domingo, 30 de diciembre de 2012

La cosa es que siento que me siguen pariendo y todavía no termino de salir.
Serían útiles un par de fórceps metafóricos.
O tal vez todo lo que pasa ahora son los fórceps que necesito.
A William le quedó un pequeño detalle en el habla gracias a los fórceps cuando nació.
Ash.
Somos ollitas quebradas desde el momento mismo en que salimos del vientre.

Gracias, Implicada, por la metáfora.

En notas más mundanas...
Estoy ocupando la casa de mi madre porque la renovación del baño que debía tomar dos o tres días bajo condiciones normales, se ha llevado casi dos semanas. Afortunadamente mis papás andan en Arizona, por lo que sí cabemos en la casita. Desafortunadamente tuvieron que irse para cuidar a una tía que está lastimada.
C'est la vie.

Sigo de vacaciones, en un ir y venir constante de la casa de mi madre a la mía. No era lo que había planeado pero no es del todo desagradable tener un poco más de tiempo que de costumbre, como para tomar un café o ver televisión. Ver televisión es lo máximo cuando se practica tan poco. También ha sido chido tener tiempo para cocinar como es debido. Lamentablemente sólo me quedan tres días más de libertad.

Hace frío.
Se espera nieve y aguanieve en algunas regiones del estado.
Voy a poder estrenar el abrigo que me regaló Fefé y él, el que yo le regalé (sospecho que se asomó a mi cajuela y se enteró qué le iba a dar... pero no vio el GPS que tenía escondido bajo mi asiento...MUAJAJAJÁ! I own him).
Fefé salió esta mañana con que sería buena idea irnos a Nogales a visitar a la familia. Dos días para el viaje y uno para estar con la familia no me parecieron muy buena idea. Ahora andamos buscando una cabaña para recibir al año nuevo frente a una chimenea y con vino tinto tibiecito como compañía.

Ya quiero irme a mi casa.

jueves, 27 de diciembre de 2012

Y a veces me pregunto que es más importante: la compatibilidad o la comprensión.

jueves, 20 de diciembre de 2012

Me voy a volver hippie

Pues déjenme les cuento algunas cosas que básicamente pues les van a valer madres aunque creo que no faltará alguna alma tan perdida como yo que encuentre esta entrada útil.

Fíjense que desde mi muy precoz adolescencia comencé a padecer de una piel que ahora llaman eufemísticamente "desobediente" pero que no es otra cosa que piel grasa con todo lo que esto implica. Se supone que arreglados los pedos hormonales y las dolencias de las adolescencias, eso se quita; sin embargo, no fue mi caso. Por más de veinte años he padecido de una piel que tengo que estar limpiando, tonificando, humectando (pero ni mucho ni poquito), exfoliando, verificando, maquillando, cubriendo, resanando, re-limpiando, re-tonificando y re-humectando ad infinitum.
He probado multitud de productos y remedios, desde los más económicos hasta los más caros. Montones. Desde jabones neutros hasta de azufre. Desde geles limpiadores matificantes hasta espumas medicadas. Desde Grisi hasta Clinique. Desde visitas a la esteticista hasta a la dermatóloga. Y nada.
Me resigné. Juré no volver a creer en ningún producto y mi rutina de cuidado diario comenzó a consistir en lavado de cara con jabón de avena, humectación con una crema (genérica) para piel grasa y un par de veces por la mañana y otro por de veces por las tardes, la aplicación de mi producto estrella:

Este producto es la onda. Deveritas. Sólo que aquí no lo encuentro y tenía que aprovechar cuando iba a El Paso para comprar unos cinco paquetitos de la versión genérica, por cierto, no la de Clean and Clear, porque la genérica trae 20 toallitas más y sirven exactamente igual.
Así era mi rutina y era molesta. Me chocaba comenzar a sentir la piel sintiéndose asfixiada y tener que ir al baño a aplicar las toallitas. Me molestaba mucho llegar con maquillaje impecable a una fiesta y estar cada hora retocando. Me retechocaba salir con la piel toda brillosa en las fotos. Y me jodía no poder usar polvos minerales porque terminaban hechos una pasta sobre mi piel.
Ésa era mi vida. Molestias banales si quieren. Molestias al fin.

Peeeeeeeeeeero... (aquí viene la parte de la conversión).
Resulta que hace unos días que surfeaba por el Océano Góoglico y visitaba algunas de mis páginas favoritas, me encontré con esta entrada: 
I'M A RELUCTANT HIPPIE: HOW I GOT THE HAIR, SKIN AND PITS OF MY DREAMS
Uno de los temas que toca es el de la piel y cómo los productos para la gente que tiene la piel grasa tienden a quemarnos o en el mejor de los casos, sólo a resecarnos la epidermis. Menciona que esto hace que la piel produzca más grasa para equilibrar y por eso anda una a la hora después de lavada la cara, teniendo que estar con el rollo de las toallitas, o el polvo de arroz, etc. Bien, la teoría conspiracionista indica que esto es porque las malvadas corporaciones quieren que sigas comprando sus productos, lo cual no me parece tan errado, y que lo mejor que se puede hacer por la piel es exactamente lo contrario: DALE MÁS GRASA PARA QUE NO TE PIDA MÁS.
¿Eh? ¿Eh? ¿Qué tal?
Yo ya había leído eso antes pero no le di mucho crédito como ya no le daba yo crédito a nada. Tuve que leerlo en una página de mi confianza para decidirme a probar el Oil Cleansing Method o Método de Limpieza con Aceites. En ese enlace hay más información sobre el tema, si a alguien le interesa. Yo sólo les compartiré mi experiencia.
Empecé a utilizar hace tres noches esto:

Es una mezcla de tres partes de aceite de ricino (es la parte que limpia), una parte de aceite de oliva extra virgen -del de cocina- (es la parte que humecta) y unas gotas de aceite del árbol del té (propiedades antiacné o algo así). Las proporciones varían de persona a persona y hay que ir buscando la adecuada.
¿Cómo funciona? Se aplica en la piel durante unos minutos y luego se cubre la cara con una toallita remojada y exprimida en agua caliente. Lo más caliente que se pueda aguantar. Esto se supone que abre poros y permite que bla,bla, blá. Bueno, ese proceso se hace tres o cuatro veces, lavando la toallita cada vez porque hay que recoger el aceite con ella hasta que se sienta finalmente la piel libre del aceite. Esto es importantísimo. Después de esto la piel se siente muy muy limpia pero no reseca. Se siente simplemente fresca. Se supone que después de un tiempo ya no necesitas más que echarte agua por las mañanas pero yo todavía requiero hacerme la rutina completa.
Tengo tres noches haciendo esto y ya noto un cambio en la piel.
Un buen cambio.
Además de lo de la grasa, ya no traigo la piel enrojecida.
Y me tiene muy muy contenta.
(En el gran y mediano esquema de las cosas, esto es una insignificancia, pero yo también lo soy, so...)

Así pues estoy considerando seriamente lo de los desodorantes caseros -aunque ya uso uno que me gusta mucho- y el shampoo de bicarbonato.

Hay un aspecto de la vida hippie que aun no consigo dominar completamente y es la parte de la convivencia sana y armónica con los propios pelos.
Hace unos días publiqué en FB "Frío y piernas peludas". Fue todo. Me cayeron algunos comentarios de mujeres que me aconsejaban láser, cera o rastrillo. Otra compadeció a Fefé. Y otra más hizo un comentario de asco. El único hombre que comentó lo hizo para proponer un concurso de piernas peludas.
Eso me puso a pensar primeramente en mis propios pelos y mi relación con ellos. A mí me gusta cómo se sienten. Están suavecitos. Pero luego miro mis piernas pálidas transparentosas y los pelillos oscuros asomados, uno aquí y uno allá, sin armonía alguna, y pues no me gustan mucho en lo visual. Pero bueno, no me la paso viéndolos ¿verdad? Así que me dije "puedo vivir con ellos". Después pensé en el comentario ése de "Pobre Fefé" y dije: "ok, este humano duerme conmigo, sus piernas rozan las mías cada noche y muchas noches hacen algo más que rozarse, creo que en este caso y por esa razón, sí habría que escuchar qué piensa al respecto", así que una noche le pregunté:
- Fefé ¿tú notas cuando no me depilo?
- Sí.
- ¿Y te incomoda, te molesta, te asquea?
- ME VALE MADRES.
Ésa fue su categórica respuesta.
Es un romántico,.

¡Y es verdad! Hay cantidad de cosas por las que muchas mujeres se preocupan que tienen que ver con la aceptación de otra persona. Lo primero que pienso a este respecto es que lo que únicamente nos atañe a nosotras, debe ser decidido por nosotras. Lo segundo es -asumiendo que queremos responder a la necesidad de otra persona- no siempre lo que nos pintan los medios es verdad.


Por fortuna, tanto hombres como mujeres, somos diversos en gustos, orientación, aficiones, fantasías, etc. En este terreno, para todos hay.
Y en ese sentido cada quien puede hacer de su culo un papalote. 
Lo que no se vale es tomar decisiones que no nos son propias, sino que una presión externa que quiere conformarnos a su antojo. Curiosamente esta visión es el de seres iguales, estandarizados y uno de sus atributos es la debilidad y la obediencia. Y una comienza a preguntarse por qué...

Yo no podría distinguir una de la otra si me las presentaran.

Cuando esto pasa, una comienza a cuestionarse otras cosas: ¿por qué te pintas el cabello?, ¿por qué te pones a dieta?, ¿por qué esto o lo otro? lo cual resulta un interesante ejercicio que aconsejo plenamente.
Las respuestas son variadísimas y yo creo que se valen incluso aquéllas de complacer al otro o la otra, si esto no va en contra de lo que queremos, creemos, pensamos o sentimos.

Volviendo a lo de la depilación, incluso si te importa lo que piensa la otra persona:


O lo que es lo mismo "¿No te depilaste? Qué pena, no vamos a coger" dijo nadie, nunca.

Pregunta: Si me hago hippie ¿deberé dejarme los pelos al natural o deberé buscar medios alternativos como la depilación con azúcar?
¿Alguien me puede orientar?



miércoles, 19 de diciembre de 2012

Pues en mi casa no hay la navidad sino escombro, cemento y polvo.

Y sí, Fefé, sí estoy molesta porque yo quería esto listo desde noviembre y míranos.
Y pues no tengo baño así que tengo que ir a bañarme con mi madre.
Y mi celular trae una falla de fábrica pero ya no está dentro del tiempo de la garantía (estas cosas se descomponen -coincidentemente- unos días después del plazo).
Y ya se me están acabando los capítulos de la tercera temporada de Parks and Recreations.
Y ya sé que todo esto son chiplerías.
¡Y qué!


Ahí vengo.
Voy a jugar un ratito.




viernes, 14 de diciembre de 2012

Mi abuelo tenía un taller que consistía en una mesa de trabajo y armarios con herramientas.
Lo vi trabajar algunas veces con armas que arreglaba, armaba o pulía.
No me daban miedo los rifles ni las pistolas, pero tampoco me atraían tanto como para tomarlas, aunque siempre me parecieron bellas por brillantes y poderosas.
Recuerdo a mi abuelo trabajando cuidadosamente sobre esos encargos y mi relación amor/odio por las armas se me complica aun más.

Al final son las manos.
Un arma puede ser tantas cosas.


miércoles, 21 de noviembre de 2012

Terminé oficialmente este semestre con un 97 en la materia difícil y un 93 en la materia fácil.
Y sí aprendí mucho, que conste.
En Psicología Educativa leí un libro llamado Aprendizaje Humano, muy muy bueno, que rescata las aportaciones hechas por distintas corrientes de pensamiento y que han influido fuertemente en cómo se trabaja en las aulas. O cómo se intenta trabajar, al menos.
Hubo un tema que me llamó la atención especialmente, el de autorregulación del aprendizaje y entre muchas cosas aborda elementos como la autoeficacia, el fracaso, el éxito y el autoconcepto.
Mientras lo leía pensaba en mis hijos y recordé un post que escribí hace algunos años.
Copio tal cual:


MIÉRCOLES, 25 DE FEBRERO DE 2009


Yo pensaba que todas las mamáes (o mamases) éramos iguales.
Ora resulta que no, que yo soy una mamá "insistente" en contraposición a la forma de ser de las otras mamaes (o mamases) que son "liberales" y "democráticas". O sea que lo de insistente fue nomás para no decirme dictadora.
Y es que en eso de ser mamá yo comencé casi al mismo tiempo que ser maestra.

De alguna manera, como maestra, tienes que insistir, estar insistiendo si quieres que los engendros aprendan. También insistir cuando sabes que en esa criatura de cabellos lacios y ropa oscura, hay algo más que la negatividad que otros maestros suponen, hay decepción porque hemos fallado, todo el sistema les ha fallado, pero también hay resiliencia y seguramente una gran inteligencia.
Recuerdo algunos casos de resistencia pacífica. Por ejemplo, Arturo, agarrado con manos y pies del marco de la puerta: "¡Nooooooooooooooo! ¡Yo no quiero participar en el Fooooooooroooooooo!", resistencia que no sirvió de nada porque de todos modos me lo llevé y regresó feliz, satisfecho y dispuesto a participar el siguiente año porque había sido una experiencia maravillosa y había conocido muchas niñas lindas y hasta sus teléfonos había conseguido.
Otro caso fue El Gato. Pasó de ser "El Gato", el niño callado con quien todos hacían lo que se les daba la gana, a Su Majestad el Gato (para no confundir con la realeza del otro salón que ya tenía a José, Su Alteza Serenísima -y así firmaba los exámenes-) después de que lo arrastré a un concurso de ortografía en donde obtuvo un segundo lugar.

A mí me hubiera gustado tener maestros insistentes.
Qué insistentes... yo no necesitaba tanto, una señal cualquiera y yo no me habría hecho del rogar, me habría lanzado de inmediato si hubiera sabido que había alguien que intuía que yo tenía alguna habilidad, me habría lanzado con tal de ver para qué chingados era yo buena.

"Si no quiere participar, yo no la obligo, es su decisión." Decía una de las mamáses de ayer.
Estoy más que de acuerdo en que los niños deben ir tomando decisiones cada vez más importantes a medida que crecen y por supuesto, no siempre serán las decisiones que yo crea correctas. Y por esa misma razón, soy insistente.
Si creo que una opción que se les presenta los va a ayudar a crecer, a madurar, a desarrollar aspectos de su personalidad, a desarrollar habilidades, a descubrir gusto y aficiones, a encontrar en sí mismos una mayor satisfacción personal y a generar una mejor autoestima, pues lo siento pero insistiré hasta donde sea posible.
Debo admitir que no siempre mi insistencia funciona pues los hijos han desarrollado argumentos. Y me da gusto que así sea.

Harry y William participan mañana en un concurso de lectura y escritura. Para llegar hasta la primera etapa han tenido que leer mucho y escribir también. La primera parte fue fácil. Les gusta tanto ir a comprar libros y leerlos como ir al cine. La segunda requirió más trabajo, borradores, correcciones pero también salió. La tercera es una exposición frente a jueces y público.
Harry estuvo ensayando ayer su presentación y le sale muy bien. Sabe improvisar, utilizar un lenguaje adecuado y mover su cuerpo con naturalidad.
William me dijo que ya no quería participar porque le provocaba nervios hablar frente a la gente. Tuve que recordarle de aquella participación en un concierto en el cual no quería salir y al final le aplaudieron mucho, recordarle también cómo sacó del apuro a la maestra para que alguien dirigiera un saludo a la bandera y cómo fue un hitazo como Ebenezer Scrooge en la obra de navidad. Y también le dije que el mismo día que él tiene el concurso, yo tengo que exponer en mi clase de Literatura y también tengo nervios.
Fue suficiente. No tuve que insistir tanto, pero seguramente de no haber tenido las experiencias anteriores, no se habría decidido a participar en ésta.
No es mi objetivo que ganen premios o se luzcan, mi objetivo es que ganen seguridad y pierdan esos miedos que al menos a mí me afectaron durísimo mientras crecía y que fue tan difícil vencer ya que fui una adulta.

La verdad espero que mi estrategia no me falle.



Me releo y pienso en Amy Chua, la mamá tigre y si bien no estoy de acuerdo en muuuuchos de sus prácticas, sí me hizo sentido algo que dijo en una entrevista. Comentaba que muchos padres y madres suelen no insistir en que sus hijos hagan alguna actividad, bajo la excusa de que no los van a obligar a hacer algo que no les guste. Amy Chua decía que las cosas que hacemos por primera vez y que tienen un cierto grado de dificultad, nunca nos van a gustar, pero que es necesario insistir porque el momento en que consigues algo después de haber trabajado tanto, se concreta un estado de felicidad y satisfacción.
Pienso en aquella canción que aprendí a tocar por primera vez en la guitarra, o en el platillo que después de varios intentos finalmente salió digerible y en el sentimiento de logro que me generó, y cómo eso abrió la posibilidad de aprender una segunda canción o un segundo platillo, o incluso probar con otro instrumento.

En el proceso de autorregulación del aprendizaje van involucradas emociones que a la vez influyen en factores como la motivación. Una persona con un historial de éxitos adquiere un sentido de autoeficacia que les permite ir tras metas más complejas y afrontar el fracaso de mejor manera. Por el contrario, una persona sin ese historial, ignorará sus alcances, temerá al fracaso y preferirá no probar.
Hay mucho que las escuelas hacen por nuestros hijos y mucho lo que los padres podemos hacer, y creo que impulsar e insistir en que los hijos hagan ciertas actividades, apoya en el trabajo que se hace en el aula.
Pienso que entonces, en el 2009, o 2008, o 2007, o más atrás, no andábamos tan perdidos.
Y volví a recordar todo esto hace un par de días en que a Harry -que es presidente del Club Ecológico de su escuela- lo invitaron a una estación de radio para hacerle una pequeña entrevista.
Mi madre lo escuchó y me habló emocionada por cómo se expresaba el nieto, la seguridad, la tranquilidad, la voz... y luego recordé qué tan fuerte le hablé -a Harry, no a mi santa madrecita- cuando me dijo que había sido elegido para participar en un concurso de oratoria pero que él no quería hacerlo. Y cómo finalmente lo hizo, se paró frente a los jueces, a los padres de familia, a sus compañeros... le tembló la voz, se le olvidaron unas líneas pero improvisó y finalizó su acto con una gran sonrisa, de alivio por supuesto pero también de logro. ¿Se sacó algún lugar? No. Es lo de menos. Lo importante era que se parara, que venciera el temor. Y tan lo ha hecho que disfruta hacer exposiciones, tocar la guitarra en público, jugar tochito (aunque lo aplasten) y regarla de vez en vez.
William ha pasado por los mismos procesos, tal vez incluso más fuertes porque ha sido más tímido e inseguro, pero si hay alguien que sabe autorregular su aprendizaje, es él.

Pensaba en esto últimamente porque además el aprendizaje, de cualquier tipo de contenido, nunca termina.
La forma incluso de nuestras relaciones humanas han sido moldeadas a través de un aprendizaje y éste no necesariamente termina siendo efectivo.
Hay mucho que reaprender.


Por mi parte, como madre, no canto aun victoria. Todavía hay muchas cosas que puedo echar a perder y la escuela también.

sábado, 17 de noviembre de 2012

Quisiera ser un microbito

No pasa nada.
Nunca me pasa nada.
Bueno, seguramente sí pero a un nivel muy micro, ¿no? como por ejemplo esta mañana me pasó una cruda tipo aplanadora y una hora después me pasó un jugo de naranja que me alivianó un rato, y unas horas después me pasaron noticias interesantes,  y así en realidad mi vida es un hilado de cositas que me pasan, o sea, mi vida está hecha de pasitas.
Pero esas pasitas no son dignas de contarse en una charla. ¿A quién podría interesarle y emocionarle que vayan a hacer una serie de televisión del libro Good Omens: The Nice and Accurate Prophecies of Agnes Nutter, Witch? Y siendo honestos, ¿para cuánto podría dar una charla con ese tema?
Por otro lado, la incapacidad de contar cosas interesantes me convierte en una excelente escucha. Toda la gente que me rodea tiene una vida sumamente interesante e intensa. Me encanta escuchar y me siento fascinada por la capacidad de las personas de vivir el dolor, los duelos, los gozos y los placeres, la capacidad de sobreponerse y reírse o de estar pateada en el suelo y reír más, de tomar hasta el hartazgo y levantarse a las seis de la mañana porque hay cosas en el mundo que exigen tu presencia, de coger hasta que el cabello duele y querer hasta que alcance el amor o las alitas de pollo.

A mí no me pasa nada pero puede ser bueno.

También a veces lloro, gozo, río, tomo y cojo. Ok, eso último es más un "a menudo" que "a veces".
Tal vez estoy hecha para ser pomada.
O tal vez mis irrelevantes pasitas pueden ser interesantes para alguien más.

No sé.
Lo que sí sé es que no extraño los chingazos de los 18 años, ni los desamores de los 20, ni las inseguridades de los 25, ni los cansancios de los 30.
Puede ser verdad lo que dice mi comadre: ya tuviste tu dosis y fue de un fregazo y fue muy fuerte.
Puede ser que ahora sólo me toque disfrutar, al menos por un rato, los placeres  de ser invisible.
Y digo por un rato porque ya tengo 36, no tarda la menopausia, los hijos serán casi adultos entonces y a lo mejor Fefé también pasa por alguna etapa de ésas que dicen que les pasan a los hombres.

Independientemente de todo, sé que soy un microbito.


martes, 13 de noviembre de 2012

Por fin

¿Saben que va a pasar dentro de tres días? Terminaré este semestre de la maestría y por mes y medio al menos, tendré tiempo de responder cartas, afinar metas laborales -ponerme al día, pues-, continuar con la remodelación apocalíptica de mi casa y comprarme calcetines. Lo último me resulta sustancial ya que el pre-invierno comenzó y hay un par de botas nuevas en mi clóset que no puedo usar sin tan útiles fundas podológicas. Además los hijos, junto con un millón de almas más, estarán de vacaciones lo que significa que los tendré de esclavos en casa no tendré que preocuparme por sus actividades escolares y extraescolares; con el plus de que el tráfico estará menos pesado por las mañanas y eso para mí es un gran descanso.
Tendré tiempo para leer lo que yo quiera leer y no sólo los muchos libros, ensayos y estudios que leo para la escuela. Iré a visitar a mis amigas sin preocuparme de las reuniones en Skype con los compañeros de equipo.Podré levantarme diez minutos más tarde, lo que repercutirá en diez minutos más que le dedique al cachondeo por las noches.
Todo es tan bonito que puedo visualizarme en pijamas frente a una chimenea con mis gatos en el regazo, mientras afuera los copos de nieve caen suaves sobre la calle... aunque no tengo chimenea y mis gatos prefieren estar haciendo cualquier otra cosa -como robarse mis ligas para el cabello de mi peinador o mi bolsa- que disfrutar de una escena hogareña conmigo. Y lo de la nieve... aquí nomás cae agua congelada.

Tal vez, incluso, con todo este tiempo libre, hasta escriba más seguido por aquí.

Amén.

(O tal vez sólo juegue Apalabrados todo el día.)

lunes, 29 de octubre de 2012

Esto lo escribí hace siete años. Y lo recordé mucho estos dos días.

Cuando tenía alrededor de trece o catorce años conocí a un hombre llamado Manuel. Hombre me parecía entonces, ya que era unos diez años mayor que yo y mis amigos. Era muy agradable, simpático, querendón. Tocaba bastante bien la guitarra y la batería y por estas tantas cualidades se convirtió un poco en una especie de gurú moral.
Yo lo admiraba mucho.
Lo sigo viendo de repente. Sigue siendo muy querendón.
Anoche me acordé mucho de él.

Fefé me dejó puesto un disco de Joaquín Sabina en el auto, antes de salir con la Shelle. El disco con la grabación en acústico que teníamos había terminado por quedar inservible. En la nueva grabación metió algunas rolitas más y dejó fuera dos que tres.
Me gustan algunas muchas canciones de Sabina. Pero no podía dejar de sentir un agrio sabor en la boca cuando escuchaba Calle Melancolía, Princesa e Incompatibilidad de Caracteres. ¿Por qué?
Ahí es donde entra Manuel.
Solíamos pasar a veces las tardes en casa de amigos. Después de refrescos, pizza y papas fritas (todavía no conocíamos el alcohol ni el tabaco) Manuel tocaba su guitarra. Tocaba algunas canciones de grupos que estaban de moda entonces como Skid Row o Damn Yankees (¿se acuerdan de Can you take me high enough?) y ya más entrada la noche tocaba canciones propias.
Podría tener en aquella época trece o catorce años, pero mi sensibilidad musical era excelente entonces (si bien, muy influida por la necesidad de pertenencia de todo adolescente) y él cantaba dos rolas propias que me hacían querer llorar. Una de ellas la había escrito para una exnovia. Ambos habían estado metidos en líos de drogas. Él había logrado salir pero ella se quedó atrás. Y le dedicaba esa canción. Recuerdo que tenía palabras muy duras pero la música me dejaba siempre algo impactada.
La otra rola era más nostálgica, más tristona. Hablaba de la necesidad de amar, de la mala suerte que había tenido y cuánto quería encontrar la felicidad.
Ya que habíamos quedado algo alelados, tocaba algo para alegrarnos un poco. Esa la había escrito para su actual novia. Hasta la fecha tengo grabado dos versos que decían: Siempre que en mi techo de lámina llueve, en su buhardilla brilla el sol.
Reunión tras reunión yo pedía que las cantara. Me parecían canciones maravillosas, con metáforas deslumbrantes y música poco ordinaria, para lo que yo había escuchado por aquellos tiempos.
Claro que habrán caído en la cuenta que esas tres composiciones de Manuel no son otras que las tres rolas de Joaquín Sabina que mencioné arribita.
Por mucho tiempo tuve un desagradable dolor de estómago cuando me enteré quién era el verdadero autor. Supongo que se llama decepción. No sé a quién subestimó más Manuel, si a la música de Sabina y su permanencia, o mi capacidad para recordar.
Digo que por mucho tiempo tuve esa sensación agria en la boca, en las vísceras. Pero ya no más. He comenzado a ver a Manuel con ojos de ternura. Mira, qué deseos de agradar, de sorprender a unos pollitos de catorce años con mentiras. Ahora que estoy al frente de 30 adolescentes, me resulta fácil entenderlo.
Y después de todo, en un tiempo donde no había mucho de donde escoger, puso al alcance de mis oídos a Joaquín Sabina, bajo el nombre de Manuel.

¿Les conté que se presentaron Sabina y Serrat aquí en mi rancho?
Como prole que soy, no compré boleto (cuyos precios iban de los 900 a los 1700 pesos) y me fui desde las tres de la tarde con una amiga a sentar en las gradas del área gratuita, a esperar cinco horas a que iniciara el concierto. Esto no nos molestó en lo absoluto. Nos fuimos preparadas: vino, vodka, galletas, sandwiches, papas fritas, cacahuates, cigarros y un dominó cubano por si nos tocaba sentarnos en los jardines del parque. Pero no nos tocó. Nos sentamos junto a mi hermana y una amiga suya, así como con amigos que fueron llegando a medida que pasaba la tarde.
Del concierto no les puedo decir más de lo que se imaginan quienes comparten este mismo gusto.
Y por si el gusto no fuera mucho, por si fuera poco la emoción de todo el concierto, se presenta esto:



¡La voz en off de Marcos Mundstock!

Salí del concierto muy contenta, lo suficiente para que se me endulzaran un poco muchos desazones.
Ahí siguen todavía los muy miserables.
Pero yo también.

sábado, 20 de octubre de 2012

Ya no tengo niños. Soy la madre de dos adolescentes a quienes sigo llamando niños. La verdad es que no veo cuándo deje de llamarlos así. Hasta hace poco mis papás nos cambiaron la etiqueta de "los niños" a "los muchachos". Y eso que el menor de mis hermanos ya tiene 31 años. Así que yo creo que lo de "los niños" va para largo.
Harry cumplió trece años esta semana. Me tiene tan malacostumbrada a ser este niño maravilloso y complaciente, que no sé cómo me vaya a ir cuando se despierte completamente a la adolescencia.
Quiero pensar que toda su rebeldía se agotó de los tres a los ocho años de edad.
Qué transformaciones ha pasado mi bebé. De ser un nene tranquilo de recién nacido al año de edad, a ser un bebé inquieto e insomne del año a los dos años de edad, a ser un niñito rebelde e inmanejable hasta los ocho, a ser este pequeño paladín de la justicia, luchador por las causas justas, crítico social, gran fan de la historia, melómano insufrible e hijo perfectísimo ahora que cumple trece.
Me equivoco.
Siempre ha sido perfecto.

Harry recibió de regalo de cumpleaños una guitarra eléctrica, réplica de una Les Paul, además de su consiguiente amplificador. Yo aparte le compré un celular. Tuvo un celular hace unos años, uno que se compró con su propio dinero y que extravió el día que se lo entregaron. Hablamos y coincidimos en que no era buena edad para tener un teléfono. Ahora que tiene trece y que va caminando a sus clases de música y que regresa caminando de la escuela, y que va caminando a sus actividades extraclases (es el presidente del Club Ecológico, practica tenis, tochito y está en el club de literatura de su escuela) necesitaba más yo ese teléfono que él.
Lo primero que recibió fue el teléfono y se volvió loco. Luego lo mandamos a mi carro para que me "ayudara con unas bolsas". Salimos tras él para verlo descubrir la guitarra en el asiento trasero.
"¡Era la que yo quería!" no dejaba de gritar.
Y ahora no deja de tocar. Acaba de descubrir la distorsión y de estar tocando Obladi-obladá, le ha entrado a Nirvana.
Realmente tiene trece años.


Ahora... ¿alguien me puede decir dónde consigo unos buenos tapones para mis oídos?


miércoles, 10 de octubre de 2012

Mi trabajo formal y la escuela absorben un montón del tiempo que antes empleaba para otras actividades o para otro tipo de trabajo. Pero aunque sea por un par de horas, no quiero dejar de apoyar a quienes están haciendo una gran labor desde sus trincheras. Por eso ayudé un ratito en la presentación del libro de Carlos Satizábal y otro ratito en Pasarela.
En el teatro fue donde tuve más oportunidad de estar.
Me encanta el teatro.
Me encantan las sensaciones previas a la primera función, el estrés previo durante el ensayo general y la euforia final.
En este montaje, por el tipo de trabajo realizado, esas sensaciones se presentaron exponenciadas.

Esto fue lo que publicó uno de los diarios locales:

Reunió Pasarela las voces y pasos de mujeres contra la violencia


Por: Flora Chacón | 06-Oct-2012 18:45

Todas las formas de violencia contra las mujeres fueron presentadas en el Teatro de la Ciudad, dentro de “Pasarela, voces y pasos de mujeres contra la violencia”, dirigida por la actriz colombiana Patricia Ariza, con la participación del dramaturgo Carlos Zatizával y la primera actriz Norha Gonzales. 
Ahí, en esa pasarela de pequeñas luces como su misma esperanza, mujeres y hombres desfilaron para compartir su historia, desde la madre que ha perdido a su hija, la que no sabe dónde está su hijo, hasta la hija que perdió a su madre ante la muerte, luego de haberla perdido a causa del trabajo arduo en una maquiladora, entre otros personajes más, arquetipos todos dentro de un Estado fallido, que no ha sabido garantizar la seguridad ni procurar la justicia. 

La mujer violada, el hombre machista, la activista incansable, el gobernador indolente y ególatra, las muertas de Juárez, la Cruz de clavos, todo cupo en la pasarela, gracias al esfuerzo del grupo Diálogo y acción ciudadana de Chihuahua: Por un Chihuahua libre y sin temor, y la voluntad de su coordinadora Linda Flores. 

Es la misma Flores la que resume Pasarela como “un relato social, donde muchas voces representan la similitud en la diferencia, la contradicción interna y externa, la diferencia corporal, y la profundidad del pensamiento, del recuerdo y de la memoria, en otras palabras, se logra cartografiar la tierra incógnita de los lenguajes de las mujeres, lenguajes que no son estáticos, dejando ver que hasta los silencios están cargados de sentido. Las mujeres de Pasarela, con sus voces y pasos llenan los vacíos sociales, mostrando que los vacíos están llenos de recuerdos, de acciones, y de palabras que las mujeres tienen que decir”. 


Entre las participantes en Pasarela había mujeres cuyos parlamentos no eran representación, mujeres a quienes hemos visto más de una, dos, tres veces, en marchas, en plazas, frente al palacio de gobierno,  pidiendo justicia por sus hijas asesinadas o por sus hijos desaparecidos. Otras más compartieron las historias de sus cuerpos: la violencia física, la violación sexual, la maternidad forzada, y también historias de libertad.

La presentación me dejó sin palabras.
Por la noche intentaba describir, resumir y cada palabra que cruzaba por mi cabeza, la descartaba por quedarse corta.

Sigo sin palabras, porque además como que sobran.

domingo, 30 de septiembre de 2012

Semana de Arte, Género y Derechos Humanos


Les hago llegar la invitación a esta primera semana.
Nos visitarán desde Colombia la actriz y activista Patricia Ariza y el escritor Carlos Zatizábal, ganador del Premio Nacional de Poesía Inédita en su país.



El proyecto es una iniciativa del grupo Diálogo y Acción Ciudadana; Por un Chihuahua Libre y Sin Temor, mismo que está siendo respaldado por el MagdalenaProject, y es apoyado por la Comisión Estatal de Derechos Humanos, el Instituto de Cultura del Municipio, el Instituto Chihuahuense de Cultura, Unidad de Estudios Históricos de la UACJ, algunos particulares como La Antigua Paz, Kaldi café, café Calicanto, y el restaurante La Casa, entre otros.
Con la Semana de Arte, Género y Derechos Humanos, se pretende poder trabajar sobre puntos específicos de la Ley Estatal de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, y recomendaciones que diversos organismos internacionales de derechos humanos han hecho al estado mexicano.

Los esperamos.

viernes, 14 de septiembre de 2012

Tengo ya una semana despertándome a las tres de la mañana con preocupaciones de lo más pendejas. Es eso o estoy sufriendo un lento proceso de posesión diabólica.
Lo de menos sería que me estuviera despertando, el problema es que no me puedo volver a dormir hasta como cinco minutos antes de que mi despertador me avise que es hora de levantarse.

Todo comenzó por uno de los trabajos de la maestría. Como decía, llevo dos materias, una muy complicada  y una muy sencilla. En la primera materia tengo compañeras igual de obsesivo-compulsivas como yo. Pese a la dificultad del trabajo lo hemos hecho bien y mi nivel de angustia inicial se ha visto reducido. En la segunda materia, como parte de las actividades, nos hicieron tomar un test de estilos de aprendizaje y a partir de los resultados se armaron los equipos: en dos semanas no nos hemos reunido una sola vez (vía Skype) el equipo completo, sólo hemos sido una colombiana y yo y eso a veces, porque otras me ha dejado plantada y sin avisarme.
Creo que lo de armar los equipos por los resultados del test es una forma bonita de decirnos que somos un experimento psicológico. Porque así se siente.
Y es que me niego a creer que dos personas adultas y maduras -se supone- no sean capaces de seguir el hilo de discusión en un foro, de confirmar de recibido un correo electrónico, de seguir acuerdos y otros múltiples problemas más.
Se suponía que ayer tendríamos el trabajo -una monografía muy sencilla- finalizada. Hoy es la fecha de envío y yo festejaría yendo al teatro a ver a PaGAGnini.
Pues ni maiz. Tres cuartas partes del trabajo está hecho desde hace tres días, pero la última está incompleta y la persona a cargo tiene un compromiso esta noche y no puede asistir a la ciber-reunión.
¡YO TENÍA UN COMPROMISO ESTA NOCHE!
¡Y LO CANCELÉ!

Así que toda la semana, a las tres en punto, mi demonio personal me posesiona preguntándome: ¿ya habrán mandado sus aportaciones? ¿habrán revisado el formato? ¿asistirán a la reunión? y de ahí ya me pierdo en otras nimiedades de índole familiar o laboral, todo por culpa de la monografía ésta.

Tenía mucho que no me sentía tan frustrada.
Y tan cansada.
:(

Estúpido cerebro.


Y de esto me voy a perder:


jueves, 6 de septiembre de 2012

Poquitito estrés

Nunca he sabido si no padezco estrés o si lo sé manejar y evito sentirme estresada.
Lo que estoy padeciendo ahorita se le parece un poco.

Hay muchas cosas en el trabajo, mucho movimiento, despidos, contrataciones y en consecuencia, mucho trabajo para mí y cierto nivel de ansiedad en los otros que luego como que pesa en el ambiente.
Sumado a esto, voy a tener auditoría, no de mi jefe directo como el año pasado, sino de la jefatura nacional. Eso sí me tiene con más pendiente y además con las manos en carpetas dejando todo en orden. Aun no termino, pero ahí la llevo.
Además de ello, tengo la maestría. Llevo dos materias, una de las cuales me tiene apabullada. Y yo no me siento así tan fácilmente. Por lo regular, cuando veo algo de gran tamaño (en cualquier ámbito de mi vida) me digo: poco a poco, día a día, tómalo con calma y vas a ir viendo cómo ni era tan grande. Y así es. En CUALQUIER ámbito de mi vida. Pero con esta materia todavía no lo veo.
Y por encima de todo, están los arreglos que le siguen haciendo a la casa. Todo va muy lento y me desespera no poder adelantar una cosa o la otra porque todavía falta la anterior.
La carencia más fuerte ahorita es la de las puertas.
No tengo puertas en las recámaras.
¿Saben las implicaciones de eso? ¡¿Las saben?!
El otro día tuve que darles dinero a los hijos para que se fueran por una nieve y nos dejaran un rato solos a Fefé y a mí, y como si supieran cuál era mi objetivo, los muy ingratos estuvieron sacándome más lana, que si para la nieve, y unas papitas, y una soda, y un café.
Me habría salido más barato un motel.

En resumidas cuentas, estoy bien jodida y paradójicamente, malcogida.

(Jodida y radiante, como dijo Benedetti, porque al final de cuentas sentirme así sólo puede significar que sigo  muy viva).

Y además... ya es hora.

sábado, 1 de septiembre de 2012

No me gusta la caballerosidad.
Y cuando dicen que la caballerosidad se está perdiendo por culpa de las mujeres que no aceptamos atenciones, no lo tomo como un reclamo sino como un halago.
A mí lo que me encanta es la cortesía, esa cortesía propia de hombres y mujeres, de niños, jóvenes y adultos.
La caballerosidad me hace sentir inútil al tiempo que me siento invadida en mi espacio, en mis tiempos y en mi forma de hacer las cosas.
Agradezco las atenciones pero mis "gracias" son como muy desangeladas por la situación anterior.
En cambio me gusta mucho la gente cortés, que conoce tus alcances y límites y tiene esa disposición a ayudarte en caso necesario.
Y además me agrada ser cortés.

Ayer un hombre me encantó por su cortesía, haciendo cosas que yo podría haber hecho (encenderme un cigarrillo, llenar mi vaso de cerveza, compartirme de su último cigarro y, joder, hasta vaciar el cenicero) pero de una forma tan natural y coordinada conmigo que no me hizo sentir inútil sino atendida y con la confianza de yo poder hacer lo mismo, lo cual por cierto hice en algunos momentos de la noche.

Ojalá pudiera yo aprender a ser cortés con la misma coordinación y naturalidad con lo que lo es él.



jueves, 30 de agosto de 2012

Búsqueda laboral

Hace unos días leí una nota en FB que escribió Cume y me acordé de una experiencia de búsqueda laboral muy... ¿interesante? ¿curiosa? ¿divertida? ¿escalofriante? Yo diría que eso último es lo que mejor la describe.

Corría el año del 99 y yo ya estaba en la búsqueda de trabajo. En el periódico apareció un aviso que decía algo así: "Se solicita señorita soltera, de 20 a 35 años, con disponibilidad de horario y estudios universitarios, guste de la lectura, cultura general, buena conversación... " Palabras más, palabras menos.
Como me intrigó bastante qué clase de trabajo podría hacer una persona con esas características acudí a la cita, sin ser ni señorita ni soltera. La "entrevista" fue en una casa, por lo que le pedí a Fefé que me esperara afuera y que si no salía en veinte minutos entrara.
Me recibió un señor maduro, chaparrito y medio calvo. Comenzó a platicar conmigo mientras yo trataba de descifrar para dónde iba el asunto, mientras de reojo veía la decoración de la sala y la cocina, o más bien la falta de decoración. Y de muebles. Me preguntó sobre mis estudios, sobre mis libros favoritos, sobre la música que escuchaba y yo pensaba que a lo mejor era algún editor de revista o algo así. Pero no. No había mencionado nada del trabajo. Los minutos seguían pasado y yo me imaginaba lo peor, mientras el pinchi Fefé leía el periódico muy agusto en el auto. Finalmente el individuo soltó la sopa.
-- En realidad, jeje, no estoy ofreciendo ningún trabajo, es que quiero conocer mujeres y lo del aviso en el clasificado fue una ocurrencia. ¿No le parece una buena idea?
-- ¡No! Me parece una porquería de idea que traiga con engaños a personas a su casa, a personas que están buscando un trabajo y que vienen aquí con toda la esperanza de encontrarlo. Me parece una porquería que abuse del tiempo de los demás y como método de búsqueda de novia, me parece patético, estúpido y lastimero. ¡Adiós!

Bueno, en realidad no dije eso. La situación me pareció tan humillante para mí y tan lastimera para él, que sólo me levanté de la silla, le deseé suerte y me fui.
Todo el camino a casa no pude pronunciar palabra. Por la noche le platiqué a Fefé y fue cuando me di el lujo de soltarle la retahíla que hubiera querido decirle al galancete, pero que en el momento por el impacto, no pude siquiera articular.

Y ésa, señor@s, ha sido mi más triste y escalofriante experiencia de búsqueda labora.
¿Cuál ha sido la tuya?

lunes, 27 de agosto de 2012

Casa

Estamos haciendo reparaciones en casa. Por las necesidades que hay nos la vamos a llevar cuarto por cuarto y así hasta el año nuevo porque sólo podemos estar con los trabajadores los fines de semana. Eso va a resultar muy cansado considerando que hay que dejar la casa desescombrada cada domingo por la noche para que los hijos no se nos vayan a atacar de alergias.
Los que han realizado reparaciones en sus casas saben que incluso el polvo del hoyo de la pared que haces con un taladro, se mete hasta el congelador.
Ayer nos dejaron hechos los huecos para unos ductos del aire acondicionado.
Harry, después de ver las capas de polvo tras polvo sobre absolutamente todas las superficies de la casa, decidió que sería buena idea solicitarle asilo a su abuela.
Ni aguantan nada.
Finalmente, entre todos logramos hacer la casa habitable por esta semana, aunque sabemos que el siguiente fin será lo mismo y que tendremos que desescombrar la noche del domingo y llegar agotados a nuestro inicio de semana laboral.
De aquí al año nuevo.
Pero ¿saben qué?
Se siente bonito darle una resanada al hogar. Es como darse una resanada en el alma.
Porque pues (¿quién lo dijo? ¿Neruda?) uno es su casa.

* * * * *
Cuando dije "entre todos" no necesariamente quise decir "todos".

Ringo pasó más tiempo llevándose el polvo a otros cuartos, dándole sustos a los trabajadores o dejando huellas sobre la mesa y la estufa.

Y Lucky...

Se metió en un cajón y no salió de ahí en todo el fin de semana.

Yo quiero ser mi gato.

sábado, 25 de agosto de 2012

El amor de las polillas

Ringo (antes conocido como Vicio) es un excelente cazador. No hay insecto volador ni rastrero que se le escape. Nos llena de orgullo.
El problema con sus prácticas no eran las cucarachas muertas en la cama o el ruido de los objetos caídos en el cumplimiento del deber durante la cacería de madrugada. El problema es que Ringo lloraba. Cada vez que no podía alcanzar una palomilla plantada obstinadamente en el techo, Ringo lloraba.
Y nos resultaba triste.
Pero ya no porque después de observarlo durante varias semanas concluimos que Ringo no llora, sino canta.
Así es.
Les canta dulces serenatas a las polillas y a las moscas para hacerlas bajar hacia donde él está.
Dulcemente las enamora.
Los insectos caen rendidos de amor y él procede al actuar más antiguo del mundo: matar lo que se ama. Sin  compasión o miramientos.

Oscar Wilde estaría tan orgulloso.


jueves, 23 de agosto de 2012

Manías

Trato de pensar en qué hay en el mundo hoy de bello y maravilloso.
Supongo que mucho pero lo primero que se me viene a la mente son los huevos estrellados sobre enmoladas que les hizo Fefé a los niños esta mañana para desayunar.

¿Les dije que estoy "a régimen"?
La nutrióloga no quiere que use la palabra dieta (ay, ya lo hice) con eso de que me entra la ansiedad.
Era justo ya. Mi bolsillo se estaba viendo seriamente afectado con los cambios en el guardarropa y con mi vicio de café helado y galletas.
También resultaba un poco penoso con la costurera que nos hace los uniformes. Ella viene dos meses antes del cambio de temporada a tomar medidas y a mí siempre me tenía que andar haciendo ajustes porque ya cuando llegaba la ropa, no me quedaba bien.

La voluntad.

¿Les he dicho que a veces sí tengo fuerza de voluntad?

Me remito a los hechos:
* Tomé biberón pasados los cuatro años de edad. Llegaba del kínder y "no te preocupes, mamá, yo me lo preparo". El día que mi madre cuestionó seriamente mi práctica, yo le dije "el día que cumpla cinco años lo dejo". La mañana de mi cumpleaños, malosa como solo las madres pueden serlo, me ofreció mi progenitora un biberón. Yo me negué. Ya tenía cinco años y cumpliría mi palabra.
* Creo que a raíz de lo del biberón comencé a comerme las uñas. Fue un hábito de muchos años hasta que un día, siendo una quinceañera,  un noviecillo que tuve me dijo: "Tienes unas manos muy lindas. Se te verían bien las uñas largas." De inmediato dejé de morderlas. Y dejé al novio. Mis manos lindas se merecían algo mejor.
* El tiempo que estuve tomando prozac ("como mentitas" decía una amiga) fui muy feliz, pude arreglar mis asuntos, comencé a dejar todo en orden pero no quería dejar de tomarlo. Hasta que me di cuenta de cómo me afectaba el libido (¿o líbido?) y dejé inmediatamente de hacerlo. Luego fui feliz otra vez. O sea, sexo ¿no?
* Pero el sexo no cura los transtornos maniaco-compulsivos que se encuentran tratando de reptar desde el oscuro abismo de los infiernos personales. Comencé a fumar. Y mi comadre dice bien: "No eres adicta al cigarrillo, es otra de tus manías". No fumo todos los días, sólo cuando salgo a cafetear o cantinear.
* Si esperaban que les contara una historia exitosa sobre dejar el cigarrillo se las voy a dar: dejar de fumar es bien fácil. Lo hago cada semana.
Bueno pues, no.
No lo he dejado porque no me lo he propuesto; sin embargo, me parece que el "régimen" sería un excelente sustituto. Y aquí es cuando me doy miedo. El biberón, las uñas, los antidepresivos y la nicotina, nunca me parecerán tan perversos como una obsesión con la comida.
Por eso no.

Déjenme con el cigarro, que es lo único que me queda.

miércoles, 22 de agosto de 2012

Así es como se muere un blog

Así mismo, con la promesa de ir a verlo cada día y dejándolo para después.
Hasta se me olvidó que este mes el blogcito cumplió ocho años.
Pero no pasará.
Aquí seguimos.


miércoles, 18 de julio de 2012

Me gustan las bolsas.
Me gustan más que los zapatos, los aretes o cuaquier otro tipo de accesorio.
Comenzaron a gustarme desde una visita a un rancho cuando tenía cinco años. Me gustaron porque vi una colgando de la montura de un caballo y me imaginé la cantidad de cosas que los vaqueros podrían guardar ahí antes de salir con el ganado.
Imaginé sobre todo los vaqueros haciendo un campamento por las noches y preparando café, sacando cosas de sus bolsas y arreglando sus cobijas para dormir.
Los choppers usan bolsas similares en sus motocicletas y cuando los veo en carretera me emocionan sus viajes igual que los vaqueros.
Tal vez uso bolsas tan grandes y llevo tantas cosas en ellas porque quiero estar preparada para un viaje.
O supongo que simplemente cada día es un viaje.

Y hablando de viajes...
Estuve el fin de semana en Parral para las Jornadas Villistas y esto fue lo que me encontré:

Una palomita.

Yo sólo tomé un par de fotos. Fefé grabó todo el concierto pero lo hizo junto a mí. Adivinen quién se oye más....

martes, 10 de julio de 2012

Otra nota feliz

Agustín Fest, más conocido en la blogósfera como Árbol de los Mil Nombres, recibió hace unos días el Premio José Agustín de literatura.

Este tipo de noticias me hacen pensar en esas fotos de flores solitarias entre la basura.

Pero las flores no están tan solas.
Cuando más mierda hay, más abono para hacerlas florecer.

martes, 3 de julio de 2012

El domingo nos levantamos muy temprano para ir a votar.
Nos levantamos desde un día antes, porque en realidad no habríamos podido dormir, así que pasamos la noche del 30 y las primeras horas del primero de julio en casa de unos amigos. Cuando dieron las ocho de la mañana, desayunamos y cada quien se fue a sus casillas.
A esa hora ya había bastante fila pero estaba fluida. Una vez lista para votar encontré en mi casilla como observadora a mi amiga "M" y me sentí mucho más tranquila.
Durante el día estuvimos leyendo sobre multitud de irregularidades que estaban sucediendo en otros lugares. Yo regresé después de las seis a mi casilla para tomar fotos de las sábanas.
Por la noche nuevamente nos fue imposible dormir.

* * * * *
Decía el Monero Hernández en Twitter que en la democracia lo mismo vale un voto comprado que un voto por convicción. Ésa había sido una cuestión que me había dado vueltas en la cabeza todo el día, entre otras más. Luego, en la conferencia de prensa de AMLO se me aclaró poquito más el panorama.
Deben explicarse las irregularidades. Deben atenderse las denuncias presentadas ante la FEPADE y debe castigarse a los responsables. Deben aclararse además la multitud de diferencias entre las sábanas y la información del PREP. Yo confío en los ciudadanos que estuvieron en mi casilla, pero fuera de ella, yo no sé quién está.
Personalmente pienso que mi candidato no ganó el mayor número de votos. Fue mucho lo que hizo y deshizo el PRI y algún efecto iba a tener en los votantes. Pero es mi opinión y no lo sabremos con seguridad a menos que se impugne la elección.
Los “medios de impugnación electoral” son aquellos instrumentos jurídicos (juicios, recursos, reclamaciones, inconformidades, etcétera) previstos constitucional o legalmente para corregir, modificar, revocar o anular los actos o resoluciones electorales administrativos o jurisdiccionales cuando éstos adolecen de deficiencias, errores, inconstitucionalidad o ilegalidad. Instituto Interamericano de Derechos Humanos.
Es un hecho que el proceso adoleció de deficiencias y errores, de inconstitucionalidad e ilegalidad.
(Aquí están los delitos electorales contemplados por nuestras leyes y sus sanciones).
Yo espero que la impugnación sea aceptada. Los funcionarios y observadores hicieron un buen trabajo. No sólo cumplieron -los que lo hicieron- con su deber de ir a cuidar nuestros votos. Nosotros también hicimos un buen trabajo: no sólo fuimos a votar, también cuidamos el proceso, observamos que no se cometieran delitos alrededor de nuestras casillas, que no hubiera propaganda electoral en la distancia marcada por la ley, tomamos fotos de las sábanas, las revisamos con la página del IFE. Y quienes sí encontraron delitos, reunieron las evidencias, denunciaron y además los dieron a conocer.

Yo no sé si al revisar estos elementos los resultados cambien. Como ya dije, no lo creo, pero considero muy  muy muy necesario hacerlo. Esto tiene que sentar precedentes. ¿Qué va a pasar en las siguientes elecciones? ¿Los partidos harán el cochinero que se les dé la gana porque las autoridades no responden a sus obligaciones? ¿Qué va a pasar con el proceso que ha sido necesario para ir construyendo la democracia y que costó hasta vidas en estas elecciones?
Fueron elecciones históricas, dicen, por el número de votantes que participaron.
Mis hijos podrán votar en las siguientes elecciones federales y no han perdido de vista el proceso de esta elección. ¿Les quedarán ganas de participar si las autoridades no hacen lo correcto?


Estoy triste por algunos resultados pero también estoy a la espera.









jueves, 28 de junio de 2012

En mi casa se juegan videojuegos.
Y yo los compro.
Porque si alguien va a alienar a mis hijos, ésa soy yo.
Lo que sí no hago es jugarlos. La última vez que intenté usar el Wii terminé con los nudillos raspados y un reloj despertador destruido. Aunque debo mencionar que la semana pasada sí estuve jugando al Rock Band de Los Beatles (por "jugar" entiéndase estar sentada con el micrófono monopolizado).
El cartón de arriba es más que acertado en lo que se refiere al uso del XBox Kinect en mi hogar. Es de lo más divertido comunicarnos con la estúpida consola que nunca entiende cuando decimos "reproduce" o "capítulo siguiente". Más divertido aún es ver que el XBox se detiene y tratar de adivinar quién dijo una palabra que hizo que el equipo se parara. Y últimamente también lo usamos mucho más para ver Netflix que para jugar.
Mi casa no suele estar en silencio. Entre las pláticas de los hijos con sus amigos por XBox Live, los gritos de "¡Tómala, Noob!" y otras jergas adolescentes, y los debates que se generan con las películas o los programas de televisión, no hay mucho lugar para el silencio.
Personalmente disfruto el silencio, pero en esta etapa hormonal de mis hijos agradezco mucho el ruido.
Una de mis amigas se queja de los problemas de comunicación que tiene con su hijo de quince años y las cosas que el moconete le responde y cómo la hace sufrir. Lo más que puedo decirle es que su hijo es inteligente, le va bien en la escuela, es responsable y no es irrespetuoso. Mucho más de lo que se puede decir de otras madres y otros hijos. Pero finalmente no debería yo estar diciéndole nada ni dando consejos porque no he pasado por su misma experiencia. Ignoro cómo es eso que tus hijos no quieran hablarte o que contesten cosas propias de adolescentes. 
Será que mis hijos aun son niños.
Tal vez.
Pero no puedo asegurar que no vaya a pasar. Supongo que no podré hacer nada por evitar que quieran guardar secretos, que se rebelen contra la autoridad materna y paterna, que padezcan la horrorosa pubertad y que un día se levanten sin ganas de hablar.
Por eso disfruto el desmadre de estos días, los sobresaltos de William cuando descubre algo nuevo y se pone a explicarlo (como por qué el Mar del Norte y el Báltico no parecen unirse), las carcajadas de Harry con los gatos y cómo me las cuenta, la hora de la comida escuchándolos hablar sobre sus amigos y el grupo musical que van a formar,  la narración en vivo y en directo sobre una partida en un videojuego y las desveladas (aunque me pese levantarme al día siguiente) por ver películas que nos gustan.

¿Quién puede saber cuánto nos queda de esto?

miércoles, 27 de junio de 2012

Noticias bonitas

Y que tanta falta hacen.

Fíjense que Raquel Castro, mejor conocida en el cibermundo y la blogósfera como Rax, acaba de ganar el premio de literatura Gran Angular.
Les dejo la nota de su blog.
Ojalá tengan oportunidad de leer otras entradas suyas. El humor, el uso de la ironía, el ejercicio de la imaginación, además de gatos, zombies y pingüinos, todos están presentes en sus textos. ¿Qué más pueden pedir?

lunes, 25 de junio de 2012

Tiempos electorales

Para aquellos que van a estar en las casillas les dejo un enlace al blog de Chidoguan: el manual del funcionario de casilla.

Necesito hacer algo para distraerme un poco de todo este proceso.
Siguen días muy angustiantes. Y es probable que después de estos días sigan años peor de angustiantes.

Por eso déjenme reír ahora que puedo.

domingo, 17 de junio de 2012

Decidí, como bien me aconsejaron, dejar a un lado mis preocupaciones hasta que no fueran hechos.
Esto también lo hice a raíz de que en un momento ocioso me puse a mirujear Google Maps y a buscar fraccionamientos, casas, escuelas, y así. Con la información adquirida decidí que no sería mala idea buscar más datos del fraccionamiento "x". Empecé por las imágenes y cuando lo hice sólo me aventó fotos de gente asesinada y mutilada. Dada que no fue la mejor idea empezar por las imágenes, hice la búsqueda regular, cuyos primeros resultados hablaban de "el fraccionamiento x, famoso por los hechos sangrientos y violentos..."
Casi casi como el fraccionamiento en el que ahora vivo.
No es buena idea, pues, adelantarse a los hechos.
Lo que necesitaba para pasar del estado de inquietud a éste, era hablar con mi jefe y decirle: Contémplame para el puesto.
Ya lo hice. Platiqué también con Fefé y con mis hijos sobre esta posibilidad a futuro.
Así las cosas, a la vida sólo le queda seguir y yo a fluir con ella.

* * * * *
Los hijos andan en un plan muy musical.
Ahora que tienen sus recámaras separadas han aprovechado para refinar sus intereses artísticos, lo cual equivale a invitar a los amigos cargados con guitarras eléctricas, bajos y amplificadores, hacer ruido media hora y luego dedicar seis a jugar al Guitar Hero.
Como mamá, me está resultando muy divertida la adolescencia de mis hijos, con todo y los añadidos de rigor.

El viernes llevé a William con una dermatóloga, por un problemita de su piel y otro para el cual me enviaron mejor con un cirujano. Pero en la charla final de recomendaciones sobre sus cuidados personales, la doctora hizo un par de comentarios:
- Debes evitar acciones que contribuyan a que te salga acné. ¿Tienes tu propia habitación?
- Sí.
- Ah, eso es un problema, porque seguramente puedes ver canales... como el Edge... a altas horas de la noche... y que te emociones...
- En mi casa sólo hay una televisión y no tenemos cable. 
- O en el internet...
- ¿Se refiere a que me masturbe con pornografía?
La doctora en ese punto volteó a verme y le dije que el joven ya sabía lo que eran las dos cosas, y también entendía las razones de nuestra oposición a la segunda.
Para aligerar la incomodidad del momento, la doctora preguntó a William algo sobre sus audífonos, que si cómo funcionaban. La respuesta fue una elaborada disertación sobre electricidad y magnetismo al final de la cual, la doctora sólo aclaró: "Me refiero a dónde van conectados."
William dice que no quiere volver con una persona que no sabe cómo conectar unos audífonos a un celular. Y yo creo que por dentro ha de pensar "y que además prohibe la masturbación".

Les dejo la selección musical de la semana, seleccionada por los hijos que ya me tienen loca porque es lo que están ambos practicando:

De Harry:


Mi glam rock star se cuelga su guitarra a la espalda dos veces por semana, sube a su bicicleta y llega a sus clases de música. Va despacio. Lo tenía muy ocupado una obra de teatro que él escribió, dirigió, actuó y hasta hizo la escenografía. La sinopsis de la obra iba más o menos así: En un reino lejano, un rey corrupto y autoritario impone su poder, pero los ciudadanos están hartos ¿serán escuchadas sus protestas?
Luego les cuento el final.

De William:


No deja de sorprenderme esta critura. Tenía cuatro años sin siquiera mirar su teclado -la única canción que se sabía era "Noche de paz"-, y el jueves lo tomó nuevamente, lo acomodó en su recámara, buscó la partitura de la canción y ya tiene aprendida una parte. Se escucha muy bien. Quiere tenerla lista para cuando llegue su papá de California. Aun está considerando tomar clases de música nuevamente.

jueves, 14 de junio de 2012

Todo está muy confuso.
Es cuestión de que te digan dos que tres frases sueltas y ya estás haciendo planes a futuro.
Hasta un cambio de ciudad.

No tengo la más pinche idea de qué es lo que quiero.

Vicio siempre sabe lo que quiere.

¿Les había presentado a Vicio?
Conózcanlo. Mis hijos le llaman Ringo, pero pa mí es mi Vicio.

Lo envidio.

martes, 29 de mayo de 2012

Estrés de temporada

Me quedan como dos semanas de mi primer curso de la maestría. Se me juntó con una auditoría del trabajo, con actividades de otros ámbitos, con el estrés pre-findeañoescolar de mis hijos y la próxima salida de viaje de Fefé.
Pero los veo a ellos y quito mi cara de circunstancia.

William acaba de presentar uno de sus proyectos fuertes que fue el desarrollar un prototipo de vehículo que funcionara con energía alternativa. Y lo hizo. Investigó, desarrolló, hizo pruebas y finalmente obtuve el primer lugar en el concurso que se hizo en la escuela, entre participantes de preparatoria y secundaria.
Harry, por otro lado, aun no descansa. Tiene proyectos del cual el más exigente es una obra de teatro que presenta la semana entrante. Él ya se sabe su papel (es el autor del guión) pero le falta hacer algunas escenografías.
Y mantienen la calma.

Una cosa a la vez, dice William.
Que no te preocupe, que te ocupe, dice Harry.

Cierto.
Estoy en un hotel y aprovecharé para avanzar.

Mis hijos son mis héroes.

jueves, 24 de mayo de 2012

Perros y gatos

Desde que lo recuerdo me gustan los gatos.
Los encuentro mucho más interesantes incluso dormidos, que muchos perros.

Cuando conocí a Fefé temía que no entendiera mi afición por ellos, ya que la única referencia sobre gatos que tenía era sobre uno que "me siguió desde el centro hasta la casa una madrugada y ahí se quedó", pero en su casa, como en muchas casas de grandes patios, hubo siempre perros. 
Tuve la ¿fortuna? de conocer a uno de sus últimos perros, uno que "reía". Y le decía al perro "Ríete, Gus, ríete" y el perro abría la boca y me enseñaba sus temibles colmillos. Brrr... nunca me pareció que se estuviera riendo, más parecía una mueca de burla-advertencia con el fin de mantenerme lejos de su amo.

Fefé decía que los gatos no le parecían muy buenas mascotas; sin embargo, nunca me impidió que yo tuviera uno en casa (por supuesto que no, como alguna vez le dije, si mi papá jamás me lo impidió y una vez tuvimos hasta 16 en casa, cuantimenos tú que ni mi pariente eres) e incluso un día, viéndome muy deprimida, me llevó un gato a casa.

Ahora entiendo que Fefé es una persona de gatos de clóset.
Hace unas noches lo escuché llamarle la atención a William y es que mi adolescente encuentra especialmente divertido hacer enojar a Lucky a distancia y hacer enojar a Harry por esto mismo -Lucky no tolera a William, y si éste lo voltea a ver o se acerca a menos de un metro de él, comienza a maullar; acto seguido, Harry aparece, se enoja con William por molestar al gato y luego yo tengo que intervenir y regañar a todos.
Pero esa noche, el del regaño fue Fefé, quien increpó a William con estas palabras:
- Entiende que en esta casa todos somos iguales. Lucky es otro individuo con derechos como los tuyos bajo este techo. No puedes estar molestándolo nomás porque se te da la gana.

Al escuchar esto mi corazón dio un vuelco (¿no les encanta esto de "dio un vuelco"?) y me di cuenta que Fefé había salido del clóset. 
Siempre fue una persona de gatos. Los perros eran circunstanciales.
Y ahora que me encontré esta gráfica, me di cuenta que sí, algo hay de eso (excepto en la neurosis, yo soy neurótica por los dos):



Vía Mindjet

¿Ustedes son personas de perros o de gatos?


lunes, 21 de mayo de 2012

Arrugas

Esta mañana mi rostro evidenció cada uno de los 36 años que he vivido, más tres extras por autoabuso.
Mis amigos han de creer que sigo en mis veintes porque me invitan a la pachanga como si fuera universitaria.
Y yo no puedo decir que no.
Si este sábado hubiera dicho que no, me habría perdido del bato que al grito de "¡Soy un avenger!" se dejó caer de un segundo piso. Se rompió la hielera sobre la que cayó. A la caguama que sostenía no le pasó nada (algo tiene de súper héroe). Y creo que él está bien.
Imagínense perderme de eso.

Y me lo pude haber perdido, porque mi equipo de trabajo colaborativo de la maestría decidió que era una idea fantástica reunirnos en forma virtual los sábados y domingos por la noche.
De alguna manera los convencí para que nos reuniéramos sólo el domingo. Y casi no cumplía, porque se me atravesó un tianguis donde unos amigos iban a presentar sus creaciones artísticas. Ah, y el eclipse también.
Pero responsable como soy, sí acudí a la reunión... desde la aplicación de Skype que traigo en el teléfono, sentada en la barra del bar.
(La primera reunión que tuvimos yo me estaba tomando una chela mientras platicábamos, ¿cuál diferencia hay?)

Así que... sí... el espejo no miente.
El autoabuso, mis conductas autodestructivas... todo se refleja.

Pero qué bonito es todo, chingao.

viernes, 18 de mayo de 2012

Comparto


Les comparto este artículo de Buzzfeed, me pareció altamente compartible.

1. Use a can opener to open sealed plastic packaging.

Use a can opener to open sealed plastic packaging.
This tip would have saved me approximately 22.8 hours of my life.

(Opté por traer tijeras en el carro porque cuando compro cosas no puedo esperar a llegar a la casa para abrir los paquetes, y este tipo de paquetes son un dolor de cabeza).

2. Add saline solution to refresh dried-out mascara.

Add saline solution to refresh dried-out mascara.
Just a couple of drops will do.

(¿Alguien sabe qué se le puede agregar a los esmaltes de uñas que comienzan a secarse?)

3. Use a toilet seat cover to blot the oil from a greasy face.

Use a toilet seat cover to blot the oil from a greasy face.

(Lamentablemente no suele haber de esas cubiertas por acá, así que tengo que comprar unas toallitas especialmente hechas para ese fin)

4. Use pretty wine corks to make planters for tiny succulents.

Use pretty wine corks to make planters for tiny succulents.
Put magnets on them and hang them on your fridge. Instructions here.

(Híjoles, tendré que tomar más vino para éste)

5. Amplify the volume of your iPhone or iPod by placing it in a bowl.

Amplify the volume of your iPhone or iPod by placing it in a bowl.
(Voy a probarlo con unos tazones muy ruidosos que tengo)

6. Use paper hole reinforcements to give yourself a half-moon manicure.

Use paper hole reinforcements to give yourself a half-moon manicure.

(Mmmm.... no me interesa mucho)

7. Use a banana to fix a DVD.

Use a banana to fix a DVD.

(Se la pasaré a los hijos para sus videojuegos)

8. Use Jello as a lipstain.

Use Jello as a lipstain.
Directions: Pour the powder mix into a bowl and moisten a Q-Tip with water. Then, being very careful not to use your fingers since the red stains stay put, dip the Q-Tip into the powder and apply it directly to your lips.

(Besos de frambuesa)

9. Use diluted fabric softener as a leave-in hair conditioner.

Use diluted fabric softener as a leave-in hair conditioner.

(Yo tenía una amiga con cabello largo, largo, largo que usaba Suavitel como acondicionador. Además de que le desenredaba, le dejaba un aroma muy rico... y nunca se sabe cuándo se puede ofrecer que se te acabe el enjuague y ni puedas peinarte. Habría que probar, por cierto, si los acondicionadores sirven como suavizante de ropa... y si no, siempre nos queda el vinagre)

10. Use a lint roller to clean out the debris in your handbag.

Use a lint roller to clean out the debris in your handbag.
I am the queen of cookie crumbs in my handbag.

(Ay, no. A mí me gusta la sorpresa de meter la mano en mi bolsa y tratar de adivinar qué agarré)

11. Use nonstick spray on the inside of your votive holders.

Use nonstick spray on the inside of your votive holders.
When the candle has burned out, the remaining wax will just slip out.

(Muy buena. Tengo unos vasitos para veladoras que ya no puedo usar por no haber tenido esta gran idea)

12. Eat marshmallows to soothe a sore throat.

Eat marshmallows to soothe a sore throat.
There's a scientific explanation behind this.
(You can also use marshmallows to separate your toes during a home pedicure.)

(Órales contra el dolor de garganta)

13. Use newspaper as an odor absorber.

Use newspaper as an odor absorber.
You can put it in Tupperware, or the crisper bin of your fridge, or in a purse with any lingering leather smells.
(Gran idea cuando no se puede usar bicarbonato)

14. Use aspirin to turn hair made green by chlorine back to its natural color.

Use aspirin to turn hair made green by chlorine back to its natural color.
Dissolve six to eight aspirin pills in a glass of warm water, coat hair with the solution, let it sit for 10 to 15 minutes, then rinse.

(No es un problema para mí, pero a lo mejor a ustedes les sirve)

15. Use a sock to create a big perfect hair bun.

Source: youtube.com

(Humildes calcetines)

16. Use a spoon to open a sealed-tight jar.

Use a spoon to open a sealed-tight jar.
Read more detailed instructions here.

(O bien, se puede usar la cuchara para dar golpecitos a la tapadera para que afloje o algo)

17. Use a rubber band for perfect French tips.

Use a rubber band for perfect French tips.
(Simpático)

18. Hang a picture using a pop tab.

Hang a picture using a pop tab.
The pop tab is surprisingly sturdy.

(Y además pueden hacer bolsas)

19. Use VapoRub to train your pets.

Use VapoRub to train your pets.
Apply VapoRub on things you don't want chewed up or peed on by your cat or dog — they're turned off by the taste and smell.
It also supposedly cures toenail fungus.

(Muy útil ahora que Fefé quiere uno de los perritos que Lorenzo, el perro de "L", procreó)

20. Use mayonnaise to erase water stains from wooden furniture.

Use mayonnaise to erase water stains from wooden furniture.

(La mesa de mi comedor será muy feliz)

21. Use fabric softener and vinegar in a spray bottle to release wrinkles from clothing.

Use fabric softener and vinegar in a spray bottle to release wrinkles from clothing.

(El aroma del vinagre se va en unos momentos)

22. Use a cereal container as a trash disposal in your car.

Use a cereal container as a trash disposal in your car.
Source: i.imgur.com

(Se ve padre, no como la bolsita que traigo en mi carro)

23. Add a few drops of vodka and a teaspoon of sugar to make cut flowers last longer.

Add a few drops of vodka and a teaspoon of sugar to make cut flowers last longer.

(¡Igual que yo! Vivo mejor con algo de vodka y un poco de azúcar)

24. Use Alka-Seltzer to clean your toilet.

Use Alka-Seltzer to clean your toilet.
Drop a couple tablets in, wait 20 minutes. The citric acid will dissolve the grime.
Source: blogcdn.com

(Ésa la tengo que probar)

25. Use hand sanitizer to dissolve ink stains.

Use hand sanitizer to dissolve ink stains.

(Tengo un sillón sobre el cual probarlo)

26. Use (unscented) dental floss to cut soft cheeses and cakes.

Use (unscented) dental floss to cut soft cheeses and cakes.

(¿Qué tal un cuchillo?)

27. Pack your shoes in a shower cap to keep the soles from touching your clothes.

Pack your shoes in a shower cap to keep the soles from touching your clothes.

(Mucho mejor que la bolsa de Soriana)

28. Use raw spaghetti strands to light hard-to-reach candle wicks.

Use raw spaghetti strands to light hard-to-reach candle wicks.

(Esto sí lo he hecho en la cocina)

29. Use Earl Grey teabags to get rid of a sunburn.

Use Earl Grey teabags to get rid of a sunburn.
Read the directions here.

(No me la sabía)

30. Use mustard to suck the pain out of a burn.

Use mustard to suck the pain out of a burn.
But also, don't put your hand on a boiling kettle.

(Ésta sí)

31. Rub the cut edge of cheese with some butter to keep it from getting moldy.

Rub the cut edge of cheese with some butter to keep it from getting moldy.

(En mi casa el queso se acaba muy pronto, como para echar hongo)

32. Use Scotch tape or nail polish to relieve an insect bite.

Use Scotch tape or nail polish to relieve an insect bite.
Blocking oxygen from getting into the bite will stop the itching.

(Y ya viene la temporada de moscos)

33. Use a blow-dryer on a mirror to clear the steam after a hot shower.

Use a blow-dryer on a mirror to clear the steam after a hot shower.
(Jiji, esto lo hago en los hoteles)

34. Throw baking soda on a burgeoning grease fire.

Throw baking soda on a burgeoning grease fire.
It works much like a powder fire extinguisher. But don't use water, baking powder or flour, as it's likely to make the fire even bigger.

(Muy útil)

35. Open a bottle of wine using your shoe.

Maybe the most useful thing anyone needs to know, ever.
Source: youtube.com

(Ya rompí una botella así, pero seguiré intentando)