domingo, 17 de septiembre de 2017

Consejos

"Con quién vas, dónde vive, avisa cuando llegues, mándame la ubicación, traes suficiente batería, llévate mi batería extra..."
Los hijos me responden con un "Ay, mamá... Cómo te preocupas..." Y así se van tranquilamente a la calle, caminando, en taxi, en uber.

Tienen razón en que de qué tanto me preocupo. Son hombres. No van cuidándose de cada mujer que se topan el alguna esquina, ni midiendo su propia incomodidad y seguridad por la mirada de alguna de ellas, no van sintiendo
... que tienen que cubrirse porque les gritaron algún "halago" callejero.

Ayer repensé mis recomendaciones:

Respeten a sus amigas.
Si les es posible, acompáñenlas a sus casas o vean que otras amigas lo hagan.
Tomen placas del auto en que se subieron.
Intervengan si alguien las molesta o incomoda, o si observan a alguna otra chica siendo violentada.
No sean cómplices de otros hombres.
Y sepan que hay (habemos) mujeres hartas de la violencia, de la insensibilidad, de la apatía, de la falta de respuesta de autoridades, y estamos dispuestas a defendernos.
(Por si la educación recibida no hubiera sido suficiente).
Advertidos están.
Me despiertan cuando lleguen.

jueves, 7 de septiembre de 2017

Propiedad privada

Después de nueve años, volví a meterme en una alberca a nadar.

No recordaba lo bien que se siente.
Como sentir de nuevo que mi cuerpo es mío. Como de niña, cuando corría hasta estar exhausta, sintiendo cada latido y cada músculo dolorido, pero mío.

Qué bien hace reapropiarse el cuerpo, este cuerpo que no es de mi pareja, ni de mis hijos; qué bien sentir que mi cuerpo es mío.