viernes, 21 de octubre de 2011

Ensayo sobre la seguera

Un día que me cargaban gasolina, el operador de la bomba se puso a platicarme sobre los orígenes de mi nombre.

Según me contó, mi nombre significaba “Estrella Segada”.

Lo primero sí lo sabía.

Cuenta la tradición familiar que la cursi de mi hermana quería que me pusieran “Estrellita” y mi mamá consiguió conformarla con “Esther”. ¿Y yo por qué? Debí contestar entonces. O sea, yo qué culpa tenía.

Cargo con un primer nombre que nadie usa, excepto en el trabajo quienes no me conocen bien, porque es el nombre que lleva mi correo electrónico laboral. Y mi segundo nombre, que es el mismo de mi madre, finalmente no significaba “segada”, sino “cegada”.

Estrellita Ciega.

El oculista lo confirmó ayer.

Me aumentó la hipermetroeso y el astigmatismo.

Herencia materna, yo creo, además del nombre.

(Por cierto, a mi madre le ajustaron unos lentes recientemente y pensamos que todos seríamos felices. Pero no. Mi mamá descubrió que tenía arrugas y manchas en las manos. Y cuando nos vio a mi hermana y a mí, exclamó: “¡Pero qué jodidas se ven!”. Y sí.)

 

Ya mañana recojo mis nuevos lentes. Morados esta vez. Fefé propone que me cirugeen pero la verdad yo paso. No me parece una operación necesaria y además es bien bonito tener algo nuevo, colorido y brillante, así sean los pinchis lentes.

 

Seguiré siendo la Estrellita Ciega, porque un día envejeceré (ahí la llevo) y qué raro ser una venerable anciana sin lentes.

Y entonces, ahí sí les daré permiso de que me digan Doña Esther, o Doña Teté, como gusten.

 

 

6 comentarios:

El Ser Supremo dijo...

Lentes morados? jajaja te veras genial de viejita y con lentes morados

cumerina dijo...

ora eh, que yo los uso desde los 17!!, nada tiene que ver con la edad, tiene que ver con el intelecto, jum... algo tenía que decir, no?... los míos también son morados :)

todavia dijo...

La gente de anteojos tenemos la fama asegurada: Nos vemos bien inteligentes y si permanecemos callados hasta podemos hacer que esa fama se mantenga.

Armazones, cuadrados, delgados y tono obscuros (nunca, jamás, dorados)... No hay de otra, porque los lentes de colores estan reservados para las mujeres o para Elton John.

No te operes.

SandyGallia dijo...

Cuando estemos ancianas formemos un asilo, no podremos decirnos: 'ahijoles, que fregada te ves' porque estaremos igual de ceguetas todas, un asilo lleno de gatos ronroneadores para acariciarlos =D

Por cierto, mis lentes son naranjas... =D

Ministry of Silly Walks dijo...

Ser: Ya traigo mis lentes morados! Cuando sea viejita usaré amarillos.

Cume: Yo los uso desde que tengo 15, pero por períodos. De repente me cansaban y los botaba. Pero ya el doc me regañó y ora sí debo traerlos.

Todavía: Hasteso... tienes mucha razón. Un día, de viejita, usaré unos armazones de esos de secretaria de los 70´s.

Sandy: Tendremos los lentes más chidos de todo el asilo.

Cassiopeia dijo...

Mi propuesta: usa los "pendejuelos" -como decía mi abuelo postizo- morados, o del color que sea. Cuando cumplas 40, te haces la cirugía de láser y te liberas; a los 50,usas los "de lectura" son 'obligatorios' para casi todos los seres humano. Pero hay baratitos y coquetos, que se compran en las farmacias.
Después posteas fotos...