lunes, 29 de diciembre de 2008

Karaoke night

A mí me gusta el karaoke y qué chingaos.
¿Soy una cantante frustrada? Sí, pero ni tanto. Ya tuve mi oportunidad sobre el escenario. Fue chido mientras duró. Ahora sólo me quedan estos desahogos periódicos en los cuales desbordo todo mi talento vocal y artístico.
Nuestras noches de karaoke van más o menos así:


O sea, todos cantamos, no nomás la Marce. Así de talentosos somos, sobre todo la Shelle y yo que cuando unimos nuestras voces nos sale una muy chida.
Claro que no sólo nos dedicamos al bel canto:


Y también bailamos.


Imitamos gente.


Y nos ponemos románticos.


En unos cuantos días, cada quien para su rancho.
Siempre es difícil esperar por otro año para volvernos a ver.

Vísperas

Me caen gordas las vísperas de lo que sea. Y más gordo me cae ese espacio entre el 25 de diciembre y el primero de enero. Es como que tiempito muerto.
Si estás trabajando, nomás no te reajustas a ir un par de días al jale y luego empachangarte para luego regresar y volverte a empachangar.... ¿qué vida es esa? ¿qué clase de productividad se puede esperar de una persona en completo desequilibrio etílico?
Yo por eso no trabajo y no me desequilibro.
Me mantengo ebria.
Anoche estuve en ese punto delicioso en que estás lo suficientemente sobrio para darte cuenta de todo lo que pasa y lo suficientemente ebrio para que se te disculpen las pendejadas que haces.
No hice muchas pendejadas más de las que hago cuando estoy sobria, por cierto. Ni siquiera me le eché encima a la pirujita que le estaba sacando plática a Fefé. Me divirtió la pobrecita. Sobre todo porque no sabía lo que se le venía encima preguntándole a Fefé su nombre.
Es lindo también que la gente se ría mucho, contigo, de ti, a costa tuya, qué tiene.
Llegando a casa también estuve en otro estado que me encanta: en la cama, viendo cómo el techo da vueltas pero sabiendo que la cama está fija al suelo y que con cerrar los ojos sólo queda un sueño profundo y relajado por delante.
Demasiado relajado por cierto. Me la pasé soñando que tomaba agua y que iba al baño, todo el pinche sueño. O sea, la cruda. Y aunque tenía el vasote de agua junto a mi cama, no me podía despertar a tomarlo de lo profundamente dormida que estaba. Ni ir a hacer pipí.

Me queda el resto del año para mantenerme saludablemente peda y luego a trabajar en los proyectos pendientes.

¿Les conté de mis regalos navideños?
Fue un empate. Justo. Ya era hora.
Fefé me regaló la tercera temporada de Northern Exposure (que no cuenta porque no estaba envuelta), el disco de Puño de tierra, el disco Fiesta y me pasó su Nokia E65 (que tampoco cuenta pero está muy chido y puedo conectarme al interné y bloggear y feisbuquear y todo y del cual sólo lamento la cantidad de veces que se me cayó "accidentalmente" de la cama cuando me enojaba con Fefé). También me regaló un dvd de episodios selectos del Chavo del Ocho. No entendí el chiste. Mi marido es un enigma. Y nomás por ese detalle, gané yo la confrontación.

Se acerca el fin del año lo cual significa únicamente que ya no será el Año de la Liebre Encabronada.
Seguiré chupando pues para dejarlo ir en paz.

miércoles, 24 de diciembre de 2008

Feliz Navidad y los mejores deseos.

Si yo pudiera tener sólo un deseo para navidad sería...


Lo mismo para ustedes, de todo corazón.

jueves, 18 de diciembre de 2008

Charles Dickens meet Las Vegas

No son las pedotas de las posadas, ni los pegajosísimos jingles navideños de la radio, ni las interminables transmisiones de películas de santa clós por la tele, ni los centros comerciales atascados...
Lo más más más bonito de la navidad, son los festivales escolares.

Como cada año, a mediados de diciembre me convierto en una madre que se sienta en la primera fila para disfrutar del espectáculo de lepes bailando bajo el influjo del alguna droga (es clarísimo) y con evidentes problemas psicomotrices.
Y me emociono.
Y lloro.
Ayer vi a Harry llevando los movimientos de su número musical en perfecto orden y sincronía con... alguien que no estaba ahí. Sus compañeros levantaban la varita, él la bajaba. Sus compañeros hacían círculos, él movía la varita de arriba a abajo. Me sentía yo tan orgullosota.
Luego William, disfrazado de Scrooge, que más parecía una mezcla de Santa Claus judío (si eso existe) con Dumbledore. Pero le salió retechido. Pensar que el año pasado le temblaban las piernas al hablar frente al público...
Cuando yo era niña no había presupuesto para festivales navideños, así que me ahorré la humillación. Y ya siendo bastante grandecita, yo mismita me arrojé a los brazos del arte (Já) y a la pasión por el teatro (Jájá).
Nos salió retebonito el Cuento de Navidad a nosotros también. Pero definitivamente no es lo mismo que lo hagan unos niños de 9 años a que lo hagan unos mostruos peludotes de 19. No es lo mismo. Pero es más divertido. Jojojo.

Me voy unos días y prometo traer noticias de The Thing... si es que aún existe.

miércoles, 17 de diciembre de 2008

Esta mañana compré un café en el Oxxo con el fin de tomármelo camino a todos los pendientes que tenía. Como estaba hirviendo, lo dejé reposar un rato. Cuando lo volví a probar estaba tibio. El café del Oxxo, cuando se entibia sabe... ¿cuál es el adjetivo apropiado?
Culero.
Ésa es la palabra adecuada. Y suena horrible pero no hay palabra que defina mejor el sabor del café del Oxxo cuando se entibia. Culero suena tan tan tan vulgar, pero un hecho tan nefasto que incluso a la más vulgar de las personas impresiona, sólo puede ser definido así.
Paradójicamente la palabra culero tiene su raiz en culo. Y díganme si no, culo es una palabra totalmente armónica, distinguida, elegante y musical. Cualquiera puede decirla sin agraviar a los otros.
¿Viste el culo de esa vieja?
Deseo darte una patada en el culo.
Me duele el culo.
No necesito tanto papel para mi culito.

Tan parecidas pero tan diferentes.


* * * * *

Hoy que iba por el periférico me tocó ver un choque culerísimo.
Ya me voy porque me duele el culo de tanto estar sentada frente a mi compu.

lunes, 15 de diciembre de 2008

Sing along

Estaba escuchando una rola el otro día y me acordé de todo el pedo del replaqueo aquí en Chihuahua.

Se las comparto:


Como Madame Bovary todos tenemos un amante por ahí,
Como Madame Butterfly, todos tenemos un suicidio en stand by
Como Madame Pompadour, ya no queremos continuar en este tour
Como Madame Recamier, nadie se acuerda del periódico de ayer
Esta ostentación grandilocuente
Napoleónica y mayúscula
No exige responsables y pagamos
Y no existe algún veneno para ratas
Que aprovechan su gobierno
Para hacer los agujeros que pagamos y pagamos ….
Como Madame Bovary tenemos deudas con el FMI
Como Madame Butterfly, te jode un gringo y no te dice ni good bye
Como Madame Pompadour, tanta miseria nos da un toque de glamour
Como Madame Recamier, al más payaso le decimos “canciller”.
Esta desmesura prepotente
Monolítica y nefasta
No merece comentarios pero el precio
Que pagamos es tan alto
Que la deuda, esa no nos la acabamos
Y pagamos y pagamos…
Esta desvergüenza chabacana
Delirante, analfabeta, desquiciada , sanguinaria,
Maquiavélica, grotesca, perfumada y apestosa,
Antropófaga , violenta que aguantamos y aguantamos…
Y aguantamos y aguantamos y aguantamos…
Hasta que ya no aguantamos más
Y que se vayan todos a la putísima madre que los remilreparió!!!

Me dio mucha risa.
Pero luego ya no.

Muchos muchos estamos en desacuerdo con los altos costos del replaqueo, y el desacuerdo no se debería quedar ahí, en mera explosión de impotencia o coraje.
Dicen que la soberanía reside en lo que nos queda de resistencia (que no es lo mismo que aguante, por cierto).
A resistir entonces.

sábado, 13 de diciembre de 2008

Twelve days of Christmas


Legion of Doom:

On the first day of Christmas, my true love gave to me...
Hi, my name is Brak!
On the second day of Christmas, my true love gave to me...
Two plus eight is ten...
Hi, my name is Brak!!
On the third day of Christmas, my true love gave to me...
Three reruns of "What's Happenin'?"...
Two plus eight is ten...
Hi, my name is Brak!!!
On the fourth day of Christmas, my true love gave to me...
Four quesadillas!
Three reruns of "What's Happenin'?"...
Two plus eight is ten...
Hi, my name is Brak!!!
On the fifth day of Christmas, my true love gave to me...
Leonard... Nimoy... Sings!!!!
Four quesadillas!
Three reruns of "What's Happenin'?"...
Two plus eight is ten...
Hi, my name is Brak!!!

El Fantasma del Espacio de Costa a Costa rifa.

jueves, 11 de diciembre de 2008

El tiempo transcurre irremediablemente.
Estamos en la cuesta final del año.
Mi rol materno me obliga a llevar a los hijos a ensayos de festivales navideños, comprar disfraces, hacer cadenitas de papel rojo, pagar cuotas para posadas, y una larga lista de etcéteras.
A causa de todos estos etcéteras, William ayer tuvo un ataque de estrés que se reflejó en un incidente de violencia doméstica enfocada a Harry. Nadie salió herido. A Harry lo divierte ver enojado a su hermano (de lo cual ya hablamos, gracias).

William tiene en sus manos el periódico escolar, pertenece al club de ajedrez y al equipo de fútbol de la escuela, está en periodo de exámenes y para el festival le asignaron el papel más importante de la obra teatral: Ebenezer Scrooge. Tenía sus motivos para estar alterado, sin embargo no hay nada que no cure un baño con agua caliente y/o la amenaza de un castigo. Optamos por lo primero.

Todo están bien ahora, excepto la actitud scroogchesca que William ha adoptado a la perfección.
¿Ya les conté que es un escéptico? Y de todo. Admitió el nacimiento de Jesús luego de leer algunos de sus libros (y de ver que peligraba su lista de regalos de navidad) pero a Santa no lo traga con nada. Y yo que son fans de las cursipelículas de Santas, sufro por ello. (Menos de la de Navidad S.A., qué pérdida de tiempo, qué desperdicio de dinero, qué pésimo guión... excepto por la escena en que los santacloses toman la cárcel con sus trajes rojos raídos y sus barbas blancas todas chorreadas).

Por cierto... ¿ya vieron Fred Claus? Jo, jo, jo. Cotorrón Vince Vaughn en su papel de hermano a la sombra de la fama de Santa Claus; Paul Giamatti como Santa con problemas de comedor de galletas compulsivo a causa del estrés; Kevin Spacey tratando de "cerrar" la navidad porque la demanda de juguetes ha cambiado, los tiempos también y hay que evolucionar; Kathy Bates, magnífica también como una de esas mamases sobreconsentidoras de una de sus criaturas. Y hay una escena de reuniones de Siblings Anonymous que es buenísima.

¿A qué iba todo esto? A que estoy viendo demasiada televisión, tal vez. No sé.

Ya. A que William no ve películas navideñas conmigo porque Santa Claus es una tontería, excepto por los regalos y hay que portarse bien porque al final de cuentas son mamá y papá los que te los dan. Harry difiere y dice que Santa sí existe porque cómo iban sus papás a comprar tantos regalos si son bien pobres... así. Qué otra prueba necesita.

Bueno... el caso es que se acerca la navidad y hay muchas cosas qué hacer todavía. Sí, pinchi fecha mercadotécnica, pero nos encanta, no nos hagamos: regalar, que nos regalen, comer harto, andar de posada en posada, tomar ponche con piquete, las reuniones familiares, las reuniones de amigos que hace mucho no se ven... siempre hay alguito, habría que disfrutarlo todo el año, pero nos falta el soundtrack navideño de fondo.


Psss... Entre más vieja, más cursi, en caridádedios.



miércoles, 10 de diciembre de 2008

¿No desearían haberse quedado este día en casa, en pijamas, salir de la cama sólo por un café o un chocolate caliente, regresar a las tibias cobijas y ver una película?

Mmmmm... *sigh*

Bueno, suerte con eso.

Voy a mi cama a ver la tele y tomarme mi café.

martes, 9 de diciembre de 2008

Estrés decembrino

Comienza mi época de estrés anual.
Ya no me preocupa portarme bien para que Santa me traiga regalos.
Ahora tengo que portarme lo suficientemente mal para que me den lo que quiero.
Y ahí reside el asunto de mi estrés.
El pinche asunto de los regalos.

Fefé y yo estamos en competencia perpetua.
Él no lo sabe, nomás yo.
Cada año hay que hacer sufrir al otro con los mejores regalos. ¿Sufrir? Claro. Le tocan los mejores regalos así como la humillación de no haber estado a la altura de las circunstancias.

He perdido 10 años. Gané uno, hace dos años, en el que recibí un baby doll rojo. Me lo pongan como me lo pongan, o me lo quiten, un baby doll no es un buen regalo de navidad. Ni con lucecitas y gorrita de santaclós.
Sin embargo, el año pasado recuperó su racha ganadora.

Anoche pensaba qué le podía regalar y viendo el concierto de Dudamel por la tele, me dije, ya sé, el disco Fiesta. Regalazo, qué bárbaro, hasta que recordé que ese disco lo quiero yo, no él (wink, wink, ¿me estás leyendo, Fefé?).

Es terrible, terrible enfrentarme a la derrota nuevamente.
Se aceptan sugerencias, porque disfrutar de mis megachingones regalos de cada año, no repara el profundo impacto de la pérdida en la competencia.

lunes, 8 de diciembre de 2008

Memorias de mis gordas golfas

M tiene un marido adorable, unas hijas hermosas, una casa preciosa, un buen trabajo y un canco bien ponedor.
Éste último lo tiene en otra ciudad, a la que tiene que viajar con frecuencia por motivos laborales.
Pero todo chido, en balance perfecto.
Amor, amor, sólo al marido.
El otro es mera necesidad, sexual, de ego, aburrimiento, lo que quieran. No hay nada entre él y ella. Por nada, la mujer quiere decir amor.
La vi hace unos días y nos contó que hay problemas en casa, con su pareja. Gruesos.
Sin embargo, no es a causa de su canco.
Hay una mujer, una amiga, que no es ella, en la vida de su esposo.
Él dice que no hay nada, que no ha pasado nada entre ella y él. Por nada el hombre quiere decir sexo.
El dolor de M reside en que él ha salido con la amiga (¿los hombres tienen amigas?) al cine, a cenar, a tomar un café y cuando M lo invita a salir, él no quiere.
El miedo de M reside en la posibilidad de que él quiera a alguien más.
Él dice que ella no puede entender que la amiga sea solamente eso, una amiga.
M definitivamente no lo entiende.
Como él no entendería, si supiera, que el canco es solamente eso, un canco.

Esto me recuerda algo que leí en el blog de Verónica Maza.
Los celos prehistóricos. El hombre cela porque nunca está seguro de que el fruto del vientre materno sea suyo. Que se enamore de otros, pero que no coja con nadie más. La mujer cela porque no quiere que el proveedor se enamore de alguien más y se vaya a otra cueva. No importa que se coja a otras, mientras no se vaya de su lado.
Algunas cosas han cambiado y otros se mantienen en los genes.

¿Y ahora qué?
¿En este caso es válido ponerse en lugar del otro o una cosa no se relaciona con la otra?
¿Qué paradigmas y estereotipos están estropeando la forma en que deberían funcionar nuestras relaciones?
¿Qué es válido y que no es en un contexto económico y social tan distino al del cavernícola?
¿Es posible hacer a un lado nuestro condicionamiento prehistórico para conseguir formas más ricas en nuestras relaciones?

jueves, 4 de diciembre de 2008

Ayer ejecutaron a alguien cerca de mi casa.
Hoy, a cinco.

Ya me tienen hasta la madre.

Además de todo, tenemos que soportar al pinche helicóptero dando vueltas sobre nuestras cabezas.
No sé a ustedes, pero a mí me dan pánico cosas de más de una tonelada volando encima de uno.
Ya ven que los "accidentes" ocurren.
Y no sólo me da pánico. También me da un pinche coraje escuchar a la madresota ésa, consumiendo combustible -pagado con nuestros impuestos- a lo loco, con el piloto -que tiene un salario gracias a nuestros impuestos- bien divertido y las autoridades más, haciéndose pendejos todos porque nadie se la cree que puedan agarrar a alguien dando vueltas en círculos en el lugar del crimen, dos, tres, cuatro horas después de ocurrido.
¿Qué nos queda?
Pues tragarnos el coraje, el miedo y la impotencia, aderezados por la visión de la sangre salpicada sobre una pared.
Espero que se quite para mañana. Mis hijos no la deben ver.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Escribo sentada (a veces lo hago de pie, soy bien versátil), con una taza de café a mi lado y todavía en pijamas. Pero no importa porque son las ocho de la mañana y acabo de comenzar mi día. Estoy en pijamas y no importa porque ustedes no me ven y porque no pienso salir así. Cuando lo haga, en aproximadamente dos horas más, usaré un atuendo apropiado para la ocasión.
¿A qué viene esto?
El lunes andaba de compras y en el supermercado me encontré con dos chicas en pijamas. Eran las once de la mañana. Bueeee... me dije. Habránse acabado de despertar. Seguramente estudiaron mucho la noche anterior, se desvelaron y no tuvieron tiempo esta mañana de ponerse otra ropa.
Ayer fui a recoger unas fotos a una farmacia y me topé con otras dos chicas. Ambas con pijama y pantunflas. Era la una de mediodía. El dato curioso es que aunque no alcanzaron a cambiarse de ropa, sí traían el cabello muy planchado e iban bastante bien maquilladas, pero no lo suficiente para que no se notara que habían tratado de maquillarse al "natural".
¿Qué pasa con el mundo?
¿Cuándo les dieron permiso de salir a la calle en pijamas?
¿Desde cuándo se puede salir a la calle en ropa de dormir que nadie me ha avisado y me sería muy útil?
¿Por qué me molesta?
¿Será que estoy dejando la edad de la ñoñez para entrar a la edad de la ñorez?
¿Hay alguien más en este mundo que se sienta como yo?

lunes, 1 de diciembre de 2008

Emmm... mmmm...

Durante este fin de semana conseguí etiquetar tooooooodos los posts de éste, su blog amigo. Logré editar exactamente 612 posts. Si no me creen, siéntanse con la absoluta libertad de contarlos.
(No falta el cabrón: para ti... está bien, son 612 pero me faltaron tres por etiquetar... ¿estamos?)
A la derecha pueden encontrar las etiquetas.
Lo curioso fue que, aunque leí todas las entradas para poder etiquetarlas adecuadamente, no fue hasta que las vi bajo sus respectivos títulos que pude apreciar el paso del tiempo.
Empecé este blog en agosto de 2004.
William acababa de entrar a la primaria. Ya está en quinto grado.
Qué susto.
Pero es un susto lindo.
Lo que ha cambiado en estos años no ha hecho sino mejorar mi vida.
Lo que se ha mantenido...
No, no hay nada que se haya mantenido.
Los hijos crecieron, los amores también.
Otras decrecieron, incluso desaparecieron.
Y queda todavía mucho por aparecer.
Qué susto.
Pero es un susto lindo.