martes, 16 de diciembre de 2014

Tiempos interesantes

Puedo afirmar que mi paso por esta empresa hasta el momento, ha sido todo menos aburrido.

Ya me tocó que hayamos tenido que evacuar la planta en dos ocasiones, que mi cubículo se incendiara (bueno, bueno, prendió fuego el panel que me separa de otro cubículo, igual se llama incendio) y ahora, que fuésemos vilmente robadas.

Resulta que el día de ayer un camión tiró un poste cercano a la empresa, lo que ocasionó que no tuviéramos energía eléctrica. Y como en este lugar no se puede hacer nada sin luz, todos nos echamos cual huevo torta, diría mi jefe, a tirar relax y echar la platicada.

Pero nunca falta la gente productiva. En este caso fue mi compañera J, quien está a cargo de eventos y festividades. Queriendo aprovechar el tiempo, nos sonsacó a otra persona y a mí, para que la acompañáramos a comprar los regalos faltantes de la rifa navideña para los empleados.

Yo aborrezco ir de compras y más en estas fechas, pero todo por el trabajo en equipo y blablablá… allá fuimos. Terminamos de comprar en una tienda, nos fuimos a otra y por último nos echamos una hamburguesa antes de regresar a la planta, con la Van parcialmente a la vista.

Al volver a ella para cargar las cosas restantes nos encontramos con la sorpresa de que no había nada en ella, ninguna vajilla, ni sartenes ni teléfonos celulares ni microondas. Tampoco el suéter de J ni mi abrigo gris hermoso con botones de madera.

Pffff…

Nos deschaparon las puertas.

Y ya, perdimos el día ahí esperando a seguridad pública, a la seguridad de la tienda por lo de los videos (las cámaras que tienen son de adorno), a la aseguradora por lo del daño en las puertas (que ni aplicaba, sólo si la camioneta se la hubieran llevado y luego la hubieran encontrado dañada) y de ahí, nos fuimos a levantar la denuncia.

Pudo haber sido peor.

Esta vez no llevábamos cosas tan caras.

Los rateros podrían haber saqueado los regalos navideños de alguna familia.

De habernos quedado en la camioneta, podrían habernos lastimado para quitarnos las cosas.

Consuelos, consuelos.

Lo que sí es que fue un día interesante el que tuvimos ayer y en esas crisis se conoce verdaderamente a la gente.

Tengo suerte de trabajar con ellas.

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