sábado, 4 de enero de 2014

Vicks

Las canas presentan una desventaja: si los ojos no lucen tiltilantes y joviales cuán estrellas (como en la foto) y en cambio se ven reducidos hasta en un 70% en tamaño, aparecen llorosos y enrojecidos y la nariz es una bola húmeda y goteante, ya no soy la mujer de 37 años que «se ve muy joven para tener canas» sino la de 70 años que es más o menos como me siento ahora.
El jueves fue la primera vez en casi cuatro años que falto al trabajo. Y ayer y hoy fui devuelta a mi hogar porque nomás estoy dando lástima, dijeron. No que no me haya enfermado antes. Es que creo que no me veía tan jodida. Sospecho que son las canas. O tal vez no deba culpar a mis pelos y deba asumir que así, solita y sin ayuda, si me veo jodidísima.
Pero qué tiene, quialcabos al rato se me quita y en una de ésas ya no me enfermo para mi cumpleaños, como ha sucedido los últimos cinco años.
Quialcabos qué.
Mientras sigo metiéndome Vicks hasta donde la moral y las buenas costumbres lo permiten.
Actualización (17:46 hrs.)
Hasta el momento, lo único que he logrado con el Vicks es convertir mis fosas nasales en el hábitat ideal para koalas diminutos.
Actualización (23:19 hrs.)
Hallazgos científicos al someterme como sujeta de investigación en el estudio titulado «La efectividad del Vicks en los procesos descongestivost»:
1. El Vicks huele bien pinchi fuerte (duh).
2. Tan fuerte que incluso con las vías respiratorias congestionadas lo puedes oler y sentir.
3. Eso te hace creer que el Vicks está trabajando.
4. Esta creencia se fortalece cuando finalmente, por efecto del tiempo o algún antigripal, tu nariz se descongestiona.
5. Preferimos creer en remedios mágicos o naturales.
6. Mis conclusiones científicas no impedirán que siga utilizando Vicks pese a su probada ineficacia porque huele chido y en estos momentos es lo único que puedo oler (aunque con la combinación de pastas que traigo, puedo ver los sonidos y escuchar la dulce música de los olores).
Seguiremos informando.

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