martes, 15 de noviembre de 2011

Mi estatura me ha recompensado siempre en forma inversamente proporcional a ella.
De no ser por mi tamaño no me habrían sentado nunca en la primera banca de la primera fila los últimos tres años de mi educación primaria. Y no me habrían sentado con el que fue mi mejor amigo esos tres años: R.
"Llega un señor muy apurado a la tienda y pide un rollo de papel de baño. La señora le dice: ¿De qué color lo quiere? Tenemos azul, rosa, blanco... El señor le responde: Démelo blanco, al cabo que yo me encargo de darle color" me contaba R cuando nos tocaba estar juntos en el recreo vendiendo dulces de la cooperativa. Y cuando no estábamos en la cooperativa, estábamos colgados de un árbol en el parque de la escuela, o metidos en el salón leyendo su almanaque anual, o los del librero de la maestra.
Lo recuerdo como un chico callado que nunca me jaló las trenzas --que no tenía, pero es alegórico esto, chic@s-- y de quien fui muy cercana sobre todo el último año que estuve en esa escuela, que fue el último que viví en Beautifulville.
Lo dejé de ver en 1986, diciembre, en la posada escolar. En los primeros días de enero nos mudamos para acá y la vida me dio un giro.
A lo largo de 25 años lo recordé en varias ocasiones y me preguntaba qué sería de él. Ya con Google a mi alcance, lo busqué un par de veces. Pude enterarme así que estaba divorciándose, o algo. Información pública de los juzgados. Con FB esperaba mejor suerte, pero no la hubo. No todo mundo está en FB, claro.
Desistí.
Pero déjenme les cuento que ayer por la mañana recibí una llamada telefónica de una persona que me preguntaba si me llamaba de tal forma, si había estado en tal escuela, si mis hermanos se llamaban así y asá, que no colgara, que me iba a parecer extraño pero que quien llamaba era un excompañero mío llamado... "¡R!" grité en mi interior mientras él lo decía en voz alta.
Que mi nombre nunca se le había olvidado, que se encontraba por pasar por mi ciudad y que buscó en un directorio y dio con mi número, que ojalá pudiéramos saludarnos, pero oh contrariedad, le dije que yo debía salir de la ciudad ese día, que ya sería en otra ocasión. Él respondió que si no iba a estar yo ahí, no valía la pena detenerse, que seguiría hasta su siguiente punto. Platicamos unos minutos más sobre qué habíamos hecho de nuestras vidas, en qué trabajábamos, intercambiamos números y así y así. Nos despedimos.
Me entró una nostalgita agridulce después de colgar. Comencé a sufrir una memory overload pero durante el día se me fue componiendo. Al mediodía hice maletas y en eso recibí un mensaje telefónico suyo. Necesitaba que le recomendara un hotel al pueblo donde iba... coincidentemente el mismo pueblo al que iba yo.
Y qué más les puedo contar...
Anoche tuve uno de esos viajesotas, de risas, carcajadas y lágrimas.
Él ya no es el mismo pequeño de cabello de casco, con lo que yo planeaba identificarlo. Sus ojos siguen teniendo el mismo color. Creció. No nos hubiéramos reconocido de no saber que en el lobby nos estaríamos buscando. Y es que de hecho dejamos de ser los mismos varias veces.
Sabíamos que no lo éramos y sin embargo, buscábamos referencias: Y te acuerdas cuando nos regañó la maestra por culpa de.... Y te acuerdas cuando dibujábamos una línea en el pupitre... Ahí estábamos los dos y aunque sacamos nuestras fotos de primaria para platicar de los excompañeros, la verdad era que nos estábamos buscando y no, no nos hallamos.
Bueno, sí, sólo un poco.
Me contó un chiste y lo escuché reír. Ahí estaba, o estuvo, por un minuto R.
Estuvimos sentados en el jardín del hotel hasta muy noche. Había tanto que contar, pero R ya no es ni puede ser mi mejor amigo. Y en la distancia, las cosas ya no son y por lo tanto, parece que lo que yo creía, tampoco fue.
"Al lugar donde has sido feliz no debieras tratar de volver" dice Joaquín.
Pero no aprendo.
De mi viajesote nostálgico queda un vacío donde ya no se acomodan algunos recuerdos.

3 comentarios:

Mel dijo...

soberbio mensaje, muy bueno, y la verdad es que Joaquin es un sabio no se por que dudaste de su consejo. Tomare tu blog como advertencia de la vida :)

Ñets dijo...

Qué chulada, gracias.

Implicada dijo...

Espero regreses ilesa del viajesote adonde te llevan los recuerdos,

hay algunos que merecen la pena

saludos