martes, 29 de diciembre de 2009

Joder

No gana uno pa´disgustos.
Está uno tranquilo, disfrutando las fiestas, acá contento... cuando irrumpen en nuestra temporal complacencia cosas como éstas:

Ni los perros se aparean entre dos del mismo sexo: arzobispo


Lo bueno es que también aparecen cosas como éstas:

Carta a Monseñor (Pedro Miguel)

El debate en la calle (Ernesto)

Y nos sentimos menos solos.

lunes, 28 de diciembre de 2009

Post-Navidad

A sólo un par de días de pasada la navidad, el "espíritu navideño" comienza a decaer.
Empieza por los árboles decorados, a los que ya nada les queda bajo las ramas... si les quedaban ramas después de la reunión familiar, con niños, gatos y perros jugando alrededor.
Las calles lucen más vacías, sin el movimiento previo de gente volviéndose loca por llegar a los centros comerciales.
Las lucen se ven más opacas. Ya no recordamos encender las series de colores.
Y la gente sigue cruda y desvelada.

Lo bueno es que todavía nos quedan algunos días del maratón Lupe-Reyes.
Es lo que hace sobrevivible estas fechas.
En una semana más, los amigos de fuera comenzarán a irse y tendremos que esperar otro año para de nuevo volver a verlos.

Por eso hay que aprovechar.

Deslavados saludos post-navideños a todos.

miércoles, 23 de diciembre de 2009

Saturnalia

La vida no es bella.

O fea.

No es justa ni injusta.

Cuando hablamos de las vida de las hormigas, no decimos que su vida es perfecta o no. Y compartimos la misma vida con los insectos.
La vida es aquéllo con que lo que se llena.
Decía un artista que la vida es un lienzo enorme y que de cada uno depende qué plasmará en él.
Mi mayor anhelo es poder agregar algo al lienzo de los demás, que por aquello que agregue la vida de alguien sea más bella o menos fea, más justa o menos injusta.

Que el lienzo de todos ustedes esté lleno de color, que gracias a ustedes el mío tiene cada día un poco más.

Felices Saturnales.
Y también Feliz Navidad.



Lucky y Hemingway les desean una lata de atún de vez en cuando y un buen cojín todos los días. (Yo también les deseo un buen cojín)

Deben ser las vísperas

Hizo aire toda la noche.
Cuando estoy en la cama el viento me hace feliz. Me sé entre las cobijas, arropada y sin miedos.
Es en el día cuando no me gusta.

Amanecí recordando mis sueños. No me costó mucho. Nunca me cuesta mucho cuando sueño con ballenas.
Esta vez estaban muertas en la playa. No eran muy grandes y parecían tristes globos desinflados dejándose llevar por el mar.
En otro de mis sueños de anoche, entro a mi casa y la encuentro rodeada de peceras. Alguien las arma y cambia los peces de un lado a otro. Cuando yo lo intento hacer, los mato. De una forma o de otra.
Todos eran de color naranja.

Seguí en mi cama un rato más, recuperando todos los detalles. Por la orilla de la ventana entraba un haz de luz que se reflejaba fuertemente sobre la pared. El viento tiraba cosas y empujaba a los retazos de nubes de un lado a otro. Algunas veces pasaban ante el sol causando que la luz reflejada en la pared disminuyera en intensidad. Curiosísimo el efecto del nublado. Parecía que en esos segundos sin luz, todo se callara, el viento se aplacaba y eso me hizo sentir mejor.
Fue entonces que me levanté.
Decidí que pondría papel sobre las ventanas, que no entrara el sol, que el viento no me molestara más, que no hubiera más ruido.
Fui a la ventana de la sala con el papel y la cinta en la mano y lo que vi me encantó: la calle llena de hojas de los últimos árboles. Los que resistieron más. Los más fuertes que se aferraron a su vestido amarillo y dorado. Mi vecina perseguía hojas con su escoba y recogedor. Su afán de limpieza a veces amenaza mi banqueta, cosa que me inquieta. Pero en esta ocasión ella estaba perdiendo, caminando de un lado a otro tras las hojas, como si ante su voluntad se fueran a detener sólo para dejarse amontonar dentro de bolsas y ser arrojadas a la basura.

Me reí con tantas ganas que tuve que agradecerle al viento que me sacara de la cama.

Se me olvidaron incluso las ballenas.

martes, 22 de diciembre de 2009

Ramillete

Diciembre 22.

Anoche me desperté por culpa de la sed y no me pude volver a dormir por culpa de los pendientes.
Resueltos los envíos de tarjetas, paquetes, los depósitos bancarios, una compra navideña...
Me faltan como diez.

Las tiendas hasta la cola. Pinchi gente ¿por qué no hacen las compras con anticipación?

Dejé a medio pintar un mueble ayer y olvidé pasar por más pintura.
¡Ah, porque me puse a pintar cosas estos días! Baño, cocina y muebles. Que no se diga que ando de ociosa.
Me gusta comprar en Comex. Los colores tienen los nombres más lindos: Malvavisco, Remedios Varo, Barcelona, Cuento, Juego, Aruba, Flan, Rayuela...

Ayer hice el examen MTELP que me requirieron como parte del proceso de selección, en el trabajo que les platiqué. Se me da bien el inglés pero no me fue como hubiera querido.
Ñé.

No ha llegado un CD que le pedí a Fefé como regalo de navidad.

Esto amerita un café.
Salud.

viernes, 18 de diciembre de 2009

Hace ya unos ocho años, recién saliendo de mi trabajo, me encontré con que mi Jetta-Atlantic modelo 80 había sido vilmente atacado. El vidrio del lado del conductor yacía hecho trizas en el suelo y en el asiento y el estéreo había desaparecido. Con el casete (casete ¿eh?) de Tangos de Eugenia León.
Me sentí de la rechingada. Me fui llorando todo el camino a mi casa y elegir qué hule ponerle mientras le comprábamos el vidrio nuevo, fue uno de los momentos más trágicos de mi vida.

* * * * *
Anoche Fefé llamó saliendo de su posada.
Mi carro había desaparecido (el suyo está en el taller) con el disco "Pasional" de Eugenia León puesto y muchos muchos más.
Procedimos de la forma adecuada: 066, seguro, denuncia en previas y llamadas a los conocidos en algunas instancias judiciales.
No me sentí tan mal. Sólo pude pensar en que Fefé estaba bien, que los regalos de navidad de los niños --los traíamos en la cajuela-- ya los habíamos sacado un par de días antes, que como quiera los niños ya estaban de vacaciones, que ya llegó la pieza del auto de Fefé para su reparación, que el carro tiene seguro...
Y sí lloré un poquito... había una sudadera nuevecita de William en el auto.
Pero luego solté la carcajada.
-- ¡Era el carro! ¡No eras tú! ¡No era tu trabajo!
Igual que ustedes, Fefé tampoco entendió.

* * * * *
Tengo una idea, que ya he compartido antes aquí, sobre cómo funcionan las cosas. O al menos, cómo nos han funcionado a nosotros. Nunca nos ha faltado nada y cuando hemos estado en situaciones difíciles, algo ha pasado, algo ha llegado. Todas las cosas buenas que nos han sucedido (no ha habido de otras) han llegado cuando eran necesarias.
Hace unas semanas apliqué para un trabajo. No había muchos datos al respecto en la página de empleos. Mandé mi CV y me olvidé. Hace una semana me llegó un correo dándome información sobre el proceso de selección para una de las cuatro plazas que habría de dicho trabajo. Según la información que me dieron, mi CV fue de los elegidos en la limpia inicial. Luego llegó un segundo correo, con la descripción del puesto y las condiciones generales de trabajo. Me emocioné mucho cuando lo leí. El trabajo es en una organización importantísima y cuando vi el sueldo, le dije a Fefé "Cuida tu trabajo, a lo mejor te despiden". Con ese correo realicé un examen psicométrico cuyos resultados me permiten seguir como candidata pues mi perfil es compatible con el puesto. Ahora sólo me falta un examen de inglés y una evaluación presencial en enero.
Considerando nuestro historial no me quedó duda que el trabajo llegaría porque era necesario. Sólo me faltaba saber por qué sería tan necesario.
Por eso me reí.
Porque tal vez la perdida del carro no es más que la oportunidad que el universo estaba esperando para darme algo más. No me importa quedarme sin vehículo. El puesto para el que estoy como candidata me ofrece en un solo paquete mis aspiraciones en cuestiones profesionales y mis convicciones en cuestiones sociales.

Pobres cuates los que se llevaron mi auto.
No les gustará mis cd´s.
Ojalá que les paguen lo suficiente para darle a sus hijos una buena navidad.



EDICIÓN DE ÚLTIMO MOMENTO

Acaba de llegar Fefé.
Lo hallaron.

Demonios.

martes, 15 de diciembre de 2009

Virtuosa

Entonces Fefé me dijo "Llévate la licuadora" y yo contesté: "No, no, la mía todavía aguanta" y él otra vez "Llévate la licuadora" y yo que no y que no.
Llego aquí, intento hacerme un licuado y que no funciona la pinche licuadora.

Pecaré de vanidad, pero de humilde nunca jamás.

lunes, 14 de diciembre de 2009

En el Chuco

Una vez al año hacemos el éxodo tradicional de toda la raza de frontera para ir al Chuco por los crismas guifs y la ropa de temporada.
Pese a que la frontera me queda a un poco más de 300 km., aun así nos resulta favorecedor el tipo de cambio. Más o menos en el cuarto regalo comenzamos a ver el ahorro que supone comprar algunas cosas allá, considerando claro los gastos de gasolina, casetas y demás.
(Iniciando mayo también hacemos otro viaje, el de la ropa de verano. Durante mucho tiempo tiempo compré ropa en México y hecha en México, pero la verdad es que no soy rica, así que hay que comprar en dónde el presupuesto permita).
En estas salidas los enanos siempre nos acompañan. Sería más barato dejarlos aquí, menos agotador para ellos y menos estresante para nosotros, pero la verdad es que nos agrada el bulto que hacen. Son una excelente compañía y uno no sabe lo que se pueden perder en la salidita si se quedaran aquí. Por ejemplo, si se hubieran quedado aquí este fin de semana no les habría tocado ver un coyote a escasos metros de ellos o la lluvia de estrellas anoche. No les habrían surgido mil preguntas que dan lugar a muchas respuestas y discusiones, ni habríamos cantado juntos el disco completo de Aleks Syntek.
Todo esto a cambio de qué... ¿un berrinchito? ¿la retahíla del "ya vamos a llegar"? ¿los "coras" para las máquinas de dulces o de refrescos?

Es el pequeño precio que hay que pagar.

Y hablando de los crismas guifs.
Uno sabe que los hijos están creciendo cuando todos los regalos navideños caben en una bolsita de plástico y todos traen un cable USB incluído.

jueves, 10 de diciembre de 2009

En el desayuno

Mientras Fefé servía el café esta mañana, di mi paseo de rutina en internet por los encabezados de algunos periódicos, las actualizaciones de blogs y mis correos.
Después me puse a platicarle sobre Palabras de arena y la propuesta tan interesante que traen en materia de fomento a la lectura. Claro que también le hablé sobre el Pelos pues no hubiera llegado a la página de Palabras de arena si él no hubiera publicado las excelentes fotografías que ha tomado en las presentaciones de las chicas. Por supuesto también le dije de las convocatorias que hace año con año para apoyar asociaciones y albergues, y del trabajo que se avienta recolectando y entregando los donativos. Luego vi que Pedro Miguel había actualizado la historia por entregas que me tiene sin sueño y le comenté a Fefé sobre cómo incorpora en su narración los acontecimientos sociales que se están presenciando día con día en nuestro país. Le enseñé el cartón de Montt y reímos ante el ingenio de este señor.
Se nos acabó el tiempo y él se tuvo que ir a trabajar, no sin antes decirme que me había despertado muy conversadora.

Pues sí.
Lo que también quería contarle eran las últimas noticias: los treinta ejecutados, los asaltos, los aguinaldos de los diputados...
A veces uno tiene que hablar y hablar para evitar que salgan las otras palabras, las que muestran otra parte de lo que se siente, el temor ante la inseguridad, el dolor ante tantas muertes y la impotencia ante la incapacidad.
Opté por omitir algunas cosas y qué bueno.
Qué bueno porque hay más.
Hay gente que trabaja y no sólo hace lo que le toca. Hay gente que hace cosas por los demás sin que le paguen por ello. Hay gente que entrega su tiempo por lo que cree. Hay gente con convicción en las letras, en las personas, en que el cambio es posible.
Eso es lo que yo ahora quiero leer cada mañana y no la mierda nuestra de cada día.

* * * * *
Gracias a todos ustedes que hacen ese deseo posible. Gracias por acompañarme por medio de sus textos, sus lecturas y sus comentarios. Si Fefé y yo hubiéramos tenido más tiempo esta mañana, los habría presumido a todos.


* * * * *
La confirmación que esperábamos, la condena de la CIDH sobre el caso del Campo algodonero.

Lee las notas aquí:

El Economista. Estado violó garantías en feminicidios de Ciudad Juárez: CIDH
Univisión.com: CorteIDH condena a México por asesinato mujeres
Agencia EFE: La CorteIDH condena a México por los asesinatos de mujeres en Ciudad Juárez
CNN: CIDH oficializa condena contra México


miércoles, 9 de diciembre de 2009

Navidad y maracas

Hace unos días mi mamá me preguntó que por qué no había yo salido en algún bailable escolar.
-- Claro que salí. En tercero de primaria participé en una tabla gimnástica; en cuarto, en un bailable veracruzano y en sexto, en una polca norteña.
-- No lo recordaba.
-- No fuiste a ninguna. (Y mírenme, tan sana y cuerda como cualquiera)
Esto lo platicábamos porque comentábamos sobre el festival navideño de mis hijos, que después de extenuantes sesiones de ensayos se presentó ayer.

El año pasado la escuela presentó el Cuento de Navidad (con William como Ebenezer Scrooge) y este año decidieron no sufrir más y alguna de las maestras, bajo la influencia indudable de algún narcótico, psicotrópico o sedante, propuso hacer un show donde los grupos se disfrazaran de película de Disney y bailaran un número navideño.
La cosa quedaba más o menos así: Alicia está tomando el té y celebrando el no cumpleaños con el Sombrerero Loco cuando llega la Reina de Corazones muy enfadada diciéndoles que no deben celebrar el no cumpleaños sino la navidad. Acto seguido sale la baraja y cantan Jingle Bells.
Alicia tuvo suerte. A Blanca Nieves la mandaron a celebrar navidad a Estados Unidos junto con los enanos y los animales del bosque vestidos de cowboys porque cantaron Christmas in Texas. Peor aún le fue a Manny el Mamut, que con no sé qué canción tuvo que tocar las maracas.
Y así por el estilo.

Yo llegué sola a la presentación. El resto de la familia estaba trabajando. La comadre quedó de llegar pero se le hizo un poco tarde y en ese ínter yo no sabía qué hacer. Quería carcajearme pero todo mundo estaba o muy solemne o sonriendo con caras de "ahhhh, qué bonitos...". ¡Carajo, pero si no era para sonreír, era para tirarse al suelo de la risa! Y me hubiera visto muy mal haciéndolo sola así que apuré a la comadre para que llegara, si no a tirarnos al suelo, al menos para descargar las burlas y comentarios que se me estaban atorando en el espíritu. Y no por los niños, sino por todo el concecto... o sea, sí me entienden ¿no? Porque los niños estuvieron geniales. Los disfraces, ni se diga. Mucha razón tuvo mi comadre al decirme que ahora las cosas estaban muy difíciles para los papás. Antes le plantabas a la niña un par de trenzas y un vaso con agua en la cabeza y ya estaba lista para el bailable. O le ponías una pañoleta al niño en el cuello y el sombrero del abuelo, y ya estaba listo para la Bamba. Ahora no... es complicado, competitivo. Y las tiendas de rentas de disfraces hacen su agosto, no se vaya el niño a traumar de por vida porque Juanito sí se veía como carta de baraja española.
Otro detalle curioso, precisamente respecto a la atención que damos ahora a los niños y las niñas, fue el hecho de que no faltaran niños y que los progenitores, papá o mamá, estaban ahí.
No siempre ha sido así. Antes el interés de los adultos recaía en lo que ellos consideraban importante de y para nosotros y no siempre era lo mismo que nosotros como niños pensábamos o sentíamos.
Para bien o para mal ha habido cambios, aunque todavía nos falte mucho para que en acciones y no sólo en pronunciamientos, la infancia esté plenamente protegida y tenga la valoración que le damos a cualquier persona adulta, es decir, que tratemos a niños y a niñas como Personas.

Me reí mucho durante el show, es cierto, excepto cuando salieron mis hijos a escena. Ahí adopté rápidamente la cara de mamá y me sentí bien orgullosota de Harry disfrazado de ardilla con sombrero vaquero y siguiendo el ritmo de la canción sin fallar en los pasos del baile. Esto no es poca cosa. Harry heredó mi deplorable psicomotricidad, así que bailar sin errores es un triunfo físico-intelectual para los dos. ¿Y qué puedo decir de William? Me pasé el día anterior haciendo una especie de armadura mientras mi suegra cosía la parte cosible del traje. Era una cosa como así. Yo no sé usar agujas ni hilo, pero dénme fomy, silicón, grapas y cinta canela, y puedo hacer maravillas. Nos quedó chido el trajecito y duró hasta el final de la función. Yo le había dicho a William cuando llegó al auditorio que no se moviera mucho, no corriera, no saltara, no se agachara, no fuera al baño, no aplaudiera, no bailara, no se inclinara y no respirara, al menos antes de su número, no se le fuera a descuajeringar el disfraz. Y yo creo que me hizo caso porque le aguantó. ¿Ya les dije que se veía guapísimo?

Papases y mamases del mundo: hay que ir a los festivales de los hijos. Perder un día de sueldo no es nada comparado con lo que les va a salir el terapeuta en el futuro.

Oferta expirada


Rían.

(Ahí tá, Pelos)

lunes, 7 de diciembre de 2009

De pelos

En las imágenes que poseo de mi vida hay pocas donde me vea con el cabello largo.
Fueron pocas, en realidad y todas concuerdan con momentos raros en mi vida: mi etapa en la secundaria, una pequeña parte del bachillerato y otra pequeña ya como mujer adulta.
No sé cuál sea la relación, si el cabello hace al momento o el momento al cabello.
No sé si por sentirme rara o extraña me dio por dejarme el cabello largo y así sentirme normal; o si al dejarme el cabello largo, me sentía rara y ajena a mí.

Hace un par de años logré llegar a ciertos acuerdos con mi cabello, le marqué límites y le dejé muy claro que no me definía. Fue la última vez que me dejé crecer el cabello.
Hoy regresé a la estética. No hubo ninguna crisis existencial que me empujara a ello, nada más se me ocurrió y me puse a hacer un balance de las ventajas que me ofrecía el cabello largo:
* El glamour. (Phrttttt... le sirvió a la Nacha, a mí no me funciona)
* La feminidad. (Ésta me dio risa)
* La versatilidad de poder rizarlo o alaciarlo. (Compré secadora, alaciadora y pinza. No se me da)
* La comodidad de poder usarlo en una coleta si no tenía tiempo de otra cosa. (Básicamente así lo traje todo el tiempo)

Y claro, también las desventajas:
* Las cantidades de shampoo y acondicionador usadas en cada baño. (Tengo mucho mucho cabello)
* El tiempo que se requiere para secarlo y la energía que se gasta. (Más en invierno, cómo me da flojera)
* Los dos paquetes de tinte tapacanas. (Y el cochinero que hacía con cada teñida)
* El tiempo que hay que dedicarle para traerlo decente. (Y yo soy de naturaleza indecente)
* La molestia que ocasiona en ciertas maniobras. (Que no pienso relatar aquí)

No voy a mentir. La verdad no pensé en nada de esto cuando salí corriendo con mi estilista y le dije: "Lo quiero como Natalie Portman después de Vendetta, y con cuidado para donar los cadáveres de pelo al teletón".
Pobre mujer... mi estilista, no Natalie ni Lucero... bueno, Lucero sí. Pero mi estilista más, que no se animaba a cortar el primer mechón y cuando lo hizo soltó una risita nerviosa y se alejó rápidamente de mí, esperando supongo, que yo adquiriera conciencia y que la atacara con las tijeras de desgrafilar.
No lo hice. En lugar de eso, con cada mechón que caía al suelo se iba yendo cada monserga de las que arriba describí. Y la parte más bonita fue que no pude ver ninguna desventaja de traer el cabello corto, excepto por la reacción de mis amigas ante mi decisión, la cual podría resumirse en un: Chale.

Ya se acostumbrarán.
Y yo también.

Chocheando

Veo con trágico desdén el inicio de esta semana.
Después de unos meses de bastante agitación y actividad, tendré finalmente unos días de tranquilidad y no sé si eso sea bueno para mi salud.

La semana pasada salí de la ciudad a dar un taller. Pensé en disfrutar la que sería mi última visita al pueblo donde estamos haciendo la investigación. El viaje estuvo muy bien, la compañía agradable, la comida deliciosa y el taller, muy interesante. El detalle estuvo que esa mañana amanecí sintiéndome ligeramente mal y tomé la sabia decisión de ingerir más agua. Pero después, claro, no de inmediato, o sea, bebí tres cafés por la mañana, eso es casi un litro de agua ¿no? Y ya a medio taller me comencé a sentir muy muy muy mal. Mi acompañante se ofreció a manejar para que yo descansara, pero la verdad es que ella iba bastante nerviosa con los acontecimientos de la semana anterior (fue organizadora del Encuentro y me contó que recibieron cobardísimas amenazas anónimas) y me dio pendiente soltarle el carro. De camino nos detuvimos en una botica donde compré antibióticos y analgésicos, lo que hizo el viaje ligeramente menos doloroso.
Sigo en tratamiento, tomando mucha agua, yerbas y tronquitos que hacen bebidas psicodélicas.
Y con todo hoy desperté con molestias en el estómago.
Fefé dice que fue el salmón, los persimonios y la granada que me cené anoche. Pero yo sé la verdad.
Lo que me hace daño es la perspectiva de inactividad de las próximas tres semanas.

Intento rehabituarme.
Hoy regresé a la cama después de despachar hijos y marido. Estuve viendo esta película y más tarde tal vez me ponga a desarrollar el último ensayo de un curso de especialización que estoy haciendo. También debo terminar de hacerle el traje de Li Shang a William para el festival navideño --no sé coser, pero tengo mucho fomy y una gran cantidad de tubos de silicón--. ¡Ah! Y Harry necesita probarse un disfraz de algún animalillo silvestre porque va a salir en una escenificación de Blanca Nieves, y además al disfraz hay que agregarle sombrero y botas porque van a bailar una canción country. Pachequísimo el asunto. No veo todavía la relación con la temática navideña.
Lo que haré será administrar mis actividades para no sentir que no tengo mucho quehacer y así estar más saludable el viernes que es la posada de las Musas de Botero (anteriormente conocidas como Gordas Golfas).

Pero antes... (la rehabituación va bien) veré una adaptación bien fumada de una obra de Shakespeare que están pasando en la tele --aunque no tan fumada, lo digo con orgullo, como nuestro Hamlet en el Ensamble.

Bonito inicio de semana.

viernes, 4 de diciembre de 2009

El caldo

El año pasado, a mediados de noviembre, salimos con rumbo al rancho de Fefé --hijo predilecto de Cuchillo Parado (no es albur, puse enlace a Wikipedia)-- para festejar el 98 aniversario del levantamiento armado (Cuchillo es una de las chorromil localidades que se disputan el título de cuna de la revolución).
Después de visitar algunos parientes, Fefé dijo "Estamos bien cerca de la frontera ¿vamos a Presidio?". ¿Y qué hay en Presidio? Nada. "Bueno, vamos a Alpine, que los niños conozcan la universidad". Y pues agarramos camino. Ya estando del otro lado decidimos mejor irnos hasta White´s City a visitar las Cavernas de Carlsbad. Llegamos de noche y por la mañana hicimos una visita a los murciélagos. Pensamos regresarnos pero... ya veríamos qué encontrábamos en la carretera. Lo que nos encontramos fue el pueblo de mis sueños, lo más parecido a Cicely que me hubiera topado. Cloudcroft está en Nuevo México, muy cerca de Ruidoso. Días antes había nevado y se podía apreciar todavía nieve en algunos puntos del pueblo. Cuando abrimos la puerta del auto para bajarnos a comer en el Texas Pit, casi nos fulmina la temperatura. Estaba haciendo un frío de la rechingada y nosotros andábamos muy otoñales todavía, con nada más que un suéter ligero. Nos metimos a madre a la cafetería y encargamos lo más caliente que encontramos en el menú. A mí me trajeron un plato enorme de un caldillo de carne delicioso que a los minutos de empezar a comerlo hizo que regresara mi congelada alma al cuerpo.
La comida, los chocolates calientes, los pastelitos y la conversación con Blanca, la mesera, convirtieron esa parada en lo mejor del viaje. Ahí decidimos que no iríamos a Ruidoso, no llevábamos la ropa adecuada, pero nos iríamos a Alamogordo al Museo de Historia Espacial y luego de unas compras, finalmente a casa.

El recuerdo de ese caldillo me ha estado persiguiendo desde que me desperté. Los 2° C con los que amanecimos me hicieron decidir el menú de hoy.
Tengo todo preparado: la carne, las verduras, los pastelitos.
Ahora sólo falta comenzar a cocinar y con los aromas de la comida, rememorar las pequeñas travesías que conforman la memoria de lo que somos.

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Sigamos

Fin de siglo

«La sangre derramada clama venganza».
Y la venganza no puede engendrar
sino más sangre derramada
¿Quién soy:
el guarda de mi hermano o aquel
a quien adiestraron
para aceptar la muerte de los demás,
no la propia muerte?
¿A nombre de qué puedo condenar a muerte
a otros por lo que son o piensan?
Pero ¿cómo dejar impunes
la tortura o el genocidio o el matar de hambre?
No quiero nada para mí:
sólo anhelo
lo posible imposible:
un mundo sin víctimas.

Cómo lograrlo no está en mi poder;
escapa a mi pequeñez, a mi pobre intento
de vaciar el mar de sangre que es nuestro siglo

con el cuenco trémulo de la mano
Mientras escribo llega el crepúsculo
cerca de mí los gritos que no han cesado
no me dejan cerrar los ojos

José Emilio Pacheco



Las cosas terribles insisten en seguir sucediendo.

Dice Todavía que es difícil disfrutar la vida sin sentirnos un poco culpables ante tantas desgracias. Pero también que somos humanos y en el reír asoma la esperanza.

Yo tengo muchas cosas por las cuales sentir esperanza y ser feliz.
Hoy voy a darme la oportunidad de sentime muy contenta por la entrega del Premio Cervantes a José Emilio Pacheco. Y para quitarme lo sombría, les dejaré otro de sus poemas que me encanta:

La diosa blanca

Porque sabe cuánto la quiero y cómo hablo de ella en
su ausencia,
la nieve vino a despedirme.
Pintó de Brueghel los árboles.
Hizo dibujo de Hosukai el campo sombrío.

Imposible dar gusto a todos.
La nieve que para mí es la diosa, la novia,
Astarté, Diana, la eterna muchacha,
para otros es la enemiga, la bruja, la condenable a la hoguera.
Estorba sus labores y sus ganancias.
La odian por verla tanto y haber crecido con ella.
La relacionan con el sudario y la muerte.

A mis ojos en cambio es la joven vida, la Diosa Blanca
que abre los brazos y nos envuelve por un segundo y se marcha.
Le digo adiós, hasta luego, espero volver a verte algún día.
Adiós, espuma del aire, isla que dura un instante.

martes, 1 de diciembre de 2009

De luto

Asesinan a hija de activista chihuahuense

(Chihuahua).- La hija y sobrina de líderes sociales en Chihuahua fue asesinada por sujetos armados que la raptaron cuando viajaba por la carretera La Junta-San Juanito-Tomochi el pasado sábado 28 de Noviembre.

Se trata de Flor Alicia Gómez López de 23 años de edad, sobrina de Alma Gómez Caballero, activista de la organización Justicia para Nuestras Hijas y el Centro de Derechos Humanos de la Mujer, y de Eduardo Gómez, de El Barzón.

El secuestro de la joven fue perpetrado por sujetos encapuchados el sábado 28 hacia las 15 horas en el entronque de la carretera La Junta-San Juanito-Tomochi, y dio lugar a una búsqueda que concluyó con el hallazgo de su cadáver, el domingo por la mañana, a unos 200 metros de donde se la llevaron.

Flor Alicia viajaba en una camioneta con los miembros de la familia que la hospedaba en Tomochi (donde trabajaba de educadora en un jardín de niños), cuando cuatro sujetos armados les marcaron el alto y tras golpear a los acompañantes huyeron con la joven en el mismo vehículo.

Al día siguiente apareció el cuerpo de la víctima con una herida de bala y huellas de abuso sexual. Este lunes diversas organizaciones femeniles y humanitarias condenaron el asesinato y exigieron a las autoridades que lo aclaren.

La abogada Luz Estela Castro Castro, coordinadora del Centro de Derechos Humanos de la Mujer, advirtió que se vigilará de cerca la investigación del crimen y se condolió de los familiares de la joven profesionista, entre ellos destacados activistas por los derechos de las mujeres.

Según Castro Castro, el atentado contra Flor Alicia demuestra la vulnerabilidad en que se hallan las chihuahuenses, especialmente las profesoras que trabajan en comunidades rurales, donde son acosadas por caciques, narcotraficantes y policías. Hace dos meses, recordó, fue violada y asesinada una educadora del municipio de Guasaparez.

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Publicado por: Pamela Jáquez Rodríguez
Fecha
: 2009-12-01
, 08:28:00


Algunos enlaces que encontré:

Cimac Noticias

Comunidad Escuela Normal Superior

Carta doliente a Marisela Ortiz

Solidaridad con Marisela Ortiz


Los amores incómodos

Te tapas, te mueves, te destapas, te quitas, te acercas, te alejas, qué frío, te envuelves, te pegas, levantas, bajas un poco, buscas bajo las sábanas, te ahogas, te sales, te metes...

Invierno es la temporada de los amores incómodos y las posiciones ridículas.

Pero qué amores tan sabrosos son.

viernes, 27 de noviembre de 2009

Fotos pues


Cortesía de mi comadre.

Yo soy la Nacha

Pues sí.

Anoche fue la noche.

¿Nervios? Yo me calmé un poco después de que ensayé el número que más me preocupaba con mi compañero de canción. Ya que dio el visto bueno (porque además es el director) me sentí bien, sin ansiedad, cómoda... Lo demás fue divertirme.
Es cierto que algo mágico tienen los escenarios. Transforman a las personas. Recuerdo el caso de mi amigo A, que hace ya muchos años, cuando ensayábamos Les Miserables, se paraba frente a la pared y ahí cantaba, para que nadie lo viera ni lo escuchara. Quienes aún no lo conocíamos bien, temíamos por su actuación. Pero el día del estreno... wow... ¡qué voz y qué presencia! Bastante bien para un chavo que de niño todo mundo pensaba que era autista.

Hubo errorcillos, humanos y técnicos. De los técnicos salimos mejor parados con improvisación. Los humanos hay que superarlos.

Ayer antes de la presentación todos queríamos que el tiempo pasara y fuera domingo por la noche. O que no pasara en absoluto y pudiéramos ensayar y ensayar hasta que quedara perfectamente montado. Ahí sí no hay magia y hay que hacer lo que se puede hacer.
Después de la presentación nos dijimos, que bueno... podemos hacerlo nuevamente y seguramente será muchísimo mejor.

Ya sé lo que pasa después.
Lo que sucede después es que ya no quieres que la experiencia se acabe, que los viejos amigos regresen a sus ciudades, que a los nuevos ya no los vuelvas a ver.
Qué gente fui a encontrar y reencontrar... personas que te conocen de una semana y te dicen "te quiero", gente a la que quieres y con quien sientes que nunca te has desconectado a pesar del tiempo y distancia, gente de la que te has separado y cuando la vuelves a ver, no puedes hacerlo si no es con ternura y nostalgia de aquella buena amistad que alguna vez hubo, gente que está ahí presente en primera fila para aplaudir y decirte que lo hiciste bien (gracias, comadre --pequeño riviu en el enlace--)

¡Qué tumulto de emociones!

Quedan todavía tres funciones.

Esta noche mi Nacha será una mejor Nacha.
Lo prometo.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Que tengo que soltarme más...

Y entonces dije, nel, esto no es para mí.
¡Claro, qué fácil! Soltarse... siempre y cuando no seas la persona más apretada del mundo.

Cuando comencé con los sueños tipo "No vino nadie al concierto" o "Estoy desnuda en el escenario y vino mucha gente" o "Estoy pariendo y es la cosa más extraña porque no tengo matriz, así que lo siento pero no voy a poder estar en el concierto" o el sueño aquel de la ola gigante que me aplasta o el otro en el que Fefé se fractura la nariz (todavía no sé qué significa, pero de que tiene relación la tiene) empecé a dudar de mi participación en el Ensamble. Pero anoche, después de repetir como veinte veces uno de mis números sin mejoría aparente, tuve que detenerme y preguntarme qué chingados estaba haciendo ahí. Ya no era duda. Era una absoluta convicción en mi absoluta falta de convicción.
A mi pregunta no venían respuestas sino únicamente quejas de mi ego y de mi alter ego (con quien por cierto estoy muy enfadada ¿por qué mi alter ego no es vanidoso y con gran personalidad y en cambio es tan inseguro como mi ego?).

Hoy a la hora de la comida los hijos me contaban sobre sus experiencias en los ensayos del festival navideño que habrá antes de salir de vacaciones: Harry estaba molesto porque las niñas se burlaban de ellos, y la maestra decidió ir sacando a quien no le saliera el bailecito hasta que no quedó ningún niño en escena. William contaba que las niñas de su salón empezaron a reírse de ellos y entonces los niños se distrajeron y comenzaron a usar los palos que llevaban como espadas y se pusieron a pelear entre ellos hasta que la maestra tuvo que cancelar el ensayo.
Finalmente me dijeron que no les iba a salir, que estaban muy nerviosos, que no podían bailar y que no querían salir en el festival.
Esto me hizo recordar las razones que tengo para estar en el Ensamble.
Eso fue todo.
Una parte de mí lo hace por ellos, para demostrarles que se puede contra los nervios, las burlas y la inseguridad. Y la otra parte lo hace porque quiero, deseo y necesito soltarme más.

Ya tengo listos los lentes tipo parishilton, los guantes largos. Ya compré la estola de plumas y el sombrero. Ahora... ¿alguien puede decirme dónde consigo la actitud?
Dice mi amiga "L" que viene incluída en el trago de tequila que me tendré que echar antes de la función.

Mañana estrenamos.
Nervios.

¡¿Dónde está el tequila?!

lunes, 23 de noviembre de 2009

Cosas

Nunca se me habían pasado tan rápido tres días de conferencias, debates y talleres.
Disfruté cada palabra y actividad que se organizó. No sólo aprendí muchísimo, sino que pude dar un poquito de lo que yo sé en un taller que me invitaron a impartir.
Además de todo, como resultado de las mesas de análisis, se obtuvieron propuestas muy interesantes para enlazar de forma más eficiente a las organizaciones de la sociedad civil y poder hacer, como dijo Marcela Lagarde, una buena y necesaria sinergia.
La nota triste la puso el deterioro de salud de Irma Campos, reconocida activista y luchadora por los derechos de las mujeres.
Ella estaba programada para participar el domingo pero sabíamos que ya no estaba muy bien del cáncer que la aquejaba. El año pasado, por estas fechas, se dudaba que pudiera llegar a la recepción de un premio que le fue entregado. Aún así, nos acompañó el 25 de noviembre en un evento que organizamos para la presentación del cartel sobre la Ley general de acceso de las mujeres a una vida libre de violencia.
El sábado gente cercana a ella nos informaron que se hallaba muy mal. Hicimos una llamada telefónica y todas las asistentes al Encuentro nos pusimos de pie y le aplaudimos durante un minuto.
Desgraciadamente el domingo nos pusimos de pie pero para guardar un minuto de silencio, pues finalmente el cáncer la había agotado.
El domingo, después de acompañar a las Mujeres de Negro y al Éxodo por la Vida de las Mujeres en su caminar por la ciudad, fuimos a la funeraria donde la campana se tocó en señal de homenaje y respeto por Irma y su vida de lucha.

Les dejo un video sobre ella:


Por otra parte... qué diversidad de emociones vivimos este fin de semana... conseguimos tener lista nuestra oficina nueva y permanente. Llevábamos un par de meses adecuándola a las necesidades de la organización y finalmente la tuvimos lista.
Fue un momento muy significativo, con todo lo que estaba pasando en el encuentro, y más porque Marcela Lagarde y Francesca Gargallo fueron muy amables en acompañarnos a una pequeña ceremonia y junto con Araceli Prieto, cortaron el listón morado inaugural.
Hubo otras personas que también nos acompañaron, entre ellas algunas jóvenes que quieren entrarle a la organización y eso es de las cosas más apreciables de este encuentro.

Marcela, Francesca y Araceli en el corte del listón.

El inicio de la caminata.




En la Plaza frente al Palacio de Gobierno.

viernes, 20 de noviembre de 2009

Check, check, check...

Hoy dio inicio el Primer Encuentro Estatal Mujeres y Feminismo, el congreso al que estoy asistiendo.
Estoy feliz con la cantidad de temáticas que se están abordando y la calidad de las personas citadas para las conferencias y las mesas de discusión.
Hoy la conferencia magistral estuvo a cargo de Marcela Lagarde y el domingo cerramos con Francesca Gargallo. Ahí nomás para que vean la calidad.
Otra cosa que me puso feliz fue que el logo con el que la organización en la que participo colaboró, fue el seleccionado para el encuentro. Y otra cosa que también me puso feliz, aunque un tanto temerosa por la gran responsabilidad que conlleva, fue la aparición de mi nombre en el programa como tallerista participante.

Ahí la llevo con los pendientes.
Mañana temprano grabaré programa de radio, el último que hago con mi comadre, después daré el taller y al final del día me iré al ensayo del Ensamble, aunque yo creo que nomás voy a llegar a saludar y al cotorreo porque los horarios no se me conjugaron muy bien.
En los descansos del encuentro estoy elaborando mi trabajo para un curso en el que me inscribí en la facultad y que tengo que enviar a más tardar el domingo.

Y bueno... hay días así pero encuentro gran satisfacción en ver que puedo organizarme y que los pendientes, uno tras otro, van saliendo.

¡Saludos feministas!

jueves, 19 de noviembre de 2009

Un poco de historia

Había una vez una chica (y aquí todos infieren que soy yo, y tienen razón) que con 19 años de edad era un tanto seria y llena de inseguridades (muchas de ellas han conseguido persistir). Por azarosas razones (presión de algunas personas) hizo una pequeña audición para una obra en la que ya participarían sus más queridos amigos. Por razones más azarosas que las anteriores (le cayó bien a la directora o a su hijo) fue aceptada. Entonces, de los 19 a los 21 años de edad esta chica vivió la que sin lugar a dudas fue la más rica, divertida y emocionante etapa de su vida (afrontémoslo, como madre o como pareja o como profesionista no siempre se sincronizan esas tres cualidades).
Fue una etapa preciosa en la que muchos de mis miedos se fueron y muchos afectos se quedaron.
Sé que quien soy o estoy siendo ahora fue resultado no sólo de mis traumas freudianos, sino mayormente de esa etapa, por las cosas en las que empecé a creer, por las cosas que vi y la indignación que encontré en muchas de ellas.
La gente que me rodeó entonces lo hizo con plena aceptación. Fui más besada, abrazada y querida en esos dos años, que en los que le precedieron (también fui muy manoseada pero ésa es otra historia). El mismo año que entré al grupo, conocí a Fefé.
Mi vida no podía ser más completa.

Han pasado muchos años. Casi catorce. Con casi todos mis amigos de entonces sigo manteniendo amistad (gracias FB). Cada 25 de diciembre nos reunimos, reímos, recordamos y por supuesto, cantamos. Es realmente un gran regalo en esta vida el mantener amigos como ellos.
Por eso cuando Luis me invitó a participar, no lo pensé mucho y no porque quisiera recuperar algo del pasado, porque no hay nada que recuperar, ahí sigue y es un placer seguirlo disfrutando, sino porque además de eso, ahora tengo más razones para estar ahí.
Algunas las compartí en el post anterior y otras me las quedo para mí.

Todo ha pasado muy rápido. La semana que entra estrenamos. Quienes más se divertirán seremos nosotros supongo, pero ojalá que quien vaya se divierta tanto igual. No es una obra teatral, es una presentación sencilla de números cómico-mágico-músicosepsuales bajo el concepto de teatro-bar. Hay parodia, sátira y un buen de nostalgia.
Los participantes del Ensamble son gente muy muy talentosa. No peco de humildad cuando digo que soy la única que no está al nivel. Es la verdad. Pero estoy trabajando mucho y como antes, cuento con todos para hacerlo mejor.
Aquí tengo algo que recalcar, por si hay quien se lo pregunte: NO ME ACOSTÉ CON EL DIRECTOR (nomás una vez un kiko hace muuuchos años :p)
Y pues... ésa es la historia que les iba a contar.

Ahora me voy porque con el trabajal que me cayó debo organizarme muy bien.
Tengo congreso viernes, sábado y domingo, debo elaborar un ensayo para la escuela de aquí al domingo y apenas hoy me mandaron el material, hay kermess en la escuela de los hijos, visita al neurólogo para Harry, tengo muchos videos que editar para la investigación que hacemos, ensayos del concierto y todo este fin de semana.
Por eso aprovecharé el tiempo disponible: cantaré en el baño y en el auto, leeré el material para el ensayo mientras espero al doctor, escribiré el ensayo en los descansos del congreso y editaré los videos... editaré... bueno, eso no sé cuándo pero de que lo haré, lo haré.

martes, 17 de noviembre de 2009

Ensamble, para no morir de hambre

Bueno pues.

Yo obtuve un premio a la honestidad y la superación de la vergüenza.
(Me siento como Obama después de recibir el Nobel)

Hay que estar a la altura.

(Agréguele el signo de exclamación faltante con ayuda de su imaginación)

Aparten día y dinerito para que vayan a vernos.

domingo, 15 de noviembre de 2009

Son varias las razones

1. Porque hay gente a la que no le puedo decir que no. (¡Qué diablos! No me gusta decir que no, porque de que sé, sé).
2. Porque se me da la gana.
3. Porque pecaría de hipócrita si no lo hiciera, yo que me la vivo animando a los hijos a que hagan cosas diferentes, a que prueben cosas distintas.
4. Y porque los hijos tienen la obligación... qué digo obligación... el sagrado derecho de avergonzarse de sus padres.

Por eso en este momento afino mi "dulce voz" (jojojo... dijeron "dulce voz" por no decir "voz sin potencia") y me sigo preparando.

Ya les contaré, cuando me haya habituado todavía más al ridículo.

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Sale algunas veces por las noches. Se va a un bar o una cantina. Ajedrez o dominó. Cervezas o whisky.

No me preocupo. Lo miro salir, como otras veces salgo yo y me comienzo a divertir a con los mensajes que me envía al celular: un fragmento de canción, una frase de un poema, el nombre de un conocido a quien saludó. Más noche, cuando yo ya estoy dormida, la alerta de mensaje me anuncia que viene en camino con una hamburguesa o un hotdog para compartir conmigo.

No me preocupan sus salidas pues en ellas piensa en mí.

Me preocupa cuando no sale. Cuando se ensimisma trabajando en la computadora y enciendo su reproductor de música. Desde mi cuarto escucho la música, los poemas. Estamos tan cerca pero también nos separa una muralla de recuerdos que sé infranqueable. No sé en quién piensa ni qué lo habita mientras trabaja y escucha, trabaja y tararea.

No hay mensajes entonces a mi celular. No sé si los haya a algún otro.

En todo caso ese momento de silencio y ensoñación nos lo merecemos todos.

Aunque en mi cama me abrace a la almohada y tiemble.


Grandes catástrofes pueden empezar como ideas geniales.
La mía inició con la ida a la tienda a comprar unas galletitas para acompañar mi café. Ya en la tienda dije ¿por qué gastar en galletas si puedo hacerlas y mejores? Así que salí con un paquete de harina preparada para las susodichas.
Después del éxito obtenido con mis bombas calóricas me dije ¿por qué no hacerle un pastel a la "L" por su cumple?
El fallo en mi secuencia de pensamientos es que no es lo mismo hacer galletas que pastel y yo nunca he llevado una buena relación con mi horno en materia de postres.
Mientras hacía el pastel, me comía las galletas.
Sería la energía inducida por tanta azúcar o sencillamente mi ineptitud para la elaboración de repostería que el pastel de chocolate salió hecho un engendro quemado por debajo y crudo por dentro.
Me lo tuve que comer, cómo iba yo a andar de desperdiciada.

No hay desastre sin enseñanzas:
1. Ya sé lo que significa "empacho".
2. La cocina no es lo mío.
3. El pastel de "L" lo voy a mandar hacer, que por eso hay gente capacitada para ello.
4. La necesidad de estar trague y trague no es sino efecto de la cantidad de cosas que tengo que hacer este mes y todavía no empiezo.

Enmedio del dolor de estómago que aun traigo, me he propuesto ponerme a trabajar.
No hay de otra.
Preocuparse u ocuparse.
(Y comer... acabo de comprar un postre de limón que luce de-li-cio-so)

sábado, 7 de noviembre de 2009

A las niñas no se les pega, y a los niños tampoco.

-- Tú crees, mamá, me mandaron una nota nomás por mover mi banca.
Lo que Harry olvidó decirme es que la movida de banca duró cinco minutos y estuvo acompañada de cotorreo con los vecinos de fila, mochila con su contenido tirado por el suelo y lapicera haciendo ruido estruendoso al caer.

Eso sucedió el jueves y yo mandé una nota a la maestra explicándole que Harry tenía pendiente una visita al neurólogo y su consiguiente surtida de medicamento, que por favor le tuviera un poco de paciencia y hasta le di un par de sugerencias para trabajar con él los siguientes días (uno creería que les enseñan esas cosas en la Normal).
Desgraciadamente, enviar una nota a la maestra por medio de tu hijo que padece TDA es muy arriesgado.
La nota nunca llegó a su destinatario.

Y bueno... lo del recado ya no es necesario.
Mañana tengo cita en la dirección porque Harry le pegó a Lizeth, la niña latosa. Al parecer lo terminó de fastidiar, y en el estado medio impulsivo que se trae estos días, descargó los corajes de todo el año.

A practicar mi cara de madre consciente y de paso preparar el discurso sobre el compromiso de las escuelas de educar en equidad (porque eso de que les digan a los niños "A las niñas no se les pega" y las maestras no escuchen a los niños cuando piden un trato justo, me caaaaaaaaaaaarga.)

viernes, 6 de noviembre de 2009

Me llegó hoy a mi correo.
Supongo que es basura o algún virus, qué sé yo.
No pienso abrir el contenido adjunto.
Así pasa a veces. Recibes un correo de un remitente conocido pero sabes que no lo envió tal persona y lo eliminas sabiendo los riesgos de infección.
Yo supe inmediatamente que el correo no venía de ese remitente, porque Paty ya va a cumplir un año de haber fallecido.
Qué curiosa casualidad, el que hayan elegido su correo y que yo lo haya recibido dadas las circunstancias y los acontecimientos de la última semana.
La cosa es que no lo quiero borrar.
Me resulta reconfortante ver el correo en la bandeja de entrada.

jueves, 5 de noviembre de 2009

-- Lizeth me molesta mucho en los recreos -- se quejaba Harry hace unos días, a la hora de la comida-- me jala el cabello, se burla...
-- ¿Por qué no le dices a la maestra?
-- Pues porque es mi amiga y no quiero perder su amistad.
-- ¿Y por qué no le dices eso a Lizeth? "Mira Lizeth, somos amigos y no quiero perder tu amistad, no quiero que me molestes más."
-- ¡Qué cursi!
-- Persíguela -- le aconseja William-- corretéala un rato hasta que se canse y se vaya a jugar con sus amigas.
-- Mmm... buena idea. Voy a probar.

Hoy William no quería ir al entrenamiento de futbol. Tampoco me quería decir por qué. Finalmente accedió a contarme y como Harry estaba cerca, optó por hablarme en clave.
-- Efesquefe Afandrefés mefe mofolefestafa mufuchofo.
-- ¡¿Que Andrés te molesta mucho?! --grita Harry desde el comedor.
-- Ya qué... Sí, Andrés me está molestando, me dice que juego muy mal. Y cuando él me dice eso, todos los demás comienzan a decirme cosas. No quiero ir al entrenamiento.
-- Deberías decirle al entrenador --le comento yo.
-- No me hará caso, además van a decir que soy un chismoso.
-- Pero no puedes permitir que te lastime...
-- Por eso no quiero ir -- me dice ya con lágrimas en los ojos-- además a veces, jugando, comienza a pegarme y no me gusta. Ya no quiero estar en el equipo tampoco.
En ese punto Harry entra como un torbellino a la habitación.
-- ¡Pues enfréntate con él! Si te pega, pégale tú también. Él cree que eres débil porque te portas bien, pero va a seguirte molestando si no haces algo.
-- No, Harry --intervengo-- no es la forma de resolver el problema.
-- A mí me hacían lo mismo, se burlaban porque me veían chiquito y no me iba a poder defender, pero entonces comencé a pegarles en las espinillas y me dejaron en paz. ¡Debes hacerlo, William, no dejes el equipo por su culpa!
Después de escucharlos, lo único que se me ocurre hacer es ponerles un video chistoso para que ambos se calmen.
William se levanta, se pone la ropa de entrenamiento y nos vamos a la escuela.

Pienso y pienso en estas pláticas cotidianas y al reflexionar sobre mis comentarios dejo de sorprenderme de por qué los adolescentes se alejan de los padres y buscan respuestas a sus dudas con sus amigos.
Me escucho y me oigo como una maestra, o una madre... mis palabras son palabras de revistas con consejos para padres o de libros sobre educación. Y la verdad, no tienen nada que ver con las verdaderas dificultades, dudas o preguntas de mis hijos.
¿Qué hacer?
¿Convertirme en una mamá "cool" y decirles lo que quieren escuchar?
¿Asumir mi ineptitud y dejar que hagan lo que quieran?
¿Seguir actuando como guía de cartón?
Todavía no estoy muy segura de dónde está el balance. Soy nueva en esta etapa de la vida de mis hijos. Somos nuevos los tres.
Alguna vez mis consejos tuvieron algún efecto. Ya no.
Tal vez por ahora sólo me resta confiar en que los he educado de la mejor manera posible y dar gracias de que se tienen el uno al otro.
Seguramente, en ese ínter, voy a aprender mucho de los dos.