viernes, 24 de diciembre de 2004

The night before Christmas

What's this? What's this? There's color everywhere What's this? There's white things in the air What's this? I can't believe my eyes I must be dreaming Wake up, Jack, this isn't fair What's this......



Yo nací en Sonora. Todos los veranos veníamos aquí a visitar a la familia. Y algunos inviernos también. Mi papá nos traía con la esperanza de que pudiéramos ver nevar. Nunca sucedió, hasta el día en que nos mudamos para acá definitivamente. Era enero, yo tenía diez años y me acostumbraba al frío por el único anhelo de conocer la nieve. Días después de haber llegado se cumplió mi deseo. Me enamoré. Pero no me ilusionaban las peleas sobre la nieve, o el gusto infantil por hacer un mono de nieve. Yo lo que disfrutaba era ver nevar. Sentarme a observar la nieve, cayendo suaves como plumas, observar la forma de cada copo, mirar a contraluz cuando caían como escarcha. Qué placer… y como algunos placeres, no me hacía del todo feliz. Albergaba el dolor de que todo terminara, de que la nieve amainara. Frágiles copos e incierta mi dicha.

Imagino que debido al calentamiento global, pocas veces hemos tenido la posibilidad de ver nieve en la ciudad. Mi asombro fue cediendo y algunas dichas también.

Ayer, a las 5:30 de la madrugada sonó el teléfono. Sólo una vez. Lo escuché y quedé un tanto preocupada pero me calmé pensando que en caso de haber sido una llamada urgente, volverían a llamar. Me quedé despierta y escuché algo a través de la ventana. Me asomé y en la luz rosada de las nubes, vi la nieve nuevamente.
La llamada tuvo sentido. Debía ser mi madre y de inmediato le hablé. Luego desperté a Fefé y a los niños. A las 6 de la mañana ya estábamos afuera, dejando nuestras huellas en la blancura virgen de las calles.

Ya no sufrí con la nieve. Me reí. Disfruté. Jugué.
Como la mayor parte de los deleites en mi vida, los he vuelto a recuperar gracias a mis hijos.
Ahora sé y estoy conciente que todo es pasajero. Nada es para siempre. Y esa verdad me permitió recobrar el asombro que creí perdido.

Frente a mi casa a las seis de la mañana.


Felices Fiestas.


Mi Santa particular, se supera cada año: Una pashmina, un perfume, un libro de Felipe Garrido y el disco "Una sangre" de Lila Downs.

¿A ti que te regalaron?

7 comentarios:

arboltsef dijo...

Pues me regalé una coca y unos cigarros,
felices fiestas ;)
y que rico ver la nieve.

Ministry of Silly Walks dijo...

Yo quiero que me regalen unos cigarros... Populares Light, por favor... a qué santo se lo pido?

Magda dijo...

Que cierto lo que dices, los hijos nos permiten recobrar el asombro, como en nuestra infancia.

Aqui donde vivo no hay nieve, pero me gustaria mucho hacer lo que tu hiciste. Que lindo.

Muchos saludos y feliz navidad.

DudaDesnuda dijo...

El asombro es el eco de la conciencia.

Yo sigo viviendo sin conocer la nieve... algún día iré donde ella habita.

Besos y felicidades!!!

Ministry of Silly Walks dijo...

Yo sospechaba que tenía conciencia, ahora ya estoy segura.

Anónimo dijo...

Todas ustedes creaturas calidas son bienvenidas a mi hogar a que vean la nieve. Pero el año que viene, porque esteha sido el 2do invierno menos nevado de la historia de Minneapolis... solo han caido unos 6 cms. (pero si nevo en Navidad! :) )

El Gringo me regalo un precioso sweater de casimir que, a aprtir de año nuevo, voy a usar todos los dias ( y porque no? la vida es corta) 3 libros variados y perfectos para mi (Gaiman, Peretti y Photoshop), dvd,s y, lo mejor de todo: calzones largos pa'l fri y calcetines para botas a prueba de agua... que tal? (ya se imaginaran cuando esos fueron los primeros regalos que abri.. ya olia divorcio.)

Guendi http://guendi.blogspot.com

la flaca dijo...

No se ven las fotos y el link que tienes a Lila Downs aparece como inexistente :( Saludos :) ya estoy en Juaritos