viernes, 4 de marzo de 2005

Psiquiatría 101

La culpa se solaza, gorda y brillante como una garrapata, en nuestra humana sangre.
Nos crece como un hongo y se permite una existencia inmisericorde.
En un niño, la culpa tiene una existencia fugaz, prerrogativa infantil originada en el limitado acervo moral.
Pero no se fíe.
La culpa puede ocultarse por años hasta que una eminencia psiquiátrica dictamine: Complejo Edípico Irresuelto.

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