domingo, 12 de febrero de 2012

Los aeropuertos son los puntos de encuentro con las grandes celebridades.
Hoy, por ejemplo, en el de mi ciudad me topé a Polo Polo. 
Y ya.
Sólo que cuando llegó el momento de los cacahuates y la cerveza (porque, por diversos motivos que después expondré, no consumo refrescos sino cerveza en el avión) me dieron ganas de mandarle un recadito, detalle que estuvo directamente relacionado con el hecho de que en las alturas se me sube más rápidamente el alcohol.
A falta de papel, escribí el recado en el teléfono. 
Decía lo siguiente:
Déjame te cuento algo, pinche Polo Polo. 
Cuando tenía como once años escuché tus chistes por primera vez. Ignoro por qué mis padres no nos decían nada cuando mis hermanos ponían los cassettes en la cochera con todos los vecinos púberes y prepúberes. Porque a mis hijos se les ocurre algo así y los castigo por todo el infinito y más allá. Por fortuna mis hijos tienen vidas harto más interesantes que la que yo tenía entonces y tienen cosas más entretenidas que hacer que escuchar groserías. Para eso tienen a su madre.
El caso es que cierto día en clase de español el profesor hablaba de las variantes del español cuando recordé el chiste del viaje a España y aclarando un poco la garganta di un par de ejemplos sacados del chiste. Eran las primeras clases del ciclo y me sentía yo toda una académica lanzando mi gama de conocimientos cosmopolitas. Entonces vi que el maestro se sonrojó y terminó con un: "y en España a los cigarros les llaman pitillos" mientras me sonreía pícaramente. Lo único que me salvó de más vergüenza e ignominia fue que ninguno de mis compañeros pareció entender de dónde venía todo. Supongo que sus padres sí se preocupaban por ellos y no les permitían tener vidas privadas donde escuchar chistes colorados.
Debo mencionar que esa vez fue la primera y única vez que vi reírse a mi siempre adusto profesor. Pienso que eso confirió un aire de complicidad a nuestra relación lo cual es muy seguro que haya servido para que me gustara más la materia y disfrutara más de la literatura, lo cual provocó que en el futuro tus chistes ya no me parecieran graciosos sino más bien mentadas de madre al intelecto.
Sin embargo eres Polo Polo y nadie te puede quitar eso.
Tal vez mis padres tenían todo planeado desde el principio.

* * * * *
Sobre por qué prefiero tomar cervezas en el avión que refrescos:
* Combinada con cacahuates, puedes sobrevivir un viaje intergaláctico y la destrucción de tu planeta.
* Es la única bebida del avión que no te sirven en un vasito pendejo.
* Las cocas colas son del diablo.
* Hacen más tolerables a las aeromozas.
* Evitan que te levantes a ahorcar al lepe chilletas del asiento de atrás.
* Las turbulencias te dan risa.
* Es cerveza. No se necesita ninguna razón.

* * * * *
Ya en Cuautitlán.
No es feo, por aquí. No lo es.


4 comentarios:

Gerardo Huerta Jaime dijo...

Pues ya eres más que chilanga honoraria.
Por tus asiduos viajes al DF y EdoMex; también por hablar el lenguaje de Polo Polo.
Que te vaya muy bien, Ministry.

Alex Briseno dijo...

Bueno, pero no dices si Polo2 leyo tu mensaje o no... Y en caso afirmativo, que respondio

Ser Filosofista dijo...

Me hubiera gustado TANTO que se lo mandaras. No siempre se tienen oportunidades así, cervecera.

Ann dijo...

y que andas (andabas?) bien requetecerca de mi, aquí mero vivo.