jueves, 24 de noviembre de 2016

feliz día de la mujer

Sooo...
La ingeniera es una mujer muy inteligente que se ha especializado en un área poco común de los materiales. Trabaja con nosotros pero recientemente le hablaron de una empresa donde había trabajado para ofrecerle un proyecto que la llevaría a Alemania a obtener una mejor preparación. La oferta incluye llevar a su esposo y a su hijo. Y al bebé en su panza.
Y se debate.
Para mi jefe el juicio es muy simple: está loca. La decisión debe ser quedarse aquí, porque además cuando las mujeres son muy exitosas sus maridos lo resienten. ¿Y sus hijos? Ella estará muy ocupada con su curso y el proyecto de ese trabajo ¿quién los va a cuidar?
Y cuando le digo que se escucha sexista, la respuesta es: "No lo soy, la persona a la que más admiro es mi esposa".

* * * * *
Un compañero del trabajo se acercó hoy a mí y mientras me hablaba me acarició el cuello y la parte superior de la espalda bajo mi blusa. Después de quedarme helada sin saber qué pedo, me desahogué con mis compas. Quise la confirmación de que no estaba mal haberme sentido completamente frikeada, de que no estaba exagerando... Luego me sentí absolutamente encabronada, primero por no haberle dado un chingazo al güey y segundo, por haber requerido la confirmación de mis amigos.
Es esta cosa terrible de no aprender a escuchar a nuestros cuerpos porque no hemos aprendido a apropiárnoslos. O justificar su invasión o requerir la opinión ajena para sentirnos indignadas, porque nuestras emociones nos son insuficientes. O no actuar inmediatamente por no parecer exageradas. O no decir nada porque de todos modos quién nos va a escuchar.
Pero sobre todo, me super encabroné porque después de tanta reflexión, análisis, crítica y deconstrucción, sigo siendo la misma pendeja.
(Bueno, me quedo con el consuelo mínimo de que antes no hubiera ido a buscarlo, darle un manazo y advertirle que hablaría con el comité de ética si volvía a acercarse demasiado).

* * * * *
Pero no necesitamos el feminismo.


1 comentario:

Ser Filosofista dijo...

Un día hablando de feminismo con un amigo, le dije que notaba su machismo en que no admiraba a una sola mujer. Siempre que habla de gente que admira son hombres. Me dijo que al contrario, que admiraba mucho a las mujeres de su familia porque eran mujeres que habían sacado adelante a sus hijxs, etc, etc. Qué difícil este machismo que condena a la mujer a ciertos espacios con retroalimentación negativa y positiva, que no les permite siquiera vernos cuando ocupamos otros. Para él no hay mujeres en el planeta dignas de admiración mas que las que hicieron lo que todas "estamos obligadas a hacer", y ni siquiera es capaz de verlo.

Experiencias como la que cuentas, las hemos tenido todas. Incluso las que arrastramos gente al feminismo. Y el coraje debería ir dirigido contra la sociedad y el sistema que nos orilló a no escucharnos a nosotras mismas a necesitar confirmación de nuestras sospechas en esos casos, y contra los tipos que lo hacen. No contra nosotras, porque eso es parte de la misma mierda. (Te digo esto que me he dicho a mí misma cuando he sido incapaz de contestarles con la violencia que quisiera a los tipos en la calle y a un que otro pendejo en mi vida laboral).

Pero no, no necesitamos el feminismo.