miércoles, 19 de junio de 2013

Hay mucho movimiento en la empresa y tal vez pase todo un año antes de saber cómo van a quedar las cosas. Movimiento y liquidaciones.
Si me quedo, si me voy... me tiene tranquila cualquier escenario (al menos en mi imaginario, porque ya me quiero ver el día que me vaya, lloriqueando por aquí).
Nah.

Por otro lado...
Tengo cajón de estacionamiento nuevo. 
Soy un buitre.
En mi defensa, el nuevo lugar me fue heredado por uno de los liquidados en cuestión, quien por cierto fungía como mi "esposo de la oficina". ¿Ustedes, Godínez, no tienen un cónyuge en la oficina? Todxs tenemos a alguien así. Es la persona que te acompaña al otso o al etstra a comprar chatarra, es la persona que sale a tu hora y te hace compañía al estacionamiento, la que también tiene uno que otro tiempo muerto que malgastar contigo y que además sabe compartir los cigarros. Pues se me fue y sufrí, pero al menos me dejó su cajón y una cajita de clips.
Le va a ir bien. Es joven y ahora quiere dedicarse a enseñar música y al free lance contable.
Esta mañana también se despidió de mí mi jefe. Y sufrí un poco más. Como quiera a mi esposo lo sigo viendo, a mi ahora exjefe, difícilmente.
No estoy muerta por dentro.
Lloré.
Pero ya.
Ahora ya no la puedo cagar tanto esperando que me corrija.
Ya aprendí bastante y debo abandonar la baquetonería.

A trabajar, que tan bonito es.

3 comentarios:

Cassiopeia dijo...

Cada etapa laboral tiene su encanto. Y el grupo de colegas también. En la época del Internet, no hay separación.
Besos, querida

Cassiopeia dijo...

¿Cómo están los chicos?

Ministry of Silly Walks dijo...

Hola Cassi! Cierto con lo del internet. Parece como un rito: compañero que sale del directorio corporativo, compañero que pasa a mi lista del Facebook. :)
Y los chicos, de maravilla, ya sabes, las graduaciones y eso.. Ya platicaré.
Tù cómo estás?