domingo, 6 de junio de 2010

Qué hacemos

Dejé de trabajar para una escuela un día antes de que William naciera. Meses después me incorporé a otro centro educativo. No tenía seguro social entonces. Era una práctica habitual para los maestros que dábamos clases por hora, que sólo se nos pagaran las horas trabajadas y no se nos diera ninguna clase de prestación. Por ese motivo tuve que meter a William a una guardería particular.
Un día fui a recogerlo y me pareció ver su cabecita un poco inflamada, pero no me dijeron nada, si se había golpeado contra algo mientras gateaba o algo así. Ya en casa, después de bañarlo, vi que había aumentado la inflamación así que corrimos al hospital con él.
Después de dos radiografías encontraron que tenía una fractura en el cráneo.
Como yo era bastante inocente y estúpida, no creí que de la guardería me habrían ocultado información así que me culpé por una caída que William había sufrido una semana antes. Me sentía fatal, por supuesto. Estuvimos en el hospital un par de días para que estuviera bajo observación y además esperando al neurocirujano para que le hiciera una revisión más exhaustiva.
Después de revisarlo, estuvimos platicando un rato. Me tranquilizó saber que la caída que había sufrido mientras yo lo cuidaba no era la causante de la fractura. La fractura es reciente, me dijo, y si el niño está en guardería no le van a decir que se les cayó, porque para una fractura de ese tipo se requiere que un niño se caiga de los brazos o de la cuna. Por fortuna los bebés sanan rápido y no requieren más que ciertos cuidados en lo que eso sucede. Habría que, en lo sucesivo, ver si presentaba algún retraso en el desarrollo del lenguaje o problemas psicomotores para darle atención, lo cual sucedió, pues hubo que llevarlo a terapia de lenguaje algún tiempo y hasta la fecha arrastra algunos problemitas con las palabras.
Éramos jóvenes y estúpidos y nunca reclamamos o demandamos a la guardería.

Algunos meses después nació Harry y yo me integré a trabajar a otra escuela, donde tampoco nos daban seguro social, pero no volvería yo a pasar por la experiencia de las guarderías privadas (la niña de mi hermana por esas fechas también había tenido una pésima experiencia en una de ellas) así que en cuanto pude acudí a RH donde negocié que me dieran el seguro social y que me descontaran de mi nómina (o sea, pagué un derecho que de antemano me correspondía).
Al tiempo abrieron una guardería con servicio para madres trabajadoras, muy cerca de mi casa. Encontré lugar para mis dos bebés y pasé una semana en el área de Harry, ayudándolo a aclimatarse. No fue difícil. Tenía apenas cinco meses de edad. A lo que no se acostumbró tan bien fue a los chupones de los biberones de ahí.
Era esta guardería una de las muchas guarderías subrogadas que empezaron a surgir por todos lados, por la demanda tan alta del servicio y la incapacidad (voluntaria o involuntaria) del IMSS por cubrirla.
Mis dos bebés fueron un par de niños felices en esa guardería. Me di cuenta que el llanto de los bebés no se escuchaba como en la particular, que era constante y en diversas intensidades. Me di cuenta que aquí William a veces no se acababa la comida --en la otra SIEMPRE terminaba todo--, y de que Harry no estaba creciendo al ritmo regular de los demás bebés. Me apoyaron mucho cuando William comenzó a hablar y cuando Harry no lograba aprender a caminar. Además me encantó cómo no descuidaban la parte educativa del proceso del cuidado. Les enseñaban cosas diferentes cada semana y los papás sabíamos qué estaban aprendiendo y podíamos contribuir en esta estimulación. Me gustó especialmente cuando abordaron el tema de los juguetes tradicionales y dejaron que todos, tanto niños como niñas, se acercaran a ellos, los descubrieran y jugaran con lo que les llamaba la atención. Me gustó más cuando la coordinadora pedagógica de la guardería fue encarada por una mamá por dejar que su hijo jugara con muñecas, y la forma en que le respondió.
Conté además con la suerte de que una de las cocineras era amiga de mi mamá y la nutrióloga, una vieja amiga mía, quienes me tenían al tanto de lo bien atendidos que estaban los niños en todos los sentidos.

Recordé todo esto con motivo de este aniversario. Lo recordé además porque también me ha tocado leer o escuchar comentarios de que los padres son los responsables de la muerte de sus hijos en la Guardería ABC, al no haber revisado bien las instalaciones donde serían cuidados sus hijos.
Las normas de esos lugares funcionan así: ningún adulto ajeno a la guardería puede entrar a ella y eso me parece perfectamente bien. La excepción son las madres o padres de los bebés de nuevo ingreso, a quienes se les solicita que se queden por unos días durante varias horas con los bebés con el fin de irse adaptando, tanto los padres como los bebés. Esto también me parece muy bien. Si se cuenta con la suerte de que la guardería ha sido recién inaugurada, a lo mejor nos invitan a los padres a conocer las instalaciones, si no, debemos confiar en que las revisiones por parte de las autoridades son adecuadas y confiar en los permisos y certificados pegados en las paredes, porque para eso ya existen organizaciones que hacen su trabajo de evaluación de riesgo mucho mejor que los que los padres podrían hacer.
A la dueña-directora de la guardería la traté poco. Ella estaba a cargo de todo lo administrativo y siempre la vi trabajando, ocupada, manteniendo el orden y muy preocupada de que todo estuviera bien para las inspecciones. De hecho todo debía funcionar perfectamente para no ser sancionados. Supongo que no tenía ningún contacto o pariente importante y por eso se preocupaba.

Los papás y mamás tenemos que confiar en que el sistema funciona y hacer algo cuando deje de hacerlo (después de que mis hijos entraron a la primaria, mi amiga renunció a su puesto como nutrióloga porque el IMSS recortó los ingresos de cada niño y a ella le costaba muchísimo trabajo alimentar a los niños como antes lo hacía, en esas condiciones).

No soy tan joven ya y espero ser menos estúpida que antes.
Mis hijos hace mucho que dejaron la guardería pero esto no debería hacerme indiferente al hecho de la problemática que representa que las autoridades no hagan su trabajo como es debido; que no asuman la responsabilidad de inspección y sanción de las otras guarderías, las que prestan servicios particulares y abusan de su espacio y sus empleadas, hacinando a 20 bebés bajo el cuidado de una persona (en las del seguro eran diez bebés con tres cuidadoras); que pasen por alto el bienestar de nuestros bebés --todos los bebés son nuestros bebés--; que flexibilicen de tal manera los esquemas de contrataciones que las madres no consigan acceso al seguro social y a una guardería con un cuidado decente para sus hijos; que este cuidado sea deficiente o insuficiente; que no responda a las necesidades de las mujeres trabajadoras en materia de horarios...

¿Qué hacer?
El Movimiento por la Justicia 5 de Junio menciona, entre las formas de ayudar, la de poner en práctica la Iniciativa Guardería Confiable en todas las ciudades y el objetivo de esta iniciativa es que tanto padres de familia, como directivos de las estancias y las autoridades, trabajen juntos en el monitoreo de los servicios que prestan, trabajando por el fortalecimiento de la calidad y en consecuencia, de la confiabilidad.
Otros padres se han organizado como los Padres vigilantes y como dice su página, ellos se organizan para cuidar a quienes cuidan a sus hijos.
Si bien no todos somos padres o madres o tenemos a nuestros hijos en guardería, sí hay formas de apoyar desde afuera y en las páginas se encuentran las formas para hacerlo.
Mientras escribo esto se me ocurre que la Iniciativa Guardería Confiable sería un excelente "extra bonus" a un producto que queremos ofrecer en estancias infantiles y centros educativos, por parte del despacho al que presto mis servicios.
En fin, hay formas de apoyar, directa o indirectamente.
Y claro, no quitar el dedo del renglón en la otra parte, en el que se finquen responsabilidades y se haga justicia.

* * * * *

Viaje al pasado...


William en un Día del Niño y Harry (el nene de la izquierda) recién despertado para la foto del coro de una obra navideña en la guardería.


Harry con el Padre de la Patria y William de borreguito en una primavera muy fría que tuvimos.


Harry, chorreado de algún jugo o bebida festiva que ameritaba la ocasión.

9 comentarios:

Implicada dijo...

Un tiempo trabajé como directora de un kinder, y sentía una enooooorme responsabilidad por la vida de esos niños,nunca pasó nada, pero es claro que no hay manuales de procedimientos, tuve un curso de primeros auxilios muy, muy básico, y así me la aventé un par de años hasta que no toleré el peso de la responsabilidad.

No debemos olvidar y seguiremos apoyando.

Gracias por compartir tu historia, méndigas guarderías, grrrr.

todavia dijo...

Yo creo que tocas un punto muy importante comparando tú experiencia y lo que ocurrió en la ABC: Tal vez la guardería a la que llevabas a tus hijos no era propiedad de un pariente de alguno funcionario de gobierno.

Otro punto importantísimo es que los papas deben interesarse en lo que ocurre con sus hijos. No solo en revisar donde los dejan, sino en su desarrollo escolar, en sus amistades, en los lugares que frecuentan, etc. Debería ser parte de su responsabilidad. (por lo mismo dudo mucho de lo que dices, que en ese entonces eras inocente y estúpida. Creo que nunca lo has sido)

Que lindas fotos. Espero que Harry y William no te reclamen algun día el que hayas mostrado a un montón de desconocidos sus fotos vestidos de borreguito y de monaguillo jeje. (si te reclaman, diles que el montón de extraños decimos que se veían rete lindos)

Ministry of Silly Walks dijo...

Fíjate, Implicada, que es muy cierto lo que dices. No hay manuales de procedimientos, al menos para el funcionamiento del kinder. Para las estancias infantiles sí hay. Las trabajadoras y encargadas de dichos centros que funcionan con SEDESOL o las del IMSS, tienen entrenamientos y cursos, incluso tienen que certificarse en una norma que se llama Cuidado de Niñas y Niños. Pero las particulares no, y los kinders, ni se diga (el producto que estamos preparando en el despacho va enfocado a ese tipo de centros, precisamente, que requieren capacitación en áreas del cuidado infantil).
La responsabilidad es muy grande y recuerdo que alguien me contó, no sé de qué fuentes lo obtuvo, que las personas que se mencionaban como socios le habían prestado el nombre a alguien más a manera de favor, porque ese o esa alguien, por algún motivo no habían obtenido el permiso para operar la guardería. Pero no creo que esto los exculpe y pienso incluso que hace peor su actuación, porque si es así cometieron una acción muy irresponsable (no estás prestando tu nombre para un crédito, estás prestando tu nombre para dar atención a bebés y niños) y además una acción ilícita. Habría que preguntarse por qué la persona no obtuvo el permiso. Y además usaron su posición para obtenerlo.

Todavía, por fortuna sí hay mujeres encargadas cuyos permisos no salieron por contactos o influencias y cuyo objetivo es autoemplearse y emplear a otras personas, prestando al mismo tiempo un buen servicio. Desafortunadamente todavía hay personas que utilizan este recurso de la subrogación como una forma de hacer negocio y al menos en las estancias sedesol, con los recursos que les dan, no es posible hacer dinero, es muy poco, a menos que escatimen en la calidad del servicio que brindan o que tengan varias guarderías funcionando al mismo tiempo, que es otra forma de escatimar y devaluar el servicio. También queda gente con influencia (política y hasta mafiosa --como la familia de Mayo Zambada--) a quienes se les concesionan las guarderías.
Habrá que continuar siguiendo el caso, y aplaudir a gente como el Ministro Arturo Zaldívar que sin empacho ha señalado a los funcionarios responsables por situaciones tan lamentables y esperar la resolución.
PD. Mis hijos ya están más que acostumbrados a ser avergonzados en forma pública y reiterada. Unas cuantas fotitos no les hará más mal.

trying not to sell dreams for small desires dijo...

thank you for sharing your story with us.....

you are a teacher's dream!

we love "active" parents!

Amalthea dijo...

Que rudo... yo, heredera de la docencia en pleno, preferí dejar a La Princesa en casa hasta que fue necesario enviarla al jardín de niños, aunque para entonces el entrenaiento en casa ya le implicaba una ventaja injusta sobre el resto.
Cuando una maestra se cruzó dos dedos de la raya, bueeeeno!! para qué te cuentoo?!?! Por poco la atropeyamos a palabrazos... desde entonces con lupa, y ni modo, ventaja de docente sobre docente me las traigo cortas a las pobres, creo que me odian a veces, pero no me importa mientras La Princesa esté agustito en la escuela.
Me reservaré cualquier comentario sobre el ABC porque no tengo nada lindo que decir...

PHERRO dijo...

Y ¿qué hacemos?
¿Aguantarnos y quejarnos? Ya no, ya basta. Mejor lo que tú y me imagino muchas otras personas en todo el país, están haciendo: prepararse, informarse, compartir y si es el caso denunciar.

No se vale que ahora le quieran echar la culpa a los padres de los niños fallecidos, pero desgraciadamente no creo que a pesar de que ya hay varios señalados como culpables en este caso infame, el gobierno por medio de su brazo de justicia haga algo distinto a lo acostumbrado, seguirán empantanando el proceso hasta que la gente afectada se frustre o ya pasará otro hecho lamentable con el que distraerán la atención pública y ellos volverán a hacer caso omiso de los reclamos del pueblo, pero por supuesto no debemos dejar de protestar de alguna manera, o si no se las dejamos más fácil a esa bola de inútiles corruptos, porque como están las cosas actualmente, cualquier día podriamos ser los afectados de alguna manera.
En fin.
Cuídate, luego nos leemos.

The Knife dijo...

Me encabrona pensar en la lenta acción de la "justicia", no cabe duda que los "nadie" no existirán ni con derechos ni con palabras, menos para la justicia.
Ante esta corrupta línea de episodios, Que pedo!!, que nos pasa!, porque no hacemos un paro general, detener al país hasta no tener una chingada respuesta!!.
Nel, sueñas que vives en Uruguay, Argentina o Bolivia, eso no pasa en un país pirulero y futbolero como el nuestro, donde dirigentes políticos son meras guachas que caben en cualquier hoyo, donde todo tiene valor monetario ya sea tranza callejera o algún tramite gubernamental. Sin embargo nada es para siempre y el siempre llego a un hartazgo donde ni esa mugre encuentra más espacio para expandirse, porque ya no existe! ya no es soportable una situación donde mueren varias decenas de niños y hasta hoy no hay culpables, ahora resulta ser que los jodidos padres que con unos pesos en la bolsa, llevaban a sus hijos a la muerte, son los responsables!!!
Que mentada de madre!!!....

Lagartija, olvido usted comentar que semanas después de que los hijos dejaron de ir a esa inche guardería donde se golpeo Harry, un niño murió en una de estas tantas sucursales ABC..
A los padres que por razones “de que no hay de otra” tengan que llevar a sus tesoros a estas “guarderías”, investiguen antes si la dueña, encargada, "subdrogada" o directora a cargo no tenga algún hilo parentesco con un político.

Disculpen mi negatividad, no disculpen mi pasividad.

Juano T&S dijo...

aqui en mi rancho hay 2 guarderias del IMSS, en cada una tengo una sobrina y conosco las instalaciones y los cuidados, una si es de primer nivel (chingao esas medicinas se meten al inconsciente) donde te checan al niño al llegar, al salir, solo ciertas personas los recogen, todo bien nice, pero la otra no es fea, pero no tienen los mismos cuidados que te ofrecen en la otra...

PD: es la retro-ministry?? la que anda vestida de payaso??

Ministry of Silly Walks dijo...

Trying, I am a metiche teacher-mother.

Amalthy, no tuve esa posibilidad. Pero estoy convencida que aunque la hubiera tenido, igual habría elegido la atención de la guardería, sobre todo de esa última, donde fueron tratados con amor, cuidado, respeto y donde me ayudaron a forjarles hábitos y los apoyaron en su socialización.
Es cierto que no se requiere una guardería para que los hijos o hijas se desarrollen así, pero en mi caso, fue muy útil, considerando el poco tiempo que me dejaba el trabajo y el poco tiempo que le dejaba a Fefé tanto la escuela como sus trabajos.

Ben, al menos la gente, desafortunadamente, no va a estar tan confiada y eso puede ayudar en el aspecto de ser más activo como padre o madre. Es una pena porque la verdad es que aquí hace unos años la gente que sabía de guarderías te decía que las mejores eran las del seguro o ya de perdis las subrogadas pues tenían implementados servicios de supervisión y certificación.

Pherro, sigamos apoyando, económicamente o involucrándonos más directamente. Una de mis tías en Hermosillo estuvo de jurado en el Juicio Ciudadano contra los socios de la Guardería, y otra de mis tías, vecina de una familia que perdió a su pequeña hijita en el incendio, también ha apoyado a la familia y a la organización en algunas de las acciones.
No etamos ahí pero en cada estado hay gente a cargo, en la página de la org. aparece esa información.

Sí, sr. Knife, era una de las tantas particulares, y el bebé murió por broncoaspiración. Metieron a la cárcel a la cuidadora (la misma mujer que por dos meses cuidó a Harry antes de entrar a la del seguro). Recuerdo haber escrito una carta al periódico pidiendo que mejor investigaran a los dueños que permitían que una sola mujer cuidara a tantos bebés. Recuerdo el coraje que tuve de ver esa foto en el periódico, días después del incidente, donde salían tan felices los dueños en una boda. Por mucho tiempo lloré al pasar frente ahí, sigo pasando y aunque ya no lloro, no se me olvida.

Juano, sí, son lindas las guarderías. Es lo que uno ve, que estén limpias, ordenadas, que revisen al nene al entrar, que al recogerlos los encuentres bien, y limpios y peinados. Pero es todo lo que alcanzamos a ver y a evaluar. No creo que los padres seamos los más adecuados para verificar instalaciones y aprobar su seguridad, para eso existe gente preparada para ello, por otro lado, ésa es un área de oportunidad para la gente que participe en la Iniciativa de Guarderías Confiables.