar de que ese dolor no le gane, que el sentimiento de impotencia no lo frustre.

Es tan pequeño.

Pero siempre ha sido así. Siente muy intensamente.

Cuando era pequeño, cada día era el mejor día de su vida, por la razón que fuera… porque llevaba un dulce en la lonchera, porque traía calcetines nuevos.

Pero también tenía días terribles y regresaba llorando a casa, cuando alguien molestaba a sus amigos, lo cual era común considerando que siempre se hizo amigos de aquellos que estaban más solos.

Recuerdo las canciones que escribió, las que me dejó escuchar.

En el momento no pude apreciar el dolor que contenían, porque en el momento no creí capaz a mi hijo de sentirlo tanto.

Como todos los papás del mundo, quiero que mis hijos sean felices.

Él me dice que tendría que vivir en la ignorancia más completa para ser feliz por eso no aspira a serlo, sólo a apreciar los momentos de alegría y disfrutarlos.

Supongo que al respecto, tendrá que encontrar él mismo la fórmula y por mi parte, proveer todo el apoyo que requiera para que esté bien.

Y creo que también tendré que aprender, como él, a atesorar  esos momentos en que no contiene la emoción, ante una canción, una película o una idea.

Tal vez de su terapia yo también pueda aprender.

sábado, 15 de noviembre de 2014

Out

El fin de mi semestre se acerca y coincide con el descubrimiento de que no me falta una materia para terminar la maestría. Me faltan dos. Estúpido cerebro.
O sea que estas semanas de sobresaltos y angustias se extenderán por al menos un año más, porque básicamente me resisto a trabajar mucho. Además planeo solicitar apoyo de la empresa para que me pague la última materia y eso sólo puedo hacerlo hasta junio del año entrante.
Mañana enviaremos un artículo académico a una revista. Ese hecho de por sí ya es nuestra calificación de la última unidad. Si lo publican es cosa aparte. Sería interesante tener eso en el currículum. Me cuenta si quiero hacer un doctorado... ¡JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA!
Pero no siento el trabajo como mío mío, porque el trabajo fue sobre un proyecto que realiza el ministerio de educación de un país que no pienso nombrar y cuyo secretario está en mi equipo de trabajo. Básicamente le ayudamos a hacer su chamba. Y la verdad el proyecto está bien bonito. Y todo lo que leí en el semestre hablaba sobre proyectos bien bonitos de países tan tercermundistas como el nuestro, cuya aplicación jamás he visto por aquí en mi ciudad, estado, país.
Triste.
Eniwey.

Todavía tengo trabajo. Aun no se dan cuenta que soy una farsante y mi choro mareador nos salvó en una auditoría. Punto para mi choro mareador.
Tengo un jefe que está bien curioso, pero de buena manera. Me cae bien pese a ser, en sus palabras, sumamente puritano. Al menos no me quiere exorcizar. Todavía.

En casita, las cosas en trámite. Todo en trámite.
La semana que entra el hijo menor irá a visitar a un terapeuta. Los síntomas son cada vez más claros y nos hablan de una depresión, y no una fase o una racha, que era lo que yo deseaba que fuera con toda mi alma. Pero tengo un hijo que me maravilla y tiene toda la disposición de salir de este hoyo.
Todos vamos a salir.


lunes, 27 de octubre de 2014

So

Intento ser una persona empática, a pesar de mis frecuentes desconexiones humanas,  así que al ver la cara de mi compañera, le pregunté qué tenía.
- El período, me responde.
Y claro, cómo no tratar de animarla si yo sé lo qué es eso, así que le conté algunas anécdotas cómicas, mágicas, musicales y sobre todo sangrientas, de mis legendarios períodos.
Ella me veía un tanto extrañada pero asumí que se debía a sus cólicos hasta que poco a poco me cayó el veinte.
- ¿Te refieres a que acabamos de comenzar el segundo período del año fiscal?
- Sí. Éste es muy pesado.
- Oh.

Y me gustaría tener una punchline pero la vida no siempre nos las ofrece.

Eso sí, las ganas de congeniar no se me van a quitar aunque probablemente para ahora más de una persona sepa del incidente aquel del tampón secuestrado cuya historia aquí no pienso contar (otra vez).

sábado, 25 de octubre de 2014

Planes

Ya tengo cubículoficina, de esas en las que tienes un grado muy limitado de privacidad porque la pantalla de tu máquina da directamente a la entrada y porque a falta de techo, se escucha cualquier conversación.
Mis metas profesionales van a tener que cambiar.

Extraño un poquito los gustos musicales variados de mis excompañeros y las posibilidades que teníamos en nuestra oficina, de escuchar a cualquier volumen, cantar, bailar, hablar, discutir y maldecir como marineros.
Mis compañeras nuevas no maldicen. Son buenas personas.
Extraño a mis muchachos.
Pero por otro lado, lo que voy aprendiendo del trabajo que debe hacerse en mi departamento, está muy interesante. Acá no padecemos la reportitis de mi extrabajo y hay posibilidad de enfocarse en cosas más importantes. Las cuales todavía no sé qué son pero las espero con ansias.
Por lo pronto ya me invitaron a trabajar al equipo de resolución de problemas de ingeniería y ya empecé a trabajar con los proyectos de la gerencia de operaciones. O sea, chidito todo.
El ambiente en general es muy agradable y en cuestión de alimentos, me van a echar a perder.

Es bueno que me han permitido empezar muy poco a poco, porque por parte de la maestría he estado perdidísima. Me tocó trabajar con un equipo de genios y yo siempre voy atrás. Y aunque hemos podido trabajar bien juntos y obtener buenos resultados, me siento como lastre y la sensación no es padre. Ya quiero que termine el semestre.

Ahora con este movimiento de trabajo, creo poder concretar un plan que traemos de hace tiempo.
Queremos comprar una casa más amplia y hemos estado buscando y viendo y parece que ya encontramos una que fue del gusto de todos. Porque en esta casa hay que pensar en todos y no me refiero únicamente a los hijos o a Fefé y yo. Tenemos que pensar en Lulú, Hobbes, Ringo y Lucky.
Encontrar un espacio adecuado para dos adultos, dos adolescentes, dos perros y dos gatos, situado cerca de escuelas y trabajos, con espacio para que los caninos corran y los felinos duerman, no ha sido fácil, pero creo que ya estamos por finalizar la búsqueda.
Si es así, vienen unos meses bien movidos. No sabemos aun si vamos a vender ésta que tenemos. Yo preferiría que no por el momento, para tener tiempo de mudarnos con calma.
No me gusta anticiparme aunque no puedo evitar pensar en un jardín donde mis gatos se meen, en una sala donde no choque con los muebles, un patio que Hobbes pueda destruir... y todas esas cosas bonitas que se hacen en familia.

Hagan changuitos.







jueves, 16 de octubre de 2014

Primis

Hoy fue mi primer día en mi nuevo trabajo.
Y ni lloré ni nada.
Mi asistente es una chica listísima y en general todo el equipo de mi área, me parecieron muy agradables.
Además, hay café. Glorioso y maravilloso café. Seis jarras listas en todo momento.

Terminada la jornada, la sensación general es...


Y todos coinciden en que lo hago muy bien.

jueves, 9 de octubre de 2014

Nos salva

Harry llegó de forma suave a este mundo.
Sus primeros meses de vida también fueron de un suave y armónico estar. Incluso cuando el asma lo atacaba, se mantenía tranquilo. Su rostro fue pacífico y paciente hasta que llegaron a sus manos las sonajas.
Con qué fuerza las apretaba... con qué desesperación las hacía sonar para luego estallar en carcajadas.
Más adelante, recién dominando su caminar, caminaba hacía mía cuando me encontraba frente a la computadora, y me pedía música y sonidos. Yo le daba sonidos con mi voz y él los repetía. Cuando después comenzó a sufrir transtornos de sueño, también llevaba a Fefé hasta la computadora y le pedía música. No se dormía pero parecía sufrir menos su insomnio.
Cuando iba a cumplir tres años tuvimos que cambiarlo de guardería. Había pasado más de dos años en la misma estancia, y el cambio le pegó muy fuerte, tanto que dejó de hablar en la escuelita, no jugaba, ni reía. Hacia el término de ese año la guardería montó un espectáculo navideño, y tres veces por semana una maestra de música iba a ensayar con un coro conformado por nenes de entre uno y cuatro años. Harry se volvió otro. O más bien, en la escuelita empezó a ser el mismo niño que nosotros conocíamos.
Una navidad Santa le trajo un Pianosaurio. Pensamos que lo haría muy feliz. Lo estuvo, como por tres horas hasta que lo botó porque las teclas no sonaban como él quería. Fefé le consiguió después un pequeño teclado que junto con un violín y multitud de tambores, lo acompañaron todos sus años de infancia.
A punto de entrar a la adolescencia, decidió que un violín no se vería bien en un grupo de rock y quiso una guitarra. Conseguimos una que fue con la que empezó a tomar las clases de música. Más que buscar ser un virtuoso de la tocada, a él le gusta componer y cantar. Sus composiciones son hermosas y tristes. Tristes como la depresión que trae y de la que intentamos sacarlo a veces, para darnos cuenta que es la música lo que lo salva.
Tal vez sea la edad, tal vez comorbilidades asociadas a su TDAH o la genética, no lo sabemos todavía y él no puede explicarlo, pero se entristece, se encierra y escribe.
Así estuvo varios meses, desde las vacaciones hasta hace unas semanas, tiempo por cierto durante el cual no pudo ir a sus clases de música, primero por las vacaciones y después porque entró a la preparatoria y no tenía tiempo para dedicarlo a sus clases.
Recientemente lo invitaron a cantar en una presentación escolar. Ahí se reunió con algunos compañeros de la escuela de música y después de mucha plática, decidieron reunirse a ensamblar piezas juntos.
Desde entonces, es otro. O más bien, el mismo chico conversador y apasionado que conocemos y que recuperamos de su tristeza, porque canta.

Fefé y yo ya no podemos hacer mucho. "Nada ni nadie puede impedir que sufran" dice la canción. El cono de nieve o el chocolate cuando estaba enojado o triste no son suficientes. Sólo nos queda acompañarlo mientras le dura esto, estar atentos si existen otros síntomas de mayor preocupación, invitarlo a salir de su cueva cuando es posible y seguir siendo sus groupies más fervientes.

La música lo salva, pero él con su ética, disciplina y pasión, nos salva constantemente.



sábado, 4 de octubre de 2014

Ya

Contrato firmado. Renuncia firmada.
Empiezo en semana y media.
Me puse a recordar mi entrada a esta empresa, en el 2010. Recuerdo que el proceso fue largo: tres entrevistas, varios exámenes y una presentación frente a quien sería mi coordinador regional.
Cada que visitaba la empresa y cruzaba las líneas amarillas de peatones, me repetía que yo quería ese trabajo, que era para mí... Tiempo después, al tenerlo, pasar por esas líneas me provocaban cierta emoción.
Espero sentir lo mismo aquí, mientras subo los escalones que llevan a mi área.
Quiero sentir esa emoción del asombro, de la novedad, del deseo cumplido, de un logro merecido.
Practicaré mis pasos esta semana.
No quiero olvidar nada ese primer día.

domingo, 28 de septiembre de 2014

No me gusta esperar

Olvido que las cosas se crean.

La semana pasada envié un currículum a una empresa. Me llamaron al día siguiente para una entrevista el próximo día y luego al otro para otra entrevista con el gerente general. Esa tarde me hablaron para que fuera a hacerme unos estudios médicos.
Todo bien rápido y me niego a emocionarme.
Fefé dice que ya encontraron a la indicada y además les debe urgir cubrir la posición.
Yo ya quiero que pase algo y por supuesto, tener la posibilidad de decir;



O tal vez ir ensayando una coreografía para despedirme bailando...

Ne.

Voy a ocupar mi cerebrín en ponerme a estudiar.
En realidad yo quería pasar el día viendo televisión pero los hijos me prohibieron seguir binge-watching Netflix (¿cómo se dice eso en español? ¿binguatcheando Netflix?). Dicen que voy a romper el tejido espaciotemporal si sigo viendo tantos episodios de Doctor Who en un solo día. Pero ellos tienen la culpa, pa´qué me andan invitando a ver la tele con ellos.
Al cabo que ni quería.


Apenas voy aquí. No spoilers.

lunes, 22 de septiembre de 2014

Haremos de este ocio prioridad nacional...

Yo quisiera andar por acá, en la audiencia del TPP. Tuve un plan maravilloso para evadir mis responsabilidades laborales y no caminó.
Me falta algo.
Estoy sumamente evadida de algunas cosas que persigo.
Estoy muy absorbida por otras que me generan valor en ciertos niveles, pero me limitan.
Supongo que no se puede tener todo.
O al menos no al mismo tiempo.
Es mi tiempo para hacer estas cosas que luego me puedan liberar de otras.
Eso es lo que espero.
:/


domingo, 14 de septiembre de 2014

Lejos

- ... Y es que la chava iba mucho a la oficina pero nosotros le decíamos a C que iba a buscarlo a él, para darle carrilla ¿No? Y cada vez que la morrita salía de la oficina, pues nosotros le decíamos a C que la morrita andaba tras sus huesos y C nos seguía la onda en el juego.
- ...
- Entonces ayer llegó la chava a la fiesta y lo primero que me dijo fue: ¿Y C?, y yo, pues creo que fue a acompañar a algo a su amiga ¡Porque C invitó a una amiga a la fiesta!
- ...
- Y pues durante la noche yo veía cómo la morrita se quedaba cada vez que C y la chava se iban a bailar y en una de ésas que C se sentó a mi lado, se acercó conmigo y me dijo: mira mi teléfono, A (o sea, la morrita) me mandó esto. ¡Y era una selfie de ella así toda bonita antes de la boda! ¡O sea! ¡Quién hace eso! Y C sintiéndose bien mal porque se siente responsable y la chingada. Así que resultó que la chavita sí andaba sobres C.
- Mamá... Te hace falta mi papá ¿Verdad?

Si.
Supongo.
Pero ya mero llega.

sábado, 6 de septiembre de 2014

Like

Me hacía mucha falta sentirme parte de un equipo.
No me había dado cuenta hasta ahora.
He disfrutado trabajar por mi cuenta. Varios de los trabajos que he tenido no han requerido mucho contacto con los otros. O tal vez sí pero se me daba más trabajar, organizarme y todo sola.
En el nuevo puesto soy uno de los pilares (así les dicen, como Doña Blanca) que conforman el área de operaciones. Todos los pilares tienen que ver uno con el otro. Nos necesitamos. Cuando recién me moví, me pareció latoso. Después de unas semanas, no lo cambio ni por una oficina mía de mí (aquí ya no hay oficinas, estamos en espacios abiertos, oyéndonos las respiraciones y pasándonos nuestros viruses). Mucho menos después de pasar este par de meses con mis compañerotes de espacio. Es cierto que ya no hay espacios cerrados, pero nosotros compartimos uno semicerrado sobre el almacén. Sólo los tres en un maravilloso oasis de chocolates, galletas, cigarros y felicidad.
Que me disculpen mis excompañeros, pero nunca antes había sentido tanta confianza en el equipo como ahora. Tiene que ver no sólo con la forma en que ambos hacen su trabajo, es además y sobre todo, la calidad que tienen como personas.
No voy a explicar aquí las maravillas que esos muchachos hacen por mí y en lo cual espero siempre retribuir. Ni voy a entrar en detalle de nuestras rutinas, del café de las cinco, del concurso de sillas giratorias, del torneo de golfito, de la mesa de futbolito, los burros del sábado... ups, sí entré, qué pena. Pero más allá de eso es saber que si nos necesitamos, ahí estamos. Y no porque alguien lo haya tenido que decir.

Es bonita esta otra pequeña sociedad.
Ya hasta siento que quiero a la gente.
:)

P.D. ¡Sí trabajamos, aunque no lo parezca!



martes, 2 de septiembre de 2014

Vuelven las ballenas

Mi compañero C dice que significa alcance de retos y éxitos laborales. Yo digo que son mamadas. Mis sueños no requieren interpretación. Sueño con situaciones angustiantes cuando estoy en una situación de preocupación.
Lo estoy.
En lo laboral al menos.
En lo personal/emocional/afectivo fue una montaña rusa que culminó (por el momento) en una peda de cantina, cantando con un trío que fue pagado por un tipo que nos estuvo recitando a Quevedo. ¿Qué más podríamos haber pedido?
Me agarro a esas horas mágicas -dijo el tipo- para levantarme mañana en el mundo horroroso, éste en el que una da un paso y la regresan dos.
Hoy ando muy avergonzada de ti, mundillo de porquería.

miércoles, 27 de agosto de 2014

Nunca supe usar vestidos

Pero en la primaria había que usar el jumper de cuadritos escoceses que luego evolucionó a azul marino.
También debíamos usar un listón rojo a manera de moñito en el cuello, lo que era terrible en los veranos sonorenses.
Pero lo peor era el jumper, porque no podía alzar las piernas altas altas en los columpios o colgarme de los árboles o pasear en el pasamanos durante los recreos sin que alguien me dijera que se me veían los calzones.
Un día decidí que me valía gorro.
Que los calzones eran un trozo de ropa como el del vestido o el del pantalón, que lo que cubrían era una parte del cuerpo que usábamos para hacer pipí, y que tanto niños como niñas teníamos nuestro propio equipamiento para hacerlo, por lo tanto era exactamente lo mismo que a mí se me vieran los calzones cuando no me sentaba bien, que a ellos cuando por falta de cinto, el pantalón se les caía a media nalga.
(A ellos nadie les decía nada).
Un día un niño se acercó a mí y me insultó por enseñar los calzones. Me dijo algo para avergonzarme. Creo que le contesté algo así como: "Es un calzón, sólo eso, ni que fuera marciana" que significaba "supéralo, güey". Pero luego arremetió comentando que en su casa decían que si enseñabas la ropa interior eras bien puta.
Yo no sabía qué más, además de ser una grosería, significaba ser puta. Supongo que él tampoco. Pero imagino que creció juzgando a las mujeres por su atuendo o su falta de. Y además imagino que a medida que creció le enseñaron que las mujeres que enseñaban los calzones eran las culpables de sus malos pensamientos. Así como también, que si por culpa de esos pensamientos un hombre abusaba de ellas, era por culpa de los calzones.


Los cuerpos de las mujeres, vestidos o desnudos, no son el problema.

Supéralo, güey.






martes, 12 de agosto de 2014

Roller Coaster

Ya de regreso de una salida medio accidentada que incluyó, además del extravío temporal de mi bolsa, el ataque de una pandilla de hormigas (a mí) y la caída estrepitosa a medio restaurante (de mi compañera).
Con todo y lo inútil, aburrido y pesado que nos pareció el curso, no pude haberla pasado mejor. Todo gracias a la compañía de mi muy atípica compañía.

A E  la conozco hace cuatro años, pero han sido pocas las ocasiones de trato; sin embargo, en cada una de esas ocasiones, me dejó gratísima impresión y ganas de seguir echando el chal.
Durante el viaje tuvimos esa oportunidad. 
Yo sabía que era egresada de dos carreras universitarias (que cursó al mismo tiempo) y que trabajaba como mesera mientras estudiaba, pero no que tocaba en una banda y se las arreglaba para estudiar piano y trompeta. También me contó que empezó a trabajar cuando su mamá le dejó sus cosas afuera de la casa un día que se le hizo quince minutos tarde por andar con el novio y que se tuvo que mudar con él y luego con una amiga hasta que hizo las pases con su madre varios meses después. Los pleitos con su madre los cuenta entre carcajadas. Incluso el divorcio de sus padres antes de que ella cumpliera un año, y el reencuentro varios años después, los cuenta atacada de la risa, un reencuentro que nada tuvo de divertido y sí mucho de traumático pues incluyó un viaje en autobús hasta Zacatecas sola cuando tenía sólo seis años para encontrarse con un ludópata medio alcohólico que no sabía ni guisar un huevo para alimentar a su hija. Pero E no parece traumatizada. De hecho, es como si no se hubiera creado nunca expectativas de nada y todo en la vida le sorprendiera como un chiste que nomás ella entiende.
Me gustó conocerla más y saber además, que ella también se divirtió en el viaje conmigo.
Una tarde que tarareábamos y bailábamos una rola de Tom Jones, me dijo: "¡Y estamos sobrias! ¿Te imaginas qué chido una vez que estemos pedas?", lo que definitivamente es lo más chulo que me han dicho en un rato.

* * * * * 
Ya aquí.
A la falta de certezas del día a día en el trabajo. (No me quejo, le agrega cierta emoción al momento).
A la emoción del regreso a la escuela. (Harry entró al bachilleres, al turno vespertino y en su segundo día, está más que contento de no tener que levantarse a las cinco de la madrugada y además de compartir el salón con personas competentes, dice. Mis clases empezaron también pero yo no me veo ni la mitad de contenta que Harry. Ni lo esperen).
A la volubilidad de nuestros planes.
A la volatilidad de nuestros negocios.

Vuelvo a la normalidad, pues.

(Just some times)


miércoles, 6 de agosto de 2014

Lejos

Dentro de una hora va a presentarse la Orquesta Mexicana de Tango.
Espero que lo disfruten porque yo estoy en Monterrey y no en mi hogar, metida en un hotel gachísimo (por no supervisar la toma de decisiones correspondiente). A pesar de la muy accidentada llegada, con cancelación de vuelo y olvido de bolsa en taxi incluidos, todo está bien.
La bolsa regresó íntegra a mis manos. Frente al hotel hay un Ihop. Y viajo con una de las personitas que más aprecio en la empresa.
Por si fuera poco, recibí un mensaje este día desde el comunicador del trabajo:


Me encanta saberme parte del proceso improductivo de mi departamento.
Debo regresar pronto, antes de que esto empeore y que incluso alcancemos los indicadores del área.
¡¿Quién quiere eso?!

Ya nos desocupamos por hoy.

Volveré.

domingo, 27 de julio de 2014

Keep swimming

Ya van tres ocasiones en que compañeras del trabajo me invitan un café con el fin de plantearme alguna consulta laboral.
La primera vez pensé: qué linda ella, no creí que me considerara su amiga.
La segunda vez, como dice la canción, pensé: se ha equivocado, porque no tenía ni la más remota idea de lo que me estaba planteando. Igual le di mi opinión, pos qué.
La tercera vez me cayó el veinte: estas hijas de la chingada me ven vieja y creen que sé.
He ahí el meollo.
Entré mayorcita a la empresa, he sobrevivido dos liquidaciones y los nuevos ingresos son cada vez más jóvenes. Y pendejos, considerando que creen que les puedo ayudar.
Me preparo para una eventual liquidación pues la tendencia es despedir y contratar con sueldos menores.
Sigo con la escuela, tomo cuánto curso pone a disposición la empresa y mientras tanto, just keep swimming.

Sí.
La última frase fue una excusa para subir esta fotografía.



martes, 22 de julio de 2014

Cielo

Viajé de nuevo, ahora por trabajo.
El DF me recibió bastante remojado lo que me hizo arrepentirme profundamente de mis opciones de vestimenta.
Pinchi clima capitalino. Nunca le atino.
Las nuevas políticas de la empresa nos obligan a compartir habitación. Me tocó con una chica de Torreón a la que no conozco. Cuando llegué al hotel, ella ya se había asentado pero no estaba en el cuarto. Según supe después, salió a ver a sus familiares defeños.
Yo ya estoy cenando y me preparo mentalmente para lo que significa compartir un espacio limitado con una desconocida. No me refiero a convivir, sino a compartir el espacio, cosa que hasta con Fefé me resulta difícil.
Si llega tarde va a ser curioso vernos las caras por primera vez en la mañana, babeadas y despeinadas.
Espero nos vaya bien. Por el momento ya vi que agarró la cama más cercana al enchufe y que dejó un chicle masticado sobre el escritorio.

Serenidad y paciencia.

domingo, 20 de julio de 2014

Relação

Muchas cosas me recuerdan a Paty.
Hace un par de días falleció una de nuestras maestras de la universidad, y pues irremediablemente, recordamos a Paty.
Suelo extrañarla como la amiga que fue. Me pasa en conciertos o películas desear tenerla al lado, riéndonos con su humor bizarro.
Anoche la extrañé también como la mujer que fue, la maestra que tuve.
Tengo muy presentes sus ideas cosquilleándome el cerebro y abriéndose camino en mi hirsuta mentalidad post adolescente. Presentes también nuestros desacuerdos -que nunca parecieron tales- porque ante todo respetó mis opiniones, a veces dramáticamente opuestas a las suyas.
A sus veintitantos, jovencísima, Paty ya era una persona -ahora lo veo- tan completa: íntegra, culta, independiente, valerosa, inteligente, crítica, comprometida, amorosa, divertida... todo eso que a mis casi cuarenta aun no logro alcanzar como quisiera.

En unas semanas más se presentará Teresa Salgueiro en esta ciudad.
Madredeus fue una de las herencias de Paty. Recuerdo una mañana en que llegó encabronada a la escuela porque se habían metido a robar a su casa, y entre lo que se llevaron, estaban sus discos de Madredeus. "¡¿Y para qué chingados los quieren, eh?! Seguramente los van a botar en algún basurero" se quejaba.
Yo no olvidé el nombre y si a Paty le gustaba, debían ser buenos.
Buenísimos.
Viene Teresa y quiero estar ahí, aunque signifique no dejar de pensar en Paty durante el concierto.
Y no sería ningún problema si fuera sólo eso.
Me gusta acordarme de ella así, de sus llamadas de una hora, de sus carcajadas, de sus historias.
Me gusta recordarla hablando de Eco y de Chomsky, de Kurosawa y de Einsenstein, de música, de política, de luchas sociales.
Desgraciadamente, siempre que pienso en ella mi cerebro remata con un "Cecy, se nos murió Paty", que fue como me avisó su tía por teléfono cuando pasó, apenas dos días después de que habíamos acordado tomarnos una nieve porque ya se iba recuperando.

Hace más de cinco años, cuando murió, escribí:
«Ella me enseñó hace ya muchos años la absoluta realidad de las palabras, frente a lo concreto que nada tiene por decirnos, y por lo mismo, ninguna verdad por revelar. Su cuerpo vacío no me dijo nada. Han sido las palabras por el teléfono las que me siguen tocando cuando me niego a aceptar su muerte.

¿Cómo puede morir alguien así? Debería estar prohibido.
Que dejen de respirar los que ya están muertos de antemano.

Con el entierro o la cremación, terminan por disiparse todas nuestras dudas. No hay más qué afrontar que ese puño de cenizas es lo que queda de la persona, enorme, generosa, invasiva, ruidosa.
Y ya no hay de otra. Ya no está más aquí.
Es irreversible y por lo tanto debe ser superable.
Lo es, más cuando sabes que la primera muerte, es la tuya propia y hay que aprender a admitirlas porque no será la última.
Al final, dijo Liliana, todos somos sólo un montón de tierra.»

Tal vez, este recuerdo de la llamada siempre presente, tiene que ver con la incredulidad. Quizá y aunque han pasado ya años, tengo que hacer un esfuerzo por convencerme de su ausencia.
Y una ausencia como la de ella se nota, sin embargo son al final las palabras las que nos dicen la verdad.
Eso es a su vez un consuelo, porque mucho de lo que Paty dejó en mí, fue a través de sus palabras.
Sí, sí morimos, sí nos vamos. Pero el efecto de las ideas, se quedan.
Fue un honor que estuviera en mi vida.
Estoy sumamente agradecida.



miércoles, 16 de julio de 2014

lunes, 14 de julio de 2014

Carpe diem

«Y a veces me pregunto si de dónde
Si de padre o de madre o cordillera,
Heredé los deberes minerales,
Los hilos de un océano encendido.
Y sé que sigo y sigo porque sigo,
Y canto porque canto y porque canto.»
Pablo Neruda

domingo, 13 de julio de 2014

A quién...

Suelen caerme mal las fotos de las vacaciones en las redes sociales. Incluso las mías. Particularmente, en mi caso, porque nunca consigo mostrar lo que quiero. Y aunque lo consiguiera, a quién le importaría.
Ahora estoy aquí, recostada en ese sillón, con el viento dándome en la cara y el oleaje apagando cualquier otro sonido que no sea el del mar. Y no hay muchos porque la mitad de la gente por aquí está viendo la final del mundial.
No hay palabras, ni sonidos, ni imágenes para describir cómo me siento.
Bueno, seguramente las hay pero no quiero hallarlas, porque finalmente ¿a quién le importaría?

sábado, 12 de julio de 2014

Por el otro lado....

... estas vacaciones tienen el potencial de echar a perder todas mis vacaciones futuras.

viernes, 11 de julio de 2014

1. Ya pues.

1.5...

Y a esta hora que debería estar dormida porque en un par de horas debo despertarme para ir al aeropuerto y porque el día fue muy cansado con la graduación del hijo (bello con su discurso) estoy atendiendo un asunto del trabajo porque me programaron que fuera a tomar unos cursos a dos ciudades diferentes... los mismos días.
Ptttt...
Y apenas me acabo de ausentar.

jueves, 10 de julio de 2014

2...

Quesque nomás a nuestro regreso estará soleado, porque somos nuestra propia nube negra.
Pero, quién querría salir de la habitación, anyway?

miércoles, 9 de julio de 2014

3...

Mi cama se siente cada vez más rígida y demasiado horizontal.

martes, 8 de julio de 2014

4...

Viaje relámpago de trabajo.
Mi coordinador de región también se estrenó hace poco en el puesto. Ambos llegamos a este departamento desde la misma área. Incluso, en mi puesto anterior, aunque no era mi jefe, sí era una de las personas a quien le reportaba cierta información.
Ahora estamos los dos de este lado. Dice que estuvimos en el lado oscuro pero ya vimos la luz. También que su plan es ser presidente nacional del área y cuando lo sea, seré la Veep. Es eso, o una carrera dentro de la música grupera, me dijo.
No puedo no admirar tales aspiraciones.
Me cae bien el chavito.

Ya quiero que sea jueves.

lunes, 7 de julio de 2014

5...

Ya entendí que no es socialmente aceptable enseñar las fotos de tu perro cuando alguien muestra las de su bebé.
Sociedad hipócrita y represora...

¿Cómo puede una no sacar una foto así? Explíquenme.


Hobbes es, y por mucho, más lindo que varios de los bebés que últimamente me presumen.

Hoy me habría caído muy bien la gatiperriterapia (si leen eso rápido, suena como a garrapatería, guácala no), pero estoy a cientos de kilómetros del hogar, así que sólo puedo arrojarme al consuelo del internet.
Traigo el estrés prevacacional recargado por auditoría y graduación del hijo.
En cuatro días debo sacar la certificación de mi departamento, dejar trabajo adelantado, preparar maletas, alistar la casa, ir al médico, poner guapo al hijo, ayudarlo a pulir su discurso y atender los cuatrocientos trece detalles que van apareciendo.
Bueee... que no lo hago sola, pues. Ya Fefé me mandó una foto del hijo con el ajuar listo. Quedaron de revisar el discurso esta noche para mañana poder llevar a vacunar a Hobbes e ir al mandado por los que espero sean los últimos pendientes.

Y pues, ¿cómo para qué quieres vacaciones si previo a ella no te pegaste una buena chinga?

Yo ya me vi.





jueves, 26 de junio de 2014

Pero tengo una bici

Sigue y sigue.
La vida sigue y no sé para quién es más doloroso, si para los que se van o para los que se quedan.
Con los últimos movimientos en la empresa no he podido más que sentirme feliz por dos o tres personas a quienes, eufemísticamente hablando, han dejado ir. Realmente para ellas fue lo mejor.
Para mí, no sé qué significa quedarme (quién sabe por cuánto tiempo más). Sé que ha significado, por otro lado, algunas experiencias, ciertos contactos, varios buenos amigos, una maestría, la escuela de mis hijos, una remodelación en casa, el reto cotidiano, la satisfacción continua, muchas muchas risas y un plan a futuro.
No me quejo.
Ni modo que no supiera cómo funciona esto.
Pero duele irse quedando sin la gente que se quiere y duele también ver a los que se quedan poniéndose una chinga.
Creo que resignificaré cuando me toque eso último.
Por el momento sé que esto es un trabajo y que es importante para mí por muchísimos motivos, pero lo más importante está afuera.

* * * * *

Y en cosas que no necesitabas saber: 
"Tengo un friego de pendientes económicos esta quincena con la graduación de Harry y la reinscripción de William, y me compro una bici." Mi lógica.
Pero ¿ya les dije que tengo una bici y ya no tendré que estar usando la de William a la que debo bajarle el asiento cada que me la presta?




lunes, 16 de junio de 2014

Ecos

Fefé es una persona físicamente expresiva, aunque no tan vocal en su afecto, muy diferente a cómo soy yo.
Esta diferencia no ha sido un problema mayor, aunque Fefé tuvo que aprender en algún momento que el hecho de que yo no abrazara tanto, no significaba que me faltara amor. Yo tuve que aprender, por otro lado, que si él no decía lo que yo quería escuchar, tampoco significaba que a él le faltara.
En estas condiciones hemos sido felices y hemos estado muy satisfechos.
Por estar acostumbrada a esto, ayer me sacó muy machín de onda. Por la mañana le di un regalo por el día del papá y como suele ser algo que no celebramos mucho (sólo le di el regalo porque el día de la madre le dio mantenimiento a mi carro), después de entregárselo, me di la media vuelta por un café.
Cuando regresé vi que sus ojos estaban vidriosos (sólo una vez lo he visto así y fue hace quince años) y me comenzó a decir cosas que no suele decir a menudo -y que la verdad yo tampoco tengo necesidad de escucharlo- y pues me desarmó. Pasan esas cosas y se me derriten las reticencias y otras cosas.

Una pijama y esta trilogía, fue el regalo que le di.


Pero a lo que iba no era a esto.
Horas después de lo sucedido, me puse a platicar con Harry. Por mi manera de ser, siempre me ha preocupado si la forma de querer a mis hijos ha sido la que ellos necesitan. Le pregunté a Harry que si él consideraba que sus papás éramos demostrativos de afecto, que si no sentía que éramos fríos o poco expresivos y con toda su franqueza, me respondió:
- Pues mi papá nos dice que nos quiere y nos abraza. Y pues tú... tú nos compartes enlaces en Facebook... Mmm... no mamá, yo creo que no necesitamos nada más.
Cosita!
(La tecnología una vez más, ahorrándome terapias).
Ya lo dijo William una vez, después de un intento de abrazo grupal que inicié: No somos una familia de ésas y no vamos a comenzar a serlo ahora. Sigamos siendo felices como somos.

¿Debería preocuparme? No lo sé. Ya me lo dirán sus parejas más adelante, cuando me comiencen a reclamar la inexpresividad de mis hijos.
Mientras tanto, yo también entiendo que el amor se da y se vive de muchas maneras y he procurado considerar que los hijos no son como yo y he de ofrecerles lo que a ellos les hace falta.
Espero no estarle errando, pues aunque no me preocupa errarle en otros ámbitos de sus vidas (ya lo superarán) en esto sí quiero estar haciendo lo correcto.

* * * * *
Harry fue a su primera fiesta de Quinceañera.
Y bailó.
Banda.

No he de estar haciendo las cosas tan mal.





jueves, 12 de junio de 2014

Me mudé

De oficina.
Me ofrecieron un espacio en el segundo piso del almacén y comencé con operación hormiga para que nadie preguntara y verme obligada a contestar que no me era muy agradable ni saludable el ambiente de estrés de finanzas, ni tener de vecino al ex jefe, ni ser vista con reprobación por irme a mi hora.
Ahora aquí ya puedo abrazar mi  verdadera vocación de segregada social, jugar videojuegos durante la comida, participar en competencias de sillas rodantes, escuchar música a todo volumen y escribir chistes obscenos en el pizarrón de la oficina.
Mis compitas son chidotes y aunque voy a extrañar al otro vecino que tenía, que me alimentaba con galletas y me daba chocolates de postre, con éstos dos estoy trabajando muy bien.
Seguiré con mi descanso post comida y luego a pasearme por la ciudad. Cosas del trabajo.
Mi vida no es fácil.

lunes, 9 de junio de 2014

Me confieso bipetsual.

Así es.
Tengo que admitir que el nuevo inquilino me tiene babeando.
Lo presento:














Lula siempre está lista para salir en las fotos, pero aun así se alcanza a apreciar a la criatura.

La realidad es que yo no tenía muchas ganas de otro animal en la casa. Miento. Los gatos nunca me son suficientes. Pero los perros... ay, los perros... requieren más atención y cuidados de los que yo puedo o quiero proveer. Por otro lado, Fefé y yo habíamos estado platicando sobre Lulú y cómo no queremos que esté tanto tiempo sola. Y los muchachos... Lulú cumple catorce este año y aunque posee una salud excelente al momento, llegará el momento en que ya no y no puedo pensar en cómo va a eso a impactar en los hijos, en cuyos más antiguos recuerdos aparece siempre Lulú. Pensamos en que llegado ese momento, tal vez pudiera ser menos duro con otra compañía en casa.
No sé cómo irá a ser eso ni quiero pensarlo más.
La cosa es que Fefé llegó la semana pasada con el angelito de la foto a casa.
De inmediato se integró. Y por integró quiero decir: comió, mió y cagó.
Por fortuna, no fui yo quien lo trajo ni con quien Fefé coludió para meterlo a la casa, así que tanto él como los hijos se pusieron manos a la obra a limpiar y averiguar cómo educarlo, lo cual es muy bueno puesto que mi única respuesta al desastre a mi alrededor fue: ¿y éste a qué hora aprende a usar la caja de arena?
(Creo que si tuviera otro hijo me preguntaría lo mismo).
Hobbes -que así fue llamado el can después de una larga tarde de deliberación en la que yo quería que se llamara Chichifo y mis hijos no- se adaptó pues con rapidez a su nueva familia y nosotros nos hemos adaptado también.




Lo mejor de todo es la cara de Lulú. Aunque con reservas -no le gusta que Hobbes me muerda los pies- lo ha aceptado y eso me da un poco de tranquilidad y paz de conciencia.

Y bueno... si necesitaba algo en qué ocuparme en lo que empiezo el siguiente semestre, ahí lo tengo.  :)
(Junto con lo entretenido que resulta ver la cara de asombro y decepción de los felinos, cada vez que ven pasar a Hobbes).

domingo, 1 de junio de 2014

Pido un aplauso para el amor

Hoy no planeaba sentarme en la computadora pues sería mi primer mañana de domingo en dos años en que no necesitaría sentarme a hacer, revisar, leer, resumir, analizar, extraer, escribir o corregir. Pero aquí estoy porque es mi deber patriótico anunciarles que soy:


Yep.
No sé qué sigue ahora, lo que sé es que fue un error decirle al gerente general sobre el examen de grado, porque creo que va a comenzar a esperar mucho de mí. Le hubiera dicho que apenas terminé el bachilleres y sería algo así como una historia de éxito.
Me falta acreditar un par de materias, pero va a ser papitas. Luego ya veremos qué hacemos con esto, a donde me cuelo o qué más aprendo en el camino. Ya aprendí a diseñar lo teórico, ahora quiero aprender lo práctico. Voy a buscar un taller o diplomado o algo.
A "L" ocurriósele comentar que ahora sigue el doctorado, como nuestra buena amiga la "W". A mí ocurrióseme contestarle que se fuera mucho a chingar a su madre, pero aprecio mucho a su madrecita, así que nomás lo pensé.

Ayer ya me fui a festejar que vuelvo a amar al mundo, porque la verdad ya odiaba a mi pobre asesora de tesis y odiaba cada uno de sus correos, y odiaba entrar a la plataforma a revisar comentarios y odiaba todo.
Ya soy feliz, ya olvidé, como José José.
Hoy siguen los festejos y me voy con la familia a un concierto de matiné.

Besillos magistrales.




jueves, 29 de mayo de 2014

Life doesn't frighten me

Mañana es mi examen de grado.
Ya empecé a ponerme un poco ansiosa pero me concentro en la sensación y emoción posterior al examen.
¿Cómo me voy a sentir cuando me aprueben?
Emocionada, satisfecha, liberada, aliviada.
Si ya sé cómo me voy a sentir ¿por qué mejor no me empiezo a sentir así desde ahora?

http://www.brainpickings.org/index.php/2013/05/03/life-doesnt-frighten-me-maya-angelou-basquiat/

Life doesn't frighten me, nos dice Maya.
Descanse en paz.

martes, 27 de mayo de 2014

Cómo no quererte a ti

Cuando googleo "fresas con crema" esto es lo que aparece:


También me aparece esto:

(¡JESÚS! ¡EN UNA PORTADA APARECEN EN CALZONES!)

Pero lo que yo busco es esto:


Las imágenes no le hacen ninguna justicia al sabor de la crema chorreante sobre las heladísimas casi incomibles fresas.
Menos aún le hacen justicia a todo lo que me provoca ver una cajita sobre la mesa de la cocina, cuando llego a casa.
Ni siquiera Pinterest tiene una imagen que pueda generarme el gusto, el gozo, la alegría, el agradecimiento, el amor y las ganas que la humilde cajita de fresas con crema de la paletería de la colonia.

Soy bien facilota.

Hoy vuelve a tocar.
;)

martes, 20 de mayo de 2014

La diferencia

Tengo un hijo que me dice "¿Cómo vas a andar de tiempo mañana para que podamos ver una película?" y otro al que tuve que decirle ayer "¡¿CÓMO DE QUE NO ME HABÍAS DICHO QUE ERES EL PROTAGONISTA DE UNA OBRA Y QUE CONCURSARÁN MAÑANA?!"
Con eso vivo, con William siguiéndome a la sala, a la cocina, a mi recámara para contarme lo que vio, escuchó o leyó, y con Harry, a quien debo ir a tocarle la puerta de su cuarto cada media hora para solicitar el favor de su presencia.
Fefé suele preocuparse por la salud mental y emocional de los hijos mucho más que yo. Le preocupa que alguno esté fermentando alguna depresión y nosotros no nos demos cuenta. Se preocupa sobre todo por Harry. Y lo entiendo, pero su carácter es tan particular que tal vez no debiera preocuparse tanto.
Harry no ha sido, como William, muy amiguero, sino más bien de tener un mejor amigo. Yo puedo ubicar perfectamente a los que ha tenido a lo largo de su paso por la guardería, el kinder, la primaria y ahora la secundaria. Solía ser inquieto, de estarse remolineando en su lugar, levantándose por el lápiz que se le cayó, cantando bajito para sí mismo... pero no platicador como lo fue y lo sigue siendo William. Ahora, en plena entrada a la adolescencia, no sólo ha mantenido sus hábitos sociales, además busca privacidad. Y con una madre como yo, que lo graba a escondidas cuando canta o les anda compartiendo aquí sus videos, puedo comprenderlo perfectamente.
William tuvo su etapa de estar encerrado en su cuarto y luego que salió, cabrón, recargó energía para no dejar de hablar. Y Harry, aunque es cierto que es más mesurado, también es cierto que cuando hay ocasión, cuando algo le interesa mucho o cuando se arma el debate, platica hasta que se/nos cansa.
Quiero pensar que no tenemos motivos de preocupación, pero dadas ciertas condiciones como su TDAH y hasta los pinches genes, tendremos que estar alertas.
Sin embargo no me voy a angustiar. Mejor disfrutaré de la individualidad de ambos, de los chistes de William y de las pláticas profundas de Harry, de las carcajadas de ambos con tonterías y de esos momentos en que pese a sus diferencias, los dos se unen para hacer cosas maravillosas.


(Harry en voz y guitarra, William en el ukulele)

* * * * *
UPDATE:
"Perdimos el concurso de teatro, mamá.......... No te creas, ganamos el nivel de zona y vamos a tener que ir a participar a otra ciudad, qué flojera."


domingo, 18 de mayo de 2014

Postergación

Los lectores de la tesis me la regresaron con algunas recomendaciones, una de las cuales fue la extensión.
Me andaban faltando trece cuartillas y ya adelanté tres.
Hubiera podido terminar el viernes pero nos aventamos un viajecillo relámpago de trabajo-placer (más lo segundo que lo primero) y regresamos anoche y yo ya sin ganas de seguirle a las correcciones.
Hoy la preocupación me despertó a las ocho de la madrugada, pero la desidia me impidió avanzar. Soy mi ying y mi yang. Así que me levanté, preparé café mientras Fefé hacía el desayuno, eché ropa a la lavadora, me bañé, revisé mis correos, luego unos artículos interesantes que encontré en FB, y luego otros, y otros...
Pero ya.
Ya estoy sentada ante el documento, que parpadea con alarma desde la otra ventana, y dispuestísima a trabajar, después de preparar más café, echar más ropa a la lavadora y avanzar unas páginas de un libro.
Ya estoy aquí dispuesta a trabajar, nomás que termine esta entradita. Y debo que, porque Fefé se comprometió con un beso por cuartilla escrita y ya le dije que al décimo quería que se pusiera más creativo, por favor.

Terminemos con esta chingadera en caridad de los dioses.
Después de que vea unos videítos de gatos, pues.

Pero cuando termine..... así festejaré, fíjensen.


Este gato eres tú, soy yo, es The Dude... somos todos.




Y ya perdí otra hora... qué le vamos a hacer.

viernes, 16 de mayo de 2014

Crush

Mis amistades con otras mujeres siempre han empezado como enamoramientos. Mis amigas son todas personas admirables, por diferentes motivos, así que es lógico que de la admiración, el respeto y la compatibilidad surjan emociones así.
Hacia mucho que no me enamoraba de nuevo, hasta estas últimas semanas en que he estado interactuando más con T, la chica sobre la que conté que me había acompañado en una salida a otra ciudad y con quien me sentí identificada por algunas vivencias similares que tuvimos. Incluso pasó sus vacaciones de infancia en el mismo pueblo que yo y hasta compartimos primos.
Últimamente agarramos más el chal, no solamente por el cigarro de las once, sino que le da por pedirme consejos y hacerme confidencias.
Es lindo eso, sentirte la hermana mayor de alguien y ver un cachito de mundo a través de los ojos de una chica diez años menor.
Ahorita estamos, por supuesto, en la fase del crush, de los mensajitos en el comunicador y de las fotos chistosas en Whatsapp.
Se nos va a pasar y entraremos a otra etapa de la amistad (si entramos, porque puede ser que sólo nos quedemos como buenas compañeras) pero por ahora esto es divertido, entretenido y rejuvenecedor.
Qué bonito es tener un crush.

miércoles, 14 de mayo de 2014

Ruido

William finalmente adquirió el  ukulele por el que suspiraba con desconsuelo. Además compró un pandero. Harry dice que necesita un bongó y unas maracas. Que las percusiones que le trajimos de Cuba ya no se escuchan bien.
Y he aquí que me desperté a las 4:30 de la madrugada para estar en Parral antes de las ocho. Fui y regresé. Ayer, además, fue un día intenso y agotador.
Tengo que terminar detalles de corrección de mi tesis y me he estado desvelando seguido.
Son las nueve y media de la noche y necesito dormir, pero no quiero.
Mis hijos están en la habitación de al lado ensayando una rola de Beirut. Finalmente y contra todo pronóstico mis hijos se sentaron a colaborar en un proyecto en común.
Es mágico, hermoso y ruidoso.
No lo cambio por nada, ni por dos horas más de sueño.
¡Que siga la música!
Beirut - Postcards From Italy (Official Video): http://youtu.be/X61BVv6pLtw

domingo, 11 de mayo de 2014

Deuda

Nos debemos un tour hace algunos años.
Dijimos que cuando los hijos fueran mayores nos treparíamos en una lancha a navegar las aguas del Cañón del Pegüis.
Hoy pasamos por ahí, cuando nos dirigíamos a Ojinaga. Sigue bello como la primera vez que lo vimos y aunque no nos reclamó la ausencia (¿qué río querría un par de piojos más en sus aguas?) yo sí me reclamé la güeva.
El día de cumplir la deuda ya no se ve tan lejano, así me cueste amarrar a un par de adolescentes a la cajuela.

martes, 6 de mayo de 2014

Batas

Ps me compré otros zapatos, fìjensen, dado que es único gusto estético que me puedo permitir bajo las nuevas condiciones.


Además los otros zapatos estaban harto pesados y por ahí de las tres de la tarde ya andaba arrastrando los pies. No planeaba comprarme nada pero pasé por un negocio, me detuve a ojearisquear un momento y me enamoré de éstos.
Pesan como un kilo menos que los otros y me gustó cómo se veían.
Esta mañana fui la sensación... entre la población que utiliza zapatos de seguridad en la empresa. Y mañana las chicas que realizan la limpieza llegarán con unos iguales en color rosa y en café, ya me dijeron, porque les encantaron y quieren comprarse unos.
Hoy descubrí lo mejor de todo: el chaleco.
Debo usar un chaleco fosfo con varias bolsas donde fácilmente llevo mi teléfono, plumas, un silbato y hasta mi labial y mis dulces.
¿Todo es maravilloso?
No sé. Aun no tengo quejas. De la vida, de vez en cuando, cuando no nos ponemos de acuerdo o cuando a veces se le ocurre recordarme cosas que yo quisiera mejor olvidar. Sobre todo esto último. Eso jode.
Anoche veíamos una peli y abordaba precisamente el tema de los recuerdos. Por más duros que sean, si quedaran recluidos en algún espacio inaccesible de la memoria, nosotros también nos empantanaríamos ahí. Tampoco nos moveríamos.
Tengo recuerdos de víctima y de verdugo.
Como víctima he aprendido cosas importantes, como que no fue mi culpa y además, con el tiempo, a dejar de ser víctima, lo cual en las circunstancias es la mayor de las rebeldías.
Como victimaria ha sido más difícil. Darme el perdón no fue sencillo pero lo he trabajado en conjunto con un discurso más constructivo y eso ha ayudado.
Viéndola bien, no tengo quejas. Tengo, por otro lado, muchas exigencias que mi vida no siempre pueden cumplir, porque pues no dependen de ella, dependen de la vida de otros y otras, a quienes seguiré chingando desde mi minúsculo espacio en el mundo para conseguir lo que quiero, para mí y para otros y otras.

* * * * *
Me quedé pensando en el comentario de Webita.
Con los zapatos del trabajo he estado haciendo cosas que antes no hacía, como levantar cajas, mover cosas pesadas, etc. Me dicen que parezco un batito, que con los zapatos hasta parezco otra persona.
La verdad es que sí son los zapatos. Y no.
No es que antes fuera débil, es que ¿quién chingados puede levantar un objeto pesado cuando trae zapatillas de 8 cm. y blusas con encajes? ¿Quién va a poder cargar una caja polvosa con las uñas recién manicureadas? 
Me gusta la ropa linda y las zapatillas delicadas. Me gustan mis manos con dedos largos y uñas cuidadas. Pero no puedo dejar de ver lo limitantes que son. Me pone a pensar, en mi plan más paranoico, que sí, que todo está creado para no poder ser fuertes, desde la moda hasta los estándares de belleza física. 
¿Dejaré de usar mis zapatitos bonitos cuando salgo?
No.
Pero resulta excelente ser consciente de mis capacidades y que mis únicas limitantes residen en la idea que tengo de cómo se es mujer.
Y por cierto, no parezco un batito. 
Parezco YO.