viernes, 1 de abril de 2005

Y dale con las ballenas

Ahora fueron grises. Y hacían un torbellino a escasos metros de la playa.
La crisis coincidente en este momento, no es emocional. Es literaria.
Estoy leyendo El libro de Manuel (por cierto, ya le agarré la onda, no era yo ni era el libro, era la atmósfera. En casa no me dejan leer. Pero basta irme a un estacionamiento o a la fila de un banco para poder centrarme únicamente en el libro) y dejé descansar por las vacaciones a El Quijote. Pero me encontré con Rayuela y no he podido dejar ninguno de los dos libros de Cortázar. El problema es que de repente se me cruzan los cables y confundo a Ludlud con la Maga, que de polaca no tiene nada. Luego me hago bolas unos segundos tratando de recordar si la Maga se acostó con Gregorovius o con Marcos. Tal vez no lo hizo con ninguno de los dos. Quizás fue Ludmilla. Quizás deba dejar uno de los libros. Puede que quiera seguir confundida.

Recomendación musical de Darío
Live and let die. Con The Beatles. Ya comienza a tocar la guitarra imaginaria.

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