martes, 31 de diciembre de 2013

Políticas familiares

Éste es el perfil de mi hijo aprendiendo a manejar.
Fue nuestro primer día y ya anduvimos a 40 km/hr.
Estoy orgullosa de él y de mí.
Y Fefé no lo sabe pero esto me ubica nuevamente en el top one de las preferencias familiares, después del abismo político en que caí cuando publiqué sus fotos postnavideñas en pijamas.
Pero mis asesores hicieron bien su trabajo y ahora nuevamente estoy en la cima.
¿Y acaso no se trata de eso el ser padres?

sábado, 28 de diciembre de 2013

Orgullosa es poco

¿No les pasa que creen que no se pueden sentir más orgullosos de alguien que conocen y resulta que sí?
A mí sí. Estas sorpresas me fascinan.

Salimos con una amiga. M nos contó sobre la ruptura de un noviazgo. La penúltima vez que la vi, la noticia era que había comenzado esa relación. No supe, no supimos, en el intermedio, que lo que se sucedía era la evolución de una historia de abuso. Empezó como todas, con celos, con control de las amistades, con invasión a su privacidad, con ciclos de chantaje, imposición de sentimiento de culpa y vergüenza, para luego amenazar y humillar y terminar con promesas, regalos y reconciliaciones. En un punto, hacia el final, hubo incluso maltrato físico. M tocó fondo. Aislada, lejos, agotada, en el cuarto de hotel de una ciudad situada en otro continente, encontró la fuerza suficiente para hacer una llamada telefónica y pedir ayuda. Y las palabras del otro lado de la línea hallaron el camino hacia M, le mostraron lo que había olvidado en el trayecto.
Nos dice que es la primera vez que cuenta lo que pasó sin llorar. Ella. Porque mi comadre y yo, que la escuchábamos, nomás se nos vidriaban los ojos. Por orgullo. Pero también por miedo. Mientras escuchaba la historia tuve miedo de no haberla escuchado nunca, de que la hubiéramos perdido, de que fuera una mujer más atrapada para siempre en una relación violenta.
(Recordé una plática de anoche. Las palabras y la memoria, me decía P mientras nos zungábamos unas alitas, ella que tiene más experiencia y conocimiento que yo acompañando a mujeres con historias así: la importancia de las palabras para pedir ayuda y luego de las palabras y la memoria, para recrear la historia que te quieres contar, la historia y el poder sanador y transformador de las palabras, del discurso que escribes y te describe, que te hacen ser quien eres y quien quieres ser.)
M nos habló luego de límites, de no volver a permitir que nadie hiciera algo que amenazara su persona, su bienestar emocional, su trabajo. Ella que tiene que interpretar en su trabajo a tantas mujeres trágicas, Mimi, Violetta, Micaela... ya no le cuentan. Ningún libreto tiene ya nada que contarle.

* * * * *
2014, vienes con todo.
Hay cambios sumamente intensos en mi trabajo.
Es probable que incluso me toquen de forma directa.
Tiempos interesantes.

jueves, 26 de diciembre de 2013

Symphony for destruction

Mientras los hijos fueron pequeños, estaba prohibido en esta casa regalar juguetes que hicieran cualquier clase de ruido. Y si por error algún tío o madrina bienintencionados llegaban a casa con camioncitos ruidosos o muñecas platicadoras, se les quitaba la pila apenas los obsequiosos individuos salían de nuestra casa.
Esto, sin embargo, no fue impedimento para que Harry creara ruido a su alrededor de cualquier cosa que encontraba en su camino. Por ello hubimos de cambiar la estrategia: comenzamos a aceptar regalos o hacer regalos que hicieran música.
A los tres años, Harry recibió una grabadora con micrófono; a los cuatro, un pequeño teclado (que sólo duró una semana porque Harry decía que las canciones no le salían y terminamos por conseguirle un mejor hogar); a los seis, un violín; a los diez, un reproductor de cd´s y a los doce, un par de guitarras. William recibió a los nueve un teclado.
La estrategia ha funcionado.
No hay ruido, sólo música saliendo de varios dispositivos a la vez.
Ok, sí.
Es ruido.
Y este año el papá de la casa decidió sumar una guitarra más a la orquesta, no para él, sino para William que comenzó hace un par de meses a utilizar sin permiso la guitarra de Harry.

Anoche, al irnos a dormir y escuchar por enésima vez la sinfonía de la destrucción, le cuestioné seriamente a Fefé su decisión.
Me respondió:
- Ahora sí no existe la más leve posibilidad de que nos escuchen.

Ámolo.


martes, 24 de diciembre de 2013

Debrayes decembrinos

“Las mujeres jalan a los maridos.”
He escuchado esta frase ad nauseam estos días, refiriéndose al hecho de que los hombres terminan pasando más tiempo con la familia de la esposa. Y generalmente cuando se emite la frase es con un tono de reproche: ¡Mala mujer que alejas a tu hombre de su familia! ¡Es tu culpa!, ciclo que se ve cerrado cuando los padres del güey no le exigen su presencia –como a las hijas- “para no provocarle un problema con su esposa”, o lo que es lo mismo “esa fiera”.
Lo que no se dice es el contexto cultural en que crecemos, donde las mujeres somos las únicas responsables del cuidado directo de la familia enferma o de los padres ancianos. Y escuchas a personas decir “¡Qué bueno que me tocaron hijas!” o –refiriéndose a mí u otras como yo- “¡Qué pena que no tuviste mujeres,  ¿quiénes los van a cuidar?”. Ahí sí somos bien buenas ¿no?, pero cuando “jalamos” a los maridos somos unas pinches harpías.
Decídanse.
En lo que se deciden, porque la verdad tienen más de dos mil años decidiendo si somos santas, putas o locas, una pequeña aclaración:
* Sí. Estamos educadas para ello y la sociedad nos gratifica cuando nos preocupamos y atendemos a nuestras madres y padres.
* Además, es un mero deber familiar con el que cumplimos y deberíamos cumplir independientemente del género.
* Si eres de esos hombres “jalados” por su mujer, admite que no visitas tu casa por comodidad. Y tu pareja no tiene obligación de estarte recordando que los visites. Y tus hermanas no son las únicas obligadas a cuidar de tus padres.
* Si eres la mujer que siempre “jala”, no tengo nada para ti.
Mi mamá contaba un chiste sobre una mujer que hablaba de su hija diciendo que se había casado con un muy buen hombre, que siempre le ayudaba en la casa, que llevaba a los hijos a la escuela, que cocinaba delicioso y hasta sabía usar la lavadora, además le compraba joyas y viajes. Y cuando se refería a su hijo, comentaba que se había casado con una mala mujer que lo tenía trabajando todo el día, que lo trataba como chacha y que lo explotaba económicamente. Pobre hombre.
Pobres todos y todas.

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Pero a la otra sí hablo.

Cosas que me quedé sin decir en la entrega de boletas de hoy:
Los adolescentes han sido así desde siempre, no nada más ahora.
Si como docente les dices que ya te tienen cansado y no los toleras más, ellos ganaron y tú perdiste.
No veo un problema de disciplina, sino de falta de autoridad (o sea, el adulto eres tú). Puedes remitirte también al punto anterior.
Yo no estoy en la escuela, muy poco puedo hacer por la conducta de mi hijo. ¿Pero sabes quién sí está? Tú.
Y lo poco que puedo hacer desde mi casa (platicar, sermonear, premiar, sancionar, etc.) se queda sin efecto si no me respondes el teléfono o me envías un reporte para saber si hubo avances.
No. Los chamaquitos que hacen chistes de los cuales todos se ríen, no son líderes. Y si se los dices, perdiste.
El punto anterior no sirve para justificar el vacío de autoridad.
Nuevamente: el adulto eres tú.
Ahórrate la molestia con los cursitos de valores que planeas para ellos. No sirven. Porque el problema no es de valores.
Sí. Entiendo lo que debe ser tener 60 estudiantes en un salón. Pero es parte de tu lucha como maestro, mejores condiciones para ti y para tus alumnos. Y también es mía. Yo te apoyo.
Esto no es una justificación materna a las conductas del hijo –la conducta más molesta de William es y ha sido siempre decir chistes-.
Es un desahogo después de una junta de dos horas en la cual resolvimos nada.
También tengo un par de recomendaciones sobre cómo guiar una junta, pero ya será otro día, cuando no haya madres o padres quejándose de tu falta de tolerancia y de los insultos vertidos sobre sus hijos.

jueves, 12 de diciembre de 2013

El mundo es un pañuelo sucio

Cuando estaba en la prepa me gustaba un tipo. Me gustaban muchos, pero éste especialmente porque me recordaba a alguien a quien quería mucho y porque ternurita quiero comerte.
Además de estalkearlo de camino a la escuela y durante los recesos -nunca nos hablamos, me conformaba con amarlo en silencio- lo estalkeaba por las tardes. Y en grupo. Él practicaba americano por las tardes y solía pasar frente al lugar donde nos reuníamos mis amigos y yo. Éramos siete güeyes mirándolo fijamente mientras atravesaba nuestras vistas.
Fue divertido.
Pero el amor acabó cuando él terminó la prepa y yo me conseguí un novio de verdad.
No lo volví a ver.
Luego apareció el facebook.
No lo busqué. Ni me acordaba de su nombre pero hace poco comenté en el estatus de mi sobrina, quien correría una carrera, y entre los comentarios y felicitaciones estaba la de un tipo a quien en un comentario posterior, mi sobrina llamó "tío".
Ah, cabrón -dije yo- si yo conozco a todos los tíos de ésta.
Y me metí a su perfil, dándome cuenta que con eso estaba estalkeando al mismo fulano a quien estalkeé tantos años atrás.
Luego mi hermana me contó la historia del "tiazgo".
Resulta que ahora que viven en Texas, contactaron con un amigo de mi cuñado que vive en la misma ciudad junto con su esposa. Todos se hicieron bien compas. Mi hermana comenzó a correr y esas cosas saludables gracias precisamente a la amistad con estas gentes. Y tanta la amistad que ya se hablan de "tío" y "tía". Mi fulano es hermano de dicho güey y también es tío por adopción.
O sea que o el universo a güevo quería a este güey de tío de mis sobrinas o el universo es un asqueroso y sucio pañuelo.
Me inclino por lo segundo.

Y mi carnala todavía me dice... "Y sigue soltero ¿eh?"
Yo no, babas.

viernes, 6 de diciembre de 2013

Sábado sin ti

Sábado sin mi Cali.
Y lo digo mío porque así se sentía el Calicanto.
Primeras pedas, primeras largas noches con música, café y amigos, primeros encuentros con la música que me marcaría para siempre, primera cogida en baño público... (ay, ¿a poco ustedes no lo han hecho?) Y después de 19 años, se acabó.
Estuvimos ahí en la inauguración y también en su última noche.
Me guardo un instante de hace muchos años, más de quince. Un instante de una noche muy fría en que sólo pasé a saludar al mesero que me gustaba. Me vio y dejó su mesa. Me acerqué y nos dimos un abrazo. Me dijo, tiempo después, que ese abrazo le salvó la vida, que fue el momento en que supo que me quería.
En los últimos días del Cali, nos volvimos a abrazar.
(Yo habría querido ir otra vez al baño).
Me guardo esos momentos también.

viernes, 29 de noviembre de 2013

Ya casi

Tengo un par de correcciones que hacer a los primeros capítulos de mi tesis.
La tutora insiste en que faltan algunos datos y yo insisto en que ahí están. Pero no donde ella los quiere.
Bueno, ella, y el protocolo de investigación.
Y no es que los quiera yo acomodar como se me da la gana. Tampoco es rebeldía.
Es una simple cuestión de estética.El texto fluye alimentándose de las palabras que le siguen y hay que darle lo que pide.
Simple estilística. 
Tal vez no debería estar escribiendo una tesis.

domingo, 24 de noviembre de 2013

El Día del Doctor


Ayer fue el Día del Doctor. Y desde que mis hijos lo descubrieron hace un par de años, desayuno, como y ceno Doctor Who. A estas alturas ya podría escribir una tesis sobre el tema (mucho más interesante que la que estoy escribiendo, por cierto). Sé todo sobre los doctores, las regeneraciones, los daleks, los bizarrísimos ángeles, las acompañantes... Y sin ver un solo capítulo completo. Todo gracias a la erudición y capacidad comunicativa de William.

Ayer fue la proyección mundial del episodio del Aniversario 50 y aunque en verdad me habría gustado quedarme a verla con ellos, le di la oportunidad al padre y yo me fui a cumplir mis obligaciones sociales al cumpleaños de un amigo. ¿Cómo iba a decir que no a las cantidades ilimitadas de cerveza artesanal, música en vivo y tacos al pastor? Ah, sí. Y a estar con mis amigos.
Regresé a casa a encontrarlos aun impactados. Tardé otras dos horas más en irme a la cama para escucharlos. Y nos levantamos esta mañana (mediodía, ejem) todavía impactados y esperando con impaciencia el episodio especial de navidad. Que seguramente tampoco veré completo. Pero con escuchar a los hijos, tengo.

Otra cosa que regresé a encontrar fue esto:


Y mi mamá pregunta que por qué tengo cubiertas en los sillones cuando hace frío.

viernes, 22 de noviembre de 2013

Están cordialmente invitados

La Comisión Estatal de los Derechos Humanos y el grupo Por Un Chihuahua Libre y Sin Temor, invitamos a la Segunda Semana de Arte, Género y Derechos Humanos. Las actividades darán inicio el 25 de noviembre y concluirán el 03 de diciembre.
Las líneas que se abordarán tienen por plataforma el espacio público, y todas las actividades son para reforzar las campañas para visibilizar la trata de personas, ayudar a la erradicación de estereotipos de género y es un ejercicio equitativo que pretende abrir la puerta a las realidades de los “grupos vulnerables” habladas por ellas y ellos mismos. Los eventos irán de la mano con un taller impartido por la maestra Minerva Valenzuela que es una de las actrices más importantes en las producciones que se hacen de cabaret en el país.
En la primera edición de este evento el objetivo fue hacer visible que las artes son herramientas para cambiar realidades y que cuando se trabaja con expertas en artes y derechos humanos, como la colombiana Patricia Aariza, el arte ayuda directamente a las víctimas e influye en los cambios sociales; este año el grupo Por un Chihuahua Libre y Sin Temor, por segunda ocasión participó en el festival de Mujeres Artistas en Bogotá y fueron invitadas por la maestra Ariza, un antecedente más para la línea de trabajo que este grupo maneja. En esta edición se pretende sacar a la calle el arte dejando de lado discursos meramente contemplativos para hablar lo que pasa en el estado, en el país (para ello se hizo una investigación previa de las problemáticas que se abordarán con cada una de las piezas). Creemos en el poder curativo del arte, somos conscientes que el arte sana, y en escalas el arte salva; y su principal interés es que exista un cambio real en la psique social.

Programa de la Segunda Semana de Arte, Género y Derechos Humanos

Lunes 25: “La Cantadita” de Minerva Valenzuela (México, DF)
Lugar: Teatro al aire libre. División del Norte y C.27
Hora: 7:00 pm.

Martes 26: Presentación del libro “Nuevos Horizontes. Mi vida más allá de la parálisis cerebral” de Carmen Herfter
Lugar: Comisión Estatal de los Derechos Humanos (CEDH ) Av. Zarco, 2427, Col. Zarco.
Hora: 06:00pm.

Miércoles 27: “Si la pesquisa hablara” Arte-sana
Intervención en el espacio público.
Inicia 02:00pm.

Jueves 28: “2 horas de poesía por la paz. Tomar la calle es tomar la palabra” Intervención en el transporte público. Arte-sana.
Hora: 2:00pm.- 4:00pm.

Viernes 29: Exposición fotográfica “La vida no se vende”
Comisión Estatal de los Derechos Humanos (CEDH).
Hora: 06:00pm.

Sábado 30: “Se buscan amantes.” Arte-sana
Lugar: Puentes de la ciudad.
Horario: 02:00 pm. 04:00pm.
Domingo 01: Proyección del documentales en espacio público: “Maleta Roja” “El tren de las moscas”

Lunes 02: “RIOT” de Gustavo Álvarez
Lugar: Zonas peatonales del centro.
Horario: 4:00 pm.

Martes 03: Batallones Femeninos de Cd. Juárez
6:00pm.
Espacio público

Taller
25 y 26 de noviembre taller de Burlesque Feminista (con toda la intención de ayudar a erradicar estereotipos de género) impartido por la maestra Minerva Valenzuela (México, DF).
Lugar: Instalaciones del ICHICULT (División del norte y Universidad)
Horario: 10:00am – 06:00pm.














martes, 19 de noviembre de 2013

Mi idea era no tener más de una televisión en casa, que más que televisión es una pantalla donde vemos películas y series en Netflix o DVD´S que aun tenemos la costumbre de rentar. La programación televisiva hace añales que dejé de verla. Para noticias tengo con el internet.
Pues sí. Sólo tuvimos una pantalla durante quince años alrededor de la cual, cuando había tiempo, nos reuníamos todos a reírnos o asombrarnos o asustarnos un rato. Así como me gusta viajar, o salir con los hombres de esta casa, también me gusta mucho sentarme a cotorrear con ellos mientras vemos algo juntos acompañados de gatos, perra y palomitas. Bien domésticos todos. Además, una sola pantalla nos permitía controlar mejor el tiempo frente a ella.
Por supuesto que más de una vez los hijos intentaron persuadirnos de que les regaláramos una tele para sus cuartos con argumentos tan persuasivos como que ya podríamos ver lo que nosotros -los adultos- quisiéramos. Nunca funcionó, en parte, porque compartimos algunos gustos similares y por otra, porque incluso cuando llegamos a ver películas con temáticas adultas, si ellos apetecían verlas, tratábamos de explicarles bien el contexto y en otras ocasiones, si se llegaban a sentir incómodos o se aburrían, simplemente se retachaban a sus cuartos a hacer sus cosas adolescentes.
La consigna, cuando comenzaban a querernos convencer, era que hasta que no se compraran ellos su propia televisión, sólo habría una.
Y entonces Harry empezó a trabajar de empaquetador en un supermercado.
Le empezó a ir tan bien, que se puso a ahorrar y a planear qué se compraría. Lo primero: una pantalla.
Varios meses estuvo juntando dinero y finalmente consiguió suficiente, no sólo para eso, sino también para varios videojuegos y una nueva consola. Pacientemente estuvo reuniendo información sobre marcas y precios, y decidió esperar al Buen Fin.
A mí ese evento comercial no me agrada nada, pues beneficia únicamente a quienes utilizan crédito. Aunque "beneficiar" es un concepto algo ambiguo aplicado a esto, pues por experiencias ajenas me he dado cuenta que los meses sin intereses se convierten en pesadas cargas para quienes no saben utilizar sus tarjetas. Yo soy una de ellas, por eso también hace muchos años dejé de usarlas y como dice Fefé, adquirir únicamente lo que se puede comprar,  aunque nos lleve más tiempo.
Pero como era el dinero de Harry y ya había investigado bastante, quiso probar suerte en una tienda donde había visto buenos precios. Se había hecho a la idea que quería una pantalla de 32 pulgadas y no necesariamente una Smartv, pues con su consola tendría más de lo que una smart podría ofrecerle. El asunto fue que al llegar a la tienda se clavó con una pantalla más grande, con más funciones y por supuesto, más cara. Le estuvo dando muchas vueltas hasta que decidió comprarla. Total, dije yo, es su dinero y esto es parte de su aprendizaje financiero. Preguntó por la pantalla y le dijeron que era la última pieza y que le podían hacer un descuento pues era la de demostración. Que garantía y todo se le respetaría. Al final la pantalla le quedó en un 40% más económica con el descuento y ahora el hijo es el feliz poseedor (o él es el feliz poseído) de una gran pantalla que ahora ocupa un honorable lugar en su habitación.
No puedo estar más que feliz por él. Trabajó muy duro. Se abstuvo muchas veces de gastarse su dinero en otras cosas. Ni siquiera en vacaciones utilizó algo para comprarse monadas. Se aguantó.
Con algunos compromisos de por medio, como el tiempo que le va a dedicar y que va a tener que compartir con su hermano, tiene tres días en completo éxtasis.
Dice que pasando diciembre, dejará de trabajar, que quiere retomar el tae kwon do y tener sus fines de semana libres de nuevo. Y la verdad lo apoyo. Entre la escuela, las clases de música y los deberes de la casa, tiene suficiente.
Y aunque yo juraba que nuestras reuniones familiares alrededor del cálido resplandor de la televisión se iban a terminar, Harry me sigue dando chance de estar en su vida. Así que ahora soy invitada a su habitación, con palomitas que corren por su cuenta, a ver las series y las películas que nos gustan.

Creo que no se puede pedir más.

domingo, 17 de noviembre de 2013

Madre orgullosa

Yo creía que mis hijos no me podrían hacer sentir más orgullosa de lo que ya estoy de ellos.
Pero, oh, qué equivocada.

El sábado William veía la tele y le pregunté si había visto algún episodio de 30 Rock en mi ausencia.
Me respondió:
- Claro que no. Además no me gusta ver la tele solo y aunque Harry estaba aquí, no me gusta verla con él. No le entiende tanto, es tan joven (inserte dramatismo aquí).
Luego, poniéndose de pie, dijo:
"Oh, God. Youths."


Lloré.
Soy una tonta sentimental.

jueves, 14 de noviembre de 2013

El granizo es nieve decepcionándonos

Claro que estaría suave estar en mi casa, envuelta en una cobija, frente al calentón, con mi taza de café. Pero estar en la oficina, escuchando la lluvia, acompañada de café, también tiene su encanto.
(Encender la calefacción sin preocupación o culpa, es parte del encanto).

martes, 12 de noviembre de 2013

Cambios

El otoño y el cambio de horario me tienen jodida.
Y no como yo quisiera.
A mí me gustaba este horario, pero eso era cuando aun podía mandar a mis hijos a dormir temprano sin que supieran que eran apenas las siete de la tarde.
Desde que aprendieron a leer el reloj, mi vida no ha sido fácil.
Muchas noches me siento tentada a grabar los sonidos de mi casa, nomas para que empaticen conmigo: guitarra eléctrica y acústica en una habitación, con fondo musical de Los Beatles si andamos contentos o Radiohead, si nos sentimos pesimistas. Mientras, en otra habitación, se escucha un piano, voces de fondo de algún video, música y las carcajadas del inquilino. Todo al mismo tiempo.
Es la hora, además, en que Ringo y Lucky se convierten en Mr. Hyde y espían desde oscuros y lóbregos rincones (detrás del sillón) para saltar súbitamente sobre cualquier cosa, con el consiguiente estruendo de la cosa cualquiera cayendo.
También a esa hora se pasea alegremente por las calles de mi colonia, el zorrillo. O los zorrillos, no sabemos cuántos son. Lulú no es afecta a ellos y apenas le llega el aroma de los paseantes, se vuelve gruñidos y ladridos.
Así pues, en mi hogar pueden ser las once de la noche y todavía hay jolgorio... lo cual no debería sorprenderme, considerando que cuando yo era una adolescente, el momento de convivencia familiar era a las 10:30 de la noche, hora en que nos reuníamos alrededor de la televisión a ver "Tieta". Mis padres nunca fueron especialmente censores.
Pero a mi edad...
Y con esta vida de excesos a cuestas...
Voy a resumir en una imagen el efecto más nocivo que esta temporada trae a mi vida:




No, esta vida no es fácil.

lunes, 11 de noviembre de 2013

Feliz cumpleaños, Vonnegut

«Practica cualquier arte, música, canto, baile, actuación, dibujo, pintura, escultura, poesía, ficción, ensayo, reportaje, no importa si lo haces bien o mal, no para conseguir fama y fortuna, sino para experimentar el devenir, encontrar lo que llevas dentro, hacer crecer tu alma.»

miércoles, 30 de octubre de 2013



Esta semana es de relax en la maestría.
Bueno, al menos no de chinguiza como las anteriores que estuvieron de la fregada con la revisión de literatura y la construcción del marco teórico para mi tesis. Encontré algo de material pero me limitó bastante el mentado shutdown gringo porque una de mis bases de datos favoritas es del gobierno y estaba fuera de servicio. Me hizo falta más tiempo. Me voy a pasar las vacaciones de diciembre revisando nuevamente porque quiero mejores fuentes.
Esta semana toca lectura y según yo iba a llegar hoy temprano a Juárez a encerrarme en el hotel a seguir leyendo pero se me atravesaron dos episodios de Parks and Recreation que no había visto, una orden de camarones empanizados y una tina de hidromasaje. Qué pena. Total, si me vuelvo a despertar a las cuatro de la madrugada como los últimos tres días, me voy a poner a leer. Ajá.
En el trabajo están las cosas bien entretenidas.
Hace un par de meses mi departamento desapareció y me absorbió otro. Dejé de ser china libre, lo cual me sacó de onda al principio pero ya me acostumbré. Me quedé con mis actividades de capacitación y al mismo tiempo adquirí otras de comunicación. Hay cantidad de iniciativas nuevas ahora que somos otra empresa y me hago cargo de tres. Pensé que con la pérdida de autonomía iba a perder también visibilidad, y no. Tengo más ahora. Más trabajo y más gente a cargo. Pero todos maravillosos. La verdad es que es una suertesota trabajar con toda esta gente. Me sirvió mucho tanto viaje y tanta visita a otras agencias para conocer a todo el mundo, lo cual facilita bastante lo que ando haciendo ahora.
Ya me hacía falta más acción. Y es una suerte que haya tocado hasta ahora que los hijos se mueven solos.
Hay días en que salgo tarde o entro muy temprano, pero no hay problema. Sé que al llegar a casa habrá comida hecha, casa decente e hijos listos para recibirme con el último episodio de Dr. Who o Sherlock.
Cómo aprecio todo eso.
Y en el trabajo, el buen humor de mi vecina. Ya queremos que nos quiten las paredes (uno de los proyectos nuevos es crear espacios abiertos en las oficinas) porque siempre nos estamos gritando los chismes y los chistes.
Donde sí me he visto afectada es en mis actividades extracurrilaborales.
La semana pasada hubo en Guadalajara un encuentro de mujeres y no pude ir. Pero ya me contará Magnolia cómo estuvo.
La última actividad a la que pude asistir fue una lectura de poesía y llegué barrida, nomás al pisto. Pero estuvo muy bueno. Uno de los escritores invitados fue Mauricio Zerk. Yo no recordaba, hasta que me puse a platicar con él, que es autor de un blog que sigo desde que abrí el mío. Estuvo muy interesante esa parte, sobre todo porque la lectura fue en una cantina y pues se presta para el relajo y el aracle posterior. Y ya los músicos son compas que se prestan a acompañarnos con los tangos sin cobrarnos.
A veces siento que me faltan, no horas, sino días, para hacer todo lo que quisiera, pero luego me pongo un chancletazo mental.
Todo está bien.
No pretendo hacer más de lo que puedo. Y así aprecio más la llegado de un fin de semana de ¡dos días! que ya repartí entre fiestas, teatro y café con los amigos que regresan.


Ni les conté.
Ya tuvo Harry su primera presentación pública con la banda. Los habían programado para que se presentaran en la Feria del Libro pero lamentablemente, con el aun más lamentable incidente del show de Trocas Monstruo, les había tocado en un día que fue de los de luto y ya no volvieron a reprogramarlos.
Pero les hicieron un campito en unas jornadas culturales de la universidad y ahí se aventaron su show. Una amiguita que trabaja en el departamento de Extensión y Difusión, nos hizo el gran favor de conseguirles muy buen equipo de sonido y luces. Y los chavos, encantados. Me encanta ver al hijo entusiasmado, nervioso, emocionado.
Mi casa es música. Y ahora más porque William entró a paraescolares de guitarra, y brinca del teclado a la guitarra acústica y de ahí a la eléctrica. Y cuando se cansan de tocar, se ponen a jugar a Rock Band o a Rocksmith. Y qué bueno que el cabrón está ocupado. Hace poco fui a junta escolar, en donde tuve que quedarme después porque pues la criatura es inquietita. Lo bueno fue que a la asesora se le prendió el foco de ponerlo en un proyecto para que fuera tutor de otros chamacos en un par de materias.
Si es todo lo que necesita. Estar ocupado.
Espero que ya alguno de los dos nos saque de pobres.

Dejo una cancioncita de Harry, de su propia autoría, para que duerman y sueñen bonito.

Y siguiendo con el Jalogüin

Mi comadre compartió este video.
Bellísimo.


domingo, 22 de septiembre de 2013

Hoy empieza oficialmente el otoño, pero a Chihuahua esas formalidades le valen un comino y hace lo que se le da la gana.
Para ayudarme a describir un poco la situación, no hay mejor forma que por medio de Les Luthiers:

Esta zamba canto a mi tierra distante 
cálido pueblito de nuestro interior 
tierra ardiente que inspira mi amor 
credoza reseca de sol calcinante 
recordando esa tierra quemante 
resuena mi grito ¡qué calor! 

Cómo te recuerdo mi lindo pueblito 
con tu aire húmedo y denso de día 
noches cálidas de fantasía 
pobladas de mate de encanto infinito 
y el cantar de tu fresco arroyito 
salvo en los diez meses de la sequía. 

Siempre fue muy calmo mi pueblo adorado 
salvo aquella vez que pasó el huracán 
viejos pagos que lejos están 
mi tierra querida, mi dulce poblado 
tengo miedo de que hayas cambiado 
después de la última erupción del volcán. 

Tierra que hasta ayer mi niñez cobijaba 
siempre te recuerdo con el corazón 
aunque aquel arroyito dulzón 
hoy sea un hirviente torrente de lava 
que por suerte a veces se apaga 
cuando llega el tiempo de la inundación. 

Los hambrientos lobos aullando estremecen 
cuando son mordidos por fieros mosquitos 
no se puede dormir por los gritos 
de miles de buitres que el cielo oscurecen 
Siempre algún terremoto aparece 
y al atardecer llueven meteoritos. 

Y si a mi pueblito volver yo pudiera 
a mi viejo pueblo al que no he regresado 
si pudiera volver al poblado 
que siempre me llama, que siempre me espera, 
si a mi pueblo volver yo pudiera 
no lo haría ni mamado.



Y a mí no me tocó el temblor, porque por supuesto que todo lo interesante sucede cuando no estoy en la ciudad.
Prrrttt....

lunes, 26 de agosto de 2013

Un torbellino. Eso ha sido este mes.

William entró al bachillerato. Su nuevo estatus ha hecho maravillas. Ya no veo nada de la flojera adolescente en que se encontró sumido el último año de secundaria. Ahora se levanta él sólo cada mañana a las 5:15 para poder tomar su camión y llegar a tiempo a la escuela. Los sábados también madruga porque hay que ir a natación muy temprano. Y ni el agua helada de la alberca lo ha hecho respingar. Por su cuenta ha realizado todos los trámites que le han solicitado y los que no, también. Se pasó el día de ayer revisando las nuevas rutas de autobuses y planificando su proceso de solicitud de credencial de descuento. Un milagro.

Harry pasó a tercero de secundaria y planea mantener su promedio, seguir trabajando y darle más duro a la guitarra. Tanto ha trabajado que ya tiene dinero para comprarse una pantalla para su cuarto y está en sus planes regalarse el nuevo Xbox, así como un reproductor de LP´s y por supuesto, viniles.

Yo ya empecé mi nuevo semestre de maestría y coincidió con algunos cambios en el trabajo. Esta parte me movió horarios, actividades, roles y hasta el tapete. Tuve una semana bastante dura sopesando mis opciones para finalmente decidir quedarme, aprender un buen de cosas del área nueva y esperar a ver cómo toma forma la nueva administración de la empresa. No dejaré de hacer lo mío, ahora tendré más funciones. Eso no me causa conflicto, me lo ocasionaron otras cosas pero hoy encontré algo que voy a enmarcar o plastificar o algo para traerlo conmigo. Gracias a mis nuevos roles puedo ver los resultados de los exámenes de ingreso y por supuesto que busqué los míos en cuanto tuve oportunidad.
Me hizo muy feliz lo que vi. Lo suficiente para animarme hoy que pasé once horas en la oficina (no lo vuelvo a hacer) y más que suficiente, espero, para hacerme fuerte cuando empiece con las funciones más complejas del área.
Va a ser divertido.
(Espero poder decir lo mismo cuando ande a finales de año, con trabajos de la escuela y muchas cosas de la oficina)

* * * * *
Negrita, mira qué me encontré entre las patas de Lulú:


No me quería dar el sobre y no la culpo. Posiblemente le esté dando por la filatelia y por eso no me lo quería entregar. Pero finalmente negociamos -le di una galleta- y así es como pude ver el detallazo de tu viaje a Japón.
Tengo tres cartas cocinándose en mi oficina. Juro enviarlas la semana entrante.

* * * * *
Retírome a hacer tarea.
Los dejo con un regalito, que en realidad es para mí, nomás por el gusto de compartirlo.



Grabación de Harry. Y ya tiene dos canciones propias suyas de su propia suyedad, que un día que ande generosa les compartiré.

Qué hace que mi bebé cantaba así...


miércoles, 7 de agosto de 2013

Qué cosa tan fea es ésta de dejar la carretera así tan de chingazo.
Pero qué cosa tan chida fue ver tanto en los escasos 24,000 kms. recorridos.
Conocimos unos bosques hermosos en Arizona, tocamos un meteorito, vimos el cráter que dejó, nos asomamos al Gran Cañón, caminamos y cantamos en la calle Freemont en Las Vegas, nos asoleamos visitando la Presa Hoover, brincamos entre estrellas por el Paseo de la Fama en Los Angeles, conocimos el Teatro Chino, el Teatro Dolby, nos divertimos en los Estudios Universales, descansamos en la arena de Santa Mónica, buscamos el árbol del disco "Joshua Tree" y jugamos a los vaqueros en Tombstone.
Y todo todo esto, con la compañía más divertida e interesante del cosmos.

Nos quedamos, por supuesto, deseando más.
Tantas cosas que no pudimos ver que se nos quedaron en la carretera por falta de tiempo.
Pero tiempo es lo que sobra.
Ahí va un segundo...
Y otro... otro más.
¿Ya ven? Ya agarraremos carretera de nuevo.
Y tal vez hasta en algo así bonito como esto:

¿Por qué no?

Mientras no sea algo como esto:

(Alberto Montt)

sábado, 20 de julio de 2013

No es que sea ingrata o negativa.
Simplemente no puede dejarme de preocupar la casa de mi hermana con estas lluvias, o la caída del techo de la casa de Magnolia, con las pérdidas consecuentes de libros, cuadros y litografías.
Hay que ver siempre el bien mayor, dicen.

A mí me gusta esta lluvia con todo y mis paredes húmedas (ya secarán) y el aroma a gatos/perro/hijos mojados (ya se irá). Cuando todo pase, ya veremos qué se puede hacer. Aquí y en la casa del vecino.

Por lo pronto, soy un troll cubierto de liquen.
* * * * * 

Hay unas bonitas vacaciones a la vuelta de la esquina.
Con el trabajo que se me ha cargado por aquello de que no hay jefe regional y ahora muchas actividades me las dieron a mí, siento a veces que la esquina se me aleja.
Pero ni madre. No puedo adelantarlas porque Fefé se va mañana a Boston. No puedo posponerlas porque luego entra William a la prepa (cuando inicié este blog, William estaba empezando la primaria). Más vale que logre hacer todo lo que tengo pendiente: programación, presupuestos, proveedores y precios para el 2014.
Me da risa.
Muy apurados ahora por el año entrante, cuando todavía el mes pasado andaba yo rehaciendo presupuesto para este mismo año.
Y sin Fefé aquí, voy a traer muchos pendientitos domésticos antes de irnos.

Puede que todo esto parezca queja, pero la verdad no lo es.
Me gusta cuando estas cosas pasan. Tener todo bajo control tiene sus ventajas. Que se salgan, tienen inconvenientes muy interesantes.

La vida se pone interesante cuando se empieza a estar de cabeza.

Ya quiero agarrar carretera.
:)

lunes, 8 de julio de 2013

Cosas de mamás

Me encanta visitar la página 1000 reasons I´m a bad mom. María es una excelente narradora de su jornada en la maternidad y además me lleva a recordar todas las razones por las cuales yo también son una mala madre.
Por otro lado, hay un grupo en FB a la cual fui invitada y luego me salí y luego fui invitada nuevamente, y ahí sigo. Es una página que congrega a mamás en busca de consejos.
Después de un rato de leer a las mamás del grupo, de verdad que necesito respirar un poco del blog de María. Su acercamiento a la maternidad es un tanto más parecido al mío. Y de hecho hay una sección en su blog llamada "Moms against Ostriches" que resume perfectamente las razones por las cuales a veces me agotan las preguntas de las mamás del grupo en FB.
Las avestruces, en el blog, son un símbolo de "all the crazy, irrational, overblown fears and guilt-trips hammered into parents from the second they find out they’re going to have a child". Y hay mucho de eso en el grupo.
Yo entiendo a veces las dudas y miedos de las madres. Culturalmente es tanta la responsabilidad que recae sobre nosotras (no he visto grupos de padres compartiéndose consejos, debe haber, pero no he visto) que buscamos apoyo en otras, pero las madres somos como Google. Pregúntanos por un dolor de cabeza y te diagnosticaremos un tumor. Así que por ese lado, en ocasiones la pobre madre que pregunta queda peor que antes.
El miedo y la culpa están presentes en muchos comentarios.
Y es lógico.
El mercado conformado por los padres de bebés tiene un tiempo de vida muy corto así que las empresas deben bombardearlo constantemente. Qué mejor detonador de compras que el miedo y la inseguridad.
Cuando fui mamá de bebés conté con la gran fortuna de tener recursos muy limitados, así que no tenía para libros o revistas de maternidad (para los otros, sí) de esta manera nunca me enteré de los peligros para la autoestima de mis hijos por cargarlos en cangurera o por hacerlos dormir en otra cama. No sé cómo mis hijos sobrevivieron a mi ignorancia.
Y por la depresión que me invade a veces al leer a las mamás del grupo en FB (no todas) se agradece siempre que María no deje de actualizar su blog, aun con el trabajal que tiene con su precioso proyecto Las Bordadoras. Sus entradas son una bocanada de aire fresco que inspira a seguir criando hijos e hijas fuertes, libres, autónomxs y segurxs. Y perdonarnos si la cagamos en el intento.
Anden, vayan y lean su blog, no importa si tengan hijos o no, se van a reír.

miércoles, 3 de julio de 2013

La incultura

Elise Sax es una madre de familia que está a punto de iniciar una tarea: Culturizar a sus hijos.
En el artículo comenta que como madre siente que no ha hecho suficiente, sobre todo en el aspecto cultural de sus hijos adolescentes, quienes disfrutan de los videojuegos y de reality shows. En algún punto ella les pregunta si saben quién es Ana Bolena, a lo que ellos no saben responder. La escritora del artículo es una mujer que como periodista, ha podido viajar y vivir en algunos lugares del mundo y además, como ella lo pone: Sé cosas. Sé cosas que podría estar enseñándoles. Por todo esto decide hacer maletas y llevarse a sus hijos a un viaje cultural a Europa.
El artículo me dejó pensando. Llegando a casa le pregunté a los hijos si sabían quién era Ana Bolena. Harry me contestó e incluso recordó dónde había visto la información. Lo comparto porque fue uno de esos momentos bochornosos que todo padre y madre padecen al menos 367 veces en la vida.
Una noche me encontraba viendo en la tele una serie soft porn histórica protagonizada por mi papacito chiquirrurris Jonathan Rhys-Meyers... (imagen obligada)
... cuando Harry salió de su habitación.
- ¿Qué estás viendo?
- Una ser... ¡NADA! ¡NO ESTOY VIENDO NA...! ¡SOY UNA ADULTA! ¡PUEDO VER LO QUE SEA! ¡TÚ NO ME MANDAS!
- ...
- ESTOY... ejem... estoy viendo una serie sobre los Tudor.
- ¿Y de qué trata?
Y ahí me puse a explicarle lo que sabía, quitándole las partes pornochas.
Por supuesto que la criatura se iba a acordar.
Y seguí pensando.

Déjenme que les diga que mis hijos son dos de las personas con las que más placentero me resulta platicar. Bien me dijo Sandygallia en Twitter: es una maravilla poder educar a tus propios humanos para poder hablar de cosas afines.
Con todo, tengo dos hijos muy distintos entre sí y muy distintos también a mí. Por ejemplo, las charlas con William suelen terminar con un: "no me estás entendiendo, ¿verdad?"... que él enuncia entre un suspiro resignado y una aspiración de paciencia. Luego procede a explicarme por enésima vez cómo funciona el tiempo, o el magnetismo, o lo que sea. En las charlas con Harry, por otro lado, no tengo mucha ocasión de participar ya que salta de un tema a otro, de una información a otra, profundiza, se indigna, bromea, se ríe y luego vuelve a cambiar de tema. Sé que pago algún tipo de karma con ambos.

Ignoro en qué consiste la "culturización" o cuáles son los criterios para decir si una persona es culta o no. Lo que yo creo, desde el artículo que leí, es que puedes aprender un montón de cosas en los viajes. Lo que yo sé, desde mi experiencia, es que este aprendizaje no se compara a cuando llevas un conocimiento previo y luego ya en el viaje, llegas a ciertos lugares. No puedo olvidar las expresiones de sorpresa y admiración de los hijos ante monumentos históricos, ruinas arqueológicas, sitios turísticos, museos, pinturas, etc. Pero es porque llevaban información (claro que esto también es la excusa de por qué no salimos más de vacaciones).
Cultura o no (supongo que lo es, todo lo es, incluso los reality shows y los videojuegos que menciona la autora) aun trato de averiguar su proceso de adquisición. La respuesta lógica es la imitación, la enseñanza de patrones, el conocimiento común. Y entonces me pregunto ¿por qué dice la autora que falló? Y si lo hizo ¿en qué lo hizo?
Todos los niñxs son curiosxs. No me he topado con unx que no lo sea. Como papá o mamá,  respondes sus preguntas de alguna manera porque sabes que no van a dejar de estar fregando hasta que lo hagas. Luego les compras una computadora y les dices "googléalo". Al menos eso hice yo con William desde tercero de primaria. Le di una libretita y le dije que anotara las preguntas que tenía y que luego las buscaríamos, esto para evitar accidentes de tráfico debido al mareo que me producía su incesante parloteo. Harry no hacía tantas preguntas. Fefé siempre me decía: no te preocupes, él escucha. Y qué razón tenía. Si hay alguien que por los criterios del artículo puede considerarse culto en esta casa es Harry.
¿Pero no hacemos esto los papás que podemos?
¿Entonces en qué se falla?
Se puede poner como excusa la televisión, los videojuegos, el internet, el sistema educativo deficiente...
Mis hijos son ávidos consumidores de electrónicos también. Ven reality shows del History Channel. Vemos películas y series de televisión.
¿Entonces?
Lo ignoro. Nadie sigue un guión o un instructivo para educar a los hijos. Y cada hijo es diferente. Cada papá y mamá también. Y me interesaría saber dónde está la fuga porque puede dar para una tesis en mi maestría referente a la adquisición cultural por medios electrónicos y su aplicación en la tecnología educativa (creo que acabo de encontrar mi tema de investigación).

Seguiré leyendo la aventura de Elise con sus hijos en Europa. Tal vez me pueda dar algunas pistas.
Y mientras tanto, seguiré embarcándome en deliciosas discusiones con mis hijos, en pláticas sobre los personajes de alguna serie de televisión, sobre el cómic en el que se basó, o el libro que hicieron película, o los directores de tal cinta, o las noticias más actuales, o las canciones que más les gustan, o todo a la vez porque así hablamos en esta casa.
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Nada que ver, pero sí:
En una junta escolar en la que Harry fue suficientemente valiente para denunciar los abusos de un par de chicos contra otro de su salón, un padre de familia -no teniendo nada qué decir contra mi nene- dijo:
- Pues Harry muy culto, muy culto, pero su lenguaje... (refiriéndose a que usaba "malas palabras").
Yo sólo sonreí aunque por dentro me carcajeaba pensando: "Grandísimo pendejo ¿eso es todo lo que tienes? Si el niño dice groserías pues es que se parece a su madre, qué chingados".
Como si la cultura estuviera peleada con las "malas palabras".

Por cierto sus maestras luego juraron que nunca lo han escuchado decirlas, y ha de ser verdad porque yo tampoco, y así como que mucha censura en esta casa, pues no. Y si lo hiciera, él sabe que el problema no es el lenguaje sino el contexto.

Les dejo un poco de musiquita, de mis hijos que no sólo ven televisión.




viernes, 28 de junio de 2013

Las inquietudes y las zozobras laborales pueden sacar lo mejor y lo peor de todos.
O al menos quiero creer que las obras pictóricas encontradas en el baño de los hombres son la forma de alguien de enfocar su incertidumbre.
Eso quiero creer pero algo me dice que hay más, dado que las citadas obras son un referente (con nombre y todo) gráfico de mi compañera de oficina y de mí.
Sin ropa.
Mi compañera no se traga el cuento de la inquietud.
- ¡Se la están jalando a nuestras expensas!
Y por mí se la pueden arrancar.
No.
No se la pueden arrancar por mí.
Ahí está el detalle.
Me niego.
Entiendo que el respeto a la chaqueta ajena es la paz, pero ¿chaquetearse a costa de otros? No hay derecho. Menos si no hay pago de derechos.

Pinchis lepes.
No sé si debería sentirme agraviada.
O verlo como lo planteaba, un escape a las preocupaciones diarias.
Además si me pongo a reclamar el uso de mi imagen para fines pórnicos ¿qué tal que se me aparezca la fila de batos -y morras, también- a los que he usado para lo mismo?
No. Luego salgo debiendo.


miércoles, 19 de junio de 2013

Hay mucho movimiento en la empresa y tal vez pase todo un año antes de saber cómo van a quedar las cosas. Movimiento y liquidaciones.
Si me quedo, si me voy... me tiene tranquila cualquier escenario (al menos en mi imaginario, porque ya me quiero ver el día que me vaya, lloriqueando por aquí).
Nah.

Por otro lado...
Tengo cajón de estacionamiento nuevo. 
Soy un buitre.
En mi defensa, el nuevo lugar me fue heredado por uno de los liquidados en cuestión, quien por cierto fungía como mi "esposo de la oficina". ¿Ustedes, Godínez, no tienen un cónyuge en la oficina? Todxs tenemos a alguien así. Es la persona que te acompaña al otso o al etstra a comprar chatarra, es la persona que sale a tu hora y te hace compañía al estacionamiento, la que también tiene uno que otro tiempo muerto que malgastar contigo y que además sabe compartir los cigarros. Pues se me fue y sufrí, pero al menos me dejó su cajón y una cajita de clips.
Le va a ir bien. Es joven y ahora quiere dedicarse a enseñar música y al free lance contable.
Esta mañana también se despidió de mí mi jefe. Y sufrí un poco más. Como quiera a mi esposo lo sigo viendo, a mi ahora exjefe, difícilmente.
No estoy muerta por dentro.
Lloré.
Pero ya.
Ahora ya no la puedo cagar tanto esperando que me corrija.
Ya aprendí bastante y debo abandonar la baquetonería.

A trabajar, que tan bonito es.

sábado, 8 de junio de 2013

De retiro

Trabajo, siesta, gimnasio, baño de tina y cama.
Van dos días y me faltan dos.
Estoy fuera de casa y aunque inquieta por cuestiones domésticas, me estoy tomando esto como un retiro espiritual. Sin la parte espiritual.
En otro momento estaría aprovechando para hacer tareas pero por fortuna, ya estoy de vacaciones, así que ni eso. Y considerando la friega que ha sido conjugar todo este año la remodelación de la casa con mi trabajo, pienso que me tengo bien merecidas estas vacaciones  viaje de trabajo.
Pero qué tremendamente bonito es esto de llegar a mediodía, botar los zapatos, quitarme el brassiere (hombres, qué pena me da que nunca jamás van a sentir el intenso gozo de esta simple actividad), encender el aire acondicionado, quitarme la ropa (como en anuncio, caminando tipo pasarela y aventando todo para cualquier lado) y tirarme en la cama ("tirarme en", no "tirarme a... en...).
Y luego ir a sudar un rato al gimnasio, o darle la vuelta a la alberca (nada más rodeándole porque guácala las albercas) para regresar a la tina, con la compu en el baño, viendo una película y además echándome una nieve. De vainilla.
Soy una hedonista, dice Magnolia.
Y sí.
El martes se me quita.

Pero mientras...


miércoles, 5 de junio de 2013

lunes, 27 de mayo de 2013


Durante la semana recibí una carta de Amalthy. Y me aguanté las ganas de leerla durante cuatro días.
¿Por qué?
Los rituales. 
La única forma que concibo para leer una carta es estando cómoda y con una taza de café al lado.
Tenía café pero la incomodidad ha sido una constante de noviembre a la fecha, por aquello de los arreglos domésticos y la remodelación.
Este sábado se fueron los albañiles. Eso no significa que no queden pendientes. Quedan hartos pendientes, pero al menos viendo la casa ya no piensas que estamos en tiempos de guerra.
Por eso pude leer mi carta ayer, después de pasar el día limpiando, arreglando y ordenando.

Valió la pena la espera. Miren qué chida foto (la familia de Amalthy y las crónicas que ella hace, siempre me sorprenden) más los regalitos DIY que siempre me hace llegar, como ese minicuadernito y el separador en forma de taza. Me encantó, Amalthy, muchas gracias.



También ha valido la pena la otra espera, la de la remodelada.
Los únicos miserables en casa son los gatos que ahora que cambiamos las ventanas, no tienen por dónde salir a la calle y deben esperarnos para poder irse de paseo.
Tenemos pendientes enchufes, apagadores, rejillas de ductos, pintura, cerámica de cocina, adquirir otro librero (salen libros y libros y libros) y otro escritorio (ya no puedo seguir usando mi mesita de cama como oficina) y cositas así. Pero lo caro ya está listo.
Urge Open House.

:)

jueves, 9 de mayo de 2013

Al que obra mal, se le pudre el tamal.

Llegó carta-paquete de la Negrita.

¿Vieron las manguitas?
Van muy bien con un coordinado que me regalaron un San Valentín. Y me vale que ya estemos a veintitantos grados, yo me voy a poner mis mangas para verme como suripanta del oeste.
Según me cuenta Negrita, ya me había mandado un paquete anteriormente, al igual que yo lo hice. Pero ambos se perdieron en el camino.
Qué chingados.
Nada se pierde. La delincuencia epistolar organizada se los chingó. Culeros.
Pero Negrita ya lo resolvió.
Les comparto para que ya no teman enviar una carta o paquete por correo:


(Tampoco está de más usar el correo certificado, claro, que creo que por eso sí llegaron mis últimos envíos.)





miércoles, 8 de mayo de 2013

El día de la madre, qué nervios...


Ñé.
Yo ni voy a estar aquí. Voy a andar trabajando fuera.
De todos modos a mí ya ni me regalan nada, desde que mis hijos dejaron la primaria.
Miento. El año pasado me hicieron un cenicero con los cositos de las latas de cerveza, los cositos esos con los que ahora hasta bolsas y blusas hacen.
¿No es lindo? ¿Un cenicero? ¿Con pedacería de latas de cerveza? Opino lo mismo.
Fefé jamás me regala nada. "Tú no eres mi mamá", me dice, y estoy de acuerdísimo. Por eso la parte que conforma mi colaboración doméstica no incluye el planchado de sus prendas de vestir ni el servir la comida en la mesa. Y ahora que recuerdo, tampoco lo hacía su madre y eso facilitó mucho cómo armamos nuestros acuerdos prenupciales.
Ora que si yo quisiera que me regalaran algo, sería esto:



Y si quieren regalármelo, adelante, con gusto los adopto.

martes, 7 de mayo de 2013

Algunas tardes, Lula y yo salimos a caminar.
En ocasiones, tras quince o veinte minutos, finge que tiene una espina o un torito en su pata. Ésa es la señal de que es hora de regresar a la casa. Supongo que le apena mostrar debilidad. Ya va a cumplir trece años.
Cuando Fefé se nos une en las caminatas, Lula hace un gran acopio de fuerzas para correr tan rápido como aun puede hacerlo. Fefé trata de alcanzarla sin éxito. Luego se burla de mí, diciéndome que yo soy la que no quiere caminar, que Lulú sigue bien fuerte. No digo nada. Sé que está en negación. Sé que también mira preocupado a Lula, que observa sus ojos antes brillantes, opacados por las cataratas, que puede apreciar cómo se va haciendo pequeña.
Yo también la veo y me preocupo pensando en mis hijos, imaginando el día en que ella ya no esté, cuando para ellos, ha sido una constante desde que tienen memoria.

Ayer llegamos de caminar y me puse a cepillarla, como cada tarde. Lula sabe cómo acomodarse para que sea más fácil para ambas. Pero anoche no lo hizo. Se quedó sentada frente a mí y mientras yo la trataba de cepillar lo mejor que podía, ella no dejaba de verme a los ojos.
No sé describir la mirada de mi perra.
Sólo puedo decir que me puse a llorar.
Aun ahora que la recuerdo, no puedo evitar llorar.
Solemos atribuir a los animales emociones humanas aunque nos dicen que sus "emociones" no son más que el reflejo de las nuestras.
Mierda.

En realidad, no estoy tan preocupada por mis hijos, como lo estoy por mí.
¿Qué voy a hacer cuando Lulú me falte?


martes, 23 de abril de 2013

Stop

Detuve mi vida.
Sí se puede.
Puede tenerse todo, aunque no sea al mismo tiempo y por ahora yo tengo todo lo que puedo tener.

* * * * *
Les hago extensiva la invitación a una exposición plástica del artista Ángel Lagunes.
Les paso la información directamente de la página de Por un Chihuahua Libre y sin Temor.

El grupo Por un Chihuahua Libre y Sin Temor, y La Comisión Estatal de los Derechos Humanos, invitan a que el día de mañana, miércoles 24, nos acompañen a la exposición plástica “LA Mujer” de Ángel Lagunes Rodríguez (Jalapa, Veracruz), quien es uno de los artistas más reconocidos en el país por la vinculación que ha hecho entre activismo y medios visuales. La serie denominada “La Mujer” consta de 10 serigrafías que abordan algunas de violencias que viven las mujeres y las niñas. Cada una de las piezas cuenta con una reflexión por parte de alguna persona que ha sido emblemática en su propio espacio en la defensa y promoción de los derechos humanos: Elva Orozco (MEX-USA), Liliana Pedroza (MEX-ESP), Micaela Solís (Chih, Mex), Lolita Bosh (España), Leyla Acedo Ung (Sonora, Méx), Mariela Castro (Chih, Méx), Mercedes Fernández (Chih, Méx), Sergio Soto (Chih, Méx), Jesús Vargas Valdez (Chih, Méx), Rosalio Vargas (Chih, Méx).

Considerando que el arte es una herramienta para cambiar la realidad, de esta colección se hará una muestra itinerante donde desde espacios alternativos se puedan promover los derechos humanos, a la par, trataremos de acercar el arte a todos los sectores de la población bajo un discurso desde la recuperación de espacios. 

La inauguración correrá a cargo de la teórica feminista Francesca Gargallo, de la coordinadora del evento Linda Flores, fundadora del grupo Por Un Chihuahua Libre y Sin Temor y de personal de la Comisión Estatal de los Derechos Humanos. En el evento estarán presentes representantes del Instituto Chihuahuense de Cultura e integrantes del Movimiento de Mujeres de Chihuahua.

En la acción se suman "La manzana danza" y el músico Manolo Valle.

Las curadoras de las piezas fueron las arquitectas Dafne Ahmid y Tania Velgis, esta última parte del grupo Por un Chihuahua Libre y Sin Temor.

La cita es este miércoles 24 de abril de 2013 en la cantina histórico-cultural “La Antigua Paz” a las 19:00 horas.

Las y los esperamos.

jueves, 11 de abril de 2013

Ya mero se acaba el semestre escolar.
Ya casi llega la quincena.
Ya quiero que termine este mes.
Ya me urge que lleguemos a quincena otra vez.

Aunque no me considero una persona que no sepa vivir el presente, mi lenguaje dice mucho de cómo me proyecto al futuro. Y proyectarse de esta manera, sólo significa no estar viviendo plenamente hoy.
Qué curioso.
Las prisas y apuros deberían urgirnos a bajar el paso, pero no sucede así.
Además pareciera que entre más prisa tienes, más cosas haces o más cosas tienes que hacer, un verdadero símbolo de estatus actual.
Yo esto sólo lo he tenido durante menos de un año y la verdad ya me fastidió.
Realmente no quiero que se acabe el semestre.
¿Cómo para qué? ¿Para hacer todos los trámites de ingreso a la prepa de William? ¿Para prepararme para el cambio que va a sufrir mi dulce, dócil y voluntarioso Harry ahora que entre a tercero de secundaria? ¿Para darme cuenta que si todos sus planes se cumplen y consiguen estudiar su carrera donde quieren, me quedan tres o cuatro años con ellos en casa?
No.
No quiero que se acabe el semestre, ni el año. Pero no puedo hacer nada por detenerlo. Por eso voy a bajar el ritmo y sentarme un poco. 


domingo, 31 de marzo de 2013

Esta semana tuvimos las vacaciones de la escuela. Al menos la de una materia, porque uno de los maestros decidió que las vacaciones no eran lo suyo y asumió que lo de sus alumnos, tampoco. Así que debíamos trabajar esta semana pese a que dos integrantes del equipo se encontraban en alguna jungla o algún bosque o encerrados lejos del alcance de alguna red. La chica ecuatoriana y yo nos pusimos de acuerdo para avanzar y además convenció al maestro de dejarnos presentar el trabajo unos días después de la fecha.Tuve pues toda esta semana para avanzar con un contenido temático.
Pero el lunes y martes fue tremendo, con cursos y además la planeación presupuestal de mi departamento (sí, en marzo).
Y el miércoles, una salida fuera de la ciudad y por la noche me vi obligada a ir al cine.
Y el jueves, nos dejaron salir temprano. Qué bueno, porque por la noche me reuní a salsear con mis compas de la secundaria.
Viernes y sábado no iría a trabajar, así que tendría suficiente tiempo para la tarea.
Pero el viernes me pareció de mal gusto hacer tarea cuando no tenemos días de asueto muy a menudo en el trabajo. Por la noche no me desvelé con esto tampoco, porque el sábado me quería ir a desayunar con un amigo. La clase de desayunos que abarcan hasta después de la hora de la comida. Y después del desayuno tenía cosas que arreglar en mi casa para una carne asada.
Como ven, ocupadísima.
Finalmente hoy, me levanté decidida pero recordé que el pinche Windows 8 con el que venía mi lap top es una porquería y requería que William me pusiera la versión anterior. Esto se llevó un rato porque William se despertó a las dos de la tarde. Mientras tanto vi la tele y tomé café por la mañana. Porque para eso son los domingos. A las cuatro estuvo lista mi máquina. A las cinco me puse a trabajar.
Terminé a las cinco y media.
El trabajo que me tocaba no era nada del otro mundo.
Pasé toda la semana PREO-CU-PA-DÍ-SI-MA para terminar la tarea en treinta minutos.
Pfffft...




Menos mal que no fue una tarea difìcil, si no mejor me habría evadido en internet.

Imagen.

martes, 5 de marzo de 2013

Este invierno ha sido la primera temporada en que la ropa de Harry no es de una talla menos que su edad.
Recuerdo que hasta los cinco años le compraba ropa del departamento de bebés y siempre fue bien difícil encontrarle pantalones que le quedaran bien.
Ya no.
Fefé lo surtió el año pasado de sudaderas y ninguna le quedó.
Anoche se paró junto a mí.
Ya sólo soy más alta que Lulú, Lucky y Ringo en casa.

Cuando mi hermana cumplió catorce años, ya era más alta que mi madre así que mi estatura nunca me preocupó porque ya tendría yo también catorce años y sería más alta que mi mamá.
Cumplí catorce, quince... y el momento nunca llegó.
Para ser honesta, tampoco me preocupó después de eso.
Dos o tres veces al año mi papá y yo nos abrazamos y en esos momentos me llama cariñosamente "chaparrita". Me gusta cómo suena pero no he conseguido que tenga significado.
Tal vez, por cuestiones de género, la altura no me ha preocupado mucho.
Pero tampoco es algo que me llamara la atención en los hombres. Fefé es apenas más alto que yo.
Hace un año llevamos a William con su doctora. Requería un medicamento que al final la doctora decidió no prescribirle porque podría afectar su altura. Y durante cinco minutos habló del tema: que si hacía suficiente ejercicio, que si jugaba basketball, que tenía que hacer ejercicios de estiramiento, que si el promedio de altura en la actualidad...
Eso me llamó mucho la atención.
¿Es tan importante la altura?
Mi mamá también me insistía en que llevara a Harry con un médico para que revisaran su estatura. Toda su estancia en guardería lo hicimos porque siempre estuvo abajo de los mínimos establecidos y la respuesta del médico era la misma: el niño está muy saludable y -después de ver al papá y a la mamá- no tiene de quien sacar más peso o más altura.
Además tuve alumnos sometidos a tratamientos de crecimiento (todos hombres) y realmente yo no quería que pasara por lo que ellos, que ya bastante tenían con ser adolescentes.
Y la pregunta me sigue inquietando.

¿Realmente es tan importante ser alto o alta?




martes, 26 de febrero de 2013

Hoy llegó junto conmigo al trabajo el tarado del post anterior y rumbo a nuestras oficinas tuvimos una de esas discusiones sobre estereotipos de género.
- ¡Datos! -le dije- dame números y acepto tus afirmaciones.
Me siguió hasta mi oficina diciéndome que en cuanto llegara a la suya me los enviaría, pero siguió echándole leña al fuego y yo plantada en que me diera datos, resultados de investigaciones, bien objetiva pero a punto de darle un chingadazo.
Apenas llegué a mi máquina, le envié varios documentos sobre el tema que encontré en cuestión de minutos. - Ora sí te encabronó ¿verdad? - me dijo mi vecina.
- Su pendejez es un insulto -le contesté- pero su mal aliento lo es más.

Recuérdenme no discutir con nadie a las ocho de la mañana si no se lavaron los dientes.

* * * * *
Dicen que no se deben contar los pollitos antes de que la gallina ponga los huevos, o algo así.
Pero no creo en esas cosas. Lo que será, sera..
Les cuento.
Me habló ayer la jefa nacional de mi área. Me felicitó por los resultados obtenidos en los cursos que hicimos en enero. Leyó las retroalimentaciones del consultor y finalmente me dijo que era la mejor asesora del país (nomás somos 32, ni se emocionen). Luego procedió a plantearme la posibilidad de un ascenso, es decir, no ser coordinadora estatal sino regional. Quieren entrevistar a candidatos tanto internos como externos y me está considerando a mí. El puesto requiere moverme a una turística ciudad en las costas del Pacífico mexicano y atender las agencias situadas en básicamente media geografía playera del país.
Le contesté que sí, que me considerara. 
Y ya.

Lo que será, será y si no es, pues no era para mí y significa que todavía hay mucho por aprender.

* * * * *
Efemérides:
Un día como hoy pero del año 1997, Fefé y yo nos tomamos de las manos.
Ñoñísimos.
Pero qué bonito acordarse ¿no?
Y en un día como mañana, pero del año antes citado, nos dimos unos besotes.


Buenas noches.
Estoy lejos y extraño mi cama y la compañía así bien cabronsote.


martes, 19 de febrero de 2013

Gente tan tarada

Un compañero del trabajo llegó hoy mostrándome imágenes publicitarias de la competencia. -¡¿Ya viste esto?! ¡Esto es racismo! -Pues yo veo medio incluyente la imagen: hay una rubia, una morena, una castaña... -¿Que no te has fijado cómo han aumentado las violaciones y la competencia con esta publicidad? -Ok. La palabra es sexismo y sí, desgraciadamente no es nada nuevo lo que me dices. -Voy a hacer algo al respecto, vas a ver -me asegura mostrándome su lado conciente y crítico. -Adelante. -¿Y además sabes qué? Te aseguro que el director de mercadotecnia de esa compañía es gay. -Eres un tarado. Y luego pasé a cerrarle la puerta de mi oficina. Pos es que que no me venga esta cabrón, que incidentalmente es el acosador creepy de la oficina, con sus profundísimos insight. Y ahora que recuerdo, alguna vez me dijo que le podría más que violaran a su hijo que a su hija, porque como quiera ella tenía por dónde. Sí. Trabajo con algunos pendejos.

martes, 12 de febrero de 2013

Hace unos meses falleció una buena conocida. Era un par de años mayor que yo. Su hijo menor tiene la edad de Harry. Me dolió su muerte como me dolió pensar en su familia.
Ayer falleció la hija de un amigo. Una leucemia detectada a destiempo.
Nuestra consternación, de Fefé y mía, fue más grande tal vez por la cercanía o quizá por el hecho de reflexionar sobre la posibilidad siempre presente de perder a tus hijos.

El mundo se vuelve un lugar tan peligroso cuando pienso en ellos.
Pienso en mis hijos que andan tanto a pie y recuerdo las historias de adolescentes asaltados a punta de armas de fuego o armas blancas, como mi sobrino. Pienso en ellos cuando van a sus clases de música o entrenamientos deportivos. Me preocupan los golpes del futbol americano. Me preocupan los malos conductores de automóviles. Me alarman las enfermedades. Me he vuelto miedosa.
Y yo creo que no se quita ni con el paso de los años, porque oigo a mi madre al teléfono preocupada por mí  al escucharme con tos.

Pienso mucho en mi amigo.
La muerte de un hijo o hija, no es una pérdida, es una mutilación.


viernes, 18 de enero de 2013

Certificada!

Pero por supuesto.
Me han certificado en este tema como tres veces, ya estaría si no.
A eso vine a Toluca, y a prepararme en un tema de capacitación.
Ya no estoy en Toluca. Ahora estoy tratando de relajarme después de cinco de días de friega intensota.
El lado bonito, volver a ver a los compañeros de otras regiones.
El lado confortante, las palabras del instructor: "Gracias por demostrarnos lo fácil y hermoso que es este trabajo."
Lo horripilante de porquería, estoy metida en un hotel del DF mientras mi amiga la Shella está cantando en el Auditorio Nacional. Y yo sin haberme enterado antes, caray.


Esto no es ningún consuelo.
(La Shella es la solista al principio del video)

miércoles, 9 de enero de 2013

Collage

He vuelto a soñar con ballenas. Esta vez el agua era clara y poco profunda. La primera emoción en esta clase de sueños es de temor, después -dependiendo de las circunstancias y del agua- puedo sentirme aterrada, deprimida o eufórica. Anoche fue euforia. Como decía, el agua era clara, la ballena era gris, se acercó a mí y estuve largo tiempo acariciándola desde fuera del agua. Luego Fefé me animó a nadar en la pequeña ensenada, que fue lo que hice a continuación, lanzarme de un clavado y nadar con ella.

No se molesten en interpretar. Hasta mis sueños son transparentes, además cualquier interpretación es tan vaga que puede aplicarse a cualquier circunstancia.
Hay un libro de Neil Gaiman y Terry Pratchett cuyo título es Good Omens: The Nice and Accurate Prophecies of Agnes Nutter, Witch en el que la citada Agnes Nutter es una bruja del siglo VII que escribió un libro con profecías completamente acertadas y exactas, por lo que su libro fue un fracaso editorial ya que a la gente le gustan las interpretaciones crípticas, simbólicas y aptas para aplicarse en cualquier situación.
Eso venía poco a cuento, pero me acordé.
Por otro lado creo que soñé con mi ballena porque después de unos días de vegetarianismo, me fui a cenar con mis amigos un ceviche y unos tacos de camarón, entre otras delicias acuáticas.

¿Qué pedo con el vegetarianismo? Se estarán preguntando. O seguramente no. No sé.
William tiene la culpa y mi flojera también.
Resulta que decidió convertirse en ovolactovegetariano para ser congruente con sus ideas, me dijo. Y tanto, que una chamarra de piel muy linda que le había regalado Fefé hace dos semanas, se la regaló a Harry.
Como no tuve argumentos en contra, le he estado preparando platillos vegetarianos. Y como soy muy floja, todos comemos lo mismo ya que qué güeva hacer platillos distintos. Harry no se queja, tampoco éramos tan carnívoros. Además mientras yo le siga comprando tocino, él es feliz.

Ha hecho mucho frío por acá. La semana pasada cayó un poco de aguanieve en la ciudad y en otras zonas del estado se cerraron carreteras por las nevadas. Esta semana pasó lo mismo: carreteras cerradas por las condiciones climatológicas, nieve, frío, sobre todo en las zonas serranas. En la ciudad también, sin la parte de la nieve lo cual hace el frío muy triste y amargo. Por eso qué bueno que me largo unos días. Por eso y porque estoy harta de que la chingada casa nomás no quede. Anoche le mandé unos mensajes cargados de harta frustración a Fefé (que anda fuera) porque ha sido una friega andar de casa en casa esperando que la nuestra al fin quede, y andar lidiando con muchas cosas al mismo tiempo. Pero Fefé ya llega el sábado y yo me voy el domingo (luego llego yo en sábado y él se va el domingo).

Ése es el estado de mi vida en este momento.
La verdad no es tan feo como lo hago suponer. De hecho tomé una idea de algún post cursi que me encontré en FB para llevarla a cabo y me doy cuenta que para ser enero las cosas no van tan jodidas.
La idea era ésta:



Cursilísimo, ¿no? Lo sé. Pero ya empecé a hacerlo y llevo como cinco notitas y eso sin incluir una que iba a decir "Mi amigo L.E. me regaló un calendario kitsch de gatitos" y otra "Mi amigo R, no se burló tan culeramente de mí por mi falta de talento en el karaoke".
Creo que lo voy a llenar muy rápido, sobre todo si casi todo me hace feliz.
Pero creo que es la idea.
Se las dejo, por si la quieren usar.
Yo ya me voy a trabajar.



miércoles, 2 de enero de 2013

Confesiones de año nuevo

* No sé descargar películas de internet.

* Cuando parto un limón, guardo el cuchillo de nuevo en el cajón sin lavar.

* Todas las vacaciones me levanté a mediodía.

* No quiero regresar a la oficina.


Propósitos no tengo (excepto casarme con Paul Rudd o comenzar a vivir juntos), espero que sea suficiente con las confesiones.