jueves, 9 de mayo de 2013

Al que obra mal, se le pudre el tamal.

Llegó carta-paquete de la Negrita.

¿Vieron las manguitas?
Van muy bien con un coordinado que me regalaron un San Valentín. Y me vale que ya estemos a veintitantos grados, yo me voy a poner mis mangas para verme como suripanta del oeste.
Según me cuenta Negrita, ya me había mandado un paquete anteriormente, al igual que yo lo hice. Pero ambos se perdieron en el camino.
Qué chingados.
Nada se pierde. La delincuencia epistolar organizada se los chingó. Culeros.
Pero Negrita ya lo resolvió.
Les comparto para que ya no teman enviar una carta o paquete por correo:


(Tampoco está de más usar el correo certificado, claro, que creo que por eso sí llegaron mis últimos envíos.)





miércoles, 8 de mayo de 2013

El día de la madre, qué nervios...


Ñé.
Yo ni voy a estar aquí. Voy a andar trabajando fuera.
De todos modos a mí ya ni me regalan nada, desde que mis hijos dejaron la primaria.
Miento. El año pasado me hicieron un cenicero con los cositos de las latas de cerveza, los cositos esos con los que ahora hasta bolsas y blusas hacen.
¿No es lindo? ¿Un cenicero? ¿Con pedacería de latas de cerveza? Opino lo mismo.
Fefé jamás me regala nada. "Tú no eres mi mamá", me dice, y estoy de acuerdísimo. Por eso la parte que conforma mi colaboración doméstica no incluye el planchado de sus prendas de vestir ni el servir la comida en la mesa. Y ahora que recuerdo, tampoco lo hacía su madre y eso facilitó mucho cómo armamos nuestros acuerdos prenupciales.
Ora que si yo quisiera que me regalaran algo, sería esto:



Y si quieren regalármelo, adelante, con gusto los adopto.

martes, 7 de mayo de 2013

Algunas tardes, Lula y yo salimos a caminar.
En ocasiones, tras quince o veinte minutos, finge que tiene una espina o un torito en su pata. Ésa es la señal de que es hora de regresar a la casa. Supongo que le apena mostrar debilidad. Ya va a cumplir trece años.
Cuando Fefé se nos une en las caminatas, Lula hace un gran acopio de fuerzas para correr tan rápido como aun puede hacerlo. Fefé trata de alcanzarla sin éxito. Luego se burla de mí, diciéndome que yo soy la que no quiere caminar, que Lulú sigue bien fuerte. No digo nada. Sé que está en negación. Sé que también mira preocupado a Lula, que observa sus ojos antes brillantes, opacados por las cataratas, que puede apreciar cómo se va haciendo pequeña.
Yo también la veo y me preocupo pensando en mis hijos, imaginando el día en que ella ya no esté, cuando para ellos, ha sido una constante desde que tienen memoria.

Ayer llegamos de caminar y me puse a cepillarla, como cada tarde. Lula sabe cómo acomodarse para que sea más fácil para ambas. Pero anoche no lo hizo. Se quedó sentada frente a mí y mientras yo la trataba de cepillar lo mejor que podía, ella no dejaba de verme a los ojos.
No sé describir la mirada de mi perra.
Sólo puedo decir que me puse a llorar.
Aun ahora que la recuerdo, no puedo evitar llorar.
Solemos atribuir a los animales emociones humanas aunque nos dicen que sus "emociones" no son más que el reflejo de las nuestras.
Mierda.

En realidad, no estoy tan preocupada por mis hijos, como lo estoy por mí.
¿Qué voy a hacer cuando Lulú me falte?


martes, 23 de abril de 2013

Stop

Detuve mi vida.
Sí se puede.
Puede tenerse todo, aunque no sea al mismo tiempo y por ahora yo tengo todo lo que puedo tener.

* * * * *
Les hago extensiva la invitación a una exposición plástica del artista Ángel Lagunes.
Les paso la información directamente de la página de Por un Chihuahua Libre y sin Temor.

El grupo Por un Chihuahua Libre y Sin Temor, y La Comisión Estatal de los Derechos Humanos, invitan a que el día de mañana, miércoles 24, nos acompañen a la exposición plástica “LA Mujer” de Ángel Lagunes Rodríguez (Jalapa, Veracruz), quien es uno de los artistas más reconocidos en el país por la vinculación que ha hecho entre activismo y medios visuales. La serie denominada “La Mujer” consta de 10 serigrafías que abordan algunas de violencias que viven las mujeres y las niñas. Cada una de las piezas cuenta con una reflexión por parte de alguna persona que ha sido emblemática en su propio espacio en la defensa y promoción de los derechos humanos: Elva Orozco (MEX-USA), Liliana Pedroza (MEX-ESP), Micaela Solís (Chih, Mex), Lolita Bosh (España), Leyla Acedo Ung (Sonora, Méx), Mariela Castro (Chih, Méx), Mercedes Fernández (Chih, Méx), Sergio Soto (Chih, Méx), Jesús Vargas Valdez (Chih, Méx), Rosalio Vargas (Chih, Méx).

Considerando que el arte es una herramienta para cambiar la realidad, de esta colección se hará una muestra itinerante donde desde espacios alternativos se puedan promover los derechos humanos, a la par, trataremos de acercar el arte a todos los sectores de la población bajo un discurso desde la recuperación de espacios. 

La inauguración correrá a cargo de la teórica feminista Francesca Gargallo, de la coordinadora del evento Linda Flores, fundadora del grupo Por Un Chihuahua Libre y Sin Temor y de personal de la Comisión Estatal de los Derechos Humanos. En el evento estarán presentes representantes del Instituto Chihuahuense de Cultura e integrantes del Movimiento de Mujeres de Chihuahua.

En la acción se suman "La manzana danza" y el músico Manolo Valle.

Las curadoras de las piezas fueron las arquitectas Dafne Ahmid y Tania Velgis, esta última parte del grupo Por un Chihuahua Libre y Sin Temor.

La cita es este miércoles 24 de abril de 2013 en la cantina histórico-cultural “La Antigua Paz” a las 19:00 horas.

Las y los esperamos.

jueves, 11 de abril de 2013

Ya mero se acaba el semestre escolar.
Ya casi llega la quincena.
Ya quiero que termine este mes.
Ya me urge que lleguemos a quincena otra vez.

Aunque no me considero una persona que no sepa vivir el presente, mi lenguaje dice mucho de cómo me proyecto al futuro. Y proyectarse de esta manera, sólo significa no estar viviendo plenamente hoy.
Qué curioso.
Las prisas y apuros deberían urgirnos a bajar el paso, pero no sucede así.
Además pareciera que entre más prisa tienes, más cosas haces o más cosas tienes que hacer, un verdadero símbolo de estatus actual.
Yo esto sólo lo he tenido durante menos de un año y la verdad ya me fastidió.
Realmente no quiero que se acabe el semestre.
¿Cómo para qué? ¿Para hacer todos los trámites de ingreso a la prepa de William? ¿Para prepararme para el cambio que va a sufrir mi dulce, dócil y voluntarioso Harry ahora que entre a tercero de secundaria? ¿Para darme cuenta que si todos sus planes se cumplen y consiguen estudiar su carrera donde quieren, me quedan tres o cuatro años con ellos en casa?
No.
No quiero que se acabe el semestre, ni el año. Pero no puedo hacer nada por detenerlo. Por eso voy a bajar el ritmo y sentarme un poco. 


domingo, 31 de marzo de 2013

Esta semana tuvimos las vacaciones de la escuela. Al menos la de una materia, porque uno de los maestros decidió que las vacaciones no eran lo suyo y asumió que lo de sus alumnos, tampoco. Así que debíamos trabajar esta semana pese a que dos integrantes del equipo se encontraban en alguna jungla o algún bosque o encerrados lejos del alcance de alguna red. La chica ecuatoriana y yo nos pusimos de acuerdo para avanzar y además convenció al maestro de dejarnos presentar el trabajo unos días después de la fecha.Tuve pues toda esta semana para avanzar con un contenido temático.
Pero el lunes y martes fue tremendo, con cursos y además la planeación presupuestal de mi departamento (sí, en marzo).
Y el miércoles, una salida fuera de la ciudad y por la noche me vi obligada a ir al cine.
Y el jueves, nos dejaron salir temprano. Qué bueno, porque por la noche me reuní a salsear con mis compas de la secundaria.
Viernes y sábado no iría a trabajar, así que tendría suficiente tiempo para la tarea.
Pero el viernes me pareció de mal gusto hacer tarea cuando no tenemos días de asueto muy a menudo en el trabajo. Por la noche no me desvelé con esto tampoco, porque el sábado me quería ir a desayunar con un amigo. La clase de desayunos que abarcan hasta después de la hora de la comida. Y después del desayuno tenía cosas que arreglar en mi casa para una carne asada.
Como ven, ocupadísima.
Finalmente hoy, me levanté decidida pero recordé que el pinche Windows 8 con el que venía mi lap top es una porquería y requería que William me pusiera la versión anterior. Esto se llevó un rato porque William se despertó a las dos de la tarde. Mientras tanto vi la tele y tomé café por la mañana. Porque para eso son los domingos. A las cuatro estuvo lista mi máquina. A las cinco me puse a trabajar.
Terminé a las cinco y media.
El trabajo que me tocaba no era nada del otro mundo.
Pasé toda la semana PREO-CU-PA-DÍ-SI-MA para terminar la tarea en treinta minutos.
Pfffft...




Menos mal que no fue una tarea difìcil, si no mejor me habría evadido en internet.

Imagen.

martes, 5 de marzo de 2013

Este invierno ha sido la primera temporada en que la ropa de Harry no es de una talla menos que su edad.
Recuerdo que hasta los cinco años le compraba ropa del departamento de bebés y siempre fue bien difícil encontrarle pantalones que le quedaran bien.
Ya no.
Fefé lo surtió el año pasado de sudaderas y ninguna le quedó.
Anoche se paró junto a mí.
Ya sólo soy más alta que Lulú, Lucky y Ringo en casa.

Cuando mi hermana cumplió catorce años, ya era más alta que mi madre así que mi estatura nunca me preocupó porque ya tendría yo también catorce años y sería más alta que mi mamá.
Cumplí catorce, quince... y el momento nunca llegó.
Para ser honesta, tampoco me preocupó después de eso.
Dos o tres veces al año mi papá y yo nos abrazamos y en esos momentos me llama cariñosamente "chaparrita". Me gusta cómo suena pero no he conseguido que tenga significado.
Tal vez, por cuestiones de género, la altura no me ha preocupado mucho.
Pero tampoco es algo que me llamara la atención en los hombres. Fefé es apenas más alto que yo.
Hace un año llevamos a William con su doctora. Requería un medicamento que al final la doctora decidió no prescribirle porque podría afectar su altura. Y durante cinco minutos habló del tema: que si hacía suficiente ejercicio, que si jugaba basketball, que tenía que hacer ejercicios de estiramiento, que si el promedio de altura en la actualidad...
Eso me llamó mucho la atención.
¿Es tan importante la altura?
Mi mamá también me insistía en que llevara a Harry con un médico para que revisaran su estatura. Toda su estancia en guardería lo hicimos porque siempre estuvo abajo de los mínimos establecidos y la respuesta del médico era la misma: el niño está muy saludable y -después de ver al papá y a la mamá- no tiene de quien sacar más peso o más altura.
Además tuve alumnos sometidos a tratamientos de crecimiento (todos hombres) y realmente yo no quería que pasara por lo que ellos, que ya bastante tenían con ser adolescentes.
Y la pregunta me sigue inquietando.

¿Realmente es tan importante ser alto o alta?