jueves, 30 de mayo de 2019

De viaje

Los hijos. Yo no. 
No sabemos todavía qué va a pasar.
Un paso a la vez.
Primero los exámenes, luego los resultados y después el paso siguiente.
Mientras tanto, intento ni siquiera pensar en la vida sin mi parecito en la casa. Pero de repente, sí lo pienso y por un lado está la vida de pareja que por las circunstancias Fefé y yo no tuvimos mucho tiempo de hacer y por el otro, el silencio de la casa. Por un lado, el orden, la limpieza y por otro, el silencio. 
Y por sobre todo, ellos. En la emoción de sus experiencias en otra ciudad.
No sé qué va a pasar. Sólo nos queda dar un paso a la vez.

* * * * *
Me propuse dejar de fumar el 10 de mayo. 
La verdad es que no había dejado de fumar porque no me lo había propuesto. Luego recordé que no estoy tan mal de mi fuerza de voluntad y decidí definir un día.
Cuando era niña tomé biberón hasta los cinco años. Llegaba del kínder y yo misma me preparaba el biberón. Era una beba con biberón pero muy independiente. Mi papá me preguntó un día cuándo planeaba dejarlo y muy firme le respondí que cuando cumpliera cinco años. Cócora como él era, la mañana en que cumplí cinco me preguntó si quería el biberón. Y yo le respondí que no y me mantuve.
Por muchos años me mordí las uñas. Cuando tenía quince años, un noviecillo me vio las manos y dijo: "Tienes bonitas manos, deberías usar las uñas largas." Y en ese momento dejé de morderme las uñas. Y de andar con el novio. Nadie me va a decir cómo debo verme, poséste!
Y algunos lustros después, agarré el cigarro. Fumé por unos diez años uno que otro fin de semana. Ni el cáncer de pulmón de mi papá me provocó dejarlo.
Hace poco recordé la historia del biberón y me acordé de mi papá. Decidí que diez años fueron suficientes y me propuse dejarlo. Me fijé fecha y ya pasaron tres semanas desde entonces. No lo he extrañado tanto, ni cuando he tenido gente fumando a mi alrededor. Dice mi comadre que nunca fui adicta, sino maniyenta (adverbio derivado del sustantivo "manía") y sí. Como dice la canción, "estoy llena de manías, sueños, fobias y obsesiones". Y aunque algunos son parte de mis rutinas y rituales, también me desgastan y roban vida. 
Una manía a la vez.
Me intriga ver con qué lo voy a buscar reemplazar (Fefé tiene un par de ideas).

* * * * *
Aunque lo anterior aporta a mis propósitos de salud, me estoy desviando de otros.
Tuve que darme de baja este tetramestre en la maestría porque estaba descuidando la terapia y muy posiblemente esto está ocasionando que se me forme una capsulitis y la terapia va a ser insuficiente para devolver la movilidad a mi hombro. Si no mejoro, hay otra cirugía en el futuro. Ni pedo. La salud primero.
La cuestión laboral se mueve lenta. Traigo crisis y no sé si mi jefe adivinó porque hace unos días nos dio una muy larga charla sobre crecimiento profesional. No sé si mis aspiraciones son ésas pero no sé si me veo haciendo lo que hago -aunque me gusta- por muchos años. Podría ser que el año entrante ya ande viendo opciones por fuera. 

* * * * *

Mañana se estrena "Good Omens" por Amazon. ¿Ya lo leyeron? Me va a dar el sentimiento cuando vea el nombre de Terry Pratchett en la pantalla. Ando con la emoción. También porque ya salió la segunda temporada de "Fleabag" y "Killing Eve" y no tarda la de "Big little lies". Aun no empiezo a verlas porque sigo con la maravillosa Rachel Bloom y la última temporada de "Crazy ex-girlfriend" que no sé por qué no la están viendo. Pinchi vieja talentosísima.
Fin de semana sin hijos y mucha televisión.





lunes, 13 de mayo de 2019

Día de la madre

Necesito a mis amigas.
A aquéllas que hemos compartido nuestras maternidades peculiares a lo largo de estos veinte años.
Necesito verlas y reconocerlas. Apreciarlas y quererlas.
Nuestros hijos, lo he llegado a comprender, nos perdonarán siempre. Tienen que hacerlo. Es una manera de sobrevivir. Pero perdonarnos nosotras, eso es más difícil.
Por eso las necesito también.
Para perdonarme.

miércoles, 1 de mayo de 2019

Pasiones

Harry me dice preocupado que él no se siente como William con respecto a su futuro, que nunca ha sentido una seguridad similar a la que él siente con respecto a lo que quiere hacer en su vida. Que no cree tener algo que le apasione hacer.
Disfruta muchísimo cantar y tocar la guitarra. Disfruta la actividad física; si no está corriendo, está boxeando o está en el gimnasio. Lee todo lo que puede, un poco de ficción por un lado y textos de filosofía y psicología por el otro. "Pero todo eso" me dice "es terapia, no una pasión".
Yo le confío que tampoco sentí eso. Que entré a la carrera que estudié porque era lo que menos me desagradaba y el perfil de ingreso se acercaba bastante a mi perfil (de algo me tenía que servir que me gustara leer). Que desconozco qué es una pasión.

Alguna vez me dijeron que "pasión" era lo que más disfrutabas hacer y podrías hacer incluso sin que te pagaran. Yo me dije: "Jugar solitario y beber vino mientras me fumo un cigarro los viernes por la noche." Al parecer eso no cuenta. En una segunda pensada encontré lo más cercano a "pasión" que he sentido: enseñar. Y lo hice, lo disfruté, pero hay pasiones tan absorbentes y arrebatadoras que te pueden lastimar. 
Mi relación con la enseñanza fue apasionada y arrebatada. No supe manejarla y me lastimó. Además me daba poco económicamente hablando en proporción a lo que yo le daba, física, emocional y materialmente hablando. Sí lo querría volver a hacer, pero no en este momento. Mi pasión por la enseñanza es más bien una fijación con la trascendencia. Querer dar algo a alguien y que le sirva en su vida.
Por eso elegí, después de dar clases, el entrenamiento y la capacitación. Por eso trabajo en recursos humanos y puedo dar un servicio a la gente. Por eso a veces nos peleamos con los gringos hasta obtener salarios decentes (aunque de repente nos lleguen correos con amenazas sutiles de irse a otro país si seguimos chingando). 

Le digo a Harry que hablar de pasiones es complicado y a veces un tanto inútil.
Le paso algunos enlaces:
Three reasons we should all shut up about "passion".
Why you shouldn´t try to discover your passion
4 reasons why "follow your passions" is the worst advice ever



Hablamos de que tal vez es mejor hablar de propósitos. En plural. 



En plural, porque las cosas que disfrutamos o amamos hacer pueden ser muchas al igual que las cosas en las que tenemos habilidad. No para todas nos van a pagar. Y no sé cuántas veces tendré que repetirle esto a mi muchachito idealista: de algo tienes que vivir.

Harry me pregunta si soy feliz haciendo lo que hago. Le respondo que me hace feliz dar un servicio a la gente, que he descubierto que tengo cierta habilidad numérica que por mucho tiempo subestimé, que me pagan bien y encima de todo, puedo hacer que mi lugar de trabajo sea un lugar más equitativo y justo.
Sí. Me hace feliz hacer lo que hago. También estar rodeada de gente hermosa me hace muy feliz y eso algo que no incluye el diagrama.
Los propósitos varían así como desarrollamos cosas que amamos, así como trabajamos nuevos talentos, así tan cambiantes como el mercado y tan variantes como las necesidades de nuestro mundo. 
Con eso en mente, le digo, tienes ya con que trabajar.
Al diagrama, me dice, le falta algo: Lo que me sirve a mí. Y eso le confirma y lo conforma, al menos temporalmente, de lo que quiere hacer.

A mí no me conforma tanto, porque su decisión, al igual que a William, lo va a llevar lejos de mí.




sábado, 13 de abril de 2019

Me recordaron que tenía blog

William regresó. Tengo que aprovechar que esté aquí porque si todo sale bien, se irá a Guadalajara a estudiar. 
La dinámica familiar cambió un poquito con su regreso y me gusta. Hay más ruido y música. Y más gente, porque al menos una vez a la semana viene su novia de visita.
Esas cosas que decían que extrañaría cuando mis hijos eran pequeños, es completamente cierto. Pero no hay nada que se pueda hacer al respecto más que disfrutar mucho este momento presente. 
Eso hago. En todos los aspectos posibles.

No tuve festejo de cumpleaños.
Es la primera vez en muchos años. No uno que yo hubiera preparado, porque si me festejaron mis compañeros del trabajo, la familia y algunos amigos. Me estoy debiendo mi fiesta pero quiero que sea aquí, una vez que hayan terminado los trabajos del patio que no tienen fin. También quiero estar mejor de mi hombro. Sigo muy adolorida. Me quedan pendientes como 30 sesiones de terapia. La semana entrante empiezo otras diez, aprovechando que salí de vacaciones de la escuela. Me urge mejorar. Estoy bien limitada de movimientos y cuando tengo mucha chamba lo resiento. Trato de no tomar medicamentos mientras el dolor sea soportable. 

Sigo trabajando en mis propósitos. Estoy comiendo bien aunque el ejercicio brilla por su ausencia. Y es que entre la escuela, el trabajo y otros deberes familiares, no me queda mucho tiempo para dar una caminada. Las clases de baile a las que quería entrar, se quedarán pendientes hasta que el hombro mejore.
Mis propósitos ecológicos mejoran. Ya terminamos de proteger la casa para no usar tanta energía para calentarla o enfriarla. Y acabo de encontrar una empresa que vende productos que tenía tiempo buscando. Dejo el link: Ecotienda
Estoy tratando de no generar tanta basura. La mayor parte de la basura que generamos aquí son empaques de productos, así que he estado buscando productos sin empaques. La semana que entra comienzo a probar los de limpieza. 

Y así de tranquila la vida últimamente por estos rumbos.
Las noticias interesantes siempre me las comparten los hijos, William con sus planes, Harry con sus ideas. Algo se me deberá de pegar. 

¿A los 40 y tantos todavía se nos pega algo?
Espero que sí. 





domingo, 27 de enero de 2019

Avances

Ya mero acaba el primer mes del año y quise pasar a dejar constancia de cómo ando con los propósitos.

En la parte de la salud, he cumplido al momento con la meta de tomar agua y limitar azúcares. Emmmhhh... excepto hoy pero fue por cumplir otro de los propósitos. Con respecto al ejercicio, empecé a darle uso a la elíptica pero requiere movimiento de brazos y mi hombro no está listo. Sin embargo, estoy yendo a terapia y eso para mí cuenta como ejercicio físico.
En cuanto al trabajo, no sé. Voy a ponerme de meta una mejora al mes que me obligue a salir de la comodidad en la que estoy. Ya hice la de este mes y va a beneficiar a muchas personas en la planta. Trataré de estar atenta a oportunidades.
En cuestiones de medioambiente, andamos pa´ la madre. Con el proyecto de expansión del comedor de la empresa, se ha estado sirviendo la comida en desechables en todo lo que va del año. Lo que estoy haciendo es llevarme mis cubiertos y mi vaso. Y si me acuerdo, me llevo plato también en mi lonchera. Otra cosa que ya hice fue comprar unas bolsitas reusables para las verduras y frutas cuando vamos de mandado. Ahora no se me deben olvidar. Quería meter más líneas para el secado de ropa, pero empezamos a arreglar el patio y lo tenemos lleno de blocks y arena. En cuanto a las compras innecesarias, hoy hice una lista para ir al mandado y creo que eso va a ayudar.
En lo familiar, Harry entró a clases de baile y se me hace que Fefé y yo nos vamos a invitar a su clase. Y no sólo para burlarnos de él. También queremos aprender a bailar cumbia. Y me quiero llevar a William quien por cierto regresa a la casa. Entendió finalmente que necesita tiempo para preparar su portafolio de proyectos para el examen de admisión a la universidad a la que quiere entrar y no tiene tiempo trabajando todo el día para mantenerse. Yo feliz con mi nene en casa de nuevo, aunque el proceso de reintegración va a estar interesante. 
Y en cuanto al autocuidado, este mes fui a un concierto de jazz. Estuvo padre, aunque fue en jueves y eso no está tan padre; y eso es una de las razones por las que he dejado de hacer cosas que me gustan o de descubrir cosas que podrían gustarme. Luego pensé que en general siempre termino durmiéndome a las 12 de la noche aunque esté en la cama desde las 10, así que viéndolo así puedo desvelarme de vez en cuando fuera de la casa si la ocasión lo amerita.
Entre las ideas que tenía de probar cosas nuevas, estaba el intentar hornear algo o probar recetas diferentes. Fefé y yo nos propusimos dos al mes cada uno. Vamos atrasadones porque apenas hoy empezamos. Yo hice Pad Thai y él un Apple Crisp con nieve de vainilla. Quedaron buenísimos. Y si un compa me pasa la receta de la sopa Tom Yum, yo mañana ya cubro la cuota, a ver Fefé qué hace. :P
Y pues la reorganización de mi cuarto ya quedó. Seguí con el cuarto de William, que se convirtió en mi estudio-gym-tiliches cuando se fue y ahora que regresa a ver qué diablos hago con tanta porquería.

Hubo un último propósito que me hice, pero su cumplimiento sólo el tiempo lo dirá.

Por lo pronto, les dejo la receta del Pad Thai. Es una delicia.

Ingredientes

1 limón, aceite de sésamo, aceite vegetal, ají en pasta, azúcar rubia, camarones, cebollines, hojas de cilantro, jengibre fresco rallado, maní tostado, mantequilla de maní, salsa de soya, tallarines de arroz, vinagre de arroz, zanahoria, zapallo italiano.

Preparación

1. En un wok agregar el aceite vegetal y aceite de sésamo, saltear el cebollín, zanahoria y zapallo italiano, agregar el jengibre, saltear hasta que comiencen a tomar un leve color dorado. Agregar los camarones, mantequilla de maní, ají en pasta, azúcar rubia, vinagre de arroz y salsa de soja, mezclar todo y reservar.
2. Cocinar en abundante agua hirviendo los tallarines de arroz por 5 minutos o hasta que estén al dente, escurrir y incorporar a la mezcla de vegetales y camarones. Saltear todo por algunos minutos.
3. Servir el pad thai con hojas de cilantro, maní triturado y gotas de jugo de limón.


domingo, 6 de enero de 2019

Propósitos

Empecé a pensar en propósitos de año nuevo hace dos días. Para mí el nuevo año empieza hasta como la segunda semana. La primera es un soberano desperdicio. El peor momento para iniciar algo nuevo y positivo. Apenas andamos reajustándonos a la chamba, muy probablemente con los estragos de fin de año (durísimos y con evidencia en video que me niego a ver) y bajo esas condiciones, todo propósito está condenado al fracaso.

De la lista que armé, hice cuatro categorías: salud, trabajo, medioambiente y familia (el dinero ha quedado fuera de mis categorías desde hace un par de años porque estoy condenada al fracaso).
De salud, pretendo tomar más agua, consumir menos azúcar y tratar de que la elíptica no tenga toallas colgadas encimas. 
De trabajo, tratar de concentrarme más y dejar de pensar tantas pendejadas inútiles para concentrarme en pendejadas prácticas. 
En medioambiente, hay mucho que quiero hacer pero siempre se me atraviesa el confort cuando empiezo a hacer algo. Pero puedo comenzar con las bolsitas de las verduras para el súper, el uso de agua fría exclusivamente para lavar, meter más cuerdas para secado de ropa y así usar menos la secadora, baños más cortos, menos compras innecesarias (el fracaso el ámbito económico me puede ayudar con eso) y bueno, de esa categoría hay mucho de dónde elegir pero quiero empezar con poco. 
Y de la categoría familiar, más que propósitos, tengo un par de ideas para involucrar a los hijos.
Dejé además, un par de ideas sueltas que podrían quedar en la categoría de salud supongo o una categoría nueva que se llame Autocuidado. 
Noté durante el año, que requiero un escape. No del estrés ni desahogo emocional. Estoy bien por ahí. Más bien un escape creativo. La escuela y el trabajo me han secado.
Solía escribir mucho. Tengo guardados cuentos, poemas. Me gustaba tocar la guitarra y aunque todavía lo hago de vez en nunca, me he estado sintiendo atraída a la idea de trabajar con cerámica. Todo por culpa de Pinterest. 
Probablemente no empiece con la cerámica este año pero me gustaría empezar por ir a alguna clase y ver qué saco de eso.
Este año no pensé en nada para la casa. Se lo dejé a los propósitos de Fefé. 
En el súper, ya empezaron a promocionar, aparte de la ropa deportiva, todo tipo de de enseres para organizar la casa. Al parecer son dos de las principales preocupaciones de la gente al iniciar el año.
Hasta Netflix lo consideró en los programa de inicio de año con el show de Marie Kondo.




Ayer comenzamos a verla. Descubrí que me gustan estos programas porque me gusta juzgar a la gente en silencio. ¡Nah! Ni tan en silencio. Veo la tele con Fefé lo que me permite quejarme en voz alta del consumismo y de la desequilibrada distribución del trabajo doméstico. Además el programa nos enseñó un método de doblado de ropa que permite usar mejor el espacio y por alguna razón, resulta terapéutico. Ayer mismo, después de dos episodios, ordené mi ropa.¡Me quedaron dos cajones libres! No sé qué hacer con ellos, si convertirlos en camas para los gatos o guardar los libros que tengo regados.
Esto viene a cuento porque voy a incluir otra línea en mis propósitos: ordenar mi cuarto. Bueno, el clóset. Bueno, no. Nomás mi ropa. Y habiendo hecho eso, QUE YA HICE, voy a agarrar mi sharpie rojo y sobre la línea dibujaré una hermosa palomita y me daré por satisfecha porque cumplí con uno de mis propósitos de año nuevo, lo cual hace este año el más exitoso en materia de cumplimiento de las últimas tres décadas ¿y a quién le importan los demás propósitos si ya cumplí con uno?

2020.
Estoy lista.

miércoles, 26 de diciembre de 2018

Mano derecha

Ya estoy en mejor control de mi brazo derecho. Todavía duele un poco y en mi hombro me van a quedar tres cicatrices, lo cual me tiene muy contenta porque me voy a parecer a River Song y eso está chido.



En otro orden de ideas, ya pasó la navidad.
Nos tocó peregrinar con la familia. Y el hijo mayor nos desafanó para irse a casa de su Ex-ex. O sea, ya no es su ex. Ya regresaron. Y ni siquiera tuvo que cantarle la canción que compuso para ella, lo cual es bueno porque William no es precisamente dotado musicalmente hablando. 
Estuvo lindo ir con la familia, sobre todo los que tienen hijos pequeños. Me encanta verlos arrancar el papel de envoltura de sus regalos.
(El regalo de los hijos este año cupo en una tarjetita de 7x5 cms. Triste.)

Mi regalo de Fefé estuvo muy lindo, como cada año: una bolsa Tous, un perfume Chanel y una chalina de seda (sí, por supuesto que tenía que presumirlo). Ahora necesito que me lleve a un lugar donde pueda usar la chalina. Todavía tengo una guardada de un cumpleaños, que no he estrenado.
Yo le regalé un smartwatch y con eso creo que perdí para siempre a mi marido.
Los hijos recibieron algunas cosas que necesitaban y una lanita para que se compraran algo que quisieran o siguieran ahorrando.
Los gatos recibieron una torre de rascar. Sólo Tepache la usa. Amargados.
Los sobrinos y sobrinas recibieron libros. Soy esa tía. Un día lo agradecerán.

El viernes regreso al trabajo con mi brazo a medias.
Todavía me falta un mes de terapia y sé que va muy bien.
Por cierto, en mi video de la cirugía apareció un fantasma. Neta. 
El doctor dijo que podía ser cualquier cosa, desde líquido no sé qué hasta sombras del video.
Pero ¿qué va a saber él?
Miren:




¿Lo ven? Con ropas largas y los bracitos levantados. ¿Acaso así se ve el líquido sinovial?
Tengo un fantasma dentro.
No puedo hacerme más cargo de mis responsabilidades porque todo podría ser obra del fantasma. 
Yastá. 

Me lanzo a cortarme el cabello (decisión que podría ser o no mía, ya nunca lo sabremos).

Que sigan teniendo maravillosas fiestas.