domingo, 22 de abril de 2012

Y entonces pasan cosas.


Y personas.

Y una recupera un poquito la esperanza.

* * * * *
Anoche que regresábamos a casa, Fefé en su auto y yo en el mío, llegamos por unos hot dogs para los nenes.
Bajé del carro y le encargué los dos hot dogs al chico del carrito quien me respondió que claro que sí, pero que yo iba después del joven. El joven a quien se refería era Fefé, que ya había pedido la comida.
Insistí con el chico.
- A mí primero, hágame ese favor, ya es noche y no quiero llegar tan tarde a mi casa.
- Es que el joven llegó primero, lo siento.
- Déjeme lo convenzo de que me dé su turno.
Entonces me acerqué al auto, abrí la puerta, me metí y besé al joven.
- Dijo que no hay ningún problema.

* * * * *
Ñé.
Habría sido chido hacer eso, pero en realidad sólo dije:
- Ah, mi marido ya los pidió. Gracias,
Aunque luego sí me metí al auto y besé al joven.

* * * * *
Ando en Torreón.
Hace calor.

2 comentarios:

Brenda dijo...

Jijijiji, si habría sido chido, por qué no lo hiciste? Como escena de película, jejeje

Ministry of Silly Walks dijo...

Es que las ideas chidas siempre se me ocurren después.