viernes, 27 de abril de 2012

Celebridades

Hoy comimos con Luis Felipe Tovar.
Bueno, al lado. Se sentó a comer en la mesa de al lado.
Una amiga se encargó de recordarme la más celebre de sus frases cinematográficas:
"¡Chichis, flaca, chichis!"



No le pedí una foto porque me iba a ganar la risa.
Y porque además no me gusta eso de las fotos con las celebridades.
Sólo tengo una foto de ese tipo y fue con Arturo Márquez, que no es precisamente una celebridad así en el sentido popular de la palabra, pero es una de las personas a las que más admiro. Si me animé a pedirle una foto fue porque dudo que a él lo estén molestando cada dos minutos con un autógrafo o una fotografía. Y si sucede es sólo en ciertos medios, en cambio a Luis Felipe Tovar lo estuvieron molestando durante toda la comida.
Aunque creo que de todos modos no lo habría hecho.

¿Cuáles son las razones para tomarte la foto con una celebridad?
Como recuerdo... para presumir... como cotorreo...
(Una vez compartí vuelo con el ex gobernador del estado. Hubo gente que lo detuvo para tomarse fotos con él. ¿Cómo para qué quieres una foto así? O es para presumir o es como cotorreo ¿no? Porque como recuerdo, no gracias, hay cosas que mejor olvidar.)

Me tomé una foto con el maestro Márquez porque verlo me hizo emocionarme como adolescente en concierto de Justin Bieber. Porque la visión de su imagen es un recordatorio de cuánta belleza y cuánta genialidad pueden caber en el espíritu humano, un espíritu que cabe perfectamente bien en un cuerpo de menos de 1.70 m.
Hay algunas otras fotos especiales en mis carpetas: con Marcela Lagarde, Francesca Gargallo, Jesusa Rodríguez. Pero no son las fotos rápidas de aeropuerto, sino el momento final de algún encuentro en el que tuve la fortuna de dialogar con ellas, de estar de acuerdo o en desacuerdo también en algunos momentos. Eso sí lo quiero recordar.
Ha habido otras oportunidades, que he dejado mejor pasar, de conocer a personas a quienes tengo admiración por aspectos más superfluos y con quien no me gustaría cruzar palabras por no distorsionar la imagen que guardo en mi cabeza, con algún gesto distraído o molesto de parte de ellas. Es un riesgo que no he querido tomar.

Por eso no tengo muchas fotos así, aunque me ha tocado ver algunas celebridades en aeropuertos, y de la talla de Niurka o el Temerario mayor, por ejemplo (no me envidien).

Finalmente, si alguien quiere una foto así bien chida, puede pedirme permiso, con toda confianza y yo con gran humildad autorizaré que se saquen una foto conmigo.


2 comentarios:

Brenda dijo...

El maestro Márquez? Wowwwww!!! Me da pena decirlo, pero lo conocí hace poco a través de un programa de su vida en el canal 22 y desde entonces no dejo de escucharlo. Bien dices, la genialidad en él.
A mí tampoco me gustan las fotos con "famosos", tal vez por pena, o como tú dices "para qué?" Tal vez por considerar que si me encontrara la foto años después diría " y esto qué???" Sólo me tomé una, aguantando la pena que me encanta: con Oscar Chávez, que se estaba tomando fotos con quien quisiera, (y no eramos muchos) después de un concierto en el auditorio de mi delegación. Y lo curioso es, que siendo la única que me encanta, no la encuentro!!!! Snif. Pero la guardo en mi corazón.
Un abrazo mana.

Brenda dijo...

Ah! lo olvidé.
Espero algún día encontrarte y pedirte una foto conmigo.
Ojalá accedas, jejeje