jueves, 30 de junio de 2005

¿A poco no es una monada? Y se quita los calzones como yo, a la menor provocación.

Gracias Sr. Kabeza por el detallazo.

Como no ando muy elocuente, les dejo un link por aquí para ver si es cierto que ponen mucha atención a mis posts... Lo tenía el Sr. Árbol en su blog y mi cleptomanía me llevó a robármelo. Voy a checar puntuaciones y preparar el premio. La Bruja sabe que soy espléndida con estas cosas.

martes, 28 de junio de 2005

Venía en el carro escuchando a Caetano Veloso y me acordé de Ranita. Dice que canta igualito a Topo Gigio. Luego me acordé que hoy pensaba ir a visitarla pero por culpa del inútil de la foto que me robó la reputación, no pude hacerlo.
Vamos por partes.
No he ido a ver a Ranita. ¿Por qué?
Procedo a explicarlo, ya que tarde o temprano le explicaré a ella también.
Ya pasé dos veces por la situación de Anita: Depresión post parto, falta de sueño, las teclas adoloridas, la casa llena por las visitas y tener que agradecer las atenciones que no quieres porque lo único que deseas es estar a solas con tu muñequito nuevo.
Por eso he dejado pasar todos estos días antes de otorgarle el honor de mi visita. Y yo sé que cuando le explique y le pregunte: ¿Qué tal duerme Manuelito? Ella me responderá, como respondemos todos: Duerme como un angelito. (Nota: los ángeles son seres inmateriales e insubstanciales, por lo tanto ni comen ni duermen). Pero así respondemos las madres. No queremos aceptar la mirada de condescendencia que nos echan las madres más experimentadas que nosotras. Pero… ¡no es cierto! ¡Mentira! Los bebés duermen mal. ¿Cómo va a dormir bien esa pequeña albóndiga que apenas se está acostumbrando a habitar este planeta?. No digo que no sea posible. El melleril es buenísimo en estos casos. Pero Ranita no haría algo así. Ella es una buena persona.
El caso es que, como dije antes, quise dejar pasar unos días.
Hoy tenía planeado ir hasta que el imbécil mencionado anteriormente me preguntó adónde iba después de salir del trabajo. Le dije adónde iba y dijo que fabuloso, que le diera un aventón. Entonces me autollamé por teléfono y le dije que oops, siempre no, los planes cambiaron. Se despidió, dejé pasar un tiempo prudente y luego arranqué a casa de Ana. Justo antes de llegar vi al imbécil. No tuve opción. Por cualquier lado me iba a ver y en mis maniobras evasivas perdí demasiado tiempo.
Pero mañana… mañana será otro día… Y Tara será siempre Tara.

viernes, 24 de junio de 2005

Los augurios están a punto de cumplirse.
Los planetas se han alineado.
Los sellos se han abierto.
Este año sí me voy a Cuba de vacaciones.

Los signos se han estado mostrando desde ayer, pero hoy fue el cúlmen.

Signo #1: El concierto de danzones cubanos de ayer.
Signo #2: "Lágrimas negras" cuando llegamos al Calicanto.
Signo #3: Una plática sobre el viaje, más decisiva que las anteriores.

El día de hoy:

Signo #4: "La bayamesa" en el cd que me acompañó hasta el lugar donde haría mis compras.
Signo #5: Tomo mis cigarros Populares, el vino, las aceitunas, las pongo sobre el mostrador y una voz me dice: "¿Te gutan lo cigarro cubano?" Y yo, que soy de mente sagaz, veo al mulato y con mi voz que es una cascada tropical, respondo: "¿Tú eres cubano?".
Signo #6: El mulato me invita a un concierto y a sus clases de merengue, salsa y danzón. No era feo. Como me gustan: Sólo un poco más alto que yo y de complexión ancha, como Fefé. Me lo imaginé bailando. Mmmm...
Signo #7: Se despiden los cubanos, me acompañan al auto y observan la calca que traigo en el vidrio trasero "La Bodeguita del Medio. Cuba". Me gritan diciendo adiós: "¡Nos vemos en La Habana!" mientras yo sigo escuchando a Benny Moré en el estéreo.


Foto de Bill Trumbull

En mi época de bachiller me quejaba de la poca actividad cultural en la ciudad. Y es que realmente no había nada que ver o escuchar. Había tan poco, que yo recibía correo de la Asociación de teatristas para que fuera a las obras.
Después, en mi época universitaria, comenzaron a soplar nuevos aires en la ciudad.
Y ahora, aunque todavía sin una cultura artística base, los chihuahuenses tenemos la opción de elegir entre conciertos, muestras, exposiciones…

Hacía muchos años que no iba a un concierto.
Llegamos un poco tarde y ya no había boletos. Nos dejaron pasar sin pagar un quinto y fue agradable quedarnos parados. La ocasión se prestaba a estar de pie y abrazados: La Orquesta Sinfónica interpretando danzones de Cuba y México.
En cuanto puse un pie en el recinto me di cuenta de cuánto había extrañado la música en muchos años que no me había dado la oportunidad de ir a un concierto. El embrujo de los danzones fue inmediato. Ahora me duele la cara por que no me pude quitar la expresión de felicidad estúpida que tuve en el Paraninfo las dos horas que estuvimos ahí.

Me traje algunos recuerdos:
* Ver a la Shela, ya no como cantante, sino en su faceta de violinista.
* La cara del mono del güiro y cómo se llenaba de sí mismo cada vez que le daba al palito. (Pobre, no cualquier pieza sinfónica puede acompañarse con güiro).
* Las rastas del contrabajista.
* Darme cuenta de que el chico rocker de la universidad estaba tocando el chelo.
* La falda de una de las violinistas, que insistía en trepársele sobre las rodillas.
* El pianista invitándonos a dar de palmas.
* Tres músicos que cantaron un bonus track al son de: Juárez, no debió morir (o algo así).
* Fefé recitándome un poema en el intermedio.
* Las ganas que tengo de ir a Cuba tan sólo a bailar.

Y del café de más tardecito:
* El mesero que le exige a Fefé un cd que no tenemos cada vez que vamos.
* Las quesadillas, siempre poderosas.
* El pleito de los dos machos por pagar la cuenta.
* El meserito con complejo de Woody Allen.

Y lo mejor (porque hay más) es que mi hermanito querido me dijo que cuando yo quisiera él venía a trabajar de niñero en la casa. ¡Eah!

miércoles, 22 de junio de 2005

No tengo lana, pero de alguna manera adquirí tres libros esta semana.

Hay varias formas de adquirir bienes. Yo pasé por tres procedimientos los cuales pasaré a relatar:
1. La compra espléndida: Estábamos a punto de pagar con tarjeta el regalo de mi suegro cuando Fefé me preguntó si quería un libro. Mis ojos se iluminaron, tal vez hasta babeé un poco y corrí a la librería. Llegué con "La piel del cielo" de Elena Poniatowska. Entonces me di cuenta que realmente a Fefé le valía un comino comprarme un libro. Lo único que quería era completar el monto mínimo para que le aceptaran el pago con tarjeta. Pero se fregó, porque librería no entraba en la promoción. Y como me puse en plan de "me dejas como estaba" se tuvo que poner espléndido y pagar por el libro.

2. La compra sincera: Pero Fefé no es solamente práctico. Es un hombre generoso. Y hoy llegó de la calle con "La voz de Lila", un librito del que ya había hablado anteriormente (porque en el tour de cine francés llegó una película basada en este libro) y que ya había leído, cortesía de la comadre. Ahora la modalidad de lectura será a la luz de las velas y desnudos en agradecimiento a tan lindo detalle.

3. La compra histérica: Esto pasó ayer. Estaba buscando un libro para mi papá, para lo cual contra mis principios, me dirigí a La Prensa. Iba a dar vuelta en la glorieta y que se me atraviesa un carrazo. Le menté la madre, le hice señas obscenas y otras linduras. Llegué a la librería y me puse a inspeccionar. Por los ventanales vi que se estacionó el auto contra el cual pude haberme impactado. Agarré el primer libro que vi y hundí mi cabeza en él. Luego vi que los que se bajaron del carrazo eran el ex-gobernador y sus achichincles. Ahí me entró la histeria y salí a madre. Como iba con libro en mano me devolvieron en la salida y tuve que pagarlo. Es "El nadador" de Gonzalo Contreras. Sólo espero que la huída haya valido la pena.

Ya después les contaré cómo me fue con la modalidad "Lectura en voz alta_desnudos_velas_en la cama".

* * * * *
Princesa me mandó el meme infantil. Le dije que no tenía fotos mías de pequeña y es verdad. El domingo busqué fotos mías en casa de mi mamá y me di cuenta que es muy probable que yo haya sido adoptada. O sea, ¿blanquita? ¿rubiecita? ¿cómo?. Y efectivamente. No encontré fotos mías.
Pero, la buena noticias es que hoy hablé con mi madre, que todavía se encuentra con mi tía Raquel y me contó que esta noche después de la cena habían estado viendo fotografías y encontró cantidad de fotos mías de la que me tomaba mi tío Jesse cada vez que íbamos de visita. Prometió traerme algunas. Hasta entonces me conocerán cuando era inocente, tierna y recién adoptada.
¿Qué evento social puede realizarse sin que ocurran situaciones inesperadas?
En mis XV años hizo un aire de la fregada y valió madre todo el trabajo de mi madre por poderme peinar.
En la boda de mi hermana mi sobrino le desconectaba los aparatos de sonido a los músicos.
Y si me pusiera a recordar, si hiciera seriamente el esfuerzo, podría resumir algunos más.
Pero el que me interesa ahora sucedió en la graduación de Darío. Y fue protagonizado por Alex.


Bellísima imagen. Lástima que la pobre criatura se estaba asfixiando.
¿Y adivinen a causa de quién?

Fefé no entiende la dinámica del aprendizaje y la iluminación que da el conocimiento empírico.


Gracias a Kigra por las fotos.

martes, 21 de junio de 2005

Graduación

Hoy me encontré a Yolis en una agencia de autos. Le dije que hoy salía la crónica social de la graduación de Darío. Hubiera querido tener más fotos para detallar otros acontecimientos suscitados en el evento pero lo dejaré para después.
¿Qué puede decir una madre ante el hecho de ver a su hijo recibiendo su primer diploma?
Valió gorro el calor, el polvo, el retraso, la desorganización.
La carita de Darío hizo valer todas las desmañanadas, los apuros o incluso ese sentimiento de separación que me inundaba cada vez que me despedía de él a las puertas del kinder.
¿No se ve guapísimo?

El premio al esfuerzo.

lunes, 20 de junio de 2005

Yo soy tu padre.

Eso fue lo que pasé escuchando la tarde de ayer.
Y no porque se celebrara el día de los papás. Yo creo que más bien por esa razón, programaron en la tele las películas de Star Wars, y los niños ya me tenían hasta la madre con los diálogos de la película.
Por un par de años pude mantener a mis hijos alejados de toda la parafernalia, incluso los tuve que encapsular, hacer que vivieran en una burbuja para no tener que responder preguntas como "¿Por qué Darth Vadder resopla?".
Pero no se puede proteger a los niños por siempre.
Ayer en casa de mi papá se sentaron a ver la tele. No habría habido problemas si no es porque ahí estaba el niño de mi hermano geek. De inmediato trató de adoctrinar al mío y nada pude hacer para evitarlo. Pasaron la tarde sentados, discutiendo sobre el origen de la maldad de Darth Vadder.
Esta recién descubierta afinidad con su primo, fue acrecentado con un regalo de la tía: un libro de Star Wars.
Alex hizo una reflexión curiosa ayer. Veía la portada de su libro. Tres imágenes: Anakin niño, joven y Darth Vadder. En la televisión se veía la muerte de Darth Vadder (momento sumamente conmovedor para todos los geeks, según me cuenta mi hermano) y Alex veía la portada de su libro muy pensativo. Pasados unos minutos nos dijo: "Pobre Anakin, cómo debe haberle dolido cuando Darth Vadder murió." Pensé que no había entendido bien la historia cuando recalcó "A lo mejor cuando somos niños y estamos tristes, es porque a los adultos que seremos, algo muy terrible les sucedió."
Tengo problemas para entender el tiempo lineal.
Lo de Alex me ha dejado baboseando todo este día.

Pero a eso no iba lo del título de este post.
Iba a lo siguiente.
Yo también me senté a ver las películas (llámenlo aburrimiento, nostalgia, falta de tema de conversación, qué sé yo) y me di cuenta que nunca había visto el final. Mi hermano geek, lloraba. Luke, con su padre entre los brazos le quita la máscara. Intercambio de diálogos conmovedores.
Reflexión: Mal padre. Alejado del hijo toda su vida. Mala persona. Y bastan unos minutos para que el hijo le perdone todo.

En cambio, cualquier cosa que haga la madre, será utilizado por el psicoanalista en años posteriores para justificar las patologías y enfermedades mentales del hijo.

¿Y saben qué? No es justo.

Ya me voy.
Voy a desquitar lo que mis hijos pagarán a su psicoanalista cuando llegue la edad.


NOTA: Estoy esperando unas fotos para poder reseñar el gran acontecimiento académico y social del año: La graduación de Darío (yo pensé que del kinder nomás iba a salir por medio de abogado).
¡Esté pendiente!

viernes, 17 de junio de 2005

Ahora.


¿Se acuerdan que tuve una oficina?

Después de eso mi jefe tuvo que enviar a una persona lejos del resto del personal por su toxicidad y eligieron para ello mi oficina. Ahí la relegaron y a mí me mandaron cerca del cuarto de tiliches. Ella no fue muy feliz. Necesita gente alrededor porque si no, se envenena sola así que le dijo a Alex (el que está tras el escritorio y que tenía una escritorio mejor ubicado) que si cambiaban de oficina. Ella regresó adonde quería, entre la gente. La intención de Alex era aceptar el cambio para dejarme de nuevo donde yo estaba así que me dijo que cuando yo quisiera mudara mis cosas a MI oficina, que él se quedaba abajo, entre el baño y la fotocopiadora, entre los alumnos de preparatoria y secundaria, entre el paso de la escoba y el pinol. Y me pareció un gesto tan lindo, que no acepté.

Sigo frente a la copiadora y de repente, cuando quiero alejarme de todos, voy al segundo piso. Alex me deja sola en MI oficina (él dice NUESTRA, iluso), veo las fotos de mis alumnos pegadas al pizarrón, el cuadro del Quijote y mis libros, y disfruto un rato el momento. Luego regreso a mi raquítico espacio y sonrío satisfecha.

La oficina linda con la hermosa ventana llena de sol y el cuadro del Quijote, está muy lejos de la cafetera.

MAGIA

Abracadabra, patas de cabra... BLOGLINKER! BLOGLINKER! BLOGLINKER!!!!

Antes.

jueves, 16 de junio de 2005

Las fotografías no sólo te roban el alma. También la reputación. Ésta me la tomó un wey del trabajo al cual adopté durante la mañana ya que esperaba que llegaran por él. Antes de irse le confió a la secretaria que yo ya había caído redondita bajo sus encantos. Y la secretaria se carcajeó frente a él y además le dijo a medio mundo la ocurrencia.

Espero con ansia a que lleguen las vacaciones y que todo mundo se olvide del incidente.

Por cierto... ¿alguien reconoce lo que cubre mi bello rostro de odalisca?

miércoles, 15 de junio de 2005

De bebé, Alex fue un niño risueño. Pero a diferencia de Darío, no se carcajeaba frecuentemente (desde entonces Darío ya sabía la comedia que era el mundo). Cuando pudo ponerse en pie se recargaba en la cama y empujaba con sus deditos gorditos y pequeños cuanto carrito caía en sus manos. Pero no jugaba. Aprendía. Reflexionaba. ¿Pueden imaginar la cara de seriedad de un bebé de 9 meses tratando de inferir las leyes de la mecánica y la cinética? A la fecha, a pesar de ser un niño alegre, inquieto y feliz, no ha perdido su seriedad. Se preocupa demasiado y frecuentemente. Así que escucharlo tirar la carcajada libre y sonora, es un regalo perfecto para un día ajetreado. Aún cuando la carcajada haya sido a costa mía.
Eso me sucedió ayer.
Mi familia tiene una larga tradición en juegos de mesa. Hubo épocas en que solíamos irnos a dormir pasadas las dos de la madrugada, por estar jugando.
En la familia de Fefé, también. Cuando llegan a coincidir mis dos cuñados en casa, los encuentro jugando ajedrez. Mi cuñadito Poncho es campeón estatal en su categoría. Fefé no canta mal las rancheras. Y aunque mi tradición familiar era de romy, continental o turista, puedo llegar a darle batalla a Fefé antes de que consiga ganarme.
Alex ha aprendido. Incluso ya ha asistido a cursos de ajedrez.
El motivo de la gran carcajada de ayer fue precisamente el ajedrez.
Salió temprano de clases y andaba dando vueltas aburrido en mi oficina. Y que encuentra un tablero entre los archiveros. Me retó a un juego y porque no estuviera dando lata me senté un momento a jugar con él.
Seis jugadas. Seis. En sólo seis movimientos, jaque mate.
Por subestimarlo me dio en la torre. O es más adecuado decir me dio en el rey.
Debí tener una cara realmente lela porque sus carcajadas fueron tales que se resonaron en todas las oficinas.
Me duele el orgullo.
Pero por más risas de ésas me seguiría dejando ganar. Al cabo ya no me resulta tan difícil.

Post aburridísimo

Parece que a mi necesidad de escribir le afecta seriamente el decremento en la carga de trabajo.
Estoy en la última semana del ciclo escolar. No voy a tener vacaciones. Tendré cosas qué hacer en el curso de verano que vamos a impartir. Pero no es lo mismo la interacción constante con los 150 moconetes a los que solía ver diariamente, a estar por ahora, la computadora y yo frente a frente.
Y no que no me sirva este mar de tranquilidad.
Ya preparé todo mi material, papelería y formatos a entregar en agosto. (Por si me vuelvo a dar en la madre con el carro, también preparé instrucciones claras y precisas así como ejercicios de todos los temas que voy a ver el siguiente ciclo escolar).
Es bueno adelantar trabajo. Pero siento un vacío inspiracional. Por las tardes no encuentro el placer de antes, de poder quejarme por el trabajal que tengo, pues no hay tal.
Tampoco me siento lo suficientemente cansada para irme a mi sillón y olvidarme del mundo.
Y ahora que Fefito se aburguesó y se metió a un gimnasio, me quedo peor.
Me he puesto a trabajar con Darío por sus problemas de lateralidad. Con Alex, para que mejore la letra. Y aún así me sobra el tiempo. Yo sé que suena envidiable, pero no lo es. Traigo el ritmo de siempre con menos trabajo que antes.
Quien guste, puede venir a grafitear mi casa, nomás para tener qué hacer.

Fiestas
Darío se gradúa el sábado de preescolar.
La madrina puede ir desde ahora preparando sus ropas de fiesta. Con pantalón mejor, porque va a ser en la cancha de fútbol de la escuela e imagino que habrá muchos mosquitos.
Estoy buscando un cd de la Orquesta Transiberiana como regalo de graduación, pero me temo que aquí no lo voy a conseguir.
Se aceptan sugerencias.

Burgueserías
En cuanto pueda les pego una foto de Fefé de “antes” y ya nomás que se ponga bien bueno, les mando la del “después”.
Esto me va a obligar a meterme a un gimnasio yo también, ¿verdad?
Eso pensé.
Más fiestas
Mañana la Sra. Rana entrará al hospital para dar a luz a su alebrijito, Jesús Manuel.
Ya le regalaron el chaleco antibalas, por si las moscas (sorry, mal gusto).
Y en cuanto se sienta bien, iré cámara en mano para tomar la primera foto publicable del gordo (ya va para los 4 kilos) y su madre.

domingo, 12 de junio de 2005

Blogger baton

A aprovechar que nos gusta hablar de nosotros mismos.

El Sr. Árbol acaba de pasarme el Blogger baton

Va:
¿Cuál es tu blog favorito y por qué?
Híjole. A pensar.
Mi favorito como lectura diaria es Chica con falda roja. Me atrapa en unas cuantas líneas con temas tan cotidianos, que si no fuera por su estilo, me daría flojera leer.
Pero también son mis favoritos los de mis amigos de carne y hueso, pues a veces es la mejor forma de estar enterada de esas pequeñas cosas que no se recuperan con la ida al café solamente. Shelle, Güendi, Ranita, Flaka, Carlitos y Kabeza.

¿Cuál es el mejor post que has leído?
Me gustan bastante los posts de Orsai pero me he divertido mucho con la saga de cerebros congelados de Rax o sus pingüinos. Y últimamente me mantienen en suspenso la precuela de precuelas de Yoda, en Kabezatimes.

Nombra tres blogs que según tú deberían ser sujetos a la explosión de una bomba, abandonados por su autor, o sencillamente borrados de la web.
Me abstengo.

Nombra tres personajes muertos de quienes te gustaría leer un blog.
Óscar Wilde
Leonardo Da Vinci
Anaís Nïn

Tres temas que deberían ser más tocados por los bloggers.
En la variedad está el gusto. Pueden hablar de la cucaracha o de política o de arte o de lo que sea, siempre y cuando esté bien escrito. Creo que lo chido de todo esto de escribir en una bitácora es la posibilidad de hablar de lo que sea.

Cinco personas a quienes pasas este batón.
Shelle
Güendi
Flaka
Kabeza
Carlitos

Y quien se deje.

viernes, 10 de junio de 2005

PRIMICIA

Los que ya estaban comprando ropita de color rosa para Ana Luisa, hold your horses.

Los que siempre estuvimos convencidos que el alebrije sería alebrije, sigan comprando ropita de niño.

El sonograma de hoy dio a conocer que no era una niña sino un hermoso bebo.

Mañana hay baby shower.

Seguiré informando.

jueves, 9 de junio de 2005

En realidad debería declarar el primer lugar desierto. Pero ando generosa, por eso Brujita, va pa´ ti. No es un arreglo de flores cualquiera. Tiene pimientos, zanahorias y lechugas. Las florecitas lilas también se comen. Son muy sanas, me han dicho.
Espero lo disfrutes.

No había tenido mucho tiempo para escribir estos días. Bueno, tiempo sí. Ánimo, no mucho. Me enteré de cosas que me han sido difíciles de entender. Toda mi energía la tenía concentrada en racionalizar cosas que eran meros sentimientos. No pude. Me agoté. No tuvo sentido. Pero ya regresé.

Quiero dar gracias ahora, ya que no pude hacerlo antes, por una noche muy agradable que disfruté el sábado pasado.

Mucho punchis punchis, como dijo la comadre pero las presencias fueron lo más importante.

Sr. K, gracias por estas noches de insomnio y negocios. Especialmente por la del sábado. Por las moscas, gracias. Por su inteligencia y sensibilidad, salud.

Comadre, por el rosa, la risa, el vodka, el vudú, y la siempre dulce y buena compañia, gracias.

Sr. Fefé, a usted le voy a refrendar mi agradecimiento esta noche. Y ahí le voy a decir todas las palabritas dulces que aquí no se pueden escribir.

* * * * *

Me invitaron a comer a un restaurante italiano. Me dio vergüenza pedir la pasta al penne y a la puttanesca. Méndigos prejuicios.

martes, 7 de junio de 2005

Refrito de Milenio

¿Cuántas puedes acertar?

1. ¿Qué enfermedad tenía Charly-Hank, el personaje de Jim Carrey en la cinta Irene, yo y mi otro yo?
2. ¿Cuál es el parlamento, que según Cosmo Kramer (personaje de la serie Kramer) le dio Woody Allen cuando filmaba una cinta?
3. ¿Quién era "H-21" para los alemanes en la Segunda Guerra Mundial?
4. ¿Cómo descubrieron profesionalmente a Edith Piaf?
5. ¿Qué utilizó Robert Rodríguez para dar voz a sus terroríficos Vampiros, en la cinta homónima?
6. ¿Cómo dan a luz las jirafas?
7. ¿Cómo se llama el club en donde se desencadena una de las primeras peleas en la cinta Indiana Jones en el templo de la perdición?
8. ¿Quién inventó el primer reloj despertador y cómo funcionaba?
9. ¿Cuántos días tenía sin pescar Sebastián, el anciano personaje de El viejo y el mar?
10. ¿A quiénes fue ofrecido el papel de Neo, en la película Matrix, antes que a Keanu Reeves?

Iré pensando en el premio. Vayan pensando en las respuestas.

sábado, 4 de junio de 2005

Extraña especie es el ser humano.

Me puse a pensar en el duelo.
Los elefantes pueden celebrar ritos fúnebres y guardar duelo. Suelen tener un lugar al cual van a morir y donde sus restos son visitados por otros elefantes.
No somos tan diferentes, a excepción de nuestra actitud hacia la muerte.
Puede ser reverencial, burlona, festiva, temerosa, triste… pero nunca sabemos cuál es la máscara adecuada a la hora de llorar por los muertos.
¿Quién no ha ido a un funeral?
En una funeraria hay dos grupos de personas: los que están en la capilla y los de afuera. No son dos grupos permanentes. Son más bien transitorios. Se llega a la capilla, se cumple con la parte reverencial y luego se va con el segundo grupo.
Y ahí, de manera espontánea, surgen todos los recuerdos que se silenciaron después de la muerte o durante la velación de una persona.
De repente, alguien se ríe. Y todos comienzan a hacerlo, paulatinamente.
Sientes que tu cuerpo, tu cabeza, tu alma, todo completito está arrasado por la tristeza, pero te ríes.

Hoy me llegaron a la cabeza un par de recuerdos. Debe ser porque en Arizona están de funeral.
El primero se refiere al baile.
Durante largos años creí, estaba segura, que el baile clásico griego se llamaba “Zorba”. Así gritaba mi tío: “We´re dancing Zorba!” Entre risas y taconeos.
En muchas ocasiones mostré mi erudición ante personas más ignorantes que yo, diciendo que las danzas tradicionales griegas se llamaban Zorba.
Lo bueno es que me di cuenta de la realidad antes de seguirla cagando más.

El segundo recuerdo llegó con una voz en mi cabeza que decía: “América abraza a Rusia” “Dos naciones enemigas se hermanan en un abrazo de fraternidad universal”.
El de las palabras mencionadas, fue mi tío Rafael, viendo una escena que se sucedió en mi casa y que había tomado tintes primero melodramáticos, luego de franca cursilería hasta ser finalmente una ridiculez.

En Hermosillo teníamos una vecina: Ana Gregorievna Kovalenkova. Era una gimnasta olímpica a quien, para resumir, llamábamos “Ana la rusa”. No era de Rusia, sino de uno de los estados que después se independizaron y en este momento no puedo recordar el nombre.
Ella daba cursos de gimnasia, y ahí me mandó en unas vacaciones mi madre para librarse de mí. Yo no quería. Lo juro. Tengo una madre y una hermana mayor. He tenido que realizar sus sueños irrealizables. Por eso usé un vestido de quince años. Y por eso, a mis siete años, me andaba humillando dando saltos y brincos de gacela, junto a niñas femeninas, decentes y con años en la gimnasia olímpica.
Una navidad, mi madre invitó a Ana a cenar a la casa. También estarían ahí mis tíos y mis abuelos.
Mi tío Jesse, militar retirado, cenó en silencio mientras todos los convidados platicaban con la bella e interesante Ana la rusa.
A la hora del abrazo, jeje, mi tío Jesse se negó terminantemente a abrazar a Ana.
Los gringos seguían padeciendo las secuelas psicológicas y mediáticas de la guerra fría y abrazar a Ana era un paso muy difícil para mi tío.
Entonces empezó la parte melodramática en voz de mi madre.
Luego la cursi, en voz de mi tía.
Finalmente la ridícula, en voz de mi tío Rafael que, hundido desde un sillón con un tequila en la mano, narraba los acontecimientos con la gracia de un comentarista deportivo: el abrazo se dio.
Imagino que a partir de ahí fue que mi tío Rafael comenzó a llamar al entonces pequeño Mabeto, “camarada”.
Y a partir de ahí yo comencé a cuestionar gravemente todo lo que veía en televisión.

Tal vez no somos tan extraños los seres humanos.
Pero somos más complejos. Sentimos miedo y es más fácil alejarlo que enfrentarlo.
Y no es necesariamente malo.
Mi cabeza sigue descargando recuerdos y cosas que me hacen sonreír.
El miedo de morir se esfuma un poco cuando pienso que en mi funeral habrá un par de personas que se acordarán de esas nimiedades y ridiculeces, y mientras los de la capilla hablarán de ellos en voz baja acusándolos de irrespetuosos, mi espíritu andará entre los de afuera para reírme un rato de mí.
Si no es entonces, tons cuando.
(¿dónde chingaos está el signo de exclamación cuando se necesita) Yo quiero ser la primera en decirlo!!!!Bueno, en realidad seré la segunda, porque ya la madre lo ha dicho. Pero yo quiero repetirlo:

El alebrije será una beba... ¿ya se la pueden imaginar? Y se va a llamar Ana Luisa.

viernes, 3 de junio de 2005

Descensurado

Y bien decía la Shelle: Las cosas caen por su propio peso. Pero no pensé que pasaría tan rápido.
LINK
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En uno de los artículos me pareció muy interesante el comentario del presidente del Consejo de Artes Fotográficas de Chihuahua: “la cultura debe de ser espectacular, pero no todo espectáculo es cultura”.

jueves, 2 de junio de 2005

Me gusta reír. Y me río de muchas y variadas formas. Muchas y variadas cosas son también las que me hacen reír.
Pero tengo un recuerdo en particular. Lo tengo grabado como el día que más más más más me reí.
Tendría unos siete años y estábamos de vacaciones en casa de mis tíos Raquel y Jesse. Mis papás y mis tíos platicaban en la estancia y yo jugaba con una tortuga de peluche que tenía mi tía en las escaleras que daban a la estancia.
Mi tío Jesse puso un disco de música griega. Luego vi que se levantó a bailar, mi madre y mi tía también.
Bailaban de una forma…
Y cómo se carcajeaban.
No me animé a subir y meterme en el juego. Era algo demasiado íntimo. Se volvieron unos niños por unos momentos y respeté ese espacio que crearon sólo para ellos.
Pero desde mi perspectiva en las escaleras, yo no podía parar de reír.

Mi tío Jesse murió mientras dormía. Mi tía lo encontró esta mañana.
Tengo muchos recuerdos de esa casa en Arizona y de mis vacaciones con ellos.
No tuvieron hijos. Dedicaban su tiempo a viajar en su camper, a ganar competencias nacionales de tiro (ambos tuvieron títulos y trofeos durante años… eso nos resultaba útil cuando llevábamos a mi tía a la feria y ganaba muchos muñecos para nosotros), a la jardinería, a la fotografía…
Mi cámara fotográfica profesional se la debo a él.
Hace algunos años que no visito Arizona. Así que lo tengo presente en mi memoria todavía fuerte.
No puedo creer que haya muerto.

miércoles, 1 de junio de 2005

Lecciones

Alex se sentó frente a su plato de comida y murmuró un "guácala".
De inmediato fue enviado a su cuarto para que pensara en lo que había dicho y se disculpara.
Darío, que no sabía que había pasado, se sentó a comer y daba gusto ver cómo engullía los tallarines y el pollo.
Alex dio un paso fuera de su recámara y su papá lo devolvió. Darío se disgustó y pidió que lo dejaran salir. Le explicamos lo que había dicho su hermano. Yo le pregunté si le parecía que mi comida estaba "guácala". Supongo que quería escuchar algún halago pero Darío no respondió. Le volví a preguntar y sólo alzó los hombros. Después de unos segundos contestó un "sí" bajito y con la vista clavada en su plato.
Me sonreí.
A veces prefiero su solidaridad a que diga lo que yo quiero escuchar.

* * * * *
No me gusta ir al centro de la ciudad pero tuve que comprar algunas cosas que Alex necesitaba de una papelería. En la caja decidí que llevaría un paquete de barritas de silicón, ya que como le comenté a la cajera, no estaba segura de tener suficientes en casa y no quería darme otra vuelta.
Pagué y salí. Fui a buscar el auto al estacionamiento, que no se encuentra precisamente cerca de la papelería. A punto de echar a andar el auto, la cajera tocó en mi ventana. Había olvidado las barritas.
Nada le hubiera costado quedarse en su sitio y esperar a que yo regresara por ellas.
* * * * *
Desde la ventana de primer grado se ve la ventana de tercero. Entré al salón y me asomé a ver el roble, único ser vegetal en el instituto. Me llamó la atención un recado en la ventana de tercer grado. "T.Q.M" en letras rojas. Y en un asiento de primer grado se revolvía una niña con un letrero en la mano, esperando que yo me distrajera para mostrarlo.
Me hice la distraída con unos papeles. Esperé unos segundos y empecé mi clase.
Voy a mandarle un recadito a Fefé.