sábado, 20 de noviembre de 2004

Leí que en el Festival de Cine Franco Mexicano se va a proyectar una película llamada "Lila dit ca" o algo así como "Lo dijo Lila". El título me sonó muy familiar y a fuerza de buscarle encontré que estaba en lo cierto: la película es la versión cinematográfica del libro "La voz de Lila". Mi pornógrafa favorita me prestó dicho libro hace como 5, 6 años? El libro tenía varios aspectos que llamaban la atención. Primero, se decía que el libro había sido encontrado como un cuadernito en la calle, escrito por un adolescente con un gran genio lírico. Otros decían que lo había escrito un gran personaje literario pero quería jugar un poco, escondiéndose tras la voz de Chimo, el supuesto autor de la historia. El segundo aspecto es la crudeza de la escritura. Es cruda y a la vez envuelve en una poesía sórdida y oscura. El tercer aspecto es el erotismo. Tremendo. Quien lo leyó puede recordar las imágenes de Chimo con Lila en la bicicleta. O el sueño que Lila cuenta a su tía.
No sé a final de cuentas quién escribió el libro, si fue una autobiografía o no.
El libro es una belleza y tengo una morbosa curiosidad por ver si la película cumple mis expectativas eróticas y líricas (sobre todo las primeras).
Si alguien tiene oportunidad de ver la película, ahí le encargo que me la platique. ¿Sobres y zas?


Les transcribo el prólogo del libro:

"Un hombre: Chimo tiene diecinueve años, un presente miserable y un futuro incierto. Sus días transcurren en un arrabal parisino donde los emigrantes malviven en busca de un trabajo decente que los aparte del olor y el sabor de la miseria. El chico habla poco pero sabe escuchar, y tiene en sus manos dos libretas donde dar fe de un deseo que nace de la voz de una muchacha tierna y perversa como un ángel sin alas. Una mujer. Pelo rubio, piel clara y unos labios que cuentan historias nuevas... Lila habla convirtiendo la imaginación en una realidad que tiene el gusto de los humores más íntimos. Su cuerpo, abierto a la mirada pero ajeno al tacto, es una invitación al placer que nadie debería rechazar. Un enigma: No se sabe quién es y a pocos les importa. tras el pseudónimo de Chimo sólo se oculta el genio de alguien que ha sabido unir candor y sabiduría en un texto de iniciación erótica que nos redescubre el poder de una palabra capaz de estimular nuestros cinco sentidos más allá de los gestos al uso. "


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