jueves, 9 de junio de 2005

En realidad debería declarar el primer lugar desierto. Pero ando generosa, por eso Brujita, va pa´ ti. No es un arreglo de flores cualquiera. Tiene pimientos, zanahorias y lechugas. Las florecitas lilas también se comen. Son muy sanas, me han dicho.
Espero lo disfrutes.

No había tenido mucho tiempo para escribir estos días. Bueno, tiempo sí. Ánimo, no mucho. Me enteré de cosas que me han sido difíciles de entender. Toda mi energía la tenía concentrada en racionalizar cosas que eran meros sentimientos. No pude. Me agoté. No tuvo sentido. Pero ya regresé.

Quiero dar gracias ahora, ya que no pude hacerlo antes, por una noche muy agradable que disfruté el sábado pasado.

Mucho punchis punchis, como dijo la comadre pero las presencias fueron lo más importante.

Sr. K, gracias por estas noches de insomnio y negocios. Especialmente por la del sábado. Por las moscas, gracias. Por su inteligencia y sensibilidad, salud.

Comadre, por el rosa, la risa, el vodka, el vudú, y la siempre dulce y buena compañia, gracias.

Sr. Fefé, a usted le voy a refrendar mi agradecimiento esta noche. Y ahí le voy a decir todas las palabritas dulces que aquí no se pueden escribir.

* * * * *

Me invitaron a comer a un restaurante italiano. Me dio vergüenza pedir la pasta al penne y a la puttanesca. Méndigos prejuicios.

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