lunes, 22 de marzo de 2010

No choqué, me chocaron.

Ser madre es una labor que conlleva toda clase de riesgos y peligros. Una debe estar preparada para toda clase de cosas, como levantarse en sábado después de una buena desvelada para llevar a los hijos a la bicicletada escolar de la primavera.
El asunto de las bicicletas y los ciclistas es que deben ir disfrazados. Ése es otro punto donde se muestra la valentía y creatividad de las madres.
Un ejemplo:
El niño iba disfrazado de pajarito y su bicicleta de nido.
Por fortuna mis hijos ya superaron la etapa de querer ir disfrazados, aunque William todavía el año pasado llegó en su bici vestido de Tin-tán pachuco.
Como yo ya pasé la etapa de los disfraces y correr tras los lepes en bicicleta, me dispuse a echarme un menudito mañanero con las otras mamases que estaban ahí. Y ahí radicó el gran peligro de todo: estas mamases son bien activas y divertidas y se inscribieron en el torneo de fut entre mamás y maestras. Como faltaban jugadoras me invitaron y la verdad me pareció una idea emocionante. Aaaaaños desde la última vez que jugué algún deporte. Ahí tá lo malo, entre la nostalgia y la desvelada es imposible tomar buenas decisiones.
Cuando fue la hora de jugar, me acomodé atrás, apoyando en cuidar la portería. Hice bien mi chamba, adoptando postura de jugador de americano. Me funcionó muy bien, terminaban por soltar el balón y ya lo podía yo sacar fácilmente del área. La mayoría de las maestras se veían bastante ñangas y eso reafirmó mi seguridad.
En una de las ocasiones que vi a una maestra venir hacia mí, me dije "Papitas, la tícher es bien delicada" pero no hay que juzgar al libro por su cubierta. Eso lo aprendí y a la mala.
Los cinco segundos previos al enfrentamiento pasaron en cámara lenta, como buen cliché. Yo corría, ella corría, ella tenía el balón, yo lo quería... hice un rápido cálculo mental y pensé "se va a quitar... se tiene que quitar... va a soltar el balón... ¿por qué no suelta el balón?... ¡¿por qué diantres no se detiene?!" y en eso, en un súbito arrebato profético que sólo sucede cuando estás a medio segundo de una colisión, me dije "ya te chingó, agárrate mamacita, porque ya te chingó". Y sí.
Chocamos y la diferencia de masas me lanzó varios metros en reversa. Tuve buen cuidado de meter las manos porque si no la cabeza me habría rebotado varias veces en el cemento.
Mis lentes salieron volando, mi cachucha viajó hasta la portería por el aire y un teni se me aflojó. ¿Alguien sabe por qué pasa eso?
Cuando sentí que ya no me desplazaba más, me levanté. Traía un dolorcín en la palma de las manos, pero nada más. Las maestras y las mamás se aglomeraron a preguntar cómo estaba y a revisar que no me hubiera golpeado en la cabeza. Me quisieron mandar a la banca pero ya ven cómo funciona la adrenalina en esos casos. Yo andaba más movida que antes, y tan movida que posterior a eso le lancé un balón a Irán que ella aprovechó para meterlo en la portería, con lo que conseguimos el 2-0 del marcador final a nuestro favor.
No me supo bien el triunfo. ¿Cómo, si por dónde pasaban decían "ésa es la señora que se cayó" o me encontraba con la tícher toda acongojada pidiéndome disculpas?
El saldo de ese día fueron un par de palmas y muñecas amoratadas pero lo más duro fue el golpe tremendo a mi orgullo deportivo.
Poco sabía entonces (bien literaria) que el verdadero dolor vendría hasta el domingo, después de una nochedecopasunanocheloca con mis gordas y dos botellas de sotol.

Pero ésa... es otra historia.

¿Lo salvable de la bicicletada?
Esto:
No mamar, decía yo, ¿qué está haciendo aquí Terry Pratchett?
Luego que me recuperé tuve que admitir que no había ninguna posibilidad de que Sir T. P. , el hombre del sombrero, estuviera ahí y todo era producto del golpe. Pero por eso le tomé una foto, para que vieran que tuve mis motivos para creer que era él.

Aquí el original:
O sea ¿estoy mal o qué?

10 comentarios:

Ave Fenice dijo...

Yo la hice de portera un buen tiempo cuando mi hija andaba todavía en pañales... me quebre un dedo y mis piernas se la pasaban moretoneadas... mal, mal plan. Pero que divertido.

sandygallia dijo...

jajajajajaja! ains que dolors =P
pero Terry Pratchet te vió jugar, eso nada lo paga! =D

Juano T&S dijo...

Hahaha estan igualitos!!! yo este semestre entre al equipo del baseball de la escuela, espero que me vaya bien jeje

todavia dijo...

Pero no andabas como Dulce Saraí cuando te chocaron verdad? =)

ssana sana

Ministry of Silly Walks dijo...

Ave, la verdad es que sí es divertido. Me la pasé atacada de la risa con las que metían las manos como si jugaran boli, las que se lesionaron antes de iniciar el partido y las quejumbrosas de las uñas rotas.

Sandy, qué emoción no? Le voy a decir a William que le photoshopee unos lentes para que vean cuánto parecido.

Juano, a mí me encantaba el baseball cuando era niña. Me la pasaba llena de raspones pero las posibilidades de chocar con alguien más eran más limitadas.

Todavía... quién es Dulce Saraí?!

Ministry of Silly Walks dijo...

Jajaja, no sabía cómo se llamaba esa mona. No. No andaba así ni lejanamente. Fue un error de juicio solamente mi choque no de alcohol ni enervantes.

The Knife dijo...

Creo que mis aspiraciones de vuelo fueron mas tragicas sobre el asfalto rojo de aquella pista....

Ministry of Silly Walks dijo...

Créeme que he recordado ese evento todos estos días.
Debió ser el karma. No debí reírme de ti ni tomarte la foto mientras estabas en el suelo.

El Signo de La Espada dijo...

menos mal que se trató de un accidente deportivo y no de un choque de automóviles, que fue lo que pensé en un principio al ver el títuolo del post.

Qué padre se ha de sentirentrarle a un desmadrito de esos. La última vez que le entré a un deporte fue al basket con mis primos y mis tíos. Estaba oxidadísimo después de casi 10 años de no jugar basket, pero me divertí

qué buena onda

Ministry of Silly Walks dijo...

Aunque no pudiera moverme al día siguiente, fue muy divertido y lo volvería a hacer. La cantidad de adrenalina y serotonina que eché me estaba haciendo mucha falta.