miércoles, 2 de enero de 2008

2008

A mí las cosas nuevas siempre me quedan muy ajustadas. Tengo que usarlas un ratín para que me queden cómodas y después de eso, las cosas nuevas ya no son nuevas. Y hay que cambiarlas inmediatamente.

Eso me pasa cada año. Lo empiezo con algunos reniegos, luego se amolda a mí, al rato se me gasta y por ahí de septiembre ya se me gastó todito, y me urge cambiarlo. Pero nooooooo.... tengo que esperarme hasta enero... y yo chancleando los últimos tres meses de cada año.

Dice Fefé que 2008 pinta para ser un buen año.
No tengo ni idea de a qué se refiere. Pero le sigo la corriente. Requiero de su optimismo para traer mi año nuevo encima, todo apretado y con olor a plástico.
Y estos días requiero de muchas dosis de optimismo (se aceptan donativos) porque cada día que pasa me parece más y más difícil el regreso al trabajo.

Me acostumbro rápidamente a lo bueno, como levantarme cuando el cuerpo y el sol me lo indican y no cuando el despertador me exige; comer cuando tengo hambre y no cuando tengo una hora libre; cocinar tranquilamente, dejando que la comida se cueza en la estufa y no calentar algo en friega en el microondas; hacer una sobremesa donde hablamos de todo y no una en el auto, interrumpida por los improperios que lanzo a los demás conductores; ir a la cama y hacer un amor lento a las dos de la mañana, y no tener que esperar toda la semana para poder tener la energía que el amor nos demanda.

Sí. Me acostumbro rápido.
Pero volveré a mi trabajo y me olvidaré de estas chiplerías. Me embarcaré en el ritmo habitual de mi vida, con sus prisas y desvelos, y también con todo lo bueno que cada día me trae, que es bastante.
Luego pasarán tres meses y de nuevo serán vacaciones. Y si diosnosconcedevida,saludysacarnoslalotería, nos iremos a alguna playa a renovar energías.
Y yo que no tenía propósitos para este año.

Y no sólo he encontrado propósitos, sino también tema. Porque de ahora en adelante cada año será temático. El tema de este año son los sombreros.
No sé cómo va a entrar eso en el orden de las cosas, pero ya les avisaré.
* * * * *

Me hice un regalo de año nuevo porque me doy mucha ternurita y además es una costumbre que pienso también implementar.


Presumí el regalo que me hizo Fefé en navidad?


La trilogía!!!!!

Fui muy feliz al abrir ese regalo. Y también cuando abrí éste:

Yo pensaba que ya no se podía conseguir. Lo busqué varios años y nada, ya no se vendía. No busqué bien porque Fefé se comunicó a la Universidad de Baja California y de allá se lo mandaron.

Este otro lo pedí expresamente (y es la primera vez que Fefé atiende mis peticiones):

Ya me había regalado el cd en San Valentín, pero quería éste con un video de un corto de animación llamado Hasta los huesos, donde Eugenia hace la voz de la Catrina.

El último regalo que me dio Fefé, no se los puedo presumir. Pero es enchufable. Al principio pensé que era un masajeador, pero no. No voy a decir qué es. A veces hasta a mí me sorprende que todavía me quede algo de pudor.

* * * * *

Hace frío. Voy por un café.

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