sábado, 14 de agosto de 2004

Balas olímpicas

E l’otro día escuché un comentario bien cómico por la radio a propósito de la autorización de uso de las balas de goma contra los indocumentados: Se utilizarán sólo en defensa. Después de la primera impresión con matiz cómico que tuvo la declaración, viene la indignación: ¿cuándo se ha visto que un aspirante a inmigrante trate de cruzar la línea “ofensivamente”? ¿De qué manera pueden ser considerados una “amenaza” para ser atacados tan impunemente?
Cuando supe de la victoria de Fox en las elecciones, estuve a punto de unirme al grupo “Enemigos de Fox”, pero a pesar de todo me considero una persona esperanzada y me contuve. Sin embargo, a estas alturas siento una desesperada urgencia por mentarle la madre al presidente.
Ya las relaciones exteriores de nuestro país se veían bastante ineptas. Sigo culpando a la embajada por mi desabasto de cigarros cubanos “Populares”. De todos es conocido el servilismo del Gobierno ante Estados Unidos en esta clase de decisiones. Pero optar por una opción que denigra los derechos y la dignidad de los mexicanos que no tienen más arma que la desesperanza y el hambre… Es inadmisible, intolerable, indignante… y tan ofensivo, que pienso proveerme de mi pistolita de balas de goma para atacar con ella a cualquier miembro que se me acerque del gabintazo.
Otro comentario cómico: El funcionario dijo que en San Diego, donde se inició el plan, se han utilizado las balas de goma en 139 ocasiones y en ninguna ha habido una sola queja por el mal uso de este instrumento. (La Jornada, agosto 13, 2004) Já!! Ora resulta que en las embajadas se pondrá un buzón de quejas y sugerencias para que los indocumentados depositen comentarios. Ya lo estoy viendo.

Salí a caminar con mis larvitas al parque. Me aventé como 15 vueltas hasta que sentí que me faltaba el aire. No sé si tuvo algo que ver con este fenómeno el hecho de que mientras caminaba aspiraba rítmicamente el humo de un cigarro. No lo sé. No lo entiendo. Casi al punto del desmayo fui a depositar mi humanidad a una banca desde donde pude escuchar a los enanos platicar y jugar a Spider Man. Un tercer enano se les acercó a jugar y a proponer un nuevo juego: LAS TARÁNTULAS NEGRAS SUPER HEROÍNAS. Me quedé algo pasmada. Me imaginé a Tere Velásquez vestida con un payasito negro y luchando contra monstruos espaciales. No sé si a esto se refería el escuincle. Sigo confundida.

¿Vieron a Björk en las Olimpiadas? Se suponía que debían levantarla y el vestido luciría largo cual era y en todo su esplendor. ¿Qué pasó? ¿El Centauro se comió los cables? De todos modos, tan singular y divina como siempre.

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