martes, 22 de julio de 2014

Cielo

Viajé de nuevo, ahora por trabajo.
El DF me recibió bastante remojado lo que me hizo arrepentirme profundamente de mis opciones de vestimenta.
Pinchi clima capitalino. Nunca le atino.
Las nuevas políticas de la empresa nos obligan a compartir habitación. Me tocó con una chica de Torreón a la que no conozco. Cuando llegué al hotel, ella ya se había asentado pero no estaba en el cuarto. Según supe después, salió a ver a sus familiares defeños.
Yo ya estoy cenando y me preparo mentalmente para lo que significa compartir un espacio limitado con una desconocida. No me refiero a convivir, sino a compartir el espacio, cosa que hasta con Fefé me resulta difícil.
Si llega tarde va a ser curioso vernos las caras por primera vez en la mañana, babeadas y despeinadas.
Espero nos vaya bien. Por el momento ya vi que agarró la cama más cercana al enchufe y que dejó un chicle masticado sobre el escritorio.

Serenidad y paciencia.

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