lunes, 23 de mayo de 2011

Los balazos fueron en un fraccionamiento a un kilómetro del mío. Tal vez un poco menos. Soy malísima para esos cálculos. El lugar se encuentra a cierta altura por lo que el aire, soplando en cierta dirección, consigue que los sonidos lleguen muy lejos. He llegado a escuchar disparos a más de un kilómetro y no he escuchado algunos que han sucedido a media cuadra de mi casa. También tiene que ver la hora en que sucede, el silencio que exista.
El fraccionamiento es uno de esos cerrados, de los que me caen tan gordos, con guardia a la entrada. Ahí vive una prima y una semana sí y otra no, llevamos a su hijo de la escuela a su casa. Me recontrachoca tener que andar sacando mi identificación para que me dejen pasar. Claro que si tienes un arma, quién necesita identificación.
El hombre sobrevivió.
"Afortunadamente sobrevivió" le he dicho a William y él me responde que qué si ese hombre estaba involucrado con el narcotráfico. Le respondo que eso no podemos saberlo y que aunque así fuera una persona es una persona y lo que cualquiera merece es un juicio justo.
Hace como un mes asesinaron a un primo. Estaba en una clínica de rehabilitación. En el momento en que el comando armado entró, él se encontraba platicando con el director, que era por quien iban, pero... ahí estaba él. Dicen que era un muy buen centro, con cierto éxito en su programa.
¿Merece morir una persona por el hecho de ser adicta?
"Que se maten entre ellos" era la tónica que yo solía escuchar cuando este desmadre comenzó. Nunca me convenció.
"No son humanos en el momento en que se convierten asesinos. No merecen justicia." también lo escuché. Tampoco quedaba muy convencida.
Alguien me dijo que qué pensaría si alguien cercano a mí fuera lastimado.
Sé qué sentiría. Pensar... los pensamientos tienden a amoldarse a los sentimientos o al revés, si no, nos volveríamos locos. No puedo asegurar que en otro momento no cambie mi discurso.
Ojalá que no. Desgraciadamente uno de los terribles efectos que tiene todo este asunto, es la terrible conversión a seres que antes no éramos.
Con la falta de justicia, las cosas se pondrán peor.
En unos diez, quince años, los huérfanos de la guerra, carentes de mejores condiciones de vida, de educación y con gran resentimiento, serán los nuevos victimarios. Las ahora víctimas pueden convertirse fácilmente en verdugos.

* * * * *
Una ex-alumna a quien aprecio y admiro mucho, me invitó hoy a una entrega de reconocimientos que hizo la facultad de Derecho a los alumnos con mejores promedios. Por cuestiones familiares, no pude asistir, pero hablamos por teléfono después del evento. Por supuesto ella es la mejor estudiante. Y cuando digo "mejor" no me refiero sólo a sus calificaciones. Me refiero a todo lo que ella es. Le quedé debiendo un café. Nuestra cita está pendiente.
Ansío ver el futuro y ver lo que ella será capaz de hacer.
Si tan sólo en el mundo de las leyes hubiera más personas como ella.


2 comentarios:

Amalthea dijo...

Me quedo con un sentimiento encontrado...
Las guerras causan muertes, toda clase de muertes. A nosotros no nos gusta decir que estamos en guerra, pero es así.
Mi Bisabuelita contaba angustiada lo que tenía que hacer en las calles para permanecer segura y sobre todo viva durante la guerra, y no es peor que lo que tenemos que hacer ahora.
Que bueno que no murió, sea de los buenos o de los malos, que malo que no se mueran todos de un jalón y termine de una vez la guerra.

todavia dijo...

Este asunto de las balaceras por doquier esta cada vez tomando tintes mas negros. La verdad temo lo peor.

No se cual es la salida, pero si quien comenzo y debe irse. Ojala no tengamos que esperar a tener que llorar un muerto propio para empezar a movernos.


Un dia, espero, tendremos un Mexico con mas gente como tu exalumna y menos como los que nos tienen con el alma en un hilo...