miércoles, 26 de diciembre de 2018

Mano derecha

Ya estoy en mejor control de mi brazo derecho. Todavía duele un poco y en mi hombro me van a quedar tres cicatrices, lo cual me tiene muy contenta porque me voy a parecer a River Song y eso está chido.



En otro orden de ideas, ya pasó la navidad.
Nos tocó peregrinar con la familia. Y el hijo mayor nos desafanó para irse a casa de su Ex-ex. O sea, ya no es su ex. Ya regresaron. Y ni siquiera tuvo que cantarle la canción que compuso para ella, lo cual es bueno porque William no es precisamente dotado musicalmente hablando. 
Estuvo lindo ir con la familia, sobre todo los que tienen hijos pequeños. Me encanta verlos arrancar el papel de envoltura de sus regalos.
(El regalo de los hijos este año cupo en una tarjetita de 7x5 cms. Triste.)

Mi regalo de Fefé estuvo muy lindo, como cada año: una bolsa Tous, un perfume Chanel y una chalina de seda (sí, por supuesto que tenía que presumirlo). Ahora necesito que me lleve a un lugar donde pueda usar la chalina. Todavía tengo una guardada de un cumpleaños, que no he estrenado.
Yo le regalé un smartwatch y con eso creo que perdí para siempre a mi marido.
Los hijos recibieron algunas cosas que necesitaban y una lanita para que se compraran algo que quisieran o siguieran ahorrando.
Los gatos recibieron una torre de rascar. Sólo Tepache la usa. Amargados.
Los sobrinos y sobrinas recibieron libros. Soy esa tía. Un día lo agradecerán.

El viernes regreso al trabajo con mi brazo a medias.
Todavía me falta un mes de terapia y sé que va muy bien.
Por cierto, en mi video de la cirugía apareció un fantasma. Neta. 
El doctor dijo que podía ser cualquier cosa, desde líquido no sé qué hasta sombras del video.
Pero ¿qué va a saber él?
Miren:




¿Lo ven? Con ropas largas y los bracitos levantados. ¿Acaso así se ve el líquido sinovial?
Tengo un fantasma dentro.
No puedo hacerme más cargo de mis responsabilidades porque todo podría ser obra del fantasma. 
Yastá. 

Me lanzo a cortarme el cabello (decisión que podría ser o no mía, ya nunca lo sabremos).

Que sigan teniendo maravillosas fiestas.












miércoles, 5 de diciembre de 2018

Corazón roto

El de mi hijo. 
Y cuando ése duele, el mío también.

viernes, 30 de noviembre de 2018

Cinco estrellas

Después de que los hombres de la casa se fueron a trabajar hoy, yo me quedé en cama tres horas más.
Luego me levanté; me hice un café, no sin antes estar a punto de echar Whiskas a la cafetera (las bolsas se parecen mucho) y me puse a ver televisión.
Ya había empezado a ver una serie llamada Big Mouth y hoy después de algunos capítulos sólo me queda declarar mi fascinación y amor por esta serie animada.
El casting de voces está tremendo: Nick Kroll (quien también es el creador), Jason Manzoukas, Maya Rudolph (la amo), Jordan Peele, Fred Armisen, Jenny Slate (la amo) y esta temporada, David Thewlis en un personaje que no podía estar más a su medida.
La temática, maravillosa. La recomiendo ampliamente sobre todo a los padres de adolescentes. Pero no se queda ahí. Ayer tuve una plática con el hijo menor sobre uno de los temas de la serie. Y cada episodio tiene algo interesante que decir, envuelto en chistes escatológicos y continuas referencias sexuales.

Este clipcito es de un episodio que vi hoy:



¿A poco no está súper lindo?

Y hablando de recomendaciones para padres de adolescentes, hace poco vi esta película y me encantó. 




No les voy a contar nada de la trama. Mejor véanla. Es muy buena.
Yo me retiro a seguir mis labores de potato couch.
Bonito fin de semana con cambio de gobierno incluido.



domingo, 25 de noviembre de 2018

Que ya termine



No es muy de mí querer que las cosas se terminen. De hecho, que las cosas se terminen implica que el tiempo pasa en forma irremediable y lo que menos deseo es que pase tan rápidamente. 
Peeeeeeeero...
Ya quiero que termine este tetramestre de la maestría.
Voy a la mitad y ya quiero aventarlo. Y no es porque esté complicado o pesado (considerando lo que ya pasé con la otra, esto está bien papitas) es que el tiempo, joder.
Quiero un hobby. Me urge aprender a hacer algo con mis manecitas. He estado pensando en cerámica o música. No sé todavía. Ni que urgiera saberlo. Todavía me falta un año de este martirio.
Y bueno... que esta semana es la última del tetra. Y luego tengo que darle un chingo de carrilla a mi jefe para sacar pendientes porque empezando diciembre me cirujean un hombro y voy a estar fuera del aire como tres semanas.
Qué estresante es esto de no poder ir a trabajar.


Ya me vi...

domingo, 18 de noviembre de 2018

Domingo chambeador

Pintura de paredes, restregado de baños, lavado de ropa.
Cómo alcanza el tiempo cuando toca fin de semana de doble domingo.




Él es el Tepache, paliativo comprobado en el tratamiento del sinsabor y la pena ajena que dejan la lectura de comentarios racistas y regionalistas pendejos en las redes sociales.
Se los comparto porque soy generosa.
De nada.





domingo, 21 de octubre de 2018

"Mi cerebro nada más quiere cantar"

Es lo primero que tengo consignado de Harry en este blog.
Tenía 4 años.
Acaba de cumplir 19. Está en la universidad. Ya tiene licencia de conducir y maneja al trabajo y a la escuela.
Hay cosas que han cambiado y otras no.
Aún deja llaves pegadas a la puerta y olvida apagar luces.
Ya no se le caen las cosas constantemente.
Todavía padece ansiedad.
Su psicomotricidad ha mejorado bastante.
Pero no ha aprendido a bailar.

Entre las cosas que son para siempre, su cerebro siempre quiere cantar.

Feliz cumpleaños, bebé.

* * * * *


Comparto esta noticia hermosa.
Esa muchachita fue mi alumna y va a presentarse su libro esta semana.
Podría no estar más orgullosa, pero sí. Por motivos que ya les conté.

Fotos próximamente.
¿Vanir o no vanir?

martes, 9 de octubre de 2018

Frío

Amaneció un poco más fresco que de costumbre.
Del estacionamiento al edificio de mi trabajo, sentí el frío atravesándome la blusa.

Tengo muchos recuerdos de días y noches frías.
Recuerdo mi primer invierno en esta ciudad, las madrugadas en que mi mamá se levantaba a quitarle el hielo al vidrio y mi primera nevada.
Después llegaron otras nieves y muchas horas de juego y agua fría remojando la ropa.
Un día de otoño, acampando con amigos, la lluvia tiró una de las carpas. Tuvimos que dormir acurrucados uno junto a otro para darnos calor.
Una madrugada de enero, a 3 grados, caminé del brazo de mis amigos cerca de 15 kilómetros para llegar a nuestras casas. Pocas veces he reído tanto.
Muchas noches de invierno las pasé en el café al aire libre, esperando ver a Fefé, ante el resignado acompañamiento de mis amigos.
Una noche de noviembre, en un pueblito serrano, Fefé y yo salimos de un bar, ateridos y abrazados. Sería nuestra primera noche juntos.
Muchas noches, sin auto y sin dinero, las pasamos caminando de la mano por la ciudad.

En estos días frescos, el frío me atraviesa la ropa, una sonrisa me atraviesa la cara y un sinfín de recuerdos, me atraviesan el corazón.



domingo, 7 de octubre de 2018

Happy geek

Hoy fue un día feliz.

Lo primero que encontré en mi timeline de FB esta mañana fue el primer tráiler de la serie que se estrenará próximamente en Amazon Prime: Good Omens.


Fue mi amiga Gwen quien me recomendó el libro después de que leí "Neverwhere" de Neil Gaiman y los tres primeros de "Mundodisco" de Terry Pratchett. Así que leer un libro escrito por ambos me encantó.
Ya por entonces, hace más de diez años, fantaseábamos con quiénes podrían ser los protagonistas: Johnny Depp y Colin Firth serían perfectos, concluimos. Pero David Tennant y Michael Sheen no son feos. Y siendo David Tennant uno de los Doctores más queridos, los geeks estamos contentos con su papel.
(Veo en este enlace que desde el 2012 existía el plan de la serie de televisión).

Lo segundo fue que vi la premiere de la nueva temporada de Doctor Who, con Jodie Whitaker como The Doctor y no puedo estar más contenta.


Soy un alma simple.

También estoy contenta porque un compañero me regaló esto:


Dijo que el diseño le recordaba las llamas del infierno y que obviamente había pensado en mí.
Ternura.
Me encantó volver a escribir con pluma fuente. Escribo obscenidades y se siguen leyendo bien elegantes.

Ash.
Estoy contenta.
Anoche me corté mis uñitas de las manos. Me gustan largas pero eventualmente y sin darme cuenta, me comienzan a limitar. Así que cuando les doy crán, me hace sentir muy liberada y feliz.

Ando retemal.
Hasta los clicks de mi mouse me están haciendo feliz.
Además, Harry que ya anda manejando, me trajo un bote de nieve (eso también me pone muy contenta, saber que la criatura ya no va a caminar los kilómetros que nos separan de la estación de autobús más cercana, con el frío del invierno a las 10 de la noche que regresa de la escuela).

La vida me amaneció bonita hoy y acabo de agregar algo a la lista de cosas que antes disfrutaba y no había vuelto a hacer: leer poesía.
Se aceptan sugerencias.

Lindo domingo.






viernes, 5 de octubre de 2018

Vejez viruela

No soy fan de recetas para la felicidad ni libros para conseguirla. De hecho, no soy nada fan de esta industria de la felicidad. A veces ni siquiera de la felicidad. Pero es por culpa de esa industria.
Dicho lo anterior, acabo de leer un libro que puedo recomendar.
No es muy nuevo. Se llama “El factor de la actitud” de Thomas Blakeslee. Trae respaldo científico que habrá que revisar con base en nuevas investigaciones, pero en general tanto la experiencia como el sentido común nos pueden dar cuenta de sus suposiciones.
En resumen, dice lo siguiente: “Evitar la incomodidad en el largo plazo nos va a traer mayor incomodidad”. O sea, que si seguimos limitando nuestras zonas de confort vamos a ser unos viejitos gruñones e insoportables. Y como yo ya estoy en la edad del Antesnunca, me cayó como anillo al dedo que me lo dieran a leer para una exposición en la maestría.
Al leerlo, recordé algo que me dijo una comadre: “Salgo cansada del trabajo, tengo que atender hijas, pero si me quedo encerrada por cansancio o lo que sea, me voy a entumir.” Y es básicamente lo que dice el autor del libro. Plantea recordar lo que nos gustaba hacer en los veintes, lo que nos gusta hacer ahora, comparar listas y reflexionar la razón por la que ya no hacemos cosas que antes nos gustaban.
Creo que, en un vistazo rápido, sigo disfrutando las mismas cosas que antes. Lo que significa que no he crecido mucho en intereses. Y ando con afán de buscar hacer algo nuevo al menos una vez al mes. He probado en el pasado aprendiendo a esquiar. Y más recientemente fui a un antro, bailé y hasta disfruté el volumen y el calor y el gentío. Lo que sigue es tirarme de una tirolesa. También me gustaría seguirle la corriente a Fefé y meternos a clases de baile. Y próximamente me gustaría aprender a tejer. 
Sí, como una viejita. Pero como una viejita que espero, a los setenta, pueda seguir disfrutando de tomar un café en un campamento o tejer mensajes majaderos en las bufandas. Y todo lo que pueda sumar en el camino.
Sean felices.



viernes, 17 de agosto de 2018

Viva

20 días 
20 años celebrados
Seis países 
Seis ciudades 
70 horas de viaje 
Aviones, metro, autobuses, tranvías, bicicleta, botes y un ferry
Un océano, un mar, varios canales y cuatro ríos
Torres, muros y un castillo
Muchos kilómetros andados
Viejos amigos
Nuevos amigos
Un teléfono descompuesto
Un vuelo perdido
Un par de sueños reencontrados
Harta belleza
Harta humanidad
Jodidos y radiantes, dijo Benedetti

lunes, 21 de mayo de 2018

Llueve

Y entre los relámpagos, sólo pienso en tu voz de trueno.

sábado, 28 de abril de 2018

Perfume para llevar

Releo mis escritos de un año para acá y sé que estoy cambiada.
No vas por la vida perdiendo gente importante sin ser afectada de alguna manera o en alguna medida.
"Disasociación" es una palabra que me enseñó Harry al referirse a ciertas sensaciones experimentadas cuando se padece ansiedad.
No padezco ansiedad. Pero sí me siento un tanto disociada. En ciertos ámbitos. En algunos aspectos.
Y en otros, los pocos, fuertemente conectada.
Puede que siga siendo parte del duelo.
Mientras tanto me aferro a mis conexiones.
Las necesito.


* * * * *

Y vacaciones.
También las necesito.
Creo que no salgo desde hace cuatro años. Sólo nos fuimos unos días a las montañas el invierno antepasado. Pero vacaciones decentes, nada.

Este año lo haremos. Tres semanas completas.
Finalmente y después de mucho viaje de trabajo, Fefé logró acumular las millas para cruzar el Atlántico y festejar los veinte años de novios en Extranjia. 
Coincidentemente se casa en Berlín su mejor amigo, así que se nos acomodaron las cosas.
Y mi pirata favorito estará en el verano en Suecia, enchulando una importante estación del metro con su arte y todas las cosas hermosas y bizarras que hay en su cabeza. Espero tener tiempo de subir hasta allá, si no, él dice que agüevo que baja a Berlín.
Faltan 91 días, 17 horas y 52 minutos para irnos, según un contador que instalé en mi teléfono.
Parecen muchos días. Pero son suficientes para ir planeando de a poquito.

Ayer me emocioné mucho.
Me llegó un paquete de una compra que hice.


Es un envase recargable para llevar el perfume.
Sí. Me es muy importante llevar mi perfume.
Dicen que el punto alto en la alegría que conlleva un viaje, no es durante el mismo, sino durante los preparativos.
El hecho de comprar un envasito que irá eventualmente en mi mochila y que viajará conmigo, me hace sentir que esos 91 días, con 17 horas y 49 minutos, se irán más rápido. Que de hecho, al tener ese envase conmigo, ya casi estoy allá.

Es una tontería.
Pero es una tontería que necesito ahora y que me une un poco más a mis pocas existentes conexiones.

lunes, 29 de enero de 2018

Respirar

Hoy al llegar a casa, vi un episodio de una serie que estoy viendo.
Ver la televisión es un placer reservado para los fines de semana ya que no tengo tiempo ningún otro día.
Después de un rato me trepé a la caminadora y sudé cinco minutos de los treinta que estuve dándole como hamster.
Leí un capítulo del libro "Tenemos que hablar de Kevin" (¿ya vieron la película?).
Y ahora estoy sentada frente a la computadora.

Hacía mucho que no tenía un día así.

Me di de baja en una de las materias de la maestría.
Ya llevaba dos faltas y me temo que otras seguirían, con la cantidad de trabajo que tenemos en este momento.

No he parado en cinco años.
Primero la otra maestría, luego el nuevo trabajo, después la doble carga de funciones, posteriormente la nueva posición (que sigo aprendiendo) y en el ínter la nueva maestría, eso sin contar la enfermedad de mi papá, el duelo de mi mamá y su cirugía.

Nadie me persigue ni voy corriendo tras de nadie.
Llevaré una materia y al menos un par de días en la semana me gustaría llegar a esto: caminar un rato, escribir dos líneas, leer unas páginas... así.

Respiro.

miércoles, 24 de enero de 2018

Ursula K. Le Guin

Ya hace algunos años mi comadre me prestó el primer libro de Ursula K. Le Guin que leí.
No era cualquier libro.
Era La mano izquierda de la oscuridad.
No pude encontrar más de ella a mi alcance durante algún tiempo, hasta que llegó Kindle a mí.
Tengo un libro físico suyo.
Lo compré por dos dólares en una Thrifth Store el año pasado que estuvimos de vacaciones.
Durante ese viaje leí Tehanu.
La última vez con lloré con un libro fue gracias a ella. Me hizo llorar el silencio de un dragón.

Y ahora me hace llorar su muerte.


jueves, 18 de enero de 2018

No te imaginas

Crees que toda la vida vas a hacer lo mismo o al menos cosas parecidas y en un salto gimnástico te despiertas un día queriendo mucho tu calculadora y considerando seriamente proponerle matrimonio a tu auditora contable.

Tengo una auditora contable.
Y muchas cosas que hacer con números en mi nueva área de trabajo.
Números que tienen que ver con beneficios para la gente, con decisiones relacionadas con su bienestar (y con la competitividad del mercado, para qué me hago, pero me concentro en la parte de la gente que es la que me tiene en este camino laboral).

Le estoy perdiendo el miedo a los números y regreso aquí para no perderle el amor a las palabras.