martes, 19 de diciembre de 2006

Fama y amor

No siempre van de la mano.
William lo acaba de vivir.
Y de qué manera.

Después de los aplausos en el recital del sábado, en el que Harry quería robarle cámara pero William salió airoso de las circunstancias, se sentía seguro. Después de su interpretación musical, lo de menos era bailar en una fiesta escolar.
O al menos eso creyó.
No contaba con el poder de una mujer para quebrar egos.
La niña lo trajo primero con que sí y con que no y con que quién sabe. Finalmente dijo que sí.
En la fiesta, un William menos seguro, comenzó a tantear el ambiente de la disco. Se congeló, no pudo moverse y decidió no bailar.
Las amigas le dijeron a la niña que "William no quiere bailar contigo." La nena lloró desconsoladamente. Los amigos fueron a decirle a William que "la hiciste llorar". Luego, él también lloró desconsoladamente. Y el golpe final: "Si no vas a bailar con ella, ya no voy a ser tu amigo."
Ante la incomprensión general, William se refugió en los brazos de su maestra de inglés.

Horas después, y tras una persecusión de palomas en una plaza, William reflexionó: Me duele mucho haber hecho llorar a Melissa. Pero no me gusta el reggetón.

* * * * *
A Harry, el éxito y el amor se le da a manos llenas.
Estuvo bailando con dos niñas en la disco y al final de una presentación de villancicos, su chica favorita le dijo: "¡Te voy a extrañar en vacaciones!". A lo que él respondió: "Eh. Sí. Claro. Ciao."

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