miércoles, 9 de diciembre de 2009

Navidad y maracas

Hace unos días mi mamá me preguntó que por qué no había yo salido en algún bailable escolar.
-- Claro que salí. En tercero de primaria participé en una tabla gimnástica; en cuarto, en un bailable veracruzano y en sexto, en una polca norteña.
-- No lo recordaba.
-- No fuiste a ninguna. (Y mírenme, tan sana y cuerda como cualquiera)
Esto lo platicábamos porque comentábamos sobre el festival navideño de mis hijos, que después de extenuantes sesiones de ensayos se presentó ayer.

El año pasado la escuela presentó el Cuento de Navidad (con William como Ebenezer Scrooge) y este año decidieron no sufrir más y alguna de las maestras, bajo la influencia indudable de algún narcótico, psicotrópico o sedante, propuso hacer un show donde los grupos se disfrazaran de película de Disney y bailaran un número navideño.
La cosa quedaba más o menos así: Alicia está tomando el té y celebrando el no cumpleaños con el Sombrerero Loco cuando llega la Reina de Corazones muy enfadada diciéndoles que no deben celebrar el no cumpleaños sino la navidad. Acto seguido sale la baraja y cantan Jingle Bells.
Alicia tuvo suerte. A Blanca Nieves la mandaron a celebrar navidad a Estados Unidos junto con los enanos y los animales del bosque vestidos de cowboys porque cantaron Christmas in Texas. Peor aún le fue a Manny el Mamut, que con no sé qué canción tuvo que tocar las maracas.
Y así por el estilo.

Yo llegué sola a la presentación. El resto de la familia estaba trabajando. La comadre quedó de llegar pero se le hizo un poco tarde y en ese ínter yo no sabía qué hacer. Quería carcajearme pero todo mundo estaba o muy solemne o sonriendo con caras de "ahhhh, qué bonitos...". ¡Carajo, pero si no era para sonreír, era para tirarse al suelo de la risa! Y me hubiera visto muy mal haciéndolo sola así que apuré a la comadre para que llegara, si no a tirarnos al suelo, al menos para descargar las burlas y comentarios que se me estaban atorando en el espíritu. Y no por los niños, sino por todo el concecto... o sea, sí me entienden ¿no? Porque los niños estuvieron geniales. Los disfraces, ni se diga. Mucha razón tuvo mi comadre al decirme que ahora las cosas estaban muy difíciles para los papás. Antes le plantabas a la niña un par de trenzas y un vaso con agua en la cabeza y ya estaba lista para el bailable. O le ponías una pañoleta al niño en el cuello y el sombrero del abuelo, y ya estaba listo para la Bamba. Ahora no... es complicado, competitivo. Y las tiendas de rentas de disfraces hacen su agosto, no se vaya el niño a traumar de por vida porque Juanito sí se veía como carta de baraja española.
Otro detalle curioso, precisamente respecto a la atención que damos ahora a los niños y las niñas, fue el hecho de que no faltaran niños y que los progenitores, papá o mamá, estaban ahí.
No siempre ha sido así. Antes el interés de los adultos recaía en lo que ellos consideraban importante de y para nosotros y no siempre era lo mismo que nosotros como niños pensábamos o sentíamos.
Para bien o para mal ha habido cambios, aunque todavía nos falte mucho para que en acciones y no sólo en pronunciamientos, la infancia esté plenamente protegida y tenga la valoración que le damos a cualquier persona adulta, es decir, que tratemos a niños y a niñas como Personas.

Me reí mucho durante el show, es cierto, excepto cuando salieron mis hijos a escena. Ahí adopté rápidamente la cara de mamá y me sentí bien orgullosota de Harry disfrazado de ardilla con sombrero vaquero y siguiendo el ritmo de la canción sin fallar en los pasos del baile. Esto no es poca cosa. Harry heredó mi deplorable psicomotricidad, así que bailar sin errores es un triunfo físico-intelectual para los dos. ¿Y qué puedo decir de William? Me pasé el día anterior haciendo una especie de armadura mientras mi suegra cosía la parte cosible del traje. Era una cosa como así. Yo no sé usar agujas ni hilo, pero dénme fomy, silicón, grapas y cinta canela, y puedo hacer maravillas. Nos quedó chido el trajecito y duró hasta el final de la función. Yo le había dicho a William cuando llegó al auditorio que no se moviera mucho, no corriera, no saltara, no se agachara, no fuera al baño, no aplaudiera, no bailara, no se inclinara y no respirara, al menos antes de su número, no se le fuera a descuajeringar el disfraz. Y yo creo que me hizo caso porque le aguantó. ¿Ya les dije que se veía guapísimo?

Papases y mamases del mundo: hay que ir a los festivales de los hijos. Perder un día de sueldo no es nada comparado con lo que les va a salir el terapeuta en el futuro.

12 comentarios:

Afasia Anómica. dijo...

A mí me toca el 16, bueno..... a mi hija.
Va a cantar algo así como un villancico tropical acá medio salserón EN INGLES!!!!!!
Ya me estoy preparando psicológicamente, ches maestros marihuanos........
Hasta donde sé no hay maracas involucradas (sigh).

Ministry of Silly Walks dijo...

Ni trajes de mamut ni medusas, espero.
Mucha suerte!

SandyGallia dijo...

No, pos no... mi madre tampoco fué a mis festivales ni a ninguna de mis presentaciones de cuando estudiaba danza folklórica... de hecho no hay registros de esa época, para saber que fué real y no fruto de algún sueño pacheco, guardé mi falda de ensayos... ahi si, 15 kilos de tela plizada me recuerdan que si estudié danza =D

Juano T&S dijo...

jajaja yo eso lo estoy viviendo con mis sobrinas jajaja xq como el tio va a la escuela en la tarde... pss hay que ir a los eventos xq uno nomas ta de flojo...

y sobre la foto del cabello psss... si te queda, no te acongojes xD yo creia que te habias rapado :S fue muy drastica la descripcion que habias dado

Ministry of Silly Walks dijo...

Sandy,y además de todo, no había como ahora tanta facilidad para conservar los recuerdos para la posteridad.
En cambio los festivales de los hijos continuarán rondando en youtube para toda la eternidad.

Juano, eres un gran tío. Además ir en plan de tío, no de papá, es mucho más divertido.

Claud dijo...

el festival del colegio donde trabajo tambien sera con el concepto de disney (algo hay en el aire) y si, la vd es bien gracioso todo lo qe uno ve ahi

Ministry of Silly Walks dijo...

Como maestra te has de divertir horrores a la hora de las festivales no? Jejeje... me acuerdo de cuando daba clases... ah qué bonito casi todo...

todavia dijo...

Yo bailo peor que pato con callos y por alguna truculencia del destino, no podia salvarme de al menos un bailable por año. Afortunadamente no habia internet =)

Verdad que hay maestras que parece que los festivales escolares son algo asi como la evaluacion de su trabajo del todo el año? Me gustaria saber si ponen el mismo empeño enseñando =)

Si tuviera hijos, no faltaria a ningun festival, porque soy cursi cursi =)

Ann dijo...

tengo festival el 18, me ayudas con el traje???

webita dijo...

jajajajaja... no ps si andaban viajadonas. Les hubieran dicho que la pasaran pa andar iguales

Mireya dijo...

Hola.
Recordé un capítulo de los simpson en el que Marge se envicia jugando en el casino y Lisa no tiene su ayuda para hacer su disfraz de un estado de USA. Al final, Homero sale al recate con un rollo de esponja,una naranja, cinta adhesiva y un letrero que decía FLORIDA. Acto seguido, Lisa y el hijo del jefe Gorgory reciben el premio "Niños que no fueron ayudados por sus madres". Jajaja así que en ´todas las escuelas deberían de dar ese premio, y de pasada otro para "La madre que no sólo ayudo, si no que se avento el numerito sin pestañear".
Saludos,

Ministry of Silly Walks dijo...

Jajaja! No me acordaba de ese capítulo.