viernes, 14 de septiembre de 2012

Tengo ya una semana despertándome a las tres de la mañana con preocupaciones de lo más pendejas. Es eso o estoy sufriendo un lento proceso de posesión diabólica.
Lo de menos sería que me estuviera despertando, el problema es que no me puedo volver a dormir hasta como cinco minutos antes de que mi despertador me avise que es hora de levantarse.

Todo comenzó por uno de los trabajos de la maestría. Como decía, llevo dos materias, una muy complicada  y una muy sencilla. En la primera materia tengo compañeras igual de obsesivo-compulsivas como yo. Pese a la dificultad del trabajo lo hemos hecho bien y mi nivel de angustia inicial se ha visto reducido. En la segunda materia, como parte de las actividades, nos hicieron tomar un test de estilos de aprendizaje y a partir de los resultados se armaron los equipos: en dos semanas no nos hemos reunido una sola vez (vía Skype) el equipo completo, sólo hemos sido una colombiana y yo y eso a veces, porque otras me ha dejado plantada y sin avisarme.
Creo que lo de armar los equipos por los resultados del test es una forma bonita de decirnos que somos un experimento psicológico. Porque así se siente.
Y es que me niego a creer que dos personas adultas y maduras -se supone- no sean capaces de seguir el hilo de discusión en un foro, de confirmar de recibido un correo electrónico, de seguir acuerdos y otros múltiples problemas más.
Se suponía que ayer tendríamos el trabajo -una monografía muy sencilla- finalizada. Hoy es la fecha de envío y yo festejaría yendo al teatro a ver a PaGAGnini.
Pues ni maiz. Tres cuartas partes del trabajo está hecho desde hace tres días, pero la última está incompleta y la persona a cargo tiene un compromiso esta noche y no puede asistir a la ciber-reunión.
¡YO TENÍA UN COMPROMISO ESTA NOCHE!
¡Y LO CANCELÉ!

Así que toda la semana, a las tres en punto, mi demonio personal me posesiona preguntándome: ¿ya habrán mandado sus aportaciones? ¿habrán revisado el formato? ¿asistirán a la reunión? y de ahí ya me pierdo en otras nimiedades de índole familiar o laboral, todo por culpa de la monografía ésta.

Tenía mucho que no me sentía tan frustrada.
Y tan cansada.
:(

Estúpido cerebro.


Y de esto me voy a perder:


5 comentarios:

sandygallia dijo...

En estos casos si dan ganas de portarse cabrona, terminar la tarea y enviarla al profe diciendo: fulano, zutano y mengano no hicieron su parte(ajem... yo hacía eso en la secundaria XDDD) pero no sé...

el único lugar en el que he trabajado en un equipo verdadero es en un canal de tele, todos estábamos comprometidos y todos, cuando alguien cometía un error nos cubríamos unos a otros =P
Pero no he encontrado eso en ningún otro lado U_U

Amalthea dijo...

Yo que tu hacía lo que dice SandiGallia, a la goma con el equipo que no funciona, no voy a reprobar por uno o varios zánganos!! Y de paso me voy a mi compromiso operístico y les mando fotos a los reprobados.

Brenda dijo...

Tú preocupándote y espantando tu rico sueño y los otros durmiendo como lirones... así hay gente, si. Yo también voto por la opción de hacer lo que te corresponde, pero no sé si el trabajar en equipo importe más que la tarea en sí misma.
Que todo salga bien.

namaste dijo...

exactamente! como dice Amalthea, no falta el zángano en los trabajos en equipo -_- ese zángano que bien que sabe que algún otro miembro hará su parte mientras él celebra la alegría de la vida en reuniones que bien podría cancelar para hacer lo suyo.

creo que yo también haría lo que falta y dejaría en evidencia a esa persona.

Ministry of Silly Walks dijo...

Pues de alguna manera sí se puede evidenciar a la persona. Una parte del proceso es la coevaluación y es anónima. Le saqué bastante provecho. Además será parte de sus calificaciones.

Por otro lado, como dice Brenda, también es importante lo de poder trabajar en equipo y los equipos no se pueden desintegrar. Así que sólo espero que lo de las calificaciones les calen lo suficiente para poder empezar a echarle ganas.