martes, 29 de noviembre de 2016

Dislike

No sé cómo hacer para que no me aparezcan las historias que mis contactos comentan o a las que les dan “Me gusta” en Facebook. Hay muchas cosas de sus gustos que no me interesan en lo absoluto, aunque tiene su lado positivo porque, por otra parte, he estado limpiando mi lista de contactos de racistas-misóginos-homofóbicos con base en esa información.
De todos modos, no quiero tener que verlos.

Anoche me apareció mi papá comentando “Amén” en dos publicaciones.

La primera era en una oración por los enfermos.
La segunda era en una oración por un milagro.

Hace dos semanas fue su última quimio de la segunda serie de seis.
La semana entrante lo revisa la oncóloga con los resultados de sus estudios.
Mi mamá ya los tiene y no le ha dicho que esta vez el cáncer no se fue y que se extendió a su otro pulmón.

Realmente ya no quiero que me aparezcan los comentarios y likes en Facebook de mis contactos.

 

jueves, 24 de noviembre de 2016

feliz día de la mujer

Sooo...
La ingeniera es una mujer muy inteligente que se ha especializado en un área poco común de los materiales. Trabaja con nosotros pero recientemente le hablaron de una empresa donde había trabajado para ofrecerle un proyecto que la llevaría a Alemania a obtener una mejor preparación. La oferta incluye llevar a su esposo y a su hijo. Y al bebé en su panza.
Y se debate.
Para mi jefe el juicio es muy simple: está loca. La decisión debe ser quedarse aquí, porque además cuando las mujeres son muy exitosas sus maridos lo resienten. ¿Y sus hijos? Ella estará muy ocupada con su curso y el proyecto de ese trabajo ¿quién los va a cuidar?
Y cuando le digo que se escucha sexista, la respuesta es: "No lo soy, la persona a la que más admiro es mi esposa".

* * * * *
Un compañero del trabajo se acercó hoy a mí y mientras me hablaba me acarició el cuello y la parte superior de la espalda bajo mi blusa. Después de quedarme helada sin saber qué pedo, me desahogué con mis compas. Quise la confirmación de que no estaba mal haberme sentido completamente frikeada, de que no estaba exagerando... Luego me sentí absolutamente encabronada, primero por no haberle dado un chingazo al güey y segundo, por haber requerido la confirmación de mis amigos.
Es esta cosa terrible de no aprender a escuchar a nuestros cuerpos porque no hemos aprendido a apropiárnoslos. O justificar su invasión o requerir la opinión ajena para sentirnos indignadas, porque nuestras emociones nos son insuficientes. O no actuar inmediatamente por no parecer exageradas. O no decir nada porque de todos modos quién nos va a escuchar.
Pero sobre todo, me super encabroné porque después de tanta reflexión, análisis, crítica y deconstrucción, sigo siendo la misma pendeja.
(Bueno, me quedo con el consuelo mínimo de que antes no hubiera ido a buscarlo, darle un manazo y advertirle que hablaría con el comité de ética si volvía a acercarse demasiado).

* * * * *
Pero no necesitamos el feminismo.


domingo, 20 de noviembre de 2016

Cat people

Personalidad introvertido o extrovertida.
Temperamento sanguíneo, colérico, flemático o melancólico.
Los 9 eneatipos.
Y así, muchas formas de entendernos y proyectarnos.
Aunque pasé dos días de retiro, encerrada tratando de conocer qué personalidad del eneagrama era (5, by the way) ninguna imagen me ha sido tan clarificadora con la siguiente:


Sí, se puede una parar frente a mucha gente, hablar, verte como pez en el agua, decir las cosas, perder la seriedad, bromear y sin embargo, sentir que no perteneces.
Pero ya estoy acostumbrada y no significa que me sienta mal al respecto.
Antes sí. Y cuando esto pasaba, había un par de personas alrededor que hacían lo posible porque me sintiera incluida.
Fue bueno, eventualmente, dar con otro inadaptado para hacernos compañía.
Tanto el inadaptado como los otros siguen en mi vida.

Puede que no sea yo la persona más sociable ni la mejor compañía, pero mi casa está siempre abierta para quienes siguen ahí a pesar de mí.
Aunque a veces no hable mucho y sólo me ría y asiente, es un placer que mi casa se llene de gritos, risas y humo.






domingo, 13 de noviembre de 2016

The Weekend Update

Si la semana pudiera resumirse en un video, sería éste:
 

Tristeo estos días por diversos motivos. Uno de ellos, la muerte de Leonard Cohen.
"Todos se mueren" dijo la cumpleañera de la semana en su festejo. Así, festiva ella.
Pero es verdad.

Yo sigo con la obligación de la vida por ahora, celebrando otras vidas siempre que se pueda, brindando hasta las lágrimas en los cumpleaños, brindando hasta devolver el estómago (¿y por qué no?) en un baño.
Y quiero vivir hasta tener que decir, como Leonard cantando en Londres a los 73 años: "Excuse me for not dying".


Leonard Cohen at home in Los Angeles in September, 2016.

domingo, 6 de noviembre de 2016

Declaración de amor

Cada noche me lleva media hora prepararme para dormir.
La preparación incluye el cepillado de dientes, la lavada de cara, la loción tónica, la crema hidratante, la crema antiarrugas, la loción reafirmante y la suavizante de pies.
Ah, porque aunque parezca que no, yo soy fan de todo eso.
Tomo la crema limpiadora y me la unto por la cara sintiendo una extraña purificación, una limpia de preocupaciones laborales y familiares.
Cuando mi piel queda fresca y rosada (de los tallones) me aplico la tónica aclaradora, cuyo mayor logro ha sido exacerbar mi natural inclinación a la rojez cutánea.
Una vez con la cara restirada, uso una crema hidratante que le permite a mi rostro volver a la normalidad. Casi me parece escucharlo respirar aliviado mientras se me acomoda de nuevo la sonrisa.
Es momento entonces de la crema para prevenir arrugas en los ojos. No en la frente. No. Ni en la comisura de los labios. No. De los ojos. Así dice la etiqueta y yo la aplico con devoción en cada pata de gallo. Finalizo con ella en la grieta de la frente, ésa que tengo de hacer esfuerzos por entender el mundo. Y luego en los labios, sobre las grietas que tengo de tanto reír. Porque a mí ninguna crema me va a decir donde aplicarse.
Tomo después la crema reafirmante con ingredientes naturales. Me la llevo de la panza a los muslos y a las nalgas y al revés. Mucha crema se me va pero es bonito sentir cuán suave es tanta carne.
Ya en la cama uso una crema para los pies sólo cuando ya estoy segura de no tener que levantarme, lo cual aprendí una noche desde el suelo.
Todo lo hago con un compromiso y fidelidad que no he tenido hacia nada y nadie.
Y no porque crea que un día mi piel perderá las manchas, mi frente estará lisa y mis nalgas y vientre firmes.
No.
Lo hago porque cada noche durante media hora me doy la oportunidad de sonreírme frente al espejo, de acariciarme, de estar a solas para decirme: te cuido.

lunes, 31 de octubre de 2016

Contratado

Tengo ya algunos meses realizando actividades de reclutamiento además de las que ya tenía de capacitación. Esto mi jefe lo llama “Plan de Desarrollo para Personal con Potencial de Promoción”.

Yo lo llamo explotación. 

Fuera de ese detalle, he disfrutado y aprendido mucho. El aprendizaje más importante ha sido que no sirvo para esto. Me falta malicia (quién lo iba a decir) y prejuicios (más prejuicios). Y realmente no tengo interés en modificar ninguna de las dos cosas. Lo que he hecho para contrarrestar mi falta de malicia, ha sido incrementar mi interés en los candidatos para mejorar mis entrevistas. Ha funcionado hasta cierto punto, aunque siempre termino dándoles el beneficio de la duda y dejando la mayor parte de la decisión en quien solicitó al personal.

Otro detalle que me anda complicando es que los currículums que yo encuentro más interesantes, son los primeros que me botan cuando los paso al solicitante del personal.

Ejemplo de hoy:

Me llegó un currículum de un cuate que se aventó 3 años en Ing. Electromecánica, 1 año en Ing. Industrial y luego hizo una maestría en Filosofía. Trae un nivel de inglés decente pero donde brilla es en el latín. No empezó su carrera laboral hasta dos años después que terminó su maestría y es porque agarró su mochila e hizo un par de viajes de carretera, pero una vez que regresó se acomodó muy bien en una empresa y ha hecho carrera como Ing. de procesos. La aplicación es para supervisor de almacén. Quiere aprender a hacer algo diferente y está dispuesto a dejar su otro trabajo incluso por el mismo sueldo, con el fin de enriquecer su visión del negocio y ampliar sus habilidades.

¿No es encantador?

No.

Porque mi jefe dijo: seguro reprobó electromecánica, se fue por la opción fácil de industrial, no sabe lo que quiere (¿filosofía?), de algo ha de estar huyendo en su trabajo para aplicar a una posición donde no va a tener el mismo crecimiento…

Y entonces nos vamos por el camino sencillo de contratar a alguien que ha hecho toda su carrera en almacenes.

Y ha de ser lo correcto aunque a veces me pregunto ¿y si contratáramos a estas personas de cv´s inquietos, no traerían con ellos una perspectiva más amplia o soluciones más creativas?

La respuesta tal vez sea no.

Me faltan malicia y prejuicios.

domingo, 14 de agosto de 2016

Un poco de azúcar

Se cuenta que en la época porfiriana las élites esperaban las noticias de París para enterarse de la música y los vestidos de moda en aquellos lares.
Cien años después nos pasaba lo mismo a Fefé y a mí,  esperando la música que los extranjios nos traían de Berlín.  Tan limitados estábamos.
En uno de los viajes nos trajeron a Caléxico,  hace de eso como quince años.  Nos encantó.
Muchos años seguimos de lejos sus tours.  Se presentaban en Arizona y nos emocionábamos haciendo planes para ir, que nunca concluimos.
Este año estuvieron programados para el festival de la ciudad,  en uno de esos eventos curiosos de la vida.
Valiéndome gorro mi tos,  me enfundé en impermeable,  nos cubrimos con un paraguas y nos sentamos en primera fila.
Éramos los únicos en la audiencia. Pero en emoción,  valíamos por diez mil,  como le dijimos a Joey Burns,  el vocalista de la banda.
La llovizna seguía y nadie más aparecía. Se pronosticaba además más lluvia así que cancelaron el concierto. Y Fefé y yo,  hechos la sopa como un par de emoticones tristes bajo el paraguas.
¡Quince años esperándolos! Y lo mismo ha de haber pensado una de las monitas de la organización,  porque vi que comenzaron a hacer llamadas a bares para que Caléxico tocara. Yo también le hablé a un compa pero no tenía audio en su bar.  Finalmente consiguieron un barecito en el centro al cual nos fugamos de inmediato para tener un buen lugar.
La banda llegó al poco rato.  Maravillosos y hablando con todos (éramos veinte nada más). Yo estuve platicando con John Convertino,  el baterista y letrista) sobre su amistad con Lhasa de Sela. Me dolió el corazón recordándola. Me contó que en el último disco hay un tributo para ella.  Habrá que conseguirlo.
La banda comenzó a cantar y fue muy emocionante.  Su música sonaba como una tormenta en el ďesierto (o tal vez fue el tormentón que caía afuera). 
Se corrió la voz y llegaron como veinte chícharos más.
Qué fortuna haber estado ahí,  en un concierto privado, con un grupo chingón que al terminar se quedó a seguir en el cotorreo con los fanses.
El compañero mío,  feliz. Y yo junto con él.
Noches chidas para el recuerdo.

martes, 5 de julio de 2016

360 y días

El año pasado, por estas fechas, nos enterábamos de la enfermedad del papá.
Seis sesiones de quimioterapia después, los tumores se habían ido.
Pero el cáncer no siempre se va,
Hoy supimos que los tumores regresaron.
La medicina y los cuidados de mi mamá, nos dieron el lujo de un año más de tener papá.
Ahora nos están concediendo el mismo privilegio.
Otras seis sesiones.
Los tumores son más pequeños. El papá más fuerte que el año pasado.
No es volver a empezar.
Continuar y seguir viviendo.

domingo, 29 de mayo de 2016

Cumpleaños feliz

Fue su cumpleaños ayer y hoy se realiza un homenaje.
Toda la semana estuve temiendo este día, el día que ya no cumpliría 44 y en el que además habría mucha gente para recordármelo.
Por eso me salí con la gente que lo amaba, para no olvidarlo, para no olvidarnos.
Y sí festejamos: un departamento nuevo, una fiesta en un camión, la noticia de un proyecto nuevo. Y él ahí siempre.

Y aunque nadie como él para dar abrazos, al sentirme querida entre la gente que lo quiso, me sentí nuevamente querida por él.

El amor mantiene vivos a los que se van. No porque estén "vivos en nuestros recuerdos".
Es real.
El amor es real.


lunes, 11 de abril de 2016

Cantamos

En dos semanas caben muchas cosas. Caben logros y trofeos, también funerales y enfermedad.

Yo quiero pensar en este momento en los trofeos y recordar los últimos quince días con la imagen de mi hijo atravesando la meta de su primer medio maratón; en su cara sudorosa,  agotada y feliz, y en sus manos sosteniendo un trofeo de primer lugar.

También quiero recordarlos por un reconocimiento laboral obtenido.

Y porque en dos semanas conseguí trotar dos kilómetros sin detenerme.

 

Me dolieron la muerte de mi tío y la de un buen compañero de trabajo.

 

Pero nosotros estamos vivos.

martes, 29 de marzo de 2016

<3

Harry agarró un día sus tenis y dijo: “Voy a correr”. Era enero, seis de la mañana.  Una de las mañanas más frías de la temporada, nublada y con amenazas de lluvia. Le comenté ese detallito y me respondió que si no corría ese día, no lo iba a hacer nunca, que sólo se pondría pretexto tras pretexto para evitar  hacer las cosas. No hubo mucho que yo pudiera hacer al respecto. Además tenía que respetar la forma en que él mismo estaba viendo por su bienestar físico y sobre todo, mental.

Esto fue unos días después de su primera visita con un especialista. El año tuvo sus altibajos. Hubo rachas decentes y otras de preguntarme: “¿Cuándo va a terminar? ¿Es que siempre voy a vivir así?” para lo cual no tengo ni he tenido respuesta. Pero él ha ido encontrando algunas y ha seguido explorando otras formas de manejar su ansiedad. Sigue con su terapia  y además se da tiempo de meditar. Dice que la meditación lo está ayudando muchísimo. Sigue trabajando y tiene en mente ahorrar para comprar un carro. Sigue corriendo y se está preparando para su primer medio maratón.

Sigue.

Y yo que quiero ser como mis hijos, no tengo más remedio que también ver por mí.

Ayer salí temprano de mi trabajo. A las seis. Mi hora de salida es a las 5:30 pero las 6:00 es temprano porque mi jefe tiene esta pequeña idea de que si salimos a tiempo es que no tenemos nada que hacer. Si salgo a tiempo es porque soy eficiente ¡joder! Con todo y tener ya seis meses sin asistente.

(Pequeño paréntesis de caída de veinte. Mi compañera J y yo le seguíamos la corriente al jefe en este rollo. Sobre todo porque el recorte de personal estaba a la orden del día. Está todavía. Un día, mi jefe que es de hábito muy saludables, me dijo que se dormía a las 9 de la noche. Yo le respondí que a las 9 estábamos haciendo apenas cena y a las diez, comenzando a hacer la comida del día siguiente. “¿Tú no cocinas en  casa? ¿O lavas ropa, planchas, riegas el jardín, paseas a los perros, tiendes las camas, barres, trapeas o desempolvas?”. Obviamente nada de eso. Si lo hiciera no se iría de aquí a las 8:30 de la noche.)

Las salidas tarde fueron mi última excusa.

Ahora salgo con tiempo para cuidarme y compartir los deberes domésticos con calma y disfrute.

He retomado el hábito de caminar. Y quién sabe, a lo mejor en unos meses más voy a estar corriendo maratones junto con Harry.

(Nope.)

(Pero a lo mejor un 5K si lo aguanto completo).

Me quiero.

miércoles, 16 de marzo de 2016

Los cuarenta

Llegué al cuarto piso, como dicen. ¿Estoy ya grandecita para llevar un diario-blog?

La cosa es que nunca me he sentido “grandecita”. No sé si tenga que ver con el hecho de tener hermanos mayores, o el de haber sido siempre la menor en cada grado escolar que cursé y por consiguiente ser casi siempre la menor en  cada grupo de amigos, o tal vez simplemente porque una nunca cambia realmente. En el fondo seguimos siendo los mismos niños temerosos.

No, no es cierto. No los niños las niñas que fuimos. La niña que fui era muy valiente y segura. La bronca fue después y volver a ser como la niña de diez años ha sido mi objetivo por muchos años. Soy más cercana a la adolescente de trece y cada cumpleaños me lo recuerda.

Ayer coincidió mi cumpleaños y un mensaje de un amigo cercano.

“¿Sabes cuánto te quiero?” me preguntaba, cercano a mí desde los doce, inseparables en los tiempos siguientes de confusiones, inseguridades y búsquedas.

La respuesta me provocó el llanto. Sí lo sé. Claro que lo sé porque yo siento exactamente lo mismo. La imagen inmediata del recuerdo fue él y yo abrazados, en plena adolescencia, dando y recibiendo todo el afecto que necesitábamos.

Me confortó porque contrario a lo que quisiera sentir, el paso del tiempo me inquieta y porque además sigo siendo, por mucho, la misma persona de hace 25 años.

Fefé llegó justo cuando me recuperaba.

Es un tipo afortunado y se lo dije. Este hombre tiene la gran fortuna de que yo tenga gente a mi alrededor que me quiere y a quienes quiero tanto, ya que puedo repartir mis penas y neurosis entre más gente y él no tiene que padecerlas completas.

 

Quiero pensar que sí he crecido aunque sea un poco. Que no todo es esta sensación de desmerecimiento y síndrome del impostor. Estoy segura que así ha sido. Algo debo haber aprendido. No se pasa casi medio siglo por esta vida sin haber aprendido algo. Incluso si hubiera enfocado mis esfuerzos en esquivar cualquier aprendizaje, por mera probabilidad, algo debí cachar.

Y así tiene que seguir para dejar de ser la niña obsoleta que soy.

lunes, 29 de febrero de 2016

¡Eureka!

Anoche fue la entrega de los Óscares.
En la categoría de  mejor película ganó “Spotlight”.
En mejor dirección de fotografía, Lubezki.
En mejor dirección, Iñárritu.
La sorpresa, el Óscar para Leonardo Di Caprio.
Y yo, por otra parte, muy feliz porque “Mad Max: Fury Road” se llevó algunitos.
Sobre este hecho leí muchos comentarios alabando los aspectos técnicos de la película, como si la película hubiera sido sólo un despliegue tecnológico. Pensé en “The Revenant”, una cinta también con gran calidad fotográfica y méritos técnicos sobre un hombre sobreviviendo a la naturaleza y buscando venganza. Luego pensé en “Mad Max”, y su historia sobre una mujer que libera a otras de la esclavitud sexual y las lleva a buscar un paraíso que ya no existe, así que deciden regresar a componer lo que está mal y buscar instaurar este paraíso. En medio de todo, aborda la destrucción ambiental y la propiedad del agua. Todo con un ritmo y acción súper emocionantes. Y los labios de Tom Hardy.
Y que me cae el veinte.
¿Cuáles son nuestras épicas? No digo que una historia de supervivencia no pueda ser nuestra. Hay cantidad de historias documentadas sobre mujeres sobreviviendo situaciones límites, tanto en la naturaleza como en la salvaje violencia cotidiana. Pero las películas de estas historias sirven a libros infantiles o a películas del Timelife. La supervivencia no nos valida como género.
Pienso en “Mad Max” y en el veliz con semillas amorosamente resguardadas por la comunidad de ancianas. Recuerdo entonces a muchas mujeres que he conocido que participan activamente en organizaciones ambientalistas, animalistas, de derechos humanos. Francesca Gargallo hablaba en una conferencia de todas esas mujeres que hay por todos lados, trabajando como hormiguitas, por el derecho a la educación, al agua, a la vida sin violencia, a la alimentación.
Esas podrían ser nuestras épicas.
El mayor mérito que encuentro en “Mad Max” es haber convertido en éxito taquillero una de esas historias, con todo el camuflaje de película de acción con título de personaje masculino.
Eso y los labios de Tom Hardy.
(Un día esas historias ya no tendrán que disfrazarse.)

domingo, 7 de febrero de 2016

Te amo pero fuck you

Corría el año del 69.
O el 2001. No recuerdo bien.
Fuimos a ver "Amelie" al cine. La esperábamos ansiosamente después de haber visto "Delicatessen" y "La ciudad de los niños perdidos".
Salimos felices y emocionados.
Todo alrededor brillaba. Afuera del cine había un espectacular anunciando una óptica. En la fotografía estaba mi pirata favorito y proveedor de momentos absurdos. Casi casi vi que me guiñaba el ojo.
El efecto Amelie.
Fefé me regaló el DVD la navidad siguiente.
Esta mañana la vimos por enésima vez.
- ¿Sabes quién me trajo la película de México? Pregunta el hombre.
- Ni idea.
- Fue Luis.

Y así. En un minuto, mi película de confort, se convirtió en otro resto del naufragio.

Te amo, marido, pero púdrete.


* * * * *

Yo sé que eventualmente podré ver de nuevo la película. Me dirá otras cosas que antes no decía. Recordaré, junto con ese detalle, los otros muchos que hicieron a Luis tan especial. Como aquel fin de semana que alojó al Extranjero mientras esperaba su vuelo a Berlín, sólo porque Fefé se lo pidió. O aquella ocasión en que al registrarme en un hotel en México descubrí que del trabajo no había realizado el pago y corrió a las once de la noche en mi ayuda. Y muchos detalles más que recuerdo ahora con dolorcito.
Sé que poco a poco dejarán de doler y se convertirán en las otras significaciones de nuestras historias.


jueves, 28 de enero de 2016

Épica

Ayer fuimos a ver The Revenant.

Muy intensa. Me encantó y quiero todos los óscares del mundo para Tom Hardy.

Y antier vimos The Big Short. Se veía bien pero yo no estaba entendiendo nada y me quedaba dormida a ratitos y cuando despertaba hacía como que le estaba agarrando la onda nomás para que Fefé no se sintiera abandonado.

Mientras veía The Reventant y recordaba The Big Short traté de imaginarme qué se siente ser hombre y ver esas películas: el hombre contra la naturaleza, el hombre burlando al sistema.

¿Hay identificación? ¿Se siente natural esta relación con el medio?

Y luego me dejó preguntándome ¿dónde están nuestras épicas? ¿Cuáles son?

jueves, 21 de enero de 2016

Terapias

Estoy leyendo por placer de nuevo.

No es que haya dejado de leer. Es que siempre que agarraba un libro me entraba la culpa de tener que estar leyendo otros, los de la escuela, o haciendo tarea, o trabajo de equipo, o algo. Eso le quitaba todo el placer a mis lecturas. O buena parte de él. Se convertía, literalmente, en un placer culposo.

Ya no tengo ese problema.

De diciembre a la fecha he leído algo de Neil Gaiman, Ursula K. Le Guin, Doris Lessing y Jeffrey Eugenides. A Eugenides nunca lo había leído. Ni siquiera he visto la película que hizo Sofía Coppola de uno de sus libros (nota mental: buscarla en Netflix). Pero compré “Middlesex” y me encantó. Ahora estoy con “Las Vírgenes Suicidas” y me merqué también “La trama matrimonial”. Y tengo en lista de espera uno de Junot Díaz.

Cada peso gastado en libros lo vale. Me estoy ahorrando el psiquiatra y la terapia. No conozco mejor medio de cuestionamiento que los libros, ni mejor método de reflexión. Las creencias que tengo (buenas o malas pero mías, como dice la canción) no las obtuve a través de un curso o adiestramiento sino por medio de la piedrita en las ideas que los autores van esparciendo aquí y allá. A ellos les agradezco profundamente las molestias ocasionadas a mi status quo.

Es maravilloso, por cierto, esto de los libros electrónicos. Y aunque me considero de la vieja guardia, la que compra las versiones impresas, no puedo dejar de sorprenderme por la oferta editorial que tienen Amazon o Play Books. Por ese medio he podido conseguir libros incluso de autores independientes, cosa que no habría podido hacer en otra librería. Mucho menos en las librerías de mi ciudad cuya oferta principal son los clásicos (muuuuy clásicos), los bestsellers y los libros de autoayuda.

El año pasado me compré una tablet. Yo jamás había considerado comprar una. Me parecían de un ocioso insufrible. Para ocios ya tengo bastante con mi celular. Y para trabajos complejos e insufribles, mi laptop. Pero accedí porque debía descargar varios libros de la biblioteca de la universidad y traerlos en modo portátil para aprovechar tiempos muertos del trabajo y adelantar lecturas.

Fueron los $1,600.00 mejor gastados, al menos ese día. Porque por supuesto no me iba a comprar ni un iPad, ni un Galaxy. Me compré una tablet Alcatel (y de paso le compré uno a mi papá para que jugara al solitario y viera en letras grandotas su FB) y le he sacado bastante provecho.

Qué cosa más bonita es la tecnología.

Y qué cosa más chula es leer.

jueves, 14 de enero de 2016

Dear Cancer,

Fuck you.



* * * * *
La semana pasada mi papá tuvo consulta con su oncólogo.
El cáncer por el que estuvo recibiendo quimioterapia paliativa (pues estaba muy avanzado) el año pasado, se ha detenido. El tumor ya no es más que un cascarón hueco sin actividad cancerígena. El cabello ha comenzado a cubrir su cabeza y nuevamente tiene cejas.
Tenemos papá para rato.

Yes, cancer, FU!