viernes, 30 de enero de 2015

Autocuidado

Anoche me topé a mi exjefe en el supermercado. Hice todo lo que pude por evitar saludarlo y lo conseguí.

La verdad es que si nos hubiéramos tenido que saludar, y hacer las preguntas obligadas de cómo estás, qué tal el trabajo… yo me habría tenido que morder la lengua para no responder que bien, que me iba muy bien y que era muy satisfactorio trabajar en un lugar con  gente que  está en otro nivel. Y por “otro nivel” lo que en realidad querría decir es “eres un idiota”.

Qué bueno que no lo saludé.

No quiero ese lastre mental.

A veces nos reunimos compañeros y excompañeros de trabajo y me aburre estar escuchando lo mismo cada vez. Me gusta el chisme, claro, pero novedoso. Y estar oyendo lo que ya sé, sobre todo con tonos de amargura, no es chido.

Cada quien tiene que hacer lo que es mejor para su salud.

Yo preferí renunciar allá antes que comprometer mi salud mental.

Y no fue opción quedarme “hasta que me liquidaran” para irme con una lana.

La verdad hay un extraño placer en decir las palabras “renuncio”. Y también en saber que nunca me han despedido.

Quién sabe cuánto vaya a quedarme aquí en esta empresa, si soy lo suficientemente buena para ellos como la empresa está siendo para mí. Pero de que estoy aprendiendo cosas, lo estoy. Y de que he de aprovecharlo todo, así se hará.

domingo, 25 de enero de 2015

Despertares


Harry ha decidido correr.
Lleva varios días levantándose a las 5 y media de la madrugada, con todo y los -2 ó -3 grados que hemos tenido aquí últimamente. Hoy recorrió más de diez kilómetros.
Una vez, cuando tenía unos cinco o seis años, fuimos a la Ciudad Deportiva. Estando ahí preguntó qué íbamos a hacer. Su papá le respondió "Correr".
Y fue lo que hizo.
Se soltó corriendo tan rápido que dio la vuelta completa a la deportiva sin que lo pudiéramos alcanzar o detener. Vomitó un poco pero se recuperó.
El doctor le dice que correr es una forma excelente de sacar la ansiedad y el karate muy bueno para la concentración y la disciplina.
Él sólo dice que los amaneceres son maravillosos.


miércoles, 21 de enero de 2015

Días curiosos

Tupidito es la palabra que mejor describe mis días laborales. Y la mejor metáfora, es la de la hiedra de diez cabezas. Cada que tacho un pendiente de mi agenda, salen cinco más.

Y no es queja.

Sólo que el lunes no estaba preparada para el listado que me esperaba. Probablemente una desvelada anterior no ayudó mucho. El caso es que el lunes estaba más ida que de costumbre. Tanto así que en algún momento quise poner a cargar mi celular y no le hallaba la entrada del cable. Estuve cerca de dos minutos dándole vueltas, buscando lado por lado y no la encontraba. Comencé a ponerme ligeramente nerviosa pero me tranquilicé pensando que eventualmente tenía que acordarme dónde estaba y así ocurrió.

Sí me apendejo seguido pero esto es lo más extraño que me ha sucedido y quiero atribuirlo a que fue lunes, a la desvelada y a las tareas pendientes, antes que pensar en un aneurisma o en un alzheimer incipiente.

Además no tengo tiempo para enfermedades.

William fue a su primera cita con su médico y salimos con indicaciones para estudios de laboratorio y una electromiografía. El fin de semana nos aventamos todo.

Harry sigue bajo su tratamiento y esta semana ya vimos cierta mejoría.

El lunes por la tarde me arrastró Fefé, bueno, Hobbes me arrastró más propiamente, pero fue Fefé el de la idea de que tenía que oxigenarme el cerebro y nos fuimos a caminar con el bebé. Llegamos a una plaza comercial cerca de la casa y nos acercamos a ver qué locales se estaban abriendo. Además de unas tortas buenísimas, hallamos un dojo de karate. Harry quería regresar a clases  de karate –además de ser recomendación médica-  pero no habíamos encontrado un lugar cercano a la casa. Llegué a la casa comentándole del descubrimiento y ayer por la tarde me habló para preguntarme si lo iba a acompañar o si él se iba solo a las clases muestra.

Él solito y sin presiones mías.

Ayer fue a la clase y salió cansado y contento.

El tono de voz que tenía cuando se despidió para ir a dormir tenía meses y meses sin escuchárselo.

No me he podido quitar la sonrisa de la cara.

Mañana tenemos cita con el médico y me va a dar mucho gusto reportarle avances.

Así que, sorry cerebro, no nos podemos enfermar. Además ya empezó mi semestre en la maestría.

Tupidita la vida.

viernes, 16 de enero de 2015

Piercing

William quiere una perforación en la oreja para ponerse un arete.

Un día se prepara y me dice:

-          Mamá ¿me dejarías usar un arete? Ya sé lo que me vas a decir. Que cuando tenga 18 años y pueda pagarme la perforación. ¡Pero a las niñas les ponen aretes apenas nacen! Y tú no eres de esas mamás con opiniones sexistas. Ya sé que me vas a decir que el reglamento de la escuela me prohíbe usarlos. Pero sólo los pienso usar en vacaciones. Podrías decir que los aretes se ven mal, pero tú no tienes prejuicios de ese tipo. Algunos de tus mejores amigos usan incluso extensores y tatuajes. Entonces ¿me dejarías usa un arete?

Yo, que en realidad no tengo argumentos, tomo aire y le respondo:

-          En los varones usar aretes es un acto transgresor. Cuando te pones un accesorio que al menos en nuestra cultura está destinado a las mujeres, se convierte en una transgresión al sistema. Si me pides permiso para usarlo, pierde su sentido.

-          O sea que mejor no te pido permiso.

-          No te estoy diciendo eso.

-          O sea que me estás dando permiso.

-          ¿No escuchaste lo que te dije?

-          ¡Ash, nunca puedo hacer nada!

Y así, señoras y señores, adquiera una la maestría como madre de adolescentes.

domingo, 11 de enero de 2015

Propósitos o algo así

Tengo una cuenta en Instagram que utilizo bastante poco.
Mi vida de Godínez no tiene mucho de interés fotográfico. O tal vez si tuviera poquita más creatividad y talento, podría subir fotos estupendas de la copiadora o el proyector. Pero carezco de él.
Sin embargo, me gusta el medio. Me gusta cualquier medio de documentación. Llevo un diario o algo así desde que tenía quince años. Y este blog ya va a cumplir diez. Mi narcisismo natural me inclina a ello. Como realmente quiero tener más fotos en Instagram, he resuelto obligarme a salir, caminar más a menudo, abrir más los ojos y además, ver con otros ojos mi rutinaria vida diaria.
Cuando empecé a escribir aquí, ése era el objetivo.
Estaba intentando salir de una depresión y me obligué a contar la vida de otra manera, a cambiar la narrativa. Ayudó. Y el prozac también, claro.
Así que está resuelto. Una foto por día.
Y como compromiso de que lo voy a hacer, les dejo mi nombre de usuario para que si fallo, me lo demanden.
Soy Sillywalker.
Challenge accepted.
(Desde mañana, ¿eh?)


jueves, 8 de enero de 2015

Apenas enero

El año ha traído diagnósticos de salud.

Tristemente  nos trajo uno muy malo de un familiar querido y seguimos a la espera de más noticias.

En casa, Harry continúa con su tratamiento y terapia. Ayer le agregaron un medicamento para la ansiedad, pero dice el médico que la reacción de Harry a la terapia ha sido positiva, que le parece estar hablando con un adulto (lo cual considero que es parte del problema) y que vamos a avanzar rápido. Eso espero.

A William le toca revisión este mes. Se vienen muchos estudios porque trae un malestar de músculos, nervios y articulaciones que francamente no sé ni con qué especialista acudir. Ya veremos a dónde nos manda el internista.

Por fortuna, padre y madre estamos muy bien, sanotes y fuertotes para seguir trabajando hasta que los dejen bien o en su defecto, hacer efectiva la garantía y devolución. Todavía se puede ¿No?

Y hablando de garantías, caí en las garras terribles de las compras por impulso, impulso que me nace cuando más jodida estoy, pues porque fuck me.

Pero no es tan malo.

Me compré una Tablet porque las librerías de esta ciudad son muy tristes y ya me cansé de leer libros digitales en mi celular. Por otro lado, también tengo muchos documentos digitales que leer para la escuela.

Ahí está. Compra justificada.

Todo sea por mi educación.

La vida continúa y el maratón Reyes Lupe acaba de comenzar.
Salud.

lunes, 5 de enero de 2015

Recuento

2014 fue el año que sobreviví a la influenza, presenté mi tesis, conocí Tulum,  participé en un proyecto derechohumanista precioso, estrené trabajo… en lo personal fue un buen año, en aquello que sí pude controlar.

No tengo muchos planes para éste. Quiero, principalmente, recuperar a mi hijo. Lo que salga extra será ganancia.

Que el 2015 sea un buen año para todos.