jueves, 12 de octubre de 2006

Leer es chido

Le contaba a mi amigo el Gus ayer sobre una maestra (de quien no diré el nombre) a la que se le salió en media clase un terminante ¡Ni madre! cuando sus alumnos le pidieron oportunidad de traer la tarea otro día.
El incidente, por el contexto en el que se produjo, no causó ninguna problemática posterior. Decía el Gus: Peores palabras saben los mocosos.
Le conté entonces de mi pobre amiga B que se encarga de distribuir libros a las escuelas. La vi ayer y su cara se le veía más delgada, cansada, preocupada. B me contó de sus broncas en reputada institución, donde le habían devuelto unos libros que ella había vendido. La razón fue la presión que ejercieron los padres de familia sobre la dirección, a causa del vocabulario y temáticas de algunos de los libros, a saber, un libro de José Agustín, otro que contenía un relato de Carlos Monsiváis e incluso un libro de poesía romántica.
B tenía ya dos semanas vuelta loca con lo de la devolución y cambio de los libros, mientras se preguntaba si accediendo a estas presiones no estaría también accediendo a la conformación de un comité de censura en dicha institución. A cómo iban las cosas...
Lo interesante fue la reacción de los estudiantes ante el rumor de las razones del cambio de libros.
Un fin de semana antes de llevarse a cabo los cambios, los mocosos se aventaron con harta pasión y morbo los libros que iban a devolver. La censura es la mejor publicidad.
Esto me trajo a la mente el incidente Abascal-Aura-CarlosFuentes y me recordó un libro de Fuentes que leí en secundaria.
- Cu-ni- ¿qué? me dije entonces.
- Cu-ni ¡woow! me dije al leerlo de nuevo en la universidad.
Me decía el Gus que lo triste es que seguramente los padres de familia ni siquiera habían leído esos libros, se dejaron llevar por lo que otros dijeron.
Exactamente igual que con el libro de Biología de secundaria.
- Manual para jotillos y putillas- sentenció el buen Gus.
- Yo ya lo leí y no tuvo ningún efecto ¿qué falló? - respondí.
- Es que en eso de la putillez, tú ya llevas arduo camino recorrido.
- Dices verdad, Gus, dices verdad.

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