sábado, 21 de abril de 2012

Harry me dio la noticia.
Luego juró que no volvería a salir a la calle y se encerró en su cuarto.
A los minutos salió y se recostó junto a mí.
"Estoy mal. No estoy saludable. No debo comer tanta pizza ni jugar tanto en la computadora. Debería salir más a la calle. No quiero salir a la calle. No debo ver tanta tele. A veces no me lavo los dientes antes de acostarme. Y los sábados no me baño. No estoy bien. ¿Dónde está mi papá? Háblale a mi papá. Tengo que arreglar mi bicicleta. ¡Háblale a mi papá!."

Cuando era pequeño, hacer las cosas significaba tener todo bajo control.
Cada palomita en su cuadro de responsabilidades reflejaba un orden en su a veces caótica organización interna.

Hace mucho que desterramos el cuadro de responsabilidades.
Hace tiempo también que no es necesario ni deseable estar sobre él.
Su ataque de anoche fue una forma de querer comprender lo que sucedía alrededor y la impotencia de no poder hacerlo, lo llevó a culparse.

Mañana saldremos a la calle, compraremos nuevas cámaras para su bicicleta y visitaremos la Feria del Libro.
No lo obligaré a bañarse.

1 comentario:

sandygallia dijo...

¡Qué ande cochino si quiere! así lo queremos, que feo mexico le tocó vivir U_U (yo ya no quiero tener hijos... snif)