viernes, 4 de mayo de 2012

Debate

No tengo televisión hace varios meses.
Tengo pantalla, pero no señal de televisión de ningún tipo.
Hasta hace algunos meses tenía televisión satelital de reingeniería inversa (hay quienes la llamarían piratería, yo no: ¿qué culpa tengo yo de que la señal pase por mi espacio aéreo? Si pasa por mi cielo, que pase por mi tele), pero falló la antena y no hemos conseguido y además, no hemos querido. No la hemos necesitado.
La pantalla nos sirve ahora para ver películas o series de televisión y para matar aliens o zombies.
Y si en el momento no tengo algo que ver, no pasa nada, prefiero ver absolutamente nada, a cualquier cosa de la programación local.
Ha sido una excelente experiencia, porque aunque era selectiva con la programación satelital, eran tantos los canales que de todos modos siempre había algo que me llamaba la atención y en lugar de sacar a la Lula a caminar, terminaba echada en el sillón y come y come frente a él.
He notado como me están alcanzando las horas e incluso disfruto actividades que antes no quería hacer porque estaba a punto de comenzar otro de los programas que por nada me podía perder.
Lo entiendes hasta que lo vives.
Me está alcanzando el tiempo para todo.
Como no hay nada que ver, no me queda más remedio que irme a caminar cuando llego a casa del trabajo.
Y después, pues no hay más remedio que ponernos a cocinar y como no tengo apuro, lo hago con ganas. Y después todavía tengo tiempo para cenar, para leer, para coger... una maravilla, pues (lo que no significa que en el momento en que funcione nuevamente mi antena, no vaya a regresar a mis viejos hábitos, ¡pos éstos!).
Por todo esto no tengo manera de ver el debate presidencial desde la comodidad de mi casa.
Y ni falta que me hace verlo.
Una de las emociones-conflicto que menos sé manejar es la pena ajena, y un debate de ésos es el sitio propicio para que se presenten situaciones que lo promuevan.
Porque para eso está diseñado ¿no? Para negar al otro a como dé lugar, para Ganar. Y para Ganar hay que humillar, responder rápido, usar el sarcasmo, la ironía, imponer. O eso es lo que piensa una parte de la audiencia, esa parte que terminado el debate, pronuncian un ganador, usualmente aquel a quien apoyan.
No me gusta el formato del debate porque como que no estamos educados para debatir y menos para analizarlo.
Yo preferiría un formato de diálogo, donde hubiera representantes de distintos ámbitos de la sociedad que pudieran cuestionar a los candidatos.
Pero ésa es cosa mía.
Sé que el debate es necesario, que hay gente que no tendrá otra oportunidad de ver las propuestas de los candidatos, que podría ser el único medio para hacerlo, que por lo mismo es un asunto de interés y repercusión nacional. Además, no debería cuestionar la capacidad de las personas para analizar la información que los candidatos presenten.
Así que, dada mi falta de señal televisiva, iré a buscarme una cantina donde en lugar de futbol pasen el debate.
Ése va a ser un reto más cabrón que soportar la pena ajena por la que tendré que pasar.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Hoy mismo platicaba con el guero mio acerca de ese tema...llegamos a la conclusion de que todos los candidatos (especialmente PRI y PAN)estan haciendo promesas tan jaladas de los pelos que ni siquiera estan en sus manos cumplir (sino del senado, etc)lo unico que harian seria intercambiar las mismas preguntas over and over : P=Que vas a hacer? R=blah blah blah nonsense...P=y como piensas lograrlo? De donde va a salir el dinero? R=blah blah blah nonsense

Y asi se pueden ir hasta la eternidad.

No sera un debate serio...mas bien comedia involuntaria, como han venido haciendo hasta ahora : S

Anónimo dijo...

ya tengo blog, otra vez ;)
http://castrodeali.com/blog.html