domingo, 14 de septiembre de 2014

Lejos

- ... Y es que la chava iba mucho a la oficina pero nosotros le decíamos a C que iba a buscarlo a él, para darle carrilla ¿No? Y cada vez que la morrita salía de la oficina, pues nosotros le decíamos a C que la morrita andaba tras sus huesos y C nos seguía la onda en el juego.
- ...
- Entonces ayer llegó la chava a la fiesta y lo primero que me dijo fue: ¿Y C?, y yo, pues creo que fue a acompañar a algo a su amiga ¡Porque C invitó a una amiga a la fiesta!
- ...
- Y pues durante la noche yo veía cómo la morrita se quedaba cada vez que C y la chava se iban a bailar y en una de ésas que C se sentó a mi lado, se acercó conmigo y me dijo: mira mi teléfono, A (o sea, la morrita) me mandó esto. ¡Y era una selfie de ella así toda bonita antes de la boda! ¡O sea! ¡Quién hace eso! Y C sintiéndose bien mal porque se siente responsable y la chingada. Así que resultó que la chavita sí andaba sobres C.
- Mamá... Te hace falta mi papá ¿Verdad?

Si.
Supongo.
Pero ya mero llega.

3 comentarios:

Ana María Sánchez Pacheco dijo...

Pobre A, me siento identificada. A mí siempre me pasaba eso, bueno si tuve pretendientes pero porque era a toda madre. Eso nos sucede a quienes no somos modelo de belleza femenina. Bueno, no conozco a la morrita, igual y ella si está cute.

Ministry of Silly Walks dijo...

Pos sí está cute pero mi compa acaba de divorciarse y ahorita no busca el amors.

Ana María Sánchez Pacheco dijo...

Pobre morrita. Love stinks!