viernes, 17 de enero de 2014

Viernes.

Y no lo escribo entre signos de exclamación porque la verdad es que yo disfruto ser una persona productiva.
Y porque trabajo los sábados.
De todos modos se siente bien llegar a viernes, sobre todo después de esta semana de muchos sentimientos encontrados, entre la despedida a la exjefa, la llegada del nuevo patrón, el problema de salud de T y la carga de trabajo por las razones anteriores. Además tuve salida a una ciudad donde hace dos años implementamos preparatoria abierta para los trabajadores y tuvimos la primera graduación del sistema escolar. Much feelings, many proud.
El viernes, después de todo, es mejor que el lunes, martes, miércoles y jueves, porque no tengo que llegar a atender los asuntos domésticos de los que nos encargamos los demás días. Además en viernes alcanzo el nirvana poniéndome la pijama y viendo "30 Rock". Así bien facilita que soy.
Mañana será otra cosa. Pendientes temprano, tarea en la tarde, dos fiestas de cumpleaños por la noche. Y el domingo, más tarea y mi acongojamiento dominical.
Por eso, dejaré esto para regresar a mis ocupaciones de viernes.
Me lo merezco.

* * * * *
El hijo mayor acaba de entrar raspado y sangrando de la calle, acusándome de no hacer mi trabajo de madre prohibiéndole aventarse en patineta desde la calle de arriba.
Ni siquiera esa labor hago en viernes por la noche.

* * * * *
Sobre mi compañera T...
Ayer la internaron. Parece que su episodio se extendió a su familia y no reconocía ni a su esposo. Hoy comenzaba a recuperarse un poco de la amnesia. Espero que esté mejor pronto. :(

2 comentarios:

la MaLquEridA dijo...

Y yo detesto los viernes, todos tienen vida menos yo snif.

Disfruta pues el tuyo aunque ya se acabo casi.


Ojalá se recupere pronto tu amiga.

Saludos

Ministry of Silly Walks dijo...

Jajajaja! Pero también es bonito no salir, Malque, quedarse en casa con la mascarilla de aguacate, ver la tele en pijamas y pantunflas, y comer porquerías. Esa es mi definición de un buen viernes en casa.