sábado, 25 de enero de 2014

Espacios abiertos

Uno de los pedos de las oficinas con espacios abiertos es que si una persona se enferma, el virus pasa de escritorio a escritorio hasta que da la vuelta, y tantas vueltas da, que el virus muta durante meses hasta evolucionar en un organismo al que próximamente habrá que vestir y mandar a la escuela.
Yo ya voy en la segunda vuelta, pero francamente ya no sé de qué estoy enferma.
Ayer me dolía la cabeza y traía mucha tos.
Hoy me dolían las rodillas y sentía harto frío.
Se me quitó un rato (benditos genéricos) pero algo amorfo regresó.
Tengo frío de nuevo.
Tos.
Síntomas de "por qué chingados no tomo más agua edición 2014".
Y esa sensación general de "qué cabrones siento" con el consiguiente llanto porque no me gusta no saber qué pedo. O a lo mejor no es por eso sino mero sentimiento asociado a la enfermedad. O a lo mejor tampoco es eso sino un malestar indefinible.
Puede ser eso último.
Recuerdo que en mis enfermadas de hace muucho tiempo, entre escalofríos y fiebre, me daban ganas de llorar.
Pero hacía mucho no pasaba.
Y no dejaré que siga pasando porque estoy a punto de ver "Sherlock" con los hijos y no pienso echar a perder el momento.


2 comentarios:

Amalthea dijo...

AY ese Benedict... con verlo se te quita cualquier malestar (al menos a mi). Ése hombre va a ser mi hombre.

Saludos y mejora pronto.

Ministry of Silly Walks dijo...

Desgraciadamente nomás dura una hora el programa y luego me seguí sintiendo mal. El pinchi cable del hospital no tiene BBC.