jueves, 7 de abril de 2005

Discusión con tonos serios en mi oficina, sobre alguno de esos asuntos trascendentes del universo. Frente a mí, dos de mis jefes.
Alex entra, se acomoda entre ellos y me dice con su voz dulce y su rostro angelical:
- ¿Es cierto que puedo sacar una fotocopia de mi trasero?

Cómo extraño las vacaciones.

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