domingo, 7 de febrero de 2016

Te amo pero fuck you

Corría el año del 69.
O el 2001. No recuerdo bien.
Fuimos a ver "Amelie" al cine. La esperábamos ansiosamente después de haber visto "Delicatessen" y "La ciudad de los niños perdidos".
Salimos felices y emocionados.
Todo alrededor brillaba. Afuera del cine había un espectacular anunciando una óptica. En la fotografía estaba mi pirata favorito y proveedor de momentos absurdos. Casi casi vi que me guiñaba el ojo.
El efecto Amelie.
Fefé me regaló el DVD la navidad siguiente.
Esta mañana la vimos por enésima vez.
- ¿Sabes quién me trajo la película de México? Pregunta el hombre.
- Ni idea.
- Fue Luis.

Y así. En un minuto, mi película de confort, se convirtió en otro resto del naufragio.

Te amo, marido, pero púdrete.


* * * * *

Yo sé que eventualmente podré ver de nuevo la película. Me dirá otras cosas que antes no decía. Recordaré, junto con ese detalle, los otros muchos que hicieron a Luis tan especial. Como aquel fin de semana que alojó al Extranjero mientras esperaba su vuelo a Berlín, sólo porque Fefé se lo pidió. O aquella ocasión en que al registrarme en un hotel en México descubrí que del trabajo no había realizado el pago y corrió a las once de la noche en mi ayuda. Y muchos detalles más que recuerdo ahora con dolorcito.
Sé que poco a poco dejarán de doler y se convertirán en las otras significaciones de nuestras historias.


2 comentarios:

Ana María Sánchez Pacheco dijo...

No creo que dejen de doler esos recuerdos, simplemente, aprendemos a vivir con ese dolor. Luis, Luis. Me parece increíble su ausencia.

Amalthea dijo...

No sé quien fuera Luis, pero estoy segura que Amelie no tiene la más mínima culpa y sí merece llevarte el sol al alma cada que la veas.

Tiempo al tiempo...

Un abrazo