viernes, 3 de enero de 2014

Propósitos

A los 23 años me comenzaron a salir canas.
Empecé a teñirme el cabello a los 25.
Algo sorprendente sucedió el mes pasado: en lugar de incomodarme ante la vista de mis canas en el espejo, sentí un débil y ligero orgullo, suficientemente fuerte para evitar correr a ocultarlas.
Usualmente me molestan mis canas porque son feas (las mías), cenizas y sin gracia. Ahora las veo distintas... como más vivas y con cierta personalidad.
Tal vez no sea necesario esconderme un año en una cueva. A lo mejor mi propósito del año va a ser evitar la tentación de cambiar de color y liberar a mi anciana interna.
(Será divertido ver la estupefacción de la gente que al verme seguramente pensará: «¡¿Cómo?! ¿Canas con ese rostro de quinceañera?»)

2 comentarios:

Ser Filosofista dijo...

A mí también me empezaron a salir a los 23. No, a los 22, pero descubrí la primera de unos 5 centímetros el día que cumplí 23. No tengo muchas, pero cuando me recojo el cabello se me notan las que tengo porque crecieron a los lados de mi cabezota.

Me da risa cómo se exalta la gente cuando las ve. Curiosamente siempre ven una y brincan: ¡Tienes una cana! Como si estuviera ardiendo el bosque amazónico o cosa así.

¿No se te hace absurdo nuestra falta de resigniación frente a lo que sabemos inevitable? Según yo no pienso pintarme el cabello, me da una hueva terrible y no le encuentro caso, pero espera a que sean más y mi cara más de mi edad y entonces vemos.

Lo que no sé muy bien es cómo responder ante el grito de alarma de la gente. Al principio decía: "sí, gracias", pero me hacían cara de O_o. Ahora sólo digo: "sí, aquí hay más mira". ¿Alguna sugerencia, guapa?

Ministry of Silly Walks dijo...

Sí. Yo estoy más que resignada pero no esperaba que mis canas se reprodujeran tan pronto como conejos lujuriosos. No empieces a teñirte el cabello si no es por convicción propia. Es de hueva.
Yo todavía sigo dándole vueltas a mi propósito porque acabo de ver una cabellera guinda divina y la quiero! Qué son 17 ml. más de amoníaco en mi cerebro?