domingo, 12 de septiembre de 2010

Compañero:

Anoche soñaste que yo estaba a tu lado, haciéndome cargo de todo, dando indicaciones aquí y allá llena de seguridad. Bajo los efectos de las benditas drogas me viste junto a ti, tan claramente que al despertar me buscaste por la habitación y luego me hiciste llegar ese mensaje que me permitió dormir por unas horas (también soñaste que me dabas una moneda de diez mil pesos y por la mañana me la estuviste reclamando, pero ésa es otra historia).

Tristemente, no. No me hice cargo valientemente, fue muy diferente pero sólo lo supe hasta esta mañana en que te regresaron al cuarto después de la operación. En ese momento me temblaron las piernas y me di cuenta que el apoyo que te di fue por miedo, el empujón para que aceptaras la cirugía fue por el pavor de verte enmedio de tanto dolor y el mío, de no poder hacer nada por ti.

Anoche me quedé pensando en tus palabras: No tengo miedo de que me pase algo. Me la he pasado muy bien aquí.

Pero yo sí lo tuve, aunque en el torbellino de tanto por hacer lo haya dejado temporalmente relegado en un área de mi mente que sólo se abrió cuando te vi salir de la operación.

Pobres criaturas sin mayor control sobre sus vidas más que el día a día, que por otro lado, no hay otra forma de hacerlo, nos complacemos en decir que estamos bien. Tú allá, yo aquí.

El día quince estarás en casa y será motivo de festejo tu libertad y mi independencia.

Compañero:  suéñame fuerte, entera, que tu confianza me da el valor que ahora necesito para llorar un poquito.

Pero nada más un poco.

Durmamos y soñemos pues. 

Los sueños estarán llenos de los deseos de tanta gente nuestra que cerca o lejos nos han estado acompañando.

No se puede pedir más por hoy.

Yo también te amo.

9 comentarios:

Shelle Bataclana dijo...

Los quiero tanto.

Ernesto dijo...

En realidad los actos de valentía son producto del miedo. Que todo salga bien.

Ann dijo...

que dicha contar con un compañero de vida/aventura y saber que al abrir los ojos ahí va a estar.

buena vibra para ambos y el deseo de una pronta recuperación.

abrazo

bre dijo...

Que todo siga bien y les mando mis mejores deseos de corazón para que Fefé se recupere perfecto y para tí para que puedas sobrellevar con la fuerza que te caracteriza, el trabajo por venir.
Besos Ministry

Mr. Ñets dijo...

Le mando un abrazo sin apretón al Fefé y el deseo de una pronta recuperación.

Yo también tengo una maldita hernia que me ha cambiado la vida y el humor. Luego, creo, habré de operármela.

Muchos saludos a ti!

Ñ

PHERRO dijo...

¡Ah, Masiiiiiita! Iba a ser el primero en comentar, pero no sabía ni que decir, como si fuera tan importante.
De todo un poco en un momento tan delicado para Ti y para Fefé, cuando tantas cosas pasan por la cabeza y hace poco hablabas de la toma de decisiones que pueden cambiar la vida de alguien.
Por otro lado, lo del reclamo por la supuesta moneda de diez mil pesos (quizá alguna visión). En fin, que leyendote siento conocerte y percibo que no exageras ni minimizas, eres así: fuerte y entera. Me congratulo de poder acompañarte.
Cuídate, que sane pronto Fefé, que les vaya muy bien, luego nos leemos.

todavia dijo...

La unica coas buena que sale de los tragos amargos es comprobar que se tienen mutuamente. Ojalá hubiera formas menos drásticas, pero mientras las cosas vuelven a la normalidad, sueñen, sueñense. Acá todos estamos esperando con ansias las buenas nuevas de que Fefé esta en casa y bien. Contigo =)

Que hermoso texto.


No te hagas, dale su moneda de diez mil ;)

Ave Tierra dijo...

¿Y cómo por qué me haces llorar? snif... que todo esté bien. Beso.

Juano dijo...

que bonito (es raro que me aplique esa palabra) sentí al leer eso, recuerda que los valientes y los cobardes tienen una cosa en común, el miedo...

Que bueno que todo salio bien.