miércoles, 27 de abril de 2005

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Amenaza la UNPF con "toda una estrategia en más de 80 países"
La Unión Nacional de Padres de Familia (UNPF) advirtió en conferencia de prensa que si el secretario de Salud, Julio Frenk, no detiene la campaña contra la homofobia se emprenderá "toda una estrategia internacional" con gobiernos de "más de 80 países" para hacer ver que el funcionario federal pretende promover el homosexualismo "a como dé lugar" y que sería negativa su presencia en la Organización Mundial de la Salud (OMS). También "se hará llegar la irracional decisión del doctor Frenk a la Organización de Naciones Unidas (ONU) y a la Organización de Estados Americanos (OEA)". Para ello, según aseguró el presidente de la ANPF, Guillermo Bustamante, se coordinará con otros organismos nacionales e internacionales. Señaló que si el titular de Salud "lanza la campaña combatiendo la homofobia, pero sin promover el homosexualismo, la UNPF se lo reconocerá públicamente".
Publicado el día 26 de abril en La Jornada.


Tienen toda la razón. Cuando vi la campaña sentí una necesidad irrefrenable de volverme lesbiana.
(Se vale tener creencias, no utilizar argumentos estúpidos para apoyar tu punto)

Desde mi humilde blog apoyo la campaña:

La homosexualidad no es una enfermedad, la homofobia sí.


Algunas palabras de Rincón Gallardo:

Tras dejar en claro que "no existe alguna evidencia científica de que la homosexualidad sea una enfermedad o una desviación que se pueda prevenir o curar", el funcionario hizo hincapié en que tampoco se cuenta con pruebas serias que hayan demostrado que la homosexualidad "se defina o se elija por motivos de inmadurez en las etapas de la infancia y la adolescencia ni que se contagie", como han argumentado agrupaciones conservadoras.
A ellas y a los "grupos religiosos que han establecido una contracampaña", Gilberto Rincón Gallardo, presidente del Conapred, los exhortó, "con el más sincero respeto a sus creencias, a que en esta cuestión respeten también la Constitución y las leyes que nos obligan a todos sin excepción", y acotó que el temor que estas organizaciones tienen respecto a que instituciones públicas estén "promoviendo conductas sexuales específicas que les son incómodas, molestas e incluso pecaminosas no tiene sustento".
Sostuvo que en "un Estado democrático lo que debe protegerse es el derecho de las personas a conducirse de manera autónoma, sin presiones y sin riesgo de violencia, en los terrenos de las creencias y la sexualidad que sólo a ellas atañen. No es posible hacer suya una particular concepción sexual, moral o religiosa". Subrayó que la discriminación por preferencia sexual "viola los derechos y libertades fundamentales de alguien o limita sus oportunidades legítimas, sólo por vivir de acuerdo con una moral sexual que no es la mayoritaria".





(¡Ahí estaba Monsi!)

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