miércoles, 27 de diciembre de 2006

Lo han visto y no lo han creído pero saben que es verdad: un avión de más de 113.000 kilos con un centenar y medio de pasajeros dentro no puede levantarse así como asi y empezar a volar. Y no empecemos a hablar de los Boeing. La aviación comercial es un caso claro de hipnotismo colectivo.

Arthur C. Clarke decía que cualquier tecnología suficientemente avanzada es indistinguible de la magia pero todo tiene un límite y las leyes de la física no son una excepción. Lo que mantiene al avión en el aire no es el motor del avión ni el piloto automático; es una mezcla de miedo, esperanza, tensión muscular y autosugestión. El avion lo subimos nosotros a fuerza de concentración. Antes de que protesten, los hechos:

En qué se parece un avión a una manzana. Si alguna vez han ido a acompañar a un familiar o amigo al aeropuerto con sus padres, seguro que se habrán parado a mirar por el cristal para ver despegar a los aviones. Si no están de acuerdo con la premisa principal de este post es que hace mucho que no repiten la experiencia. La próxima vez que vayan al aeropuerto, miren por la ventana y analicen lo que ven.

El avion cambia de dirección varias veces y apunta a derecha e izquierda con el morro como sin saber muy bien a dónde ir. Parece confuso e inquieto. Finalmente, emprende su trabajosa marcha hacia la pista adjudicada. Una vez allí, hay una pausa para meditar. Esta maniobra es la más importante: los pasajeros se están preparando para un gran esfuerzo físico y mental. Están sincronizando. El trabajo del piloto durante este delicado proceso es esperar a que la voluntad y la energía de todo el mundo -ejecutivos, abuelas, niños, djs- se haya convertido en una sola y esté concentrada en un solo propósito: volar.

Cuando el avión se pone de nuevo en marcha, la sensación que percibimos es la de un toro furioso que se dirige en línea recta hacia un punto del horizonte con intención de atacar, adquiriendo poco a poco una gran velocidad. Los motores resoplan, los engranajes rechistan y las azafatas se aseguran de que todo el mundo se ha calzado correctamente el cinturón de seguridad, como si una hebilla mal cerrada pudiera causar un accidente mortal. Hay lucecitas que se encienden y se apagan; todo indica que corremos a toda leche desafiando las leyes de la gravedad.

El viejo truco de la perspectiva. El que lo ve todo desde fuera, sin embargo, no tiene la misma impresión. Un espectador con espíritu crítico pensará para sus adentros: ese avión va muy despacio. Se van a matar. Y mirará a su alrededor para comprobar que alguien más lo ve. En estos casos -los de un espectador crítico inesperado en la zona- se aplica la primera ley de la aviación: si lo que ves te parece raro, es un problema de perspectiva. El avión parece muy pequeño porque tú estas lejos y no puedes verlo bien. Claro. Pero las moscas que vaguean por delante de la ventana van mucho más rápido que el avión. Y los pájaros.

No se apuren si han llegado hasta este párrafo y aún sacuden la cabeza de izquierda a derecha; quedarán convencidos después de analizar lo que sucede a continuación. Dentro el avión, unos pocos cientos de pasajeros histéricos notan que el aparato va a tal velocidad que sólo le queda una alternativa: volar. Y lo hará. Sentirán un bote ligero, como cuando un jugador flexiona ligeramente las rodillas para colar una canasta de tres puntos desde mitad de la pista, con elegancia y elasticidad. Habrá un leve bamboleo y ¡plop!, ya están en el aire. A partir de ese momento, el último ruido que oyen es el de las ruedas de abajo recogiendose y plegándose hacia el vientre del avión. Después, silencio. Si la sonoridad del aparato estaba tan bien lograda, ¿por qué no nos ahorran los truenos del despegue? La respuesta es bien simple: los efectos especiales son la base de la fé. Para doblar cucharas con la mente basta con poerse bizco y hacer un movimiento rápido de muñeca pero para levantar un Airbus hace falta mucha fé. El Airbus es mucho más grande. En cualquier caso nuestro hombre en la ventana (usted, sí, usted) experimenta otra realidad bien distinta. El avión que iba tan despacio se ha parado de repente y ¡plof!, ha empezado a volar. En vertical.

Disfruten del vuelo. Si alguna vez se han preguntado por qué el desgraciado que pilota su avión hace maniobras suicidas en el aire justo después del despegue y/o justo antes de aterrizar, consideren por un momento la enorme responsabilidad que maneja. El piloto es el director de orquesta de todos ustedes, un equipo formidable que acaba de levantar toneladas de hierro sólo con la fuerza de su concentración. Ha sido tan increíble que ya han empezado a relajar los abdominales y les han entrado ganas de fumar. Ahora su deber es evitar que se vaya todo a la mierda en un momento de indecisión. Hay que seguir apretando hasta que haya pasado el peligro. Más adelante, el avión se sostendrá fácilmente con el terror de un 25% de los pasajeros y la tensión inconsciente del resto. No se preocupen, está muy estudiado. Habrán oido que el avión es el medio más seguro de viajar.
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Otro ejemplo que ilustra perfectamente el truco de magia al que nos referimos hoy es el extraordinario caso de las "bolsas de aire". O lo que el piloto llama, de manera estudiadamente casual, turbulencias. ¿Turbulencias? ¡Venga ya! Estamos a miles de metros del suelo y de pronto nos encontramos con esos extraños seres del inframundo cuyo único propósito en esta vida es joderte el viaje y derramarte el café. Las bolsas de aire son como los unicornios, papa noel y las tiendas libres de impuestos; como todos sabemos cómo se llaman, dónde viven y para qué sirven, la gente ha olvidado que son mitos urbanos y no existen de verdad. Lo más característico de la bolsa de aire son sus efectos (inestabilidad, estómago revuelto, pánico, excitación sexual) y su admirable coordinación con dos momentos muy concretos del vuelo: la comida y la película.

¿No han notado que las sacudidas, los meneos y las disertaciones del piloto coinciden invariablemente con bollo y el café? Esto es porque los pasajeros han olvidado por uno instante que sus vidas dependen de un habitáculo de hierro y sofás que flota en el aire por arte de magia. Lo mismo ocurre con la película: alguien programa el video de las Spice Girls o una adaptación macarrónica de Shakespeare y todos se olvidan de dónde están. Claro que hay quien lee un libro o escribe un pdf en su portátil de última generación pero su irresponsabilidad se ve compensada por alguna profesora de Inglés que le clava las uñas a su compañero de asiento mientras le reza al papa, a los santos y a sus antepasados en el más allá. El problema con el bollo y el cine es que se desconcentran todos a la vez. Las sacudidas son un aviso para que vuelvan a sus puestos. Puedes mirar a Gwyneth Paltrow pero sólo de refilón.

I want to believe. La Petite Claudine. Mayo 10, 2005.

* * * * *
Los augurios se han cumplido.
Mañana a mediodía estaré viajando rumbo a Monterrey, y de ahí, a la maravillosa ciudad de La Habana.
Les traeré puros.

domingo, 24 de diciembre de 2006

Felices fiestas

Todavía no sé cómo voy a celebrar, si con mi torpeza cristiana o mi pobreza pagana, o las dos.
Les mando un fuerte abrazo navideño.

Y si quieren rastrear por dónde anda Santa y a qué horas llegará a sus casas, entren aquí.

viernes, 22 de diciembre de 2006

El miércoles algo en mi desayuno no me hizo bien.
Serían las frutas, el yogurth, los frijolitos, el huevo, los chilaquiles, el café... o todo, qué sé yo.
El caso es que para las siete de la tarde yo andaba toda asqueada y con dolor de estómago y de cabeza. Pero me aventé dos sal de uvas y se me pasó un poquito.
Dos horas después, el vino, los quesos y los ostiones, no ayudaron mucho.
Ayer amanecí sin poderme mover de la cama. Sin embargo tuve que arrastrarme en varias ocasiones hasta el baño donde descomí todo lo del día anterior.
Pero a veces es suave estar enfermo.
Pude ver The three burials of Melquiades Estrada, The deer hunter, Last life in the universe y Caveman.
Hacía meses que no veía una película en santa paz.

Pero ya estoy sana y hay tanto que hacer antes del domingo.
Saludines navideños.

martes, 19 de diciembre de 2006

Fama y amor

No siempre van de la mano.
William lo acaba de vivir.
Y de qué manera.

Después de los aplausos en el recital del sábado, en el que Harry quería robarle cámara pero William salió airoso de las circunstancias, se sentía seguro. Después de su interpretación musical, lo de menos era bailar en una fiesta escolar.
O al menos eso creyó.
No contaba con el poder de una mujer para quebrar egos.
La niña lo trajo primero con que sí y con que no y con que quién sabe. Finalmente dijo que sí.
En la fiesta, un William menos seguro, comenzó a tantear el ambiente de la disco. Se congeló, no pudo moverse y decidió no bailar.
Las amigas le dijeron a la niña que "William no quiere bailar contigo." La nena lloró desconsoladamente. Los amigos fueron a decirle a William que "la hiciste llorar". Luego, él también lloró desconsoladamente. Y el golpe final: "Si no vas a bailar con ella, ya no voy a ser tu amigo."
Ante la incomprensión general, William se refugió en los brazos de su maestra de inglés.

Horas después, y tras una persecusión de palomas en una plaza, William reflexionó: Me duele mucho haber hecho llorar a Melissa. Pero no me gusta el reggetón.

* * * * *
A Harry, el éxito y el amor se le da a manos llenas.
Estuvo bailando con dos niñas en la disco y al final de una presentación de villancicos, su chica favorita le dijo: "¡Te voy a extrañar en vacaciones!". A lo que él respondió: "Eh. Sí. Claro. Ciao."

jueves, 14 de diciembre de 2006

- Ya quiero que sea martes.- Suspiró Harry.
- ¿Por la posada de la escuela? - le respondió William.
- Por la disco.
- Yo invité a la disco a Melissa y me dijo que sí.
- Yo invité a Natalia y también me dijo que sí.
- Pero... es que... tengo un problema... No sé bailar. Bueno, nada más sé bailar tangos, pero no sé si a Melissa le guste.
- No te preocupes, yo te enseño.
- ¡No! Tú no. Tú bailas bien raro.. así como... sexy...
- ¡Pues de eso se trata!

Esta vez iba yo manejando y no hubo manera de esconderme por ningún lado.

lunes, 11 de diciembre de 2006

- ¿Por qué habrá inventado Dios a los marcianos?
- Antes de hacer una pregunta así, deberías estar seguro si los marcianos existen.
- ... ahhhh... y antes de eso, debería estar seguro de que Dios existe y si inventó todas las cosas.
- ¿Cómo no va a existir Dios? ¿Cómo no iba a inventar todas las cosas? ¡Él creó el universo y todo!
- ¿Y cuándo creo al universo?
- Pues antes de todo.
- ¿Y Él cuándo se creó?
- ...
- Porque si se creó antes del universo, ¿dónde estaba Dios? Yo creo que primero fue el universo.
- Pero si fue primero el universo ¿quién lo creó?
- A lo mejor fueron los marcianos.

(Ante esta discusión entre Harry y William, la única opción sensata fue esconderme en el baño. Líbrenme Dios o los marcianos de ser cuestionada al respecto.)

jueves, 7 de diciembre de 2006

Amo al mundo

aunque el mundo no me ame.
Y todo gracias al Sr. Bigotes.

Al Sr. Bigotes lo conocimos en un café, vía celular.
Era protagonista de un video musical, producido, editado y reproducido por La Marce.
Su talento y carisma nos conmovió a todos, e incluso le insistimos a La Marce que publicara el video. Pero ella, que es toda modestia y humildad, pensó que no lo valía.

Ayer me acordé el Sr. Bigotes.
A William le habían encargado llevar un títere de gato para una obra escolar, y quien mejor que Mister Bigotes, con su ya probada experiencia artística.
Le hablé a La Marce, accedió al préstamo, establecimos un contrato y ya era nomás cuestión de que la comadre pasara por él para llevarlo a la casa.
Serían las 21:00 hrs. cuando la comadre me habló de casa de La Marce, totalmente fuera de control para informarme que el Sr. Bigotes no aparecía por ningún lado. La casa había sido registrada de arriba a abajo y el títere nomás no aparecía.
Agradecí de todas maneras las intenciones y el favor, y me puse a reproducir mentalmente lo que serían las siguientes horas de mi vida. ¿De dónde iba a sacar a esas horas de la noche el material para hacer el títere? Ni siquiera tengo calcetines suficientemente usados. Mucho menos esas cosas que las abuelitas guardan en los roperos. Decidí que me robaría un calcetín blanco de los chicos, tomaría mi Sharpie y procedería a dibujarle ojos, boca y orejas.
Suspiré. Atendí un par de cosas. Recibí a la comadre. La nombré niñera. Salí por mi esposo y cuando iba a medio periférico sonó en mi celular Vete ya (suena medio tétrico, debería quitarla ya, pero es como tengo identificada a La Marce).
Y que me dice:
- Lagar, ¿ya ves que no encontramos a Don Bigotes por ningún lado? Pues te acabo de hacer un títere, para que en cuanto puedas vengas por él, le pongas nombre y ya sea tuyo para siempre.
- .....
- ¿Lagar?
- .....
Sniff.
La Marce me hizo un títere. Y no una mugre como yo pensaba hacer. No, señor. Un títere bien hecho, con cola y orejas de peluche, relleno en las orejas, pupilas, córneas y retinas bien definidas, cachetes, nariz y boca.
Se llama Gato Garabato.

Se los presumiría, pero en este momento se encuentra estudiando su parte del guión de la obra.

Amo al mundo.

Y La Marce acaba de pasar de la lista de Personas a las que no pensaba regalarles nada en Navidad porque no tengo dinero a la de Personas a las que quería regalarles algo en Navidad pero no tengo dinero.

¡Gracias Marce!

miércoles, 6 de diciembre de 2006

viernes, 1 de diciembre de 2006

Mi jefe le estuvo tratando de hacer ver todo el mes, las señales que debieron prevenir a un compañero de trabajo de su futuro matrimonio.
En broma, claro está.
A mí me dan risa las señales (aún cuando soñé con el accidente de auto, y Fefé chocó esa misma noche).
Pero en la boda, tuve que admitir que éstas existían.
Que no llegara el novio fue suficiente señal para mi escepticismo.
- Tengo que decirte algo.
- Dime, Fefé.
- Es posible... que... Hemingway... esté consumiendo mariguana.
- ¡Qué!
- ¡Míralo! Llega tarde, a veces no llega, está de mal humor, al rato está feliz y come todo el chingado día.


Hemingway anda en celo, pero como simulacro de lo que podría pasar en unos años, nos sirvió bastante.

miércoles, 29 de noviembre de 2006

Y de Robert Altman ¿nadie se acuerda?

Cuando estas cosas suceden, siempre me duele un poquito, sobre todo porque tenía tres días viendo la película A prairie home companion, sin saber que fue su última película y que él ya había fallecido.

sábado, 25 de noviembre de 2006

Dice Harry que ya huele a navidad. La verdad es que huele a calentón encendido.
Y no de los españoles, por aquéllo de que nuestra casa se decida a explotar como pasó aquí cerquitas. (Ahora la inmobiliaria se hace publicidad a costa del accidente: Con nuestros nuevos materiales, si se te cae la casa encima, ¡no te mueres!)

También huele a navidad en las reuniones. Vamos a hacer un intercambio escucho por todos lados. Y me doy cuenta que aún siendo lo antisocial que soy, pertenezco a grupúsculos sociales varios. Eso significa gastar más dinero en intercambios. Por eso me encanta el grupo (Y).
- Hay que hacer un intercambio.
- ¡Ja, ja, ja, ja, ja, ja!
(Al unísono por parte de los otros cuatro integrantes del grupo)

Conforme se acerca diciembre sólo puedo pensar en partidos de fútbol, conciertos de navidad y recitales de música. Pero terminandito... ¡ja! el día 27 de diciembre nos pelamos. Lista la ruta Chih-Mty-La Habana-Mty-Chih. Por cierto ¿Ya vieron los precios de la aerolínea Viva Aerobus? Bara, bara... creo que sus aviones se impulsan por fuerzas ajenas a las conocidas. No regalan cacahuates. No hay aeromozas. No tienen boletos. Posiblemente los aviones tampoco tengan turbinas. Pero nos prometieron que de que llegamos, llegamos.


Hoy vi un señor muy gordo con unas nalgas enormes.
Raro, muy raro.

William quiere un teclado (no de computadora), un globo terráqueo y un reproductor de mp3 en navidad.
Harry quiere un karaoke, una bicicleta y un reproductor de mp3.
Yo nomás quiero que se me quite esta pinche tos que me tiene hasta la madre.
Y también que avisen si se vuelve a presentar Astrid Hadad en esta ciudad (o sea, nunca).

Y no hay más.

sábado, 18 de noviembre de 2006

Después de profundas reflexiones, Harry me comunicó su más reciente teoría:
- Los niños feos, cuando crecen se vuelven bonitos. Los niños bonitos, cuando crecen se ponen feos.
- Y tú ¿cómo vas a ser cuando seas grande? -le cuestioné.
- (suspiro) ... feo.

Aquí debí haber aprovechado la ocasión para hablar sobre la futilidad de la belleza, sobre la importancia del espíritu, sobre la emoción, el valor y el sentimiento... pero me ganó la risa.

jueves, 16 de noviembre de 2006

Corría el año del 84.
Yo estaba de vacaciones y mi madre decidió deshacerse de mí.
Me mandó a un curso de gimnasia. Yo tenía ocho años y en mi vida me habían llamado la atención las acrobacias, saltos, giros y piruetas, que a veces, y por error, llegaba a ver en la televisión.
Pero fue la forma más sencilla de deshacerse de mí, ya que entonces teníamos por vecina a Ana Gregorievna Kovalenkova, gimnasta olímpica, mejor conocida como "Ana la rusa". Así que mi madre pensó enviarme con ella cada mañana al lugar donde estaba impartiendo un curso. Funcionó para ella los primeros tres días. No para mí, que la pasé improvisando saltos de gacela y giros sin gracia. Al cuarto día, Ana olvidó que me había llevado. Y peor aún, olvidó que había que regresarme. Una niña grande, de ¡once años! ofreció llevarme al lugar donde trabajaba su hermana y de ahí hablarle a mis papás (si mis hijos llegaran a saber que fui llevada por una extraña a un lugar desconocido...). En la tienda de la hermana, resolvimos el problema, sin embargo mi madre decidió que la gimnasia no era para mí, al menos hasta que ella tuviera un auto con el cual llevarme al curso. Yo respiré aliviada y seguí disfrutando de mis vacaciones.
¿A qué venía esto? Nada. Sólo comentar los cuatro días más bochornosos de mi infancia y relacionarlo con algo que me pasó esta mañana.
Pero antes...
Ana la rusa estaba casada con un mexicano de apellido Vilchis. Y tenían una nena muy bonita llamada Jessica. En esa época ella tendría unos cuatro años. El Sr. Vilchis por las tardes daba clases de aerobics para las gordas de la colonia. Yo acompañaba a mi madre y me iba a jugar con Jessica. Otras veces la dejaban en casa y a mí madre le encantaba platicar con ella o verla hacer piruetas de gimnastita. Era muy buena. Desenvuelta, desenvuelta la niña. A mí madre le caía mucho en gracia como Ana se exasperaba con Jessica porque Jessica no quería hablar una palabra en ruso. Se lamentaba pensando en la futura visita de la abuela desde... desde.. una de esas repúblicas que se independizaron...y que Jessica no pudiera hablar con su abuela. Mi madre le decía que no se preocupara, claro, nosotros sabíamos muy bien que Jessica hablaba el ruso fluidito, en casa lo hacía cada vez que se lo pedíamos.
Y sí, la abuela llegó (con un joyero y unas matrushkas para mi mamá, por cierto) y ante el impacto de Ana y su esposo, Jessica sólo habló en ruso.
Era una niña simpática. Nos pudo que tuvieran que irse a vivir a Chicago tiempo después.
Pero a qué íbamos...
¡Ah!
Hoy no fui a trabajar. La Shelle se las arregló para contagiarme vía messenger. Y mientras deliraba de frío en mi cama, vi The Break up . Me quedé dormida y desperté en los créditos, justo cuando pasaban por la pantalla todos los extras. Alcancé a leer Hot girl-Jessica Vilchis.
Mmm. Me dejó pensando. ¿Cuántas Jessicas Vilchis de veintitantos años, morenas, puede haber en Chicago (donde se desarrolla la película)?
Google lo arregla todo.
Esto fue lo que encontré:
Ahora, si no alcanzan a leer, traduzco:
Perfil personal: Jessica es una gimnasta y clavadista de alto nivel. Disfruta bailar y patinar. También habla español.
¿Será la misma Jessica?
Sería lindo saberlo. Pero me conformo con la sensación de imaginar que está bien y sigue haciendo de las suyas con su encanto.

lunes, 13 de noviembre de 2006

Una amiga se iba a casar hace un año. Tenían todo listo para la fiesta, la misa. Entonces a él le diagnosticaron cáncer. Ella lo apoyó y estuvo con él. Él le dijo que la boda se cancelaba, que no quería verla sufrir junto a él. Ella dijo que juntos lo superarían. Él no lo admitió.
Él acaba de morir. A ella le informaron entre una lluvia de reclamos injustos. Estaba desolada. Quería asistir al funeral, pero también tenía miedo. Finalmente decidió ir. Iba bien acompañada. La recibieron con abrazos. Pudo llorar su pena. Es muy grande. Sin embargo, ahí, entre quienes le reclamaban su ausencia, se sintió liberada.

Hoy no tengo moraleja.

viernes, 10 de noviembre de 2006

Charla motivacional de la semana

- Muchachos, sean coherentes. No es posible que cuando me preguntan por su grupo yo diga que son maravillosos, respetuosos y responsables, y me dé cuenta que en las otras clases, todas las maestras se quejan de ustedes.
- Es que las demás maestras están bien feas.
(A punto de soltarle un sopapo, un chico a mi derecha dice "Maestra, viniendo de B., eso es un halago." B se queda un momento pensativo y prosigue.)
- Pero... la de inglés está pero bien fea y la respetamos... Mmmm... entonces eso no es. Déjeme lo pienso un poco más.

¡Ahhhh...! las delicias de la docencia.

miércoles, 8 de noviembre de 2006

"No" me dijo, con la mirada más firme que le he conocido.
"No" me volvió a decir, cruzado de brazos y apretado contra un rincón del auto.
No me estaba retando ni intentaba demostrarme alguna clase de rebeldía. Simplemente, por primera vez, se sostuvo en su posición para decirme que ya no era un bebé y que era capaz de comenzar a tomar ciertas decisiones por sí mismo y afrontar sus consecuencias.

William y yo ya teníamos algunos días enfrentándonos. Eran luchas en las que, en muchas ocasiones, él tenía la razón. Me ha sido difícil aceptar estos errores, no por orgullo, sino por no querer aceptar que los niños en algún momento dejan de ser niños.
El gran problema es que los adultos seguimos siendo adultos.

domingo, 5 de noviembre de 2006

Me vale.
Yo no voy a estar jugando que con el frente frío y que la onda cálida y que la chingada.
Yo ya guardé la ropa de verano.
Y si mañana está a 25 grados como hoy, yo de todos modos me voy a poner mi cuello de tortuga.
He dicho.

jueves, 2 de noviembre de 2006

¡Aquí estoy!

Me siento toda oxidada.
Nomás para calentar y acostumbrarme nuevamente a la búsqueda de información trivial e inútil a la que suelo dedicarme en la red, les dejo estos datos.

Esta niña aquí, es Kitty Pride. Ahí está la X en el cuello de la chamarra.
Usualmente soy buenísima para eso de grabarme las caras y ver otra película y decir: A ese güey yo lo vi en...
Pero estoy envejeciendo.














La semana pasada vi Hard Candy y me impactó el personaje de Hayley. Y hasta me dije: Yo quiero el cabello así, o sea, así de fuerte fue el impacto.



Y esta mañana, viendo de nuevo X-Men, me di cuenta que ambas eran Ellen Page.

Mundo, puedes seguir dando vueltas.
Gente, pueden seguir con sus vidas.

viernes, 20 de octubre de 2006

Feliz cumpleaños


Colección de carros Hot Wheels: $250.00 pesos.
Pastel para la escuela: $115.00 pesos.
Pastel para la casa: $120.00 pesos.
Pantalonera del Hombre Araña: $300.00 pesos
Espinilleras marca Voit: $60.00 pesos.
Tenis Total 90: $500.00
Balón de fútbol Wilson: $105.00 pesos.

Que Harry diga "Ya tengo siete años y los tenis ya no me quedan, mejor ya no estoy en el equipo de fútbol"... Priceless...

(Y el de la foto no es Harry, pero dice mi madre que es éntico, éntico...)

lunes, 16 de octubre de 2006

El mundo, el espacio, el cosmos... todo tiene un equilibrio que es preciso no romper.
Vano sería dar ejemplos de este balance. Vano mencionar todas las obras artísticas que han abordado este tema.
Pero nomás para que reflexionen un poco, les dejo una pequeña historia:
Mientras nos encontrábamos en honores a la bandera, el maestro de ceremonias, que en esta ocasión no fue un chiquillo, mencionó las efemeridades del mes de octubre.
De inmediato me acordé de la Shelle y del diccionario que seguimos escribiendo. Contuve la risa hasta que escuché al prefecto junto a mí decir: ¡Chale!
Tuve que salir de ahí para reírme a mis anchas.
Pero el universo nos las cobra, tarde o temprano. O muy temprano.
Envié un reporte a mi jefe una hora después del citado incidente, con copia para directivos y me lo devolvió, después de su junta con jefes, con algunas palabras subrayadas: repaticulando y en serumen.

Chale.

jueves, 12 de octubre de 2006

Leer es chido

Le contaba a mi amigo el Gus ayer sobre una maestra (de quien no diré el nombre) a la que se le salió en media clase un terminante ¡Ni madre! cuando sus alumnos le pidieron oportunidad de traer la tarea otro día.
El incidente, por el contexto en el que se produjo, no causó ninguna problemática posterior. Decía el Gus: Peores palabras saben los mocosos.
Le conté entonces de mi pobre amiga B que se encarga de distribuir libros a las escuelas. La vi ayer y su cara se le veía más delgada, cansada, preocupada. B me contó de sus broncas en reputada institución, donde le habían devuelto unos libros que ella había vendido. La razón fue la presión que ejercieron los padres de familia sobre la dirección, a causa del vocabulario y temáticas de algunos de los libros, a saber, un libro de José Agustín, otro que contenía un relato de Carlos Monsiváis e incluso un libro de poesía romántica.
B tenía ya dos semanas vuelta loca con lo de la devolución y cambio de los libros, mientras se preguntaba si accediendo a estas presiones no estaría también accediendo a la conformación de un comité de censura en dicha institución. A cómo iban las cosas...
Lo interesante fue la reacción de los estudiantes ante el rumor de las razones del cambio de libros.
Un fin de semana antes de llevarse a cabo los cambios, los mocosos se aventaron con harta pasión y morbo los libros que iban a devolver. La censura es la mejor publicidad.
Esto me trajo a la mente el incidente Abascal-Aura-CarlosFuentes y me recordó un libro de Fuentes que leí en secundaria.
- Cu-ni- ¿qué? me dije entonces.
- Cu-ni ¡woow! me dije al leerlo de nuevo en la universidad.
Me decía el Gus que lo triste es que seguramente los padres de familia ni siquiera habían leído esos libros, se dejaron llevar por lo que otros dijeron.
Exactamente igual que con el libro de Biología de secundaria.
- Manual para jotillos y putillas- sentenció el buen Gus.
- Yo ya lo leí y no tuvo ningún efecto ¿qué falló? - respondí.
- Es que en eso de la putillez, tú ya llevas arduo camino recorrido.
- Dices verdad, Gus, dices verdad.

sábado, 7 de octubre de 2006

Con William, no me llevó tanto tiempo adivinarlo.
Tendría unos ocho meses de haber nacido y ya empujaba sus carritos sobre la cuna.
No jugaba. Observaba el movimiento de las llantas y la fuerza que las hacía avanzar. Tenía unos deditos regordetes con los que aplicaba una presión cuidadosamente calculada sobre la parte trasera de sus vehículos hot wheels.
Adiviné que lo había perdido. Sería el niño de papá. Y aunque nuestra relación es preciosa y nuestras charlas, entrañables; no me equivoqué.
Cuando Harry nació, todos me dijeron "éste es tuyo". Pero lo dijeron por su cabello, cejas y pestañas, invisibles a menos que les diera la luz. Entonces reflejaban brillos rojizos. Eso duró poco. Mutó a los pocos días.
Sin embargo, tenían razón.
Lo descubrí a las pocas semanas cuando escuchaba atentamente cualquier cosa que yo le cantara.
Con los meses desarrolló su vocación de "ruidero". A diferencia de William que prefería los juguetes que se armaran, desarmaran, o movieran; Harry amó las sonajas desde el primer día. Las sonajas y todo aquéllo que hiciera ruido.
"Éste es el mío" me repetía.
Viví feliz y convencida de ello, hasta hoy.

Fui a recoger a Harry y a William a sus clases de música. Llegué temprano y me senté a ver tocar a Harry su violín. Lo escuchaba mientras yo seguía las partituras con la mirada. Me sorprendí que en tan poco tiempo ya no tuviera necesidad de ver sus dedos en las cuerdas. Luego cometió un error. Me di cuenta que había confundido un mi por un re, en la lectura no en la ejecución. La maestra se volvió a mirarlo. Corrigió con una pequeña sonrisa. Yo también sonreí. Luego, la maestra alzó la ceja. Harry hizo un movimiento con sus dedos y siguió tocando. No supe qué había pasado. Continuó con la canción y la maestra carraspeó un poco. Harry volvió a empezar.
Harry y su maestra se estaban comunicando y por primera vez, yo estaba fuera de esa plática. No entendí sus códigos, no pude saber en qué había fallado, y las sonrisas de Harry, esta vez no eran para mí.

Era el mío y lo perdí.

Pero se da cuenta e intenta que discutamos cosas como "Ya sé para qué existe la música."
Sé que lo hace por mí, para que no me sienta totalmente fuera. Yo le agradezco sus esfuerzos con un beso.

Vamos, algún día tenía que pasar.
¿No?

miércoles, 4 de octubre de 2006

Post número 400

Sé que suena divertido lo de tener alumnitos como el Sr. Z.
Juro que hay días en que no lo es.
Como hoy, que a Z. se le ocurrió ponerse un anillo de oro de una compañera en su dedo y luego el anillo ya no quería salir, ni con saliva, ni con crema, ni con pipí, ni con nada.
El dedo en cuestión se comenzó a inflamar, a cambiar de color (de rosa a tornasol a morado) y el cuerpo enorme de mi Will Ferrel adolescente, se comenzó a encoger.
Tuve que llevarlo a una joyería. No tenían la herramienta necesaria. Luego a un taller donde temían arrancarle el dedo con las pinzas. Finalmente al hospital porque el dedo amenazaba con desprenderse de la mano en cualquier momento.
El anillo cedió.
Y yo tuve unas ganas locas de mentarle la madre al cabrón, o decirle aunque sea "a ver si ya maduras, joder".
Pero noooooooo... resulta que no es pedagógico decirle groserías a un niño. Ni hablarle con sarcasmos o decirle "te lo dije".
Acabaron con mi arsenal de técnicas didácticas.

Lo único divertido de todo es recordar los ojos llorosos de Z cuando le dijimos que habría que serrucharle el dedo. Que también resultó ser antipedagógico.
Puro coartar mi libertad de cátedra, caray.

lunes, 2 de octubre de 2006

Meme musical

Hacía mucho que no respondía uno de éstos.

Se trata de contestar las preguntas con títulos de canciones de algún grupo, o solista, supongo.
Yo lo hice con rolas de Liliana Felipe.

¿Eres hombre o mujer?: Mujer inconveniente
Descríbete: Las histéricas
¿Qué sienten las personas cerca de ti?: Échenle sal
¿Cómo te sientes?: Hice de mi lo que no supe
¿Cómo describiría su anterior relación sentimental?: Mala
Describe tu actual relación con tu novio/a o pretendiente: Nuestro amor
¿Dónde quisieras estar ahora?: Seguiré buscando
¿Cómo eres respecto al amor?: Chupo y chupo
¿Cómo es tu vida?: Viví, amé, estudié y hasta crecí
¿Qué pedirías si tuvieras sólo un deseo?: También la belleza
Escribe una cita o frase famosa: O dicho de otro modo…
Ahora despídete: ¡Ajo!

Meme visto en Árbol de los Mil Nombres.

Concierto

Les juro que sí es Eugenia. Pero yo no sé tomar fotos.









Y aquí está un malabarista, y atrás el Maestro Gaytán y la orquesta.







Súperchidísimo, no hay más.
Pequeñísimo detalle: Mi pequeño Harry Matzerath, se compró un tambor en las artesanías. Todo el concierto lo estuvo tocando, hasta eso, con mucho ritmo, pero ya me tenía hasta la madre.
Todavía me parece escuchar La muñeca fea con el delicadísimo fondo de tambor rarámuri.

Para hoy...
Plaza mayor (17:00 hrs.) Segunda Omáwari de las Naciones Hermanas.
Teatro de Cámara (18:00 hrs.) Kiran Ahluwalia. Música tradicional de la India.
Estadio Almanza (18:30 hrs.) Qué payasos.
Parque Lerdo (20:30 hrs.) Germán Dehesa.

jueves, 28 de septiembre de 2006

- Señor Z. Pase por favor al pizarrón a resolver el ejercicio.

Z. se levanta de su pupitre. Da dos pasos y cae con todo su estrépito adolescente al suelo. Se agarra la cabeza entre las manos mientras aúlla de dolor. Haciendo acopio de fuerza y apoyado en sus codos, se arrastra pesada y trabajosamente por el suelo. Recorre los dos metros restantes hasta el pizarrón, se pone de pie, se baja los pantalones, le enseña sus boxers a una niña, se levanta los pantalones, resuelve el ejercicio (mal) y vuelve a su lugar sonriendo.

No me hace falta ver televisión.
Mi vida es un sitcom de dimensiones seinfeldianas.
(Al final de cuentas, además, nunca pasa nada.)

lunes, 25 de septiembre de 2006

Economía del lenguaje Parte II

O sea, a lo que voy...
Al contrario de lo que nuestro profesor de periodismo nos dijo (en venganza lo nombramos padrino de generación y lo hicimos pagar salón, grupo musical y bocadillos. La lana de las multas se las clavó el agente 00-majadero.) hay ciertas palabras mucho más ricas que las aconsejadas por los puristas de la lengua y adoradores del diccionario.

Analicemos el mensaje:
"No mames". En ningún momento la frase intenta coartar la libertad sexual o culinaria o ambas de mi destinatario. Esas dos palabras manifiestan un sentido de escepticismo crítico e incredulidad ante un hecho presente e inamovible.
"Güey". He oído a muchos maestros quejarse del uso del "güey", culpando a Big Brother y otros realities, del abuso que la pobre palabreja ha sufrido.
No nos engañemos. Yo uso y abuso del "güey" desde mis años mozos.
El caso es que la satanización del "güey" se ha extendido tanto que nos impide apreciar sus alcances significativos:
En el mensaje, "güey" es algo más que "compa", más que "amigo". Quiere decir "hermano", "compañero".
Qué lindo.
"Qué pinche cruda traigo." "Pinche", qué palabra tan musical. Armónica. Y ambivalente.
Yo elegí utilizarla en su connotación negativa, valorando una situación y adjetivándola para enfatizar, como recurso poético.

Escribí un mensaje de siete palabras para expresar: Estoy incrédula e impotente ante estas circunstancias, amiga querida y leal. Las molestias ocasionadas por la ingesta excesiva de bebidas embriagantes y etílicas, me resultan intolerables.

Tons... ¿dónde se supone que radica la riqueza lingüística?

Economía del lenguaje Parte I

A dos meses de terminar el último semestre en la universidad, nos dimos cuenta, sin mucha angustia -la verdad- que, mientras "los del b" (el otro grupo) tenían ya tres años vendiendo empanadas para su baile de graduación, nosotros no habíamos hecho absolutamente nada.
Entonces se nos ocurrió una feliz idea que seguramente nos pagaría fiesta, cena y hasta baile: Multa sobre majadería.
Así de maduros éramos.
Lo que queríamos era dinero fácil, sin mover un solo músculo aparte de los maxilofaciales. No sabíamos en la que nos metíamos.
Días después de iniciada la actividad, nuestro profesor de periodismo nos preguntó cómo íbamos con el plan, no sin antes alabar nuestra idea y comentar sobre el hecho que al omitir ciertas palabras de nuestro vocabulario cotidiano, solían aparecer otras que nos enriquecían más (o sea que según él, en lugar de "pendejo" debíamos decir "bestezuela" o algo así).
"Así que... ¿cómo van?" preguntó.
- Tenemos una semana sin dirigirnos la palabra.


El recuerdo anterior afloró en mí el sábado a mediodía, al enviar el mensaje de texto siguiente:
No mames, güey. Qué pinche cruda traigo.
Lo leí varias veces antes de mandarlo y en mi aún estado etílico, me dije "Qué pinche riqueza de lenguaje, me cae."

viernes, 22 de septiembre de 2006

Las cien cosas que no saben de mí

Está chido el meme.
Pero lo único que no saben de mí, es que no sé hacer gárgaras.

Ai tá.

Ahora lo saben todo.

miércoles, 20 de septiembre de 2006

Yo sé que no he sido buena.
Y mi cumpleaños no es hasta dentro de medio año más.
Pero... pero.. ¡yo quiero esto!

Por fis... por fis...

sábado, 16 de septiembre de 2006

Yo también fui señorita

Diversidad

Yo ya le dije a la maestra que sí quiero aprender inglés. Y voy a aprenderlo si la maestra me enseña, con la condición de que ella aprenda náhuatl, yo se lo voy a enseñar.

Así me dijo una nueva alumna que tengo. Creo que la maestra de inglés no tuvo mucha opción a réplica, pero a mí el trato me parece justo.
Soy feliz porque ya tengo quien haga las lecturas de poesía de Nezahualcóyotl que tengo preparadas para la próxima semana.

Felices fiestas

Y para celebrar yo ya me puse a leer Los pasos de López.

jueves, 14 de septiembre de 2006

Parte 2

Un día, a un creativo de Televisa le encomendaron la tarea de desarrollar un guión de telenovela infantil.
Como andaba escaso de ideas rescató de sus recuerdos una película de Juliancito, luego se acordó con nostalgia de E.T. y Baterías no incluídas. Metió todo en su licuadora neuronal, se lo tragó y vomitó una novelita llamada “Pablo y Andrea”.
Mis hijos fueron secuestrados por la televisión desde hace un par de meses, gracias a dicho engendro. Nos parecía imposible llegar a recuperarlos algún día. Pero finalmente la tortura terminó el lunes, para gozo de Fefé y mío.
Para intentar reducir los efectos nocivos de la exposición a tan dañinos elementos, les compré un libro.
Se los ofrecí y William dijo “Está muy largo, no me gusta”.
Pues qué pena, le contesté, porque este libro es mejor que "Pablo y Andrea". En este libro aparecen cementerios a medianoche, gatos muertos, viajes a islas desiertas y hasta un asesinato.
William, acostumbrado a la higienizada producción cinematográfica infantil, preguntó “¿Un asesinato? ¿En un libro para niños? ¡Órale!”
“Léelo tú mismo.”

Antier empezamos.
Harry se adormece en mis brazos mientras William se desternilla de risa y dice “Sí que es simpático este Tom Sawyer.”

Parte 1

- Oye, güey ¿cómo qué musiquita nueva tienes?
- Pues... ¿has oído a Lhasa de Sela?
- ¿Qué canta o qué?
- Mmmmm... pues... qué te diré...
- ¿Qué género?
- Mira... hazte de cuenta Linda Rostandt en un viajesote alucinógeno.
- Chido, trámelo.
- ¿Y tú qué tienes?
- Sara Valenzuela.
- ¿Y ésa qué?
- Mexican diva.
- ¡Oh! ¿Qué canta?
- Mmmmm... pues... cómo te explico... o sea...
- ¿Te acuerdas cuando el rock era rock y el pop, pop? Qué tiempos aquéllos.
- Eit. Qué güeva.

Pues no.
No soy de los que creen que todo tiempo pasado fue mejor.
Me da flojera escuchar ese tipo de comentarios.
“Es que antes los hombres sí eran caballeros.”
“Es que antes las mujeres sí se daban a respetar.”
“Es que antes los jóvenes no éramos así.”

En el ámbito de la educación son muy frecuentes esas conversaciones. Sobre todo las de:
“Antes los jóvenes sí leíamos”. Y me dan unas ganas de contestar “¿Y qué te pasó?”
Los maestros a los que se nos ha legado la responsabilidad de fomentar la lectura entre los adolescentes, nos vemos envueltos en una serie de paradigmas que sólo detienen nuestra labor.
Pero cuando eso ocurre me gusta recordar a una colega, egresada de letras, catedrática de dicha facultad, maestría en lingüística, doctorado en no sé qué chingados, lectora voraz y madre de una adolescente de 17 años.
Ella me decía “He hecho con L todo lo que en clase practicamos. He leído con ella, en voz alta, la he dejado escoger libros, los he dejado a su alcance, he sido ejemplo, pero L no levanta un libro ni en defensa propia.”
Recordé esta charla al leer el post de Humphrey Bloggart (Leer es un asunto de minorías)
Tal vez sea cierto. Se nace para lector... o no.
Y entre que es verdad o mentira, sólo nos queda ir poniendo en el camino de hijos y/o alumnos una opción al descubrimiento.
Y que no nos escandalice que al niño simplemente no le guste leer.
Como dijo Humphrey: le gustará hacer música, o puentes, cada quien.
Y que tampoco nos escandalice que “estos jóvenes de ahora” sean más listos, más inquietos, más honestos y despiertos de lo que nosotros fuimos.

miércoles, 13 de septiembre de 2006

Gandalf-el-blanco se ha quedado mudo.
No sé si llamarle al veterinario o llamarle Zacarías.


Nadie aprecia mi humor evangélico.

lunes, 11 de septiembre de 2006

Desearía tener el don de poder aportar significado a las imágenes, como el que tienen los fotógrafos.
Tomar una fotografía y contar una historia que todos entiendan.
Plasmar un río, una cruz, el atardecer y relatar el cuento de los niños que jugaban lanzando rocas desde la orilla. Narrar la historia de una niña sentada en la arena, buscando un blanco para una piedra que tenía en la mano.
Contar la fábula, con moraleja, de aquel hombre que huía de su persecutor y terminó muriendo al estrellarse contra el muro del río.
Está la historia del chico que bromeaba con su amiga, sentada en ese muro. Buscaba asustarla un poco con un empujoncito, pero no midió su fuerza y la chica cayó al agua. Se la llevó el río.

Pero no tengo ese don.
Y sin él, muchas historias se me quedan sin contar.

viernes, 8 de septiembre de 2006

El recuento de la semana

Cada charla que tengo con William o con Harry es motivo de conversaciones posteriores con Fefé. Todas se me quedan grabadas por el impacto que tienen en mi vida.
Pero la charla de hoy fue más difícil que otras.
William quiere mucho a su compañero I. I es un líder, buen deportista, inteligente, cualidades todas que yo veo en mi retoño. Pero I puede ser hiriente. Y si un día decide no hablarle a cierto compañero, puede convencer a todos de que tampoco lo hagan.
Ha sido el turno para William y se siente muy lastimado. Dice que cuando le toca a I repartir los libros, a él se los avienta. Que no puede juntarse con A porque I se lo prohibió. Que le dan celos (usó esa palabra) cuando ve a otros niños jugando con I. Que le gustaría tener un amigo especial pero que es difícil porque a veces no siente tener mucho en común con otros niños, que no hay niños con los cuales platicar sobre los planetas, el mundo, la geografía, las películas y las caricaturas que él ve.
Le platiqué de Celia, mi compañera de secundaria. Por fortuna, gracias a mi carácter antisocial, ese tipo de conductas de su parte me valían un comino. E incluso alguna vez le dije que a mí no me podía tratar como su chacha y yo le hablaría a quién se me pegara en gana, le gustara a ella o no.
Decidió que pensaría en esa posibilidad y por lo pronto invitará a un par de niños a casa a jugar videojuegos y fútbol.
Me pareció un gran momento para invitarlo una hamburguesa y aceptó. Harry apoyó la decisión y los consejos con su sabiduría de hombre cosmopolita.
Salieron del restaurante tarareando Move along. Aproveché para hablarle a la comadre y pedirle la canción. No pudo programarla, en cambio les envió un saludo.

Es increíble lo que una hamburguesa y escuchar tu nombre en la radio pueden conseguir en el ánimo de un niño.

* * * * *
Harry tiene algunos problemas de psicomotricidad fina, agravado un poquito por un cierto grado de lateralidad cruzada.
Hicimos la tarea de letra cursiva, y digo "hicimos" porque primero tuve que marcarle yo las palabras en lápiz para que él siguiera los movimientos de las letras.
Casi nos arrancamos el cabello por su insistencia a hacer movimientos contrarios a su propia naturaleza de zurdo. En un ataque de desesperación pregunté:
- Harry, ¿quién de tu salón hace letra cursiva?
- Todos, menos yo.
- ¿Y quién sabe tocar el violín?
- Nomás yo.
- ¿Y qué es más difícil?
- ¡Hacer la pinche letra cursiva!
Fin de la discusión.

* * * * *
A R le gusta G desde que ella estaba en quinto de primaria. Ahora está en primero de secundaria y le gustaría saber si tiene alguna oportunidad con G. R no es una chica fea. Es linda, inteligente, risueña, pero alguien le debería decir que ya es tiempo de usar desodorante. Yo no tengo el corazón para hacerlo.

* * * * *
Han conectado la computadora de la secretaria a internet y ya le di un curso intensivo, empezando por cómo guardar las fotografías de hombres desnudos que abundan en la red.
A cambio me hizo un regalito: unos aretes que dice que en cuanto los vio, pensó en mí.
Tienen forma de espermatozoide.
No entiendo por qué pensó en mí.



jueves, 7 de septiembre de 2006












Llegué ayer de la calle sólo para darme cuenta que Harry, con aspiraciones de filatelista, encontró mi cajita de cartas y se puso a recortar todas las estampillas que encontró. Ante el destripadero postal sólo me quedó suspirar y pensar que al menos, para algo han de servir los sobres ahora.
Me quedé pensando en tantas cartas escritas y recibidas que no pude evitar la tentación de comprar unos sobres en mi visita a la papelería.
Y ahora... ¿que no tengo quien me escriba?

martes, 5 de septiembre de 2006

Pocas veces se tiene oportunidad de ver una buena película.
Dándole vueltas a los canales me encontré con La pasión de Juana de Arco y claro, la grabé.
Era muy tarde y mientras la veía, terminé por quedarme dormida.
La siguiente noche, ya con niños dormidos, la pijama puesta, las almohadas bien acomodadas, me dispuse a verla otra vez.
Y me volví a quedar dormida.
Han pasado cinco noches y ha sucedido lo mismo, en el mismo diálogo:
- Y los ángeles que viste ¿estaban desnudos?
- ¿Crees que Dios es incapaz de vestir a sus ángeles?

Creo que se llama condicionamiento.
Y no es justo.

sábado, 2 de septiembre de 2006

En el top ten de las cosas más emocionantes que viví de niña están presentes:
* Un baño por parte de una ballena.
* Una visita a Disneylandia.
* Un viaje en avión.
* Las campanitas imaginarias del trineo de Santa.
* El ver la nieve por primera vez.
* Dominar la bicicleta.
* Los últimos diez minutos antes de llegar al pueblo.
* Y tocar una nube.
(Quedan dos, las cuales me reservo con intención.)

Lo de la nube me tuvo muy intrigada varios años. ¿Se podrá uno subir a ellas? ¿Podremos tomarlas entre las manos y guardar un trocito en la bolsa del patalón? ¿Serán frías o cálidas?
En una ocasión, de regreso a Hermosillo por la sierra, nos tocó un espectáculo precioso. Las nubes cubrían la montaña. Recuerdo que mi papá se estacionó y me pude bajar a responder mis preguntas. No me sentí decepcionada al ver que no podría llevarme ni un pedacito. Tampoco cuando supe que Santa no existía. Los descubrimientos siempre se sienten bien.

Cuando salimos por las mañanas a la escuela, somos espectadores de una vista similar en los montes vecinos. Mis hijos han tenido las mismas dudas que yo.
Hoy, después de salir de la clase de música, fuimos a un mirador. Las nubes cubrían una parte del cerro. Al menos no estaban tan lejanas. A los niños les emocionó mucho esa cercanía.
Lo maravilloso fue que las nubes comenzaron a descender, como si hubieran sabido que estaríamos ahí. Por algunos minutos se borró todo el paisaje a nuestro alrededor. Ahora sí podíamos decir que estábamos entre ellas. Las expresiones de mis hijos no se me podrán olvidar. Sus gestos y sus palabras me transmitieron la misma emoción que tuve yo de niña.




Los hijos se nos han dado para que, al perder la inocencia, podamos recuperar el asombro.





* * * * *
Surge campaña para regresar a Plutón estatus de planeta.
Parafraseando a Sabines... a quién le importa que sea un planeta o no, esto es asunto sólo para las agencias de viaje.

domingo, 27 de agosto de 2006

Después del maratónico encierro en el curso del sábado, pude deducir las dos opiniones que mi jefe tiene de mí:

1. Estoy de acuerdo contigo, pero estás equivocada.
2. Tienes razón, pero no pienso lo mismo.

Ante tamaño razonamiento, únicamente pude responder de la siguiente manera:
Phhhhhtttffffffsss.....
(
onomatopeya de una larguísima y soberana trompetilla.)
Es la única manera de ganar.

viernes, 25 de agosto de 2006

Me habló la Shela hoy. Me preguntó el nombre del compositor de Los pájaros perdidos, y luego me invitó a un concierto que ofrecerá mañana en la Quinta Gameros.
No falten, va a estar variadito el programa.
Nomás que no cante El día que me quieras porque me acuerdo de la Gorda Bertotti y me da risa.

No se les olvide, mañana a las osho de la noshe canta la Shela Shacón en la Quinta Gameros.

martes, 22 de agosto de 2006

Dejé mi bolsa olvidada en casa de una amiga, ayer. No me preocupó porque sabía dónde estaba. Por la noche la fui a recoger. Antes de dormir efectué el cambio de bolsas. Los martes toca azul. Me puse a sacar madriola por madriola (en palabras de mi sobrina) para trasladarlas de la bolsa blanca y de repente comencé a sentir comezón por todo el cuerpo. Mis cosas-madriolas estuvieron durante cinco horas en una casa ajena. Cosas, cosas... a saber:
* Mi biblio-cuaderno, donde guardo servilletas de todas las pelangochijuntas.
* Mi agenda, donde además de fotos y direcciones, guardo retazos de ideas, libros leídos y por leer, datos de deudas y abonos y alguna que otra idea original para hacerme millonaria.
* Mi cartera. Sólo tarjetas, nada de efectivo. Bueno, los cinco pesos que siempre terminan sacándome de apuros.
* Dos o tres labiales para el retoque del día, que nunca recuerdo usar.
* Una pluma que no sirve.
* Mis lentes que traigo de adorno, uso cuando me acuerdo y necesito con urgencia cuando están descuadrados.
* Unos aretes que no hallaba hacía un mes.
* Una cajetilla de cigarros vacía. Las colecciono. Un día valdrán una fortuna.
* Tres encendedores robados... ejem... tomados por descuido.
* Y enseres varios para el uso personal y privado.
Qué descuido.
Mis intimidades regadas por ahí, en cualquier parte.
Luego recordé que tengo un blog y pude dormir.

* * * * *
Noticias del imperio
Primer día de clases y William tuvo una llamada de atención por platicar sin pausa dentro del salón.
Segundo día de clases. William tiene que escribir cien veces "Debo guardar silencio en el salón."
Y Harry, para sorpresa de propios y extraños, lleva por dos días una conducta intachable.

viernes, 18 de agosto de 2006

Deveras que trabajar le hace daño a la inspiración.
He llegado tan cansada del trabajo, que sólo atino a echarme sobre lo primero que encuentro, incluyendo Fefé.
Leo y leo tratando de que pase el tiempo y los ojos se me cierren por sí solos para lograr descansar.
También prendo la tele y me aviento bodrios como Misterios médicos (gracias a lo cual supe que soy sinestésica y que hay gente que está peor que yo, como la chica que huele a pescado podrido.)
Ha sido una semana larguísima, buena pero interminable. He readquirido confianzas y muchas responsabilidades. Una de ellas retratada en el rostro de horror de la maestra que me dijo: ¿sabías que voy a ser la maestra de Harry? (gracias a los bodrios, también sé que Harry por ser niño, zurdo e hijo de sinestésica, pudo haberme heredado esa percepción que tiene de los aromas. Ya no voy a ver más tele.)

Es viernes.
Y respiro.

* * * * *
Recomendación literaria de mis nuevos alumnitos:
El principio del placer
de José Emilio Pacheco.

viernes, 11 de agosto de 2006

- ¿Qué quieres?
- No importa. Lo que quiero lo puedo conseguir en otras mujeres.
- ¿Ah, sí?
- Emmm... No.



¡Yeah!

jueves, 10 de agosto de 2006

No me he ido

Ni he estado de vacaciones ni nada.
Muy al contrario, ya tengo casi dos semanas de regreso en mi chamba.
Y uno que cree que variando las actividades van a surgir nuevos y sorprendentes temas que compartir en el blog.
Lo único realmente interesante que ha pasado por aquí es el curso al que estoy yendo, sobre la reforma a la educación secundaria.
Desde que empezó a correr la información sobre la reforma, surgieron voces críticas al respecto, lo cual ha sido muy bueno. En algunas áreas la polémica fue muy fuerte, como con las materias de Historia y Civismo.
Yo trabajo en el área de lenguaje y la reforma me ha parecido totalmente congruente y necesaria.
Ya desde hace unos añitos los maestros de la zona discutíamos sobre la imposibilidad de alcanzar los objetivos del programa del 93, a través de los enfoques planteados por el mismo programa. Pero era muy difícil hacer cambios sin que tuviéramos que confrontarnos con todo un aparato administrativo y directivo que detenía lo que teníamos en mente. En vez de eso, agregamos algunas cosas al currículo que empezaron a darnos resultado.
Ahora con la reforma vemos materializadas nuestras metas.
No se trata de un gran cambio a nivel de contenidos, sino de perspectiva y de la forma de abordar los contenidos.
Resumiendo: Si a hablar se aprende hablando, a escribir se aprende escribiendo.
No hay más.

Para rellenar espacios...
Encontré unos links muy interesantes mientras navegaba. Hay que darse una vueltecita.
Des infos du Liban
Voices from Irak/Palestina/Lebanon

* * * * *
HOY HOY HOY
Inauguración de la exposición fotográfica de Kigra.
La cita es en el edificio del Congreso.

* * * * *
Recomendación cinematográfica de William:
Les Choristes.

Recomendación musical de Harry:
Louis Armstrong y Ella Fitzgerald con Let´s call the whole thing off.
You like potato and I like potahto... tirurituriruri....

viernes, 4 de agosto de 2006

Esquizoide

Mi terapeuta me dijo que dejara de ignorar a las voces que habitan mi cabeza.
Que no me haga güey, que mi otra personalidad se llama conciencia.

No creo.

lunes, 31 de julio de 2006

Qué feo ser pobre

Los días 5, 6 y 7 de octubre se presentan Les Luthiers en México.

Ese mes también se presenta Joaquín Sabina.

Me invitan a un concierto. Y no me puedo decidir.

* * * * *
Pasé rapidín a comprar arena y comida para gatos. Cuando llegué a casa, Harry me abrazó y dijo:"Hueles a Walmart".
Me fui a bañar sientiéndome sucia.
Ya no lo vuelvo a hacer.

* * * * *
Cumple de Fefé. No quiere obsequios sino pago en especie.
Ahí vengo.

sábado, 29 de julio de 2006

Post retórico

...el clima se puso feo como una Guayabera fajada...
Semidios

¿A alguien se le ocurre otra manera de decir "feo" en una forma tan linda?

viernes, 28 de julio de 2006

Súper post

Digan lo que digan de la película de Superman (como si las otras hubieran sido la octava maravilla), siempre es emocionante ver a Superman haciendo las cosas que Súperman hace. Sobre todo si tiene la musiquita de John Williams de fondo.
Pero la verdad, crecí creyendo -para volverlo a confirmar ahora- que Lois Lane le quitaba toda atención a Superman de asuntos realmente importantes. Y sigo pensando que la crisis en Medio Oriente habría podido resolverse desde 1978, sin los caprichitos y necedades de Lois.


* * * * *
No corría el año del 69, era más bien el verano del 82.
Yo tenía 6 años y era consumidora voraz de todas las películas que llegaban a los Cinemas Gemelos.
En vacaciones visitamos los puntos turísticos del clásico tour tercermundista: Disneyland, Universal Studios y Sea World (que no era Sea World... era algo así como Marine Land y ya no existe).
En Universal Studios había una atracción sobre Superman a la que de inmediato quise entrar. En mala hora. Era una explicación en vivo, directo y con personas del público, sobre la forma en que hacían volar a Superman en las películas.
Regresé lista para entrar a primaria.
Más madura y más triste.
* * * * *
Razones por las cuales sus gatos no deben ver Superman


¡Mira mi capa, soy Super Gandalf!

Cómo tiznados que no voy a poder volar. Si nomás me hacía falta subirme en un lugar más alto. ¿Con estas cajas bastará?

miércoles, 26 de julio de 2006

Mensaje a la nación

Hablé con William, el dueño legítimo de Alex y Hemingway son compas y quiere que haga llegar a ustedes las siguientes palabras:

Je… jejeje… Já… ¡Ja ja j aja ja já! ¡JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA!
Ejem…
El día lunes 24 de julio, mi madre escribió un texto sobre mí, su primogénito a punto de cumplir ocho años.
¿Y saben cuántos comentarios obtuvo el post? Cero. 0. Nada. Niet. Nothing.
Nadie dijo “Felicidades”, “Échale ganas con la guitarra”, “Te invito a jugar ajedrez”, “Te regalo un juego de x-box”. ¡Já! ¿Y así esperan que acceda a vender?
Esperaré.
Seis años de oscurantismo artístico y cultural nos depara el destino. Guardaré la obra y esperaré el momento justo para hacerla aparecer ante el mundo. Tal vez, entonces, pueda intercambiarla por un telescopio. O pagar mi carrera con ella.
O tal vez ustedes ya hayan dejado de escribir en sus blogs y se hayan puesto a trabajar como Dios manda y puedan hacerme una oferta mejor.
Veremos qué pasa primero.
William.

Bueno, palabras más, palabras menos.
Lo siento, Babel. Habrá qué recurrir a Kabeza para adquirir sus obras.

martes, 25 de julio de 2006

Subasta

No ha pasado inadvertida, ni para mí ni para otros lectores y fans de Kabeza, la creciente demanda por sus obras.
Como siempre, intentando responder al interés general, publiqué en el tagboard del Kabeza Times que yo tenía un original al que le podíamos poner precio.

La obra está en un formato de 8.5" x 11".
La técnica es bolígrafo de gel sobre cuaderno Scribe de matemáticas, rayado (muy importante, le añade cierto grado de dificultad) con resorte.
La obra corresponde a una etapa animalista del pintor, a la que pertenecen todavía sus más recientes creaciones.
Posee además un valor artístico extra.
El dueño de la obra, recurriendo a su experiencia como curador, se permitió algunas libertades artísticas que son evidentes para el ojo crítico y conocedor. Agregó colores, rellenó espacios y firmó nuevamente, para darle mayor énfasis al autor, claro está.
Además hay un detalle importante: la obra tiene algunas manchas. Es sangre. Sangre del pintor que en un momento de sublime inspiración, automutilóse para darle a su creación algo más de sí mismo, para vaciarse -digamos- y convertirse en creador y obra, Dios y hombre, Jor-El y Kal-El.
Si éstas no son razones suficientes para que empiecen a ofertar, observen por ustedes mismos la obra titulada Alex y Hemingway son compas.



Ahora sí... empezamos con un pesito... ¡Un peso a la una! ¡Un peso a las dos!... ¿quién da más?

lunes, 24 de julio de 2006

William está a punto de cumplir ocho años.
Es algo así como la mayoría de edad de la infancia.
Al menos es la edad en que le prometí a los niños enseñarles a cocinar, estar despiertos un poco más tarde y dejarlos ir a las calles aledañas a la casa.
Cuando se tienen ocho años, ya no se es el niño-bebé que se es todavía a los seis, a los siete.
Y cuesta mucho dar paso a la autonomía y a la independencia.
Y a la propia edad. (Cuando tienes un bebé o un niño de cinco años, sigues siendo una madre joven. Tienes un niño de ocho años, enorme e inteligente, y de repente, ya no eres tan joven.)
William es enorme e inteligentísimo. Juega al fútbol como pocos niños, empieza a tocar la guitarra, sabe dónde están todos los países del mundo, las montañas, los océanos; dialoga con su hermano sobre la existencia de las cosas, absorbe todos los libros que llegan a sus manos, es amable, cariñoso y justo.

Así, de repente, ya no tengo miedo de su entrada a esta nueva edad.
Tiene todo para seguir disfrutando de una saludable infancia y darle la bienvenida a la preadolescencia.

P.D. La lista de regalos incluye: un globo terráqueo, atlas, un telescopio y si quieren y no es mucha molesta, juegos del xbox.

viernes, 21 de julio de 2006

Se pueden traer todos los cd´s favoritos en el auto.
Se puede elegir escuchar los mp3 deseados desde la computadora.

Pero nada se compara a estar escuchando el radio y que de repente programen ESA canción.
A pesar de que tengas el cd a la mano y sepas que puedes escucharla en cualquier momento.

Qué sorpresa, en el rancho en que vivo, que programen O paraiso.
(Aunque luego pasen un especial de Estelita Núñez).

Qué chido.

¡Hey! Tengo una camarita abajo de mis links. Tómense una foto.
Idea cortesía del blog de Árbol de los mil nombres.

miércoles, 19 de julio de 2006

Mi hermano pequeño abordó anoche el autobús que lo llevará a vivir a Guadalajara.
Yo me quedé en casa con mis padres hechos un mar de lágrimas.
Mi papá recordó que él tenía la edad de mi hermanito cuando dejó el rancho para irse a vivir a Sonora. "Estoy pagando las que debo" dijo filosóficamente, recordando las lágrimas de la abuela. Luego reflexionó un poco y dijo "y si mi santa madre hubiera sabido en manos de quién iba yo a parar...". Como a mi progenitora no le melgan nada estos comentarios, le flamencó a mi padre un rotundo mofo.
Reímos.
Recordamos a mi prima Lupita que no quería que su hijo se metiera a un monasterio y le pedía que se quedara. El chico sólo contestó "Vade retro, Satanás".
Mi hermanito nunca dijo "Vade retro" pero la decisión ya estaba tomada.

Un saludo desde aquí y un abrazo que te dure hasta que nos volvamos a ver.

martes, 18 de julio de 2006

Una vez compré un celular a crédito. En el penúltimo mes de pago, me robaron el celular.

Tengo una sensación similar ahora.
No he ido al banco a depositar en mi tarjeta, pero los libros que compré se me van, se me diluyen...

Fefé dice que qué caso tiene leer tan rápido si no puedo recordar lo que leí.
No me pasa siempre, pero a veces me quedo parada frente al librero durante minutos que me saben a horas, tratando de recordar en cuál libro leí tal frase.
De todos modos, no leo para aprender. Y aunque lo de recordar puede ser útil (sobre todo recordar a quién le prestaste cierto libro que sigue ocupando un lugar virtual en el librero), tampoco leo para memorizar y recitar. Pero sería muy lindo tener a la mano, o a la cabeza, aquel poema que me encantó y decirlo bajito bajito, entre las sábanas, bajo un árbol, frente a un café... como personaje de algún libro.

Leo porque sí. Porque las letras se me van metiendo por los ojos, enlazándose unas a otras, conformando un hilo invisible que me atrapa entre palabras, las muy malditas y llegando a lugares de mi cuerpo adonde nunca imaginé que pudiera llegar el alfabeto.

A veces me libero.
Pero hay ciertas formas de esclavitud a las que gozosa regreso.




Terminé Hasta luego y gracias por el pescado (necesito enviar a impresión los otros libros) y Dioses menores (¡Wow! maravilla de libro). Ahora estoy leyendo Palinuro de México.
Mis impresiones hasta el momento:
1. La gran ilusión.
La expectativa y las preguntas.
2. Estefanía en el País de las maravilas.
La audacia y la sorpresa.
3. Mi primer encuentro con Palinuro.
La incertidumbre.
4. Unas palabras sobre Estefanía.
La belleza, el llanto, la emoción (literalmente, lloré).
5. El ojo universal.
La risa. La risa.
6. Sponsalia Plantarum y el cuarto de la Plaza de Santo Domingo.
La tía Amaranta y Las Causas de Borges.

Y hasta ahí voy.
Seguiré reportándome.


domingo, 16 de julio de 2006

Encuesta

Solicito ayuda para tener una discusión firme y argumentada con Fefé.
Sólo contesten la siguiente pregunta:
¿Por qué (con qué fin, motivo,razón) va un hombre o mujer a ver a un stripper?

Gracias.

jueves, 13 de julio de 2006

Los esperaba con ansia y desesperación.
Estaba a punto de demandar a la librería y a la mensajería.
Pero aquí están.
Dioses menores de Terry Pratchett (perdí una subasta en Mercado Libre de un paquete de literatura de "realidad alternativa" -fantástica- donde estaba incluido Mort, pero ya me la pagarán)
Hasta luego, y gracias por el pescado de Douglas Adams (a mí me gusta leer los libros en desorden, y qué).
Palinuro de México de Fernando del Paso. Los fragmentos que leí en un par de blogs me cautivaron.

Ahora sólo espero ganar la subasta por El Aleph y las Odas de Ricardo Reis.

Y a lo mejor hasta me pongo a leer.

viernes, 7 de julio de 2006

¿Alguno recuerda quién es el pequeño Harry?

Mientras limpiaba aquí y allá, caminaba de un lado a otro, desempolvaba esto y aquéllo, escuché a Harry en la sala. Tenía una libretita en la mano y la pluma en la otra. Y decía:
- A ver, Sr. Gato, platíquenos... ¿por qué lleva usted el nombre de Hemingway?
Y Hemingway: "Iauuu... (porque Hemingway tiene un transtorno lingüístico y no puede pronunciar la "M" - además de lo de la mutación y sus seis dedos).
- ¿Puede decirnos qué tuvo que ver con el secuestro de Gandalf el Gris?
- Iaau.
- Mmmm... Dígame Sr. Hemingway ¿qué hace en las mañanas mientras estamos en la escuela?
- Iiiiiiiau.
- Sr. Hemingway ¿tiene usted algún otro trabajo además de hacer enojar a la Srita. Perra Lula?
- Iauuu.

Yo ya estaba intrigadísima con este diálogo, no tanto por las preguntas, sino por las acertadísimas respuestas de Hemingway. Hasta que me asomé a la sala y vi a Harry patear ligeramente al gato cada vez que terminaba una pregunta.
Me reí como loca.

Está clarísimo. No queda más que seguirle los siguientes seis (doce, dieciocho, veinticuatro...) años, seguir trabajando cada día con la esperanza de que Harry y William no pierdan nunca la sonrisa ni la fe.

martes, 4 de julio de 2006

Tengo que hacer algo en este día aciago, aciago algo (licencia poético-jocosa, copy right de los queridos Les Luthiers).

Responderé la invitación del Sr. Árbol:

El catálogo de los olores.
En esto de los olores soy sumamente obsesiva. Quienes me conocen saben que incluso entre mis teorías tengo una con respecto al amor y su relación con los olores. Pero curiosamente me ha costado hacer mi lista. A ver qué sale.

1. El aroma de un carro nuevo. Esa combinación de plástico, alfombra y aire acondicionado. Deberían venderlo enlatado. Yo lo compraría.
2. El aroma del crayón azul de la marca Carmen. Me lleva de la mano las seis cuadras que separaban mi casa del jardín de niños. Pasaron muchos años desde el preescolar hasta que tuve ocasión de oler el crayón otra vez. Lloré.
3. Las sábanas de la cama después de una noche de secho, bechos y apapachos.
4. En invierno, mis vecinos de las rancherías cercanas, queman leña. El olor me transporta a campamentos de horas que pasaron volando, entre amigos, lluvia y café.
5. El agua de Lavanda de mi papá. No tengo que decir más.
6. Un olor singular, que era el que yo refería cuando contaba a mis amigas de "ese chico callado que conocí en la biblioteca".
7. Los hospitales y el tránsito que hice en varias ocasiones con un hijo en brazos, la impotencia antiséptica de los pasillos y uno esperando.
8. El ajo y la cebolla, friéndose despacito en la sartén, esté donde esté, me transporta a casa.
9. El jardín mojado y su aroma entrando por la ventana, me lleva a un sofá que compartí con mis hermanos algún verano lluvioso en Hermosillo.
10. La loción que usaba el primer chico del que estuve enamorada. No hay más lugar en ese departamento sensorial, que para esa loción.

Recuerden al hacer su catálogo, no repetir.
Suerte.

lunes, 3 de julio de 2006

A como yo lo veo

este 35/36 por cierto sólo nos indica un par de cosas: no sabemos dónde estamos ni qué rumbo deseamos llevar.
Kabeza ya hizo en su blog una biografía política que al parecer, muchos visitantes compartimos.
Cada uno tiene su propia historia personal, de descubrimientos, de decepciones y de certezas.
Cabría suponer que vamos creciendo en muchos sentidos.
¿Cómo se crece políticamente?
Hay quienes heredan creencias y elecciones.
Otros las van desarrollando.
Muchos naufragamos entre la información y la desinformación.
Pero un día alguien toma un periódico, lo lee y se da cuenta que las cosas no son lo que parecen.
Entonces se asoma al mundo y decide que lo que ha aprendido es insuficiente.
Así que sigue leyendo. En el camino se encuentra con que hay luchas afuera que no se había imaginado. Que hay personas inconformes, que no aceptan el status quo. Y se asoma y encuentra esa intertextualidad que sólo conocía en los libros, en la vida cotidiana.
Entonces sabe quién está en la lucha, quién defiende qué y a qué precio.
Un día, lo que ha leído y vivido le parecerá insuficiente.
Los actores políticos le parecerán insuficientes. Se harán necesarias más maniobras que sólo votar, no votar o anular.
Tal vez en ese momento surja una verdadera alternativa, porque estaremos en el lugar correcto, desde el cual estaremos seguros de qué rumbo deseamos que tome nuestro país.
Puede ser que entonces la democracia sea posible y seamos capaces de educar para que la iniciativa de los cambios que necesitamos, nazcan del lugar donde se requieren.
Pero muchos aún vivimos tras la ventana. Y no conseguimos ver ni siquiera la necesidad del vecino.

Hay que leer.

lunes, 26 de junio de 2006


Yo que me quejaba de no saber dónde estaban mis contemporáneos.
(La rola de fondo es de los Fabulosos Cadillacs)
Y no... no es ninguna loca. Es un señor bien macho al que le gusta ir a bailar a su cantina.

martes, 20 de junio de 2006

En exámenes

Haciendo algunos deberes en primaria, me encontré a Darío.
- ¡Mamá! ¡Ven a ver mi examen de Español! ¡Me saqué diez! ¡Ni una mal!
Después de los besos, los abrazos y las felicitaciones, y con el corazón henchido de orgullo, me tropecé con Alex, que salía radiante de su salón.
- Mamá, te tengo una noticia fantástica.
- A ver...
- Ya no soy el primero de la fila, ya soy el cuarto.
- Y... ¿el examen de Español?
- ¿El examen? ¡Ah! sí, me saqué diez. ¡Pero ya soy el cuarto de la fila!

* * * * *
Repasando Conocimiento del Medio.
- A ver, Darío, ¿cuántos meses tiene el año?
- ¿Cuál año?

jueves, 15 de junio de 2006

Final

¿Saliste de la sala en cuanto se acabó X-Men?
¿Tus compas no te avisaron que debías quedarte hasta después de los créditos?
Entonces te voy a ahorrar una lana, para que no tengas que regresar al cine.


Impresiones posteriores:
* A mí no me gustaría ser Anna Paquin. Un Oscar a tan corta edad echa a perder tu futuro.
* Pinche Halle Berry. Sigue igual de buena.
* No se puede decir lo mismo de Jean/Phoenix. Ya se veía medio jodidona en la película anterior. Es más, se veían mejor Magneto y el Profr. Xavier en la escena de 20 años antes.
* Rebeca-Romijin-Pepper-Dennis-exStamos... con ese azul a quién le importa que haya salido tan poco.
* ¿Vieron el clon de Punky Brewster?
* Magneto. Me encanta. Me encanta. Me encanta.
* Por culpa del Oso Bipolar, me reía cada vez que salía Wolverine.
* MAMÁ: No tengas miedo, Darío, es sólo una película.
FEFÉ: ¿No fuiste tú la que lloró cuando murieron _ _ _ _ _ _ y _ _ _ _ _ _?
MAMÁ: Shut up.
DARÍO: ¿Dios es un mutante?
.
.
.
.

miércoles, 14 de junio de 2006


John Aloisi
Delantero australiano
También tiene nacionalidad italiana.
(lo cual explica algunas cosas)
30 añitos. Yummi.
Y bien.
La primera y única vez que lo vi, fue por televisión. Lo confundí con una alucinación zappeana. Pensé que no existía.
Pero gracias a la amiga de Óscar Gabriel sé que ni estoy loca ni soy la única que piensa que John Aloisi es una obra de arte.
¿Ustedes creen que se parece al David de Miguel Ángel?

Yo me empiezo a convencer.

lunes, 12 de junio de 2006


Si los partidos de Fútbol fueran un continuo pretty-face-shot a Rafa Márquez, yo con todo gusto sería fanática. Pero cómo no.
Y ayer... pobrecito.
Lo vi entregar el banderín en el intercambio de recuerdos.
Mientras que el jugador iraní entregaba un cuadro bellísimo, imagino que alguna clase de artesanía nacional, Rafa volteaba a ver a sus compañeros con cara de adolescente en intercambio navideño. El típico adolescente al que siempre le va mal en los intercambios, y el día que regala cualquier mugrero, le dan algo muy bueno y no encuentra dónde esconderse o de dónde sacar algo más.
Así se veía Rafita con su banderín de la Federación Mexicana en la mano. Creí verlo haciendo señas a Kikin para ver si se había traído una botella de tequila o algo para completar. Pero ya no les dieron más chance. Qué pena.

Y hasta ahí vi el partido.

martes, 6 de junio de 2006

jueves, 1 de junio de 2006

Se sebó.

Y yo tan apurada estudiando el nuevo programa de Español, dándole carrilla a las editoriales para que me mandaran libros y sufriendo en el proceso de selección (¿Cuál elijo? ¿El que sugiere hacer un blog o el que sugiere escuchar un disco de Lila Downs? ¿El que trae el cuento que me gusta de Isaac Asimov o el que trae el de Ibargüengoitia?)
Sí. Realmente sufrí.
¿Y para qué?
Para que la RIES fuera firmada por el Secretario de Educación Física. Ya decía yo que una firma tan fea no podía ser de Reyes Tamez...¡Un Secretario de Educación!
Ya ni la chingan.

P.D. Casi, casi parece uno de esos incidentes cinematográficos de última hora en los que los errores terminan salvando el día.

lunes, 29 de mayo de 2006

Pregunta en un libro escolar de Alex:
¿Los animales pueden convertirse en personas?
Argumenta tu respuesta.

Respuesta: No, los animales no pueden convertirse en personas porque su ADN está diseñado para ser ADN de animales y no puede cambiar así nomás porque sí. Se necesitaría un cambio externo como un experimento o una explosión o algo para que se les modificaran los genes. Mientras tanto, van a seguir siendo animales.
Pero yo creo que las personas sí se pueden convertir en animales.

"¿Crees que mi maestra le entienda?"

domingo, 28 de mayo de 2006


Alguna vez, en alguna visita a una feria local, disfrutaba de unas deliciosas fresas con crema mientras veía los puestos de cobijas, vajillas y "tu nombre en un grano de arroz". Entre los puestos, los changarros de comida: papas fritas, banderillas, hamburguesas, tacos, hot dogs... Después de los puestos, le seguía la exhibición de animales: palomas, conejos, vacas y borregos.
Los diferentes aromas combinados me causaron unas náuseas horribles y no pude volver a comer fresas con crema durante unos años.
Me recuperé lentamente del incidente.
Me sentía plenamente satisfecha de mis progresos en el campo de la separación de olores, sabores y contexto.
Hasta hoy.
Había tres cajitas de fresas congeladas y un litro de crema en el refrigerador.
¿Qué más puede hacer una mujer sola en un domingo por la tarde, sino comer y ver televisión?
Todo iba perfectamente bien. El litro de crema a mi lado y las fresas en mi boca. Si percibía que las fresas estaban demasiado azucaradas, agregaba más crema. No me pregunten por qué. Funciona. Crea un cierto balance en los niveles de dulzura.
Y digo que todo iba bien, porque veía en la tele "100 greatest kid stars" mientras me congratulaba de no haber sido descubierta a temprana edad.
El problema fue ver quién ocupaba el primer sitio.
Sí, fue lindo eso de acordarse de "What you talking about, Willis?"
Pero ver a Gary Coleman cincuentón fue como volver a estar en la feria.
No fue agradable.
Auguro nula presencia de fresas con crema en mi vida por los próximos cinco años.
Y ya tiré el medio litro de crema que quedaba.

viernes, 26 de mayo de 2006

Amanecí muy preocupada.
¿Es que Dakota Fanning nunca va a crecer?

* * * * *
Siempre me pasa.
Me entero de las efemérides importantes cuando ya es tarde.
Pero no me vuelve a pasar.
Feliz Día de la Toalla, con un día de retraso.

miércoles, 24 de mayo de 2006

Pinche semana de...

Pero hay que ser optimistas y regocijarnos en las maravillas que la naturaleza nos ofrece en todas sus criaturas.


Ningún animal resultó herido durante la grabación de este video.

sábado, 20 de mayo de 2006

¿Las agencias noticiosas científicas envían los mismos comunicados de prensa a todas las editoriales? ¿Es para que, si compramos "Muy interesante" por ejemplo, no nos perdamos el artículo que también viene en "Quo" sobre la generosidad de los primates (además de otros tres artículos repetidos)?
¿Será, tal vez, que hemos dejado de avanzar tecnológica y científicamente por lo que no hay más novedades con las cuales llenar páginas de revistas?
Esto último fue lo que creí cuando leí este artículo sobre el instinto materno:

Del lado del corazón
Hace varias décadas los científicos habían observado que alrededor del 80% de las mujeres, (...) utilizan el brazo izquierdo para cargar a sus hijos. Sin embargo, no fue hasta hace unos años cuando se empezó a dar sentido a este comportamiento instintivo.
Las explicaciones en resumen:
* Los latidos del corazón materno.
* Los hemisferios cerebrales.
* El lenguaje y el hemisferio derecho.
* Intercambio de señales neurolingüísticas.

¡Jaladas!
Mientras me reía ante una investigación tan extenuante con respecto a un problema tan simple, vi bajarse de un auto a una joven mamá que luego tomó a su bebé con el brazo izquierdo. Con el derecho cerró la puerta del carro, se acercó a la puerta trasera, con su mano derecha desabrochó el cinturón de seguridad de su hijo de cuatro años y lo ayudó a bajarse del auto. Finalmente, con su mano derecha cerró las puertas con llave, tomó su celular e hizo una breve llamada telefónica.
¡Eso es todo, señores!
Usamos el brazo izquierdo porque con el derecho tenemos que hacer un chingomadral de cosas más. En lugar de ponerse a investigar cosas tan obvias, regresen a sus casas a ayudarles a sus pobres esposas, si las tienen o aún no los abandonan.

* * * * *
Alex va a tomar la semana que entra su primera clase de guitarra.
Dice que va a aprenderse It´s the end of the world as we know it para cuando se estrelle el asteroide Apophis en la Tierra en el 2036. (Revista Quo, No. 103, mayo 2006). Yo le digo que un asteroide con un nombre tan ridículo, no se merece una canción.

jueves, 18 de mayo de 2006

Edgarizada

Por cuatro años consecutivos había logrado componer una buena cara de perro bulldog cada vez que veía a mis alumnos acercarse sigilosos hacia mí, en los festejos acuáticos del Día del Estudiante.
Me debo haber ablandado, porque la única forma que conseguí de mantenerlos lejos de mí, fue con promesas de puntos extras en sus exámenes.
Pero me olvidé de aquéllos que no necesitan buenas calificaciones, de mis exalumnos y de dos maestros hijos de la chingada.
Esta mañana tomé una decisión muy importante: ponerme falda. Si los muchachos no respetaban mis canas, al menos que se concientizaran un poco sobre el peligro de la faldita.
Era un riesgo. O significaba un gran éxito que seguiría explotando posteriormente o un fracaso de dimensiones catastróficas.
Fue un fracaso.
Así que fui llevada a rastras hasta la alberca más cercana. Mis cincuenta kilos de peso se encuentran bien distribuidos y disfrazados, por lo que pensaron que sería una labor fácil arrojarme al agua. Lo que no saben es que mi centro de gravedad está situado justo en mi trasero. Sudaron los desgraciados. Y me rasparon las pompas bien bonito porque no podían echarme a la alberca. Y aparte de todo, toda la escuela vio mis calzones verdes.
El agua estuvo sabrosa.
Y en una nota relacionada...

Durante el pasado festejo del Día del Maestro, me fueron desaparecidos mi Populares. Me indigné, pero ni pedo.
El día de hoy volvieron a desaparecer los cigarros (Ya sé quién fue el cabrón) pero llegué preparada, con una segunda cajetilla que guardé cuidadosamente en la bolsa de mi falda. La misma falda con que fui arrojada al agua. Ahora tiene unos horribles manchones amarillos y yo no tengo cigarros.

En otra nota relacionada:
Un saludo a una maestra, nueva adquisición institucional, que se fue a la hora de los guamazos, tomó su camioneta para pasar entre la turba furiosa, se llevó a más de dos entre las llantas y se perdió en la polvareda del camino.

miércoles, 17 de mayo de 2006

Sin duda, mi escena favorita de la película.
Y un breve recordatorio del dvd que tengo que recuperar.

Actualiseichon!


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lunes, 15 de mayo de 2006


El sol estaba cerca del horizonte.
Las criaturas de vida más corta de todo Mundodisco eran las cachipollas efímeras, que apenas si duraban veinticuatro horas. Dos de las más viejas zigzagueaban sin rumbo fijo, sobre las aguas de un arroyo de truchas, discutiendo acerca de historia con algunos de los miembros más jóvenes de la nidada vespertina.
- En estos tiempos, el sol ya no es lo que era -dijo una de ellas.
- En eso no te falta razón. En las horas de antes sí que había un solo como debe ser. Era todo amarillo. No como esa cosa roja.
- Y también estaba más alto.
- Es verdad, tienes razón.
- Y las ninfas y las larvas te mostraban un poco de respeto.
- Muy cierto, muy cierto -asintió la otra cachipolla efímera con vehemencia.
- Yo creo que si las cachipollas de estas horas se comportaran mejor, todavía tendríamos un sol como es debido.
Las cachipollas más jóvenes escuchaban con educación.
- Recuerdo -prosiguió una de las moscas viejas -cuando todo lo que abarcaba la vista eran praderas.
Las cachipollas jóvenes miraron a su alrededor.
- Siguen siendo praderas -aventuró una de ellas tras un cortés intervalo.
- Recuerdo cuando eran praderas mejores -replicó bruscamente la vieja.
- Sí -asintió su colega -. Y también había una vaca.
- ¡Es verdad! ¡Es verdad! ¡Me acuerdo de esa vaca! Estuvo justo allí durante... oh, durante cuarenta o cincuenta minutos. La recuerdo bien, era marrón.
- Ya no hay vacas así a estas horas.
- Ya no hay siquiera vacas.
- ¿Qué es una vaca?- preguntó una de las jovencitas.
- ¿Lo ves?- replicó la cachipolla vieja en tono triunfal-. Así son las efemerópteras modernas. -Hizo una pausa-. ¿Qué estábamos haciendo antes de empezar a hablar sobre el sol?
- Zigzaguear sin rumbo fijo sobre las aguas -dijo una de las moscas jóvenes.

Terry Pratchett.
El Segador. 1991.

Cuando era una estudiante pobre (ahora soy una trabajadora pobre) vivía de los libros prestados. Mi dealer principal, el Queto, me prestaba algunas curiosidades que solía encontrar en librerías o ferias del libro en otras ciudades. Gracias a él conocí la serie de Mundodisco y Dragonlance.
Mi madre, compadecida siempre de mi pobreza, solía darme un billetito cuando me veía entrar a casa con mi cara de "Ya pusieron la feria de libros afuera de la uni..." No era una cara de felicidad, no. Era una cara de "Ten piedad de mí."
En uno de esos actos de misericordia, adquirí El color de la magia. Y desde entonces no había vuelto a ver un solo libro de Terry Pratchett ni en librerías ni en los remedos de ferias librescas que nos llegan de vez en vez.
La semana pasada me encontré en la Gonvill El segador y Dioses menores. Volví a ir, nuevamente sin dinero y ya no estaba Dioses menores. "Ya no me vuelve a pasar" me dije. Así que renté a Alex y a Darío un ratito a una pareja que estaban practicando para ser papás. Desgraciadamente con la rente de Alex, tuve que pagar ciertos destrozos de Darío. Ante mi cara de "Ten piedad de mí", Fefé decidió ayudarme, el muy mercenario.

Ya terminé el libro y como cada vez que leo un libro que me gusta, me pongo muy triste en las últimas páginas.
Sobre todo cuando, en este caso, de manera sutil y casi casi desprevenida, lees a la Muerte hablar sobre la vida.