miércoles, 2 de diciembre de 2009

Sigamos

Fin de siglo

«La sangre derramada clama venganza».
Y la venganza no puede engendrar
sino más sangre derramada
¿Quién soy:
el guarda de mi hermano o aquel
a quien adiestraron
para aceptar la muerte de los demás,
no la propia muerte?
¿A nombre de qué puedo condenar a muerte
a otros por lo que son o piensan?
Pero ¿cómo dejar impunes
la tortura o el genocidio o el matar de hambre?
No quiero nada para mí:
sólo anhelo
lo posible imposible:
un mundo sin víctimas.

Cómo lograrlo no está en mi poder;
escapa a mi pequeñez, a mi pobre intento
de vaciar el mar de sangre que es nuestro siglo

con el cuenco trémulo de la mano
Mientras escribo llega el crepúsculo
cerca de mí los gritos que no han cesado
no me dejan cerrar los ojos

José Emilio Pacheco



Las cosas terribles insisten en seguir sucediendo.

Dice Todavía que es difícil disfrutar la vida sin sentirnos un poco culpables ante tantas desgracias. Pero también que somos humanos y en el reír asoma la esperanza.

Yo tengo muchas cosas por las cuales sentir esperanza y ser feliz.
Hoy voy a darme la oportunidad de sentime muy contenta por la entrega del Premio Cervantes a José Emilio Pacheco. Y para quitarme lo sombría, les dejaré otro de sus poemas que me encanta:

La diosa blanca

Porque sabe cuánto la quiero y cómo hablo de ella en
su ausencia,
la nieve vino a despedirme.
Pintó de Brueghel los árboles.
Hizo dibujo de Hosukai el campo sombrío.

Imposible dar gusto a todos.
La nieve que para mí es la diosa, la novia,
Astarté, Diana, la eterna muchacha,
para otros es la enemiga, la bruja, la condenable a la hoguera.
Estorba sus labores y sus ganancias.
La odian por verla tanto y haber crecido con ella.
La relacionan con el sudario y la muerte.

A mis ojos en cambio es la joven vida, la Diosa Blanca
que abre los brazos y nos envuelve por un segundo y se marcha.
Le digo adiós, hasta luego, espero volver a verte algún día.
Adiós, espuma del aire, isla que dura un instante.

5 comentarios:

El Signo de La Espada dijo...

díjole uno de aquellos días a Cuddy la hermosa el docto pero huraño House, que ella no era feliz hasta que las cosas estuvieran bien, lo cual deriva inexorablemente en que era una excelente galena, mas su felicidad no la alcanzaría jamás.

:/

a veces pienso (y temo) que eso me podría pasar

Ministry of Silly Walks dijo...

La felicidad entendida como un fin después de un proceso y no como un estado.

Yo veo a la felicidad como un estado, pero un estado muy flexible que permite insatisfacción, inconformidad, rabia y tristeza.
Sólo de esta manera puedo decir sin vacilar que soy feliz.

Ben, yo creo que sí se puede. A lo mejor sólo es cuestión de redefinir la felicidad.

todavia dijo...

Yo no se que es la felicidad, pero creo que, para mi, tiene que ver con el poder disfrutar de las pequeñas alegrias sabiendo que el precio de tenerlas no ha sido la miseria de otros.

Gracias por los poemas y por todo.

Crónicas Urbanas dijo...

Me gustaron mucho los poemas que agregaste de Juan Pacheco.
La felicidad es un estado de ánimo en el que pueden conjugarse desde la risa hasta el rencor.
¿Juegas ajedrez? ...cuando sacrificas un Caballo para ganar una Reina... ya no piensas en lo que perdiste si no en lo que ganaste.
Puedes reir perdiendo una batalla.
Puedes ser feliz únicamente peleando.

Ministry of Silly Walks dijo...

Hace tanto que no juego ajedrez. Debería hacerlo una noche con mis hijos (o de prenda con mi marido).

Gracias por tu comentario.