domingo, 26 de junio de 2011

Porque también tengo prejuicios

Y un campamento es el mejor lugar para que afloren.

Este pequeño campamento del que regresamos hace unas horas, lo estuvimos planeando desde enero con el fin de que los futuros graduandos convivieran una vez más juntos.
Claro que nuestros intereses no eran completamente desinteresados y puros. La verdad es que las mamases y papases de esos niños y niñas nos llevamos muy bien, y era una buena oportunidad también para que sobre todo las mamases pudiéramos desentendernos dejar libres a los hijos y disfrutar del cartón de cerveza (caliente y sin hielo) que les solicité. Lo bueno es que ellas son toda positividad y mientras llegaba el hielo dijeron "Como en Europa, güey" y así se empezaron a chingar las cervezas.
Luego llegó el hielo y por efecto de la magia de la sal, en un ratito estuvieron al punto del congelamiento. Una cosa así bien bonita cuando tienes un sol encima bien cabrón.
Comenzamos a degustar las bebidas, pensando en lo maravilloso de que nuestra progenie supiera nadar y no tuviéramos que andar sobre ellos en la alberca. Olvidamos que había niños pequeños. Lo malo no era que yo lo olvidara, lo malo fue que las mamás y papás de esos bebés lo olvidaran.
Hago un paréntesis para comentar que hay algo que me da mucho miedo de mí y que no sé si es un don o una maldición. No sé si veo cosas antes de que sucedan o si yo los provoco con mi mala entraña.
Ayer se me ocurrió asomarme al área de alberca a ver que William no estuviera intentando ahogar a Harry, con ese amor fraternal que los caracteriza, y vi un niñito de dos años sentado en la orilla de la alberca, sacando agua con un botecito. Comencé a caminar hacia él mientras pensaba que ese niño se iba a caer y dicho y hecho, el bebé se cayó unos diez segundos antes de que yo llegara a jalarlo de la playera. Lo entregué a su padre, quien preguntó dónde estaba su señora esposa, a lo cual ya no respondí y me fui a seguir tomando para calmar la culpa de mis malas vibras.
No es la primera vez que me sucede. Es como la cuarta. Mala entraña que soy.

Y siguiendo con la reseña, las mamases seguimos sentadas comiendo, platicando mientras los papases se fueron a consumir bebidas espirituosas abajo de un árbol.
El momento de armonía familiar y punto máximo de unión con la naturaleza fue protagonizado por el Gio, después de que sacaron una tele de no sé dónde diablos y varias familias se pusieron a ver el partido mientras amarraban un gancho a modo de antena a un arbusto.

Las horas pasaban y las madres seguían comiendo, bebiendo, atendiendo hijos, dándoles de comer, cambiándolos de ropa, ad infinitum mientras los padres seguían abajo del árbol.
Es un fenómeno muy interesante eso de la capacidad de los padres de formar una burbuja aislante a prueba de inquietudes o preocupaciones, así como la desmedida confianza que ponen en que las madres se hagan cargo de todo... debería estudiarse. (¿Cómo? ¿Ya existen estudios al respecto?)

Por la noche conectaron un karaoke que dio posibilidad a las mujeres presentes de desahogarse. Los hombres seguían bajo el árbol. Todos excepto uno.
Él no era padre de familia, sino primo de uno. No cantaba mal las rancheras, pero las de banda se le dieron mejor. Y tenía mucha finta de cantante de banda. Bueno, no es cierto. Él traía cachucha. Pero tenía finta de... de narquillo, pues.
Cochinos prejuicios, dije yo, deja de juzgar, el hombre trae una camisa, una cachucha, botas, como muchos... ¿por qué inmediatamente etiquetarlo? ¿Sólo porque es primo de un bato que cuando se le pregunta que hace dice "pues de todo, a todo le entro" y nunca explica más? (eso me lo contó Fefé esta mañana) o ¿sólo porque les mataron a un primo el año pasado que iba en una camioneta con una chavita de 16 años? (de eso me acordé hoy y del comentario de la prima política --el muchacho andaba en malos pasos--)... Realmente yo no tenía ninguna información para formarme una idea y cuando eso pasa me siento bien mal. Pero no se me quitaba la sensación del cuerpo y de repente hasta cierto miedillo: "A la chingada, no vayan a entrar a la granja a rafaguearnos por culpa de este güey...". Y además, ni que conociera a tanta gente para hacerme una imagen mental... pero vaya usté a saber cómo funciona esto de los estereotipos y los prejuicios pero yo anoche andaba bien así.
Por eso cuando me dijo "Ahora cante usted" pues canté, vedá, una rola de Selena que ni siquiera me sabía.

Después de eso Fefé y yo fuimos a montar una guardia leve a la zona de acampada infantil. Abortamos la misión cuando cuatro cabrones comenzaron a pedorrearse y a ignorar nuestra autoridad adulta.
Con el argumento de "es la última vez que se van a ver, andan emocionados, ni quieren dormirse" dejamos la guardia a las tres de la madrugada para irnos a nuestra casa de campaña.
Yo de ahí hasta las siete no supe de mí. Cuentan que los ronquidos estuvieron de antología. Que los viejos se comunicaban de una carpa a otra por medio de sus ondas nasales. Ni cuenta me di. Yo amanecí con hambre y preocupada de que todavía quedaba cerveza y luego habrían de pasar por los cartones.
Pero me quitó la preocupancia el ver a una pareja que se sentaba a desayunar a las ocho de la mañana su huevito con jamón y frijoles, acompañados de una cervecita Pacífico Light bien helada.
Los hombres, por otro lado, comenzaron el día con el desayuno de campeones: clamato con cerveza.
Dejamos los trece cartones llenos de envases vacíos.
Dióse el mediodía y la hora de que las cuatro que siempre quedamos y sus maridos, pusiéramos manos a la obra con la diversión residual y dejáramos el lugar listo para que llegaran los dueños a ponernos estrellitas en la frente.

Estoy en casa y pienso en todo esto, en las atareadas mamás, en los despreocupados papás, en el primo (a quien por cierto llaman "El Sinaloa") y me enojo con todos, y luego conmigo. Platico con Fefé, asentimos mutuamente. Luego me contento y decido que es hora de escribir al respecto, para que no se me olvide, para recordar que también me reí mucho y que también soy un moco prejuicioso y que algo habrá qué hacer.



miércoles, 22 de junio de 2011

A mí que me rechoca todo lo camuflajeado (peor moda, eeeever), ayer llegó al hotel donde me hospedo en Juárez una delegación de militares. El motivo fue una reunión de vinculación cívico-militar. Además de la gente de la SEDENA, llegaron representantes de diversos frentes y organizaciones. Entre ellos llegó mi amiguita "F" junto con su doncella, con quienes me di a la tarea de aspirar algunas cantidades de cerveza mientras yo me preparaba para mi tercer día de cursos y ella, para su participación en las mesas de diálogo.
Más tarde nos acompañó una amiga de "F" y se dio la discusión.
Es muy compleja la situación de la participación ciudadana en el país y se complica cuando se trata de dialogar con las autoridades. Algunas organizaciones están de acuerdo, otras no, unas desconfían completamente, otras también pero saben que es la única posibilidad al menos por ahora, de propuesta y exigencia.
Yo las escuchaba y pensaba en mis participantes del curso que imparto, todos ellos comerciantes y en sus quejas compartidas. Decía uno que es una molestia toparse con un retén de federales porque ya van dos veces que lo detienen y lo revisan y encuentran el dinero que él no deja en el negocio y lo devuelven a su local para que les demuestre de dónde obtuvo el dinero. La mitad de los participantes le dijeron que era muy afortunado, que a ellos los federales les habían quitado el dinero que llevaban, que preferían un asaltante al que contentaban con mil pesos, o a un extorsionador, que cada vez salen más baratos.
SEDENA ha mostrado apertura al diálogo. No puedo decir nada sobre los resultados de las denuncias, porque el panorama en ese sentido sigue siendo triste, pero al menos hay espacios. Incluso en su página se agregó una pestaña donde pueden buscarse los casos documentados de denuncias por violaciones a derechos humanos y su seguimiento.
¿Cuándo habrá oportunidad de dialogar con la policía federal?

Sigo en Juárez, pero pensando en una amiga en Chihuahua a quien le acaban de levantar a su hermano.
:(


*****
Acabo de pasar por el hotel para recoger mis cosas. Había un auto dentro del estacionamientoi con los vidrios rotos por balas y al menos dos personas heridas o muertas. Ya habían llegado dos camionetas de federales. El sitio estaba resguardado por militares desde ayer.

*****
Sólo lesionados. Los venían siguiendo y se metieron al hotel donde estaban los militares. Para protegerse.

*****
Salió la noticia. El cuerpo del hermano de mi amiga ya fue encontrado. De los asesinos por supuesto, ninguna pista.

jueves, 16 de junio de 2011

It´s over

Se acabaron los festivales. Se acabaron los disfraces de osos vaqueros, de reyes magos, de príncipes disneynescos.
Harry asistirá por última vez a la primaria mañana.
Cuando inicié este blog, tenía un niño en primero de primaria y otro en tercero de preescolar.
Ahora William está presentando sus exámenes para pasar a segundo de secundaria y Harry se prepara para entrar a primero.
Ya no tendré niños a los cuales ayudar a preparase para sus presentaciones, a los cuales hacerles trajes (gracias fomy y cinta canela) ni máscaras cubiertas de diamantina.

Hoy asistí al último festival, el que se celebra cada año para papás y mamás.
Yo que soy medio cínica, no pude evitar lagrimear un poquito cuando Harry tocó en la flauta, junto con su grupo, "Carnavalito". Lo pusieron frente al micrófono. Nada tonta la maestra de música.
Y me dio una carta, que después mostraré y que me hizo sentir que ya no tengo un bebé. Ya tengo un preadolescente hecho y derecho.
En una semana más nos iremos todos los patermaterfamilias de campamento con los hijos. Y una semana después será la graduación.
El comité prograduación, conformado por las cuatro mamás más locas del grupo, solicitó a la dirección cinco minutos en la entrega de papeles para que yo les diga unas palabras a la progenie. Aun no sé si nos los van a dar, pero yo ya tengo que ir pensando en las mentiras que diré.
Hoy intenté escribir algo, pero cada vez que tecleo borro y vuelvo a escribir. Qué duro es expresar en palabras el fin de tantas cosas, el inicio de tantas más.

Los ciclos.

El lunes casi di por terminado uno.
No lo hicimos.
Mejor aun, se renovaron anhelos, se firmaron nuevos compromisos y pactos secretos.

La vida es renovación.
William y Harry lo entienden mejor que yo y enmedio del dolor que da terminar con algo, saben volver a empezar, con energía y alegría.

Yo tengo todo eso por aprender.
Tal vez mi discurso tenga que decir eso: no voy a darles consejos, voy a escuchar lo que ustedes tengan que decir.

Voy a extrañar esa niñez que me fue permitido volver a vivir.

Adiós días de infancia.

Post inspirado por el sr. Ñets.

martes, 14 de junio de 2011

"Cómo no se van a hacer su pedo a un peinador..."

...me dijo el hombre detrás de la barra, en la cantina cuando le pedía mi Pacífico.
Hubiera sido otro... pero es el mismo que nos abrió la cantina en domingo, el día que suele cerrar y que planeaba tenerla abierta hasta tarde de ser necesario si llegábamos los 400 invitados confirmadísimos en FB.
Nos corrió temprano.
Al menos no fuimos las mismas veinte.
La verdad hubo de todo. A quienes más gusto me dio ver fue a personas que no sabían por dónde iba el asunto, por aquello del nombre, pero de inmediato le agarraron. Otros y otras más fueron a mostrar su desacuerdo con el nombre del evento, entonces se dialogó, se discutió y toda la humanidad reunida quedó contenta. O no.
Tuvimos música, poesía, exposición pictórica y alipuses.
Dos que tres propuestas interesantes salieron a la luz. Y como cereza en el pastel, hasta nos divertimos. Y cómo nos divertimos. Siempre hace falta un espacio lúdico y de convivencia.
Eso fue una parte del domingo.
La primera parte estuvimos durante seis horas en un gimnasio con asientos insuficientes para ver a Harry realizar su kata y participar en combate.
Se trajo a casa dos medallas y mucho orgullo.

Buen domingo.

Y luego un inusual lunes llegó.

sábado, 11 de junio de 2011

La marcha de las putas

Me permití aprovechar que la palabra marcha ha sido muy usada estos días para pedirle a @diosadelaweb que nos contara qué es eso que andan armando en donde ella vive (Seattle) pero que inició en Toronto, y a lo que llaman La marcha de las putas. The Slut Walk. Y zaz, que me dice que sí, y que lo escribe, y que le pone un montón de links interesantes.

No son prostitutas quienes marchan, sino personas que… bueno, ya lo verán. Pero, sí, la traducción más adecuada para The Slut Walk es La marcha de las putas, aunque slut no sólo significa puta. (La diosa wikipedia lo explica muy bien, por si gustan.)


Nos viene muy bien este textín porque engloba varias cosas que hemos dicho aquí: el estigma, el acoso, las formas estúpidas de usar la palabra puta, el derecho que cada quién tiene sobre su cuerpo, los derechos de las trabajadoras sexuales y todas esas ondas; además de que la manera de escribir que tiene diosadelaweb cae de perlas en este (no tan) humilde espacio.

Disfrutémosla pues. Alegrémonos porque la gente se mueve, indignémonos porque esta movilización es necesaria y preguntémonos por qué México no se está sumando a esta marcha.

No, significa no. O al menos eso es lo que me enseñó mi madre. Pensaría un@ que en estos días donde el matrimonio gay es real en algunas partes; donde caminamos pasitos a legalizar los derechos de l@s herman@s transgénero; todo el ruido y nueces de “no means no” es cosa del pasado, ¿cierto? Que hemos avanzado tanto que nadie cuestiona nuestro derecho a decir sí y a cambiar de opinión cuando se nos dé la gana, ¿qué no? No. No. No. Unas muestritas…

Laura Hogan, corresponsal de guerra de CBS es brutalmente atacada por una horda de sátrapas en Egipto y lo que más se leyó en el ciberespacio no fueron palabras de apoyo para ella o de condena para ellos, sino chistes de mal gusto y cuestionamientos sobre su derecho a ejercer el periodismo. Y si no me creen, pregúntenle a Inés Sáinz. Quién les manda a las dos usar vestidos pegaditititos y meterse en lo que no les importa. A los casilleros nomás los machitos, o eres cancha reglamentaria mi reina. Fair play pues, por puta.

La policía de Toronto (la ciudad más cosmopolita de Canadá) ilumina las mentes de l@s estudiantes de la Universidad de York durante una conferencia sobre seguridad civil indicando que “las mujeres deben evitar vestirse como putas para no ser víctimas de la violencia sexual”. Comentario harto apropiado para un campus universitario. Porque hay que ver cómo se visten las alumnas, dios bendito… chingaderas, nomás. 2011 mi gente, 2011.

En Manitoba (la provincia menos cosmopolita de Canadá), un violador confeso no va a la cárcel porque, en la lógica –misógina- del juez “la actitud seductora, las ropas atrevidas… evidente que el deseo sexual estaba en el aire”. No me lo invento. El de la túnica está castigadote y no puede presidirsobre casos de contenido sexual. Pobre. El violador está de vuelta en la comunidad, apuntadito en el registro de ofensores sexuales. Pobre. La víctima se siente presa en su propia casa. No sale. Tiene miedo. Se siente avergonzada. Pero quién le manda vestir como puta. Que se joda. Por puta.

En Escocia, un diputado y juez distrital nos regala esta joyita: “la supuesta víctima tal vez era prostituta, caminando sola en esas calles”– refiriéndose al símil de la zona roja en Glasgow, donde una ola de violaciones tumultuarias se extendía por más de 3 meses. Encantito, diría mi tía. El fulanito, Bill Aitkenrenunció días después de tan sabias palabras. Me imagino que la víctima se siente peachy. Slut.

Y por qué no, acordémonos de Daiana, la niña de 16 años –no se les olvide gente, la edad para consentir en el estado de Quintana Roo es de 18 años– a la que tuiter@s con mucho tiempo libre y un sentido del humor con poco sentido común fusilaron en vivo y en directo. Finalmente, hay que ver cómo sale en las fotos, mírala nada más, si se le ve todito, si bien que quería, y aparte andaba hasta el queso. ¡Horror! ¡Injusticia! Marchemos todos vestidos de white por el abuso… a Kalimba. Pobre. (Otro día les platico las delicias de los Códigos Penales estatales, buenísimas). Daiana, que se jorobe. Por puta.

Bueno, ¿pero qué tal que no tuvieras 16 ni anduvieras en antros, sino 11? ¿Once años y te ataca repetidamente un grupo de hombres de 14 a 27 años? Es tu culpa, porque te ves más grande que tus 11 veranitos. Culpa de tu madre que te deja salir a jugar con tus muñecas a la calle. Tu culpa porque pareces puta con ese maquillaje, pareces de veintitantos. ¿Cómo sé esto? Bueno, porque uno que otro de los VEINTIOCHO violadores tomaron video y lo pusieron en internet cuando te violaron entre porras y risas en una casa abandonada en Texas. Chínguese, por puta. Chínguese 28 y más veces, por puta.

Todas dijeron no, y al final, son culpables. O sea, que “no, significa no” es pura retórica, y baratísima. Que cuando salga yo a la calle, favor de cubrirme los tobillos y las pechugas, no vaya siendo que tiente a algún “torpe Don Juan” (frase cortesía del juez canadiense) y acabe yo tirada en alguna de las marinas de Seattle. Sin ropa, sin entereza, sin derechos. Que salga acompañada y no ande sola por malos vecindarios, porque me arrastran en un callejón donde se sabe que las sexoservidoras llevan a sus clientes (cortesía del diputado escocés) y bueno… Que el significado de puta es acomodaticio. Porque desde luego niños y niñas, ‘sabiduría’ popular e idiosincrasia nos dice que las sexoservidoras enseñan piel y comercian con sexo, luego entonces merecen ser agredidas, golpeadas y violadas (La violación es violación, aún si me ganase la vida con el sudor de mi espalda y la tuya).

Pues resulta que a Sonya Barnett y Heather Jarvis en Toronto no les pareció simpático el regreso al discurso de los 50’s que culpa a la víctima de violencia sexual por su apariencia, actitud, estado de ebriedad o capacidad legal de consentimiento. Estas viejas argüenderas organizan la primera Marcha de las Putas en Toronto. Slut Walk. Y las putas y sus amig@s marcharon. Digo, que la mayoría de las 4,000 mujeres (y hombres, cómo no) que marcharon no eran sexoservidorxs. Pero tenían un mensaje en común. Que no, significa no.

De Toronto, el mensaje del puterío se esparció como los malos modos hastaSiátl Guashinton, que es donde ésta, su diosadelaweb hace de las suyas. El próximo 19 de junio vamos a la Marcha de las Putas con minifalda, liguero y taconsotes, faltaba más. Las hermanas en Nueva Zelanda desfilan el 25. En Australia se engalanan el 13. Londres. Salt Lake City. Montreal. Sacramento. Nueva York. Ottawa. Nueva Brunswick. Amsterdam. Las putas marchamos. Porque no, significa no. ¿Capisci? O lo explicamos…

NO, SIGNIFICA NO.

Si nos ponemos medias de red y tacones de aguja: no, significa no.

Si la apertura de mi falda sube hasta mi muslo: no, significa no.

Si en cualquier momento decides no consumar el acto sexual: no, significa no.

Si me pongo una borrachera marca noseasuste: no, significa no.

Si ella baila de forma sensual: no, significa no.

Si el escote de su vestido es épico e invitador: no, significa no.

NO, SIGNIFICA NO.

Me gustaría decir que también vamos a la Marcha de las Putas en el DF, Guadalajara, Morelia y Monterrey; pero no hay ninguna organizada. ¿Quién se apunta? ¿O qué; preferimos seguir marchando por Kalimba?

Ahí luego les platico cómo estuvo la marcha del puterío. Imagino será bien atendida por mujeres y hombres que como su diosadelaweb, fueron educad@s por gente que ama la vida y la libertad de expresión.

Por l@s curios@s, por l@s escéptic@s. Por l@s sexoservidorxs del downtown de mi ciudad del café. Por integrantes de una que otra iglesia progresista. Al final, no importa quién vaya, el caso es que aistaremos. Aistaremos y caminaremos en tacones altos por los derechos míos, los tuyos, los de tu mamá, tu abuelita, tu hermana, tu vecina, tu novia, tu sobrinita, tu hija…

Saludos desde Siátl, diosadelaweb.

Minerva Valenzuela

Enlace

Pues sí se armó.

Nos vemos mañana en la Antigua, que acá nosotras no haremos marcha sino un evento cultural en torno a "No es no" y la Marcha de las Putas.

Decidimos que marcha no, ya que siempre éramos las mismas pendejas caminando y no quisimos sumarle al putas lo pendejas.

Ya les contaré cómo estuvo el aquelarre y a ver qué sale de todo esto.


jueves, 9 de junio de 2011

Odio mi cámara

La cita para dar la bienvenida a la caravana fue a las siete de la tarde. La gente comenzó a llegar, a reunir víveres y la cena que se ofrecería. Hubo música, lectura de poemas, grupos de danza, performances y mucha gente querida.
El padre Camilo nos dirigió algunas palabras antes de que los camiones llegaran, a la una de la madrugada.

La espera fue larga, pero fue en excelente compañía. Hubo momentos de charlas serias, de condolencias, de tristezas pero también de bailes espontáneos y de esperanza, de cierta alegría.

Cuando la caravana finalmente llegó, los recibimos con una valla, agradeciendo el viaje y el consuelo.
"No están solos" nos dijeron.

Una gran mujer, entre las muchas personas que había, recitó un poema de Efraín Huerta:

Hoy he dado mi firma para la Paz.
Bajo los altos árboles de la Alameda
y a una joven con ojos de esperanza.
Junto a ella otras jóvenes pedían más firmas
y aquella hora fue como una encendida patria
de amor al amor, de gracia por la gracia,
de una luz a otra luz.
Hoy he dado mi firma para la Paz.
Y conmigo, en cien países, cien millones de firmas,
cien orquestas del mundo, una sinfonía universal,
un solo canto por la Paz en el mundo.
Hoy no he firmado el poema ni los pequeños artículos,
ni el documento que te esclaviza,
no he firmado la carta que no siente
ni el mensaje que durará un segundo.
Hoy he dado mi firma para la Paz.
Para que el tiempo no se detenga,
para que el sueño no se inmovilice,
para que la sonrisa sea alta y clara,
para que una mujer aprenda a ver crecer a su hijo
y las pupilas del hijo vean cómo su madre es cada día más joven.
Hoy he dado una firma, la mía, para la Paz.
Un mar de firmas que ahogan y aturden
al industrial y al político de la guerra.
Una gigantesca oleada de gigantescas firmas:
la temblorosa del niño que apenas balbucea la palabra,
la que es una rosa de llanto de la madre,
la firma de humildad --la firma del poeta.
Hoy he elevado en una el número mundial de firmas por la Paz.
Y estoy contento como un adolescente enamorado,
como un árbol de pie,
como el inagotable manantial
y como el río con su canción de soberbios cristales.
Hoy parece que no he hecho nada
y sin embargo, he dado mi firma para la Paz.
La joven me sonrió y en sus labios había una paloma viva,
y me dio las gracias con sus ojos de esperanza
y yo seguí mi camino en busca de un libro para mis hijos.
Pues ahí estaba mi firma, precisa y diáfana,
al pie del Llamamiento de Berlín.
Parece que no he hecho nada
y sin embargo, creo haber multiplicado mi vida
y multiplicado los más sanos deseos.
Hoy he dado mi firma para la Paz.

Creo que eso fue lo que hicimos todos los que estuvimos ahí esperando la caravana encabezada por Javier Sicilia --aunque parezca que no hicimos nada-- todos dimos nuestra firma para la paz.

lunes, 6 de junio de 2011

¿Les he contado alguna vez que en un arrebato sentimental guardé el cordoncito umbilical de Harry? ¿Y que un día William lo encontró? ¿Y que lo traía en la boca? ¿No?
Ah, bueno... luego se los cuento.

sábado, 4 de junio de 2011

Lo real es soñar lo imposible

No cabe duda que en diferentes partes del planeta otro mundo se está gestando. Díganlo si no las diversas manifestaciones en países árabes, en España y en otras latitudes.

Hoy por hoy el movimiento más visible en nuestro País en la búsqueda de ese otro mundo, de ese otro México es el “Movimiento Ciudadano por la Paz con Justicia y Dignidad”. Javier Sicilia, quien está al frente de este movimiento, podría haber rumiado su propio dolor ante la pérdida de su hijo en la privacidad e intimidad y no habría pasado nada. Ni siquiera tendríamos derecho a reclamarle. Incluso por ser un notable personaje el gobierno se habría apresurado a buscar a los culpables del asesinato de los siete jóvenes. Privilegio del que no goza la mayoría de nuestro pueblo. Ahí habría terminado la cosa.

Pero lo importante y significativo es, como lo dice Javier Sicilia en su Carta a las Víctimas de la Violencia, “vamos hacia Chihuahua, el estado más adolorido del país, donde queremos unir nuestros sufrimientos a los suyos, para continuar ese consuelo que nos debemos y para a unirnos aún más en ese reclamo de justica que el Estado mexicano nos debe a todos.” Además, unidos en el dolor y en el consuelo, a pesar de nuestros miedos, continúa diciendo Javier: “seremos más fuertes para refundar esta nación adolorida.”

Este movimiento nacional en sí estoy seguro que no viene a enseñarnos nada nuevo. Hay mucho que las diferentes organizaciones están haciendo por nuestro adolorido pueblo; sin embargo, es la oportunidad de desplegar toda la energía de nuestra dignidad, es la oportunidad de visibilizar, una vez más, toda la reserva moral de nuestro pueblo, es una proclama ante tantos oídos sordos de que otro mundo y otra nación son posibles. Es una experiencia de amor y de solidaridad que es tan intensa y tan infinita como son estos valores. Es hacer real lo imposible, lo que hasta ahora nos parece inalcanzable: Un México en paz, con justicia y dignidad en un momento, tal vez efímero, pero que se eterniza en cada uno de nuestros corazones.

Yo no sé qué va a pasar después de esta caravana. Eso se los dejo a los intelectuales que cortan pelos en el aire y que, las más de las veces, se refugian en miles de susceptibilidades y reticencias para, finalmente, no hacer nada. A mí me interesa lo que ya está pasando desde ahora y lo que va a suceder durante el evento. Todo el montón de solidaridades, de encuentros, de saludos, de despojos de personalidades y de membretes para encontrarnos como simples seres humanos, amantes de la vida.

Me atrevo a invitar a nuestras autoridades, a funcionarios públicos, para que participen en esta movilización; pero no con sus investiduras ni desde la opacidad de sus funciones, sino como simples ciudadanos, es más, como seres humanos que son y miembros de una familia. No manden a sus agentes de gobernación como orejas que de poco les sirven. No vayan a pasar de largo como el sacerdote y el levita que abandonaron al malherido en el camino. Mucho bien les hará y nos hará a todos y todas un baño de pueblo, incluyéndolos a ustedes. Estoy convencido que lo real es soñar lo imposible. Así ha avanzado la humanidad. Y sólo así será posible que tengamos ¡PAZ Y VIDA DIGNA YAAA!

Pbro. Camilo Daniel Pérez

jueves, 2 de junio de 2011

Mi papá tenía un proyector de películas de esas de cintas. El aparato no tenía sonido pero eso no impedía que cuando se le ocurría montar una pantalla (sábana blanca sobre un cortinero) nos reuniéramos alrededor para ver las películas familiares y alguna otra que compraba... nunca completas por cierto (yo siempre creí que La Dama y el Vagabundo trataba de dos perros que comían espaguetis en un restaurante).
Una de esas películas traía una escena de una película japonesa, probablemente de Godzilla o algo así. Lo que recuerdo claramente era que también salían pterodáctilos y un chingo de japoneses corriendo.
A mis tres años, con mi muy escaso vocabulario, se me confundían las palabras. Y la palabra pterodáctilo sonaba tan parecida a relámpago.
El caso es que en la temporada de lluvias, apenas escuchaba que alguien mencionaba "relámpagos", yo corría a esconderme debajo de una mesa. Tantos japoneses no podían estar equivocados.

Hoy en cambio, me hacen muy feliz. Si hay relámpagos puede haber tormenta eléctrica, lo que significa a veces ventarrones, lluvias, problemas en las líneas eléctricas... y como hoy, que truene un transformador cercano al trabajo y que toda actividad productiva se detenga.
Son las 6:50 pm y llegué a mi casa desde las 5:00.
Maravillosos pterodáctilos.

El que no estaba tan feliz cuando llegué a casa, fue Harry. Traía una suspensión de la escuela por bajarle los pantalones a un niño enmedio del ensayo de un discurso. Dice que no sabe por qué no se detuvo, por qué no lo pensó dos veces, que él se dio cuenta que estaba muy mal y se disculpó. El niño le contestó "púdrete".
Yo sé por qué lo hizo pero no se lo voy a decir para que no piense que es una justificación. Creo que al menos ya sabemos quien NO va a participar leyendo un discurso de despedida en la graduación. Total... un reporte por "enamorado" cuando estaba en segundo grado y una suspensión cuando está a punto de salir de sexto, no hace un mal historial.


Llegar a casa temprano tiende a traer más felicidad cuando el marido prepara sushi y lo tiene ya servido en la mesa. Y todavía más, cuando sobre ella también se encuentra una esto:


Un libro que andaba de vago (maravilloso libro) por ahí y que llegó hasta mi puerta gracias a la sobreprotectora Amalthy y al proyecto Bookcrossing.

Yo estoy pensando qué haré... si lo hago llegar a alguno de los lectores del blog a quien podría gustarle, o si después de leerlo, me lance al centro y lo deje en algún café, o si me espero a dejarlo sobre la arena en alguna playa...
¿Ustedes qué opinan?