domingo, 6 de noviembre de 2016

Declaración de amor

Cada noche me lleva media hora prepararme para dormir.
La preparación incluye el cepillado de dientes, la lavada de cara, la loción tónica, la crema hidratante, la crema antiarrugas, la loción reafirmante y la suavizante de pies.
Ah, porque aunque parezca que no, yo soy fan de todo eso.
Tomo la crema limpiadora y me la unto por la cara sintiendo una extraña purificación, una limpia de preocupaciones laborales y familiares.
Cuando mi piel queda fresca y rosada (de los tallones) me aplico la tónica aclaradora, cuyo mayor logro ha sido exacerbar mi natural inclinación a la rojez cutánea.
Una vez con la cara restirada, uso una crema hidratante que le permite a mi rostro volver a la normalidad. Casi me parece escucharlo respirar aliviado mientras se me acomoda de nuevo la sonrisa.
Es momento entonces de la crema para prevenir arrugas en los ojos. No en la frente. No. Ni en la comisura de los labios. No. De los ojos. Así dice la etiqueta y yo la aplico con devoción en cada pata de gallo. Finalizo con ella en la grieta de la frente, ésa que tengo de hacer esfuerzos por entender el mundo. Y luego en los labios, sobre las grietas que tengo de tanto reír. Porque a mí ninguna crema me va a decir donde aplicarse.
Tomo después la crema reafirmante con ingredientes naturales. Me la llevo de la panza a los muslos y a las nalgas y al revés. Mucha crema se me va pero es bonito sentir cuán suave es tanta carne.
Ya en la cama uso una crema para los pies sólo cuando ya estoy segura de no tener que levantarme, lo cual aprendí una noche desde el suelo.
Todo lo hago con un compromiso y fidelidad que no he tenido hacia nada y nadie.
Y no porque crea que un día mi piel perderá las manchas, mi frente estará lisa y mis nalgas y vientre firmes.
No.
Lo hago porque cada noche durante media hora me doy la oportunidad de sonreírme frente al espejo, de acariciarme, de estar a solas para decirme: te cuido.

2 comentarios:

Ana María Sánchez Pacheco dijo...

Muy cierto y muy bello. Solemos demostrar el afecto consintiendo a los que nos rodean ¿y una? Qué bueno que te tomes ese tiempo para demostrarte amor.

Ministry of Silly Walks dijo...

Debería ser nuestra obligación mayor.