martes, 1 de noviembre de 2011

Monsi

De ese tamañito estaba Monsi el día que llegó a casa.
Creció mucho en apenas un par de meses.
Tanto creció que se sentía gato grande y se salía a perseguir a Lulú a la cochera y hacía intentos por asomarse a la calle entre el enrejado.
Fue cauto un tiempo, hasta que se sintió grande.
Lo encontraron los niños esta mañana junto a la banqueta. Fefé lo recogió y dice que se veía tan lindo y guapo como cuando lo encontrábamos dormido en un cajón, en mi almohada o en algún sillón.
Parece que un auto lo golpeó.
No hubo sangre.
Yo estaba fuera de la ciudad cuando Fefé me avisó y no los pude acompañar a llevarlo al campo.
Cuando llegué a casa, Harry lavaba trastes lanzando suspiritos. Me acerqué a abrazarlo y fue que se desbordó en muchas muchas lágrimas.
Me preocupaba más William, mi adolescente que según sus maestros, se siente el chico malo del salón, ése que todo sabe y que nada le preocupa.
Lo encontré en su cama, en silencio. Me di cuenta que también lloraba sólo por la forma en que su pecho se agitaba. Mi chico malo no dejaba de llorar.
Yo también me sentí muy triste, hasta por Lucky que pasó toda la tarde buscando a Monsi bajo las camas, en los clósets, en la cocina.

Yo sé que es sólo un gato, un gato entre muchos gatos, pero fue nuestro gato. Y era lindo sentir el bulto calientito en nuestros pies por las noches, y por las mañanas reírme mientras metía sus garras bajo la puerta del baño para atraparme, o verlo por las tardes corretear a un gruñonsísimo Lucky y ya por la noche encontrarlos juntos acicalándose el uno al otro antes de una siesta.
Fue un gato muy valiente que trataba de aprovechar cualquier oportunidad de salir al patio para ver a Lulú y tratar de agarrar su cola. Era tan valiente que no temía las caras de mostro de Fefé ni mis regaños cuando se robaba mis calcetines.

Fue muy valiente y estoy segura que el auto que lo atacó, no debió salir tan bien librado de esto.

Ya lo estamos extrañando.

5 comentarios:

Pherro dijo...

¡¡Qué mala onda!!
Un minuto de ladridos por el valiente que se ha ido.

Luego nos leemos.

Implicada dijo...

A mi también se me estruja el corazón como a tus hijos.
Buen viaje a Monsi.

cumerina dijo...

pobrecito :( y sí, es muy triste perder a una mascota, porque para los dueños no es sólo un animalito :(

SandyGallia dijo...

ay lloré!

pobre monsi, sirva este post como epitafio, será recordado por sus grandes y valientes hazañas...

ojalá que el tipo que le pegó tenga diarrea y se pegue en el dedo chiquito del pié, jum!

Pelos Briseno dijo...

Que mala onda... se lo que sientes... mi perro... o mas bien, MI perro se nos perdio justo el dia que lo trajimos a la casa nueva.

Yo me hice el fuerte, pensaba que lo ibamos a encontrar, que iba a regresar... No llore.

Hasta el dia en que me cayo el veinte que no regresaria... ese dia llore... estaba en la oficina... raro no?

Yo decidi pensar que esta en una casa donde un nino lo necesitaba, donde esta haciendo feliz a una familia, y donde el tambien es feliz... eso decidi...